ABDÍAS

Lecciones para nosotros

Abd. 3, 4. Los orgullosos edomitas se sentían muy seguros, pues vivían en una zona escarpada con elevadas montañas y profundos desfiladeros que ofrecían una gran ventaja estratégica. Pero se engañaron, porque nadie escapa a la justicia divina.

Abd. 8, 9, 15. La sabiduría y el poder de los hombres no servirán de protección en “el día de Jehová” (Jeremías 49:7, 22).

Abd. 12-14. Lo que le ocurrió a Edom debería servir de advertencia a quienes se alegran de las dificultades que padecen los siervos de Dios. Jehová toma muy en serio el maltrato que recibe su pueblo.

Abd. 17-20. La restauración de los hijos de Jacob que aquí se profetiza comenzó cuando un resto salió de Babilonia y regresó a Jerusalén en el año 537. Puesto que la palabra de Jehová siempre se cumple, podemos confiar plenamente en sus promesas.

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Respuestas a preguntas bíblicas

Abd. 5-8. ¿Por qué habla el profeta de “despojadores violentos” y “vendimiadores” al predecir la destrucción de Edom? Aquí el profeta establece un contraste. Si los ladrones asaltaran Edom de noche, robarían solo lo que se les antojara. Y los vendimiadores seguro que dejarían algo para la rebusca. Pero cuando caiga Edom, “los hombres mismos que [estaban] en pacto” con ellos —sus aliados babilonios— no pararán hasta encontrar y saquear todos sus tesoros (Jeremías 49:9, 10).

Abd. 10. ¿En qué sentido fue Edom “cortado hasta tiempo indefinido”? Tal como decía la profecía, Edom dejó de existir como nación, con un territorio y gobierno propio. El rey babilonio Nabonido conquistó el país a mediados del siglo VI antes de nuestra era. Dos siglos después, el territorio de Edom estaba ocupado por los nabateos, de modo que los edomitas tuvieron que quedarse en el sur de Judea, en la región del Négueb que llegó a conocerse como Idumea. Después que los romanos destruyeron Jerusalén en el año 70 de nuestra era, la nación edomita desapareció.