DANIEL

Lecciones para nosotros

Dan. 1:3-8. La determinación de Daniel y sus compañeros de permanecer leales a Jehová habla muy bien de la labor que realizaron sus padres al educarlos. Cuando los padres cristianos ponen las actividades espirituales en primer lugar en su vida y enseñan a sus hijos a hacer lo mismo, es muy probable que estos logren resistir las tentaciones o presiones que surjan en la escuela o en cualquier otro lugar.

Dan. 1:10-12. Daniel comprendió las razones que tenía “el oficial principal de la corte” para temer al rey, de modo que no insistió más en su solicitud. Así fue que abordó al “guardián”, quien, por ocupar un cargo de menor responsabilidad, podría estar más dispuesto a hacer concesiones. Imitemos la sagacidad, el entendimiento y la sabiduría de Daniel cuando nos encontremos en situaciones difíciles.

Dan. 2:29, 30. Tal como hizo Daniel, debemos atribuir el mérito a Jehová por todo lo que hayamos adquirido como resultado de nuestra educación bíblica, sean conocimientos, habilidades o cualidades.

Dan. 3:16-18. Es poco probable que los tres hebreos hubieran podido responder con tanta firmeza a las amenazas de Nabucodonosor si antes hubieran cedido en la cuestión de la dieta. Esforcémonos nosotros también por ser “fieles en todas las cosas” (1 Timoteo 3:11).

Dan. 4:24-27. Proclamar el mensaje del Reino de Dios —incluidos los mensajes de juicio divino— exige gran valor y fe. Daniel demostró estas cualidades cuando dio a conocer a Nabucodonosor todo lo que le sucedería y lo que debía hacer para que ocurriera “un alargamiento de [su] prosperidad”.

Dan. 5:30, 31. El “dicho proverbial contra el rey de Babilonia” ciertamente se cumplió (Isaías 14:3, 4, 12-15). Satanás, quien es tan orgulloso como aquella antigua dinastía babilonia, también tendrá un fin deshonroso (Daniel 4:30; 5:2-4, 23).

Dan. 9:1-23; 10:11. A Daniel se le llamó “alguien muy deseable” debido a que era un hombre humilde, devoto y entregado al estudio y la oración. Fueron precisamente estas cualidades las que le permitieron permanecer fiel a Dios hasta el final de su vida. Resolvámonos a seguir su ejemplo.

Dan. 9:17-19. Cuando oramos para que venga el nuevo mundo de Dios, donde “la justicia habrá de morar”, ¿cuál debería ser nuestra principal motivación? ¿El deseo de que desaparezcan nuestros sufrimientos y dificultades, o más bien, la santificación del nombre de Dios y la vindicación de su soberanía? (2 Pedro 3:13.)

Dan. 10:9-11, 18, 19. A imitación del ángel que fue enviado a Daniel, debemos alentar y fortalecer a nuestros hermanos, tendiéndoles una mano amiga y ofreciéndoles palabras de consuelo.

Dan. 12:3. En estos últimos días, “los que [tienen] perspicacia” —los cristianos ungidos— “resplandecen como iluminadores”, y así han atraído “a los muchos a la justicia”, entre los cuales se encuentran los miembros de la “gran muchedumbre” de “otras ovejas” (Filipenses 2:15; Revelación 7:9; Juan 10:16). Los ungidos “brillarán como [...] las estrellas” en el sentido más pleno de la expresión durante el Reinado Milenario de Cristo. Colaborarán con él en ayudar a la humanidad obediente que viva en la Tierra a aprovecharse de todos los beneficios del rescate. Las “otras ovejas” deben apoyar lealmente y de todo corazón a los ungidos.

DANIEL

Respuestas a preguntas bíblicas

Dan. 1:11-15. ¿Fue la dieta vegetariana lo que mejoró el semblante de los cuatro jóvenes judíos? No, no fue eso. Ninguna dieta puede lograr semejantes cambios en tan solo diez días. El mérito es de Jehová, quien bendijo a estos cuatro jóvenes por confiar en él (Proverbios 10:22).

Dan. 2:1. ¿Cuándo tuvo Nabucodonosor el sueño de la imagen inmensa? De acuerdo con el relato, esto ocurrió “en el segundo año de la gobernación real de Nabucodonosor”, quien llegó a ser rey en el 624. Por lo tanto, el segundo año de su reinado tuvo que ser el 623. No obstante, en esa fecha, Daniel no podría haber estado en Babilonia para interpretar el sueño, pues aún faltaban años para la invasión de Judá. De modo que “el segundo año” tiene que empezar a contarse a partir del 607, cuando el rey babilonio destruyó Jerusalén y llegó a ser el nuevo gobernante mundial.

Dan. 2:32, 39. ¿En qué sentido fue el reino “de plata” inferior al ‘de oro’, y el reino “de cobre” inferior al “de plata”? El Imperio medopersa (la sección de plata de la imagen) resultó inferior a Babilonia (la cabeza de oro) en el sentido de que solo a esta se le concedió el honor de derribar al reino de Judá. Por su parte, Grecia (representada por el cobre) sucedió a Medopersia, pero resultó inferior a ella, tal como el cobre es inferior a la plata. Es cierto que el Imperio griego abarcó un territorio más extenso, pero fue Medopersia —y no Grecia— quien tuvo el privilegio de liberar al pueblo de Dios de su cautiverio.

Dan. 4:8, 9. ¿Se hizo Daniel un sacerdote practicante de magia? No. La expresión “jefe de los sacerdotes practicantes de magia” tan solo se refiere a la posición de Daniel como “prefecto principal sobre todos los sabios de Babilonia” (Daniel 2:48).

Dan. 4:10, 11, 20-22. ¿Qué simbolizó el inmenso árbol del sueño de Nabucodonosor? En primer término, el árbol representó a Nabucodonosor en su posición de monarca de una potencia mundial. Sin embargo, como la gobernación se extendía “hasta la extremidad de la tierra”, ese árbol tiene que simbolizar algo mucho mayor. Puesto que Daniel 4:17 relaciona el sueño con la gobernación del “Altísimo” sobre la humanidad, el árbol también representa la soberanía universal de Jehová, y en particular su soberanía sobre la Tierra. Por lo tanto, el sueño tiene dos cumplimientos: uno relacionado con la gobernación de Nabucodonosor y otro relacionado con la soberanía de Jehová.

Dan. 4:16, 23, 25, 32, 33. ¿Cuánto duraron los “siete tiempos”? Estos “siete tiempos” deben ser más que solo siete días de veinticuatro horas, pues los cambios que sufrió la apariencia del rey Nabucodonosor no pudieron ocurrir en tan poco tiempo. En el caso de él, los “siete tiempos” duraron siete años de 360 días cada uno, es decir, 2.520 días. Pero en el cumplimiento mayor de esta profecía duran 2.520 años (Ezequiel 4:6, 7). Este período comenzó con la destrucción de Jerusalén en el 607 antes de nuestra era y terminó cuando Jesús fue coronado Rey celestial en el año 1914 (Lucas 21:24).

Dan. 6:6-10. Puesto que no se requiere ninguna postura especial para orar a Jehová, ¿no habría sido prudente que Daniel orara en secreto durante la prohibición de treinta días? Todo el mundo sabía que Daniel acostumbraba orar tres veces al día. Por eso, a sus enemigos se les ocurrió la idea de promover una ley que limitara esta práctica. Si Daniel hubiera cambiado en algo su costumbre, habría dado la impresión de que estaba renunciando a sus principios y de que había dejado de dar devoción exclusiva a Jehová.

Dan. 8:9. ¿Qué representa “la Decoración”? En esta visión, “la Decoración” representa las circunstancias en que viven los cristianos ungidos durante el tiempo en que domina la potencia mundial angloamericana.

Dan. 8:25. ¿Quién es “el Príncipe de príncipes”? El término hebreo sar, que se traduce “príncipe”, significa básicamente “jefe” o “cabeza”. Jehová Dios es el único a quien se puede llamar “el Príncipe de príncipes”, pues él es el Jefe de todos los príncipes angélicos, incluido “Miguel, uno de los príncipes prominentes” (Daniel 10:13).

Dan. 9:21. ¿Por qué llama Daniel al ángel Gabriel “el hombre”? Porque Gabriel se presentó ante él con forma humana, tal como lo había hecho en una visión anterior (Daniel 8:15-17).

Dan. 9:27. ¿Qué pacto se mantuvo “en vigor para los muchos” hasta el final de la septuagésima semana de años, es decir, hasta el año 36 de nuestra era? No es el pacto de la Ley, ya que este se abolió con la muerte de Jesús en el año 33. Se trata del pacto abrahámico, que se mantuvo en vigor para el Israel natural hasta el año 36, pues Jehová siguió otorgando a los judíos un trato preferencial hasta ese año por ser descendientes de Abrahán. Dicho pacto sigue vigente para “el Israel de Dios” (Gálatas 3:7-9, 14-18, 29; 6:16).