La educación virtual inquieta a docentes y directivas de
instituciones que la ofrecen, y al Gobierno
Preocupan la falta de formación de
los profesores, la ausencia de buenos contenidos y la incomunicación entre las
instituciones.
La educación virtual o e-learning, como la
llaman otros, es la que se vale de Internet y demás avances de la tecnología
para formar a las personas sin necesidad de que estén sentadas en un aula.
Los docentes y directivos admiten que no existe
mucha claridad sobre cómo poner en práctica el modelo, pues no es simplemente
trasladar la pedagogía del presencial; no se han formado los maestros y no
existe un material probado y comprobado para la educación virtual, se ha ido
elaborando con lo que cada institución considera.
Por su parte, el Gobierno reconoce que aún no
existe la manera de controlar y asegurar la calidad de esos programas, que ni
siquiera están contabilizados.
"Necesitamos establecer unas políticas en
las que se tengan en cuenta los nuevos roles (de docentes, directivos y
estudiantes) en la educación virtual", señaló Fanny Almenares, secretaria
académica de la Universidad de la Sabana.
Este claustro universitario fue uno de los veinte
que participó en un encuentro organizado por la Asociación Colombiana de
Universidades (Ascún), en el que se pusieron sobre el tapete las necesidades
que se tienen para avanzar en la educación virtual.
"Colombia está en un nivel intermedio junto
con Chile y Argentina -explicó Marcos Fontela, vicepresidente para Iberoamérica
de Tecnonexo, empresa que prepara contenidos para este modelo educativo en 15
países-. No tienen un gran número de alumnos pero tienen la preocupación por
avanzar".
Larga lista de inquietudes
Según Fontela, Brasil es el más avanzado de los
latinoamericanos y Paraguay, Bolivia y Ecuador, los rezagados. Sin embargo, al
comparar el número de alumnos con las universidades pioneras, hasta los que
están en un nivel intermedio se ven quedados.
La Universidad de Quilmes, de Argentina, (la más
avanzada en ese país) tiene 4.500 estudiantes en sus programas virtuales;
mientras que la Universidad Nacional a Distancia de España tiene 100 mil y la
Abierta de Cataluña, 30 mil.
"El cuello de botella es la preparación de
los docentes -dice Fontela-. Hablo de su falta de formación para relacionarse
con estudiantes que están a distancia, ni siquiera del manejo de la
tecnología".
Precisamente, en la larga lista de preocupaciones
aparece la necesidad de crear contenidos apropiados que motiven a los
estudiantes, "pues en un salón de clase bostezan o se duermen y el
profesor se idea algo para que no se vayan de la clase; aquí no existe esa
posibilidad, solo el buen nivel de los contenidos", agregó Fontela.
Este experto en el tema considera que otra manera
de impedir la deserción es teniendo siempre un componente presencial.
También los directivos de las instituciones
sugirieron crear asociaciones o redes para compartir información y
experiencias. "Tenemos que unirnos para crear un sistema latinoamericano.
Colombia, México y Argentina están abiertos a la integración", señaló
Ernesto Velázquez, del Consejo Nacional de Educación Superior de Ecuador.
Finalmente, el otro punto que se evidenció fue la
necesidad de "formar un nuevo bibliotecario que además de asesorar a
docentes y estudiantes en el uso de la tecnología, sepa cómo buscar en Internet
y clasificar", como señaló Jorge Joel Reyes, de la Universidad Autónoma
Metropolitana de México.