TENDENCIAS DE LA
EDUCACIÓN SUPERIOR VIRTUAL
EN AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE
José Silvio
IESALC
Es
explicable que el desarrollo de la educación superior virtual sea aún muy
incipiente en la región y su tasa de adopción y desarrollo sea relativamente bajo,
debido a diversos factores. En primer lugar, la infraestructura informática y
telemática de la región dista mucho de estar al nivel de países avanzados donde
la educación superior virtual se ha generalizado de manera más intensa. Si bien
actualmente se comprueba que la mayoría de las instituciones de educación
superior posee acceso a INTERNET y tienen portales electrónicos e INTRANETS, la
mayor parte de esa infraestructura es aún muy informativa y poco interactiva y
transaccional. Es decir, está dedicada fundamentalmente al suministro de
información sobre la institución, su historia, estructuras, programas y
funciones, En general no facilitan la interacción entre los miembros de la
Universidad y el público exterior a través de portales educativos interactivos
y cooperativos que caracterizan lo destinados a la educación virtual y sus reservorios
de datos, informaciones y conocimientos. Sería deseable que esos portales universitarios
fueran más interactivos y faciliten la comunicación transaccional entre el
usuario y el portal, para que este pueda interactuar de manera productiva con
la Universidad, En segundo lugar, el costo de esa infraestructura sigue siendo
un factor limitativo importante, en cuanto se requieren inversiones iniciales
importantes para dar el salto a la virtualización de una serie de actividades
de enseñanza y aprendizaje. En tercer lugar, a esto se agrega la resistencia de
muchas personas dentro del mundo académico a adoptar un nuevo paradigma de trabajo
académico, en sus diversas actividades en la educación superior. Existe un
recelo y un temor por parte de la comunidad académica sobre el esfuerzo que
requiere el aprendizaje de nuevas técnicas pedagógicas asociadas a las tecnologías
digitales y cierto conservatismo, que conduce a evitar cambiar las prácticas
existentes. El resultado de la oposición entre innovación y
conservatismo
ha dado como resultado una tasa de virtualización de la educación superior que
no llega a un tercio de las instituciones de educación superior. Sin embargo,
en todos los casos estudiados se aprecia una tendencia hacia la integración
progresiva, un deseo de cambiar, pero con grandes limitaciones técnicas,
pedagógicas y financieras a nivel organizacional y personal.
La evolución de los programas educativos
virtuales ha seguido la misma pauta de desarrollo que la infraestructura i informática
y telemática en el campo académico en los distintos países de la región. Se ha
hecho disponible a medida que esa infraestructura se ha ido expandiendo y
generalizando y se han ido descubriendo sus posibilidades de uso a medida que
se ha ido generalizando el acceso a INTERNET. El acceso, el uso, el
conocimiento de la tecnología, aunado a la actitud favorable y la voluntad de
cambio de paradigma de trabajo son las variables fundamentales para garantizar
el incremento de la tasa de adopción y el consiguiente éxito de los proyectos
de desarrollo de la educación superior virtual. Son muy diversas las variables
a considerar y por ello en la mayoría de los estudios se manifiesta el deseo de
promover y realizar una reflexión sobre este tema. No son pocas variables, por
lo cual es necesario promover estrategias y acciones sistemáticas, basadas en
el conocimiento de las situaciones pedagógicas y su evolución, un terreno donde
la investigación aplicada es esencial, al igual que la participación de todos los
actores implicados en el proceso de virtualización de la educación superior. La
mayoría de los programas virtuales se ha desarrollado en el ámbito
académico de la
educación continua (un promedio de 51%), en los llamados cursos de capacitación, de ampliación
y especialización del conocimiento, de corta duración y con propósitos
específicos, la cual es una educación dirigida por lo general a profesionales
integrados al mercado laboral. En segundo lugar, se encuentran los programas de
postrado (36%), entre los cuales 32,7% en el de Maestría y 3,3% en el de
Doctorado. La frecuencia menor corresponde al Presencia sin Interactividad nivel
de pregrado o Licenciatura (13%) (Figura 4). Esta jerarquización responde por
una parte a los factores que han influido en el desarrollo y la adopción aún incipientes de la educación
virtual en la región y la complejidad de los programas educativos. Es más fácil
implementar un programa de formación continua, en los cuales los requisitos son
relativamente pocos, en comparación con
programas de grado y postrado, donde existen exigencias académicas más
numerosas y variadas y, por ende, una mayor dedicación y planificación por
parte de todos los actores implicados. En este caso, los universitarios
innovadores han querido probar con el nivel de educación continua antes de
lanzarse a una empresa más compleja. Además existen factores financieros que
explican esta tendencia, la cual parece afirmarse en el futuro, de acuerdo a lo
observado en los países analizados. La educación continua suministra recursos
financieros adicionales, al igual que los programas de Maestría a las
instituciones y en muchos casos dichos recursos son suficientes para
autofinanciar las actividades y muchos de ellos provienen de las empresas y
otras organizaciones donde trabajan los estudiantes. En cambio, en el nivel de
pregrado, existen restricciones significativas en muchos países ligados a la
gratuidad de la enseñanza, con lo cual el costo de la virtualización no se
puede trasladar tan fácilmente a los estudiantes como en el caso del postgrado
y la educación continua. Por otra parte, como generalmente el Doctorado es una
continuación de la Maestría, la escolaridad requerida se concentra en la
Maestría y quienes continúan en el Doctorado, quedan con una escolaridad muy
pequeña, a veces restringida al seminario del asesor de la tesis de Doctorado
del estudiante y a veces ningún otro requisito de cursos, salvo presentar la
tesis una vez concluida. En esta situación, basta una comunicación por correo
electrónico entre el estudiante y su asesor para realizar la tesis, lo cual no
requiere el uso de instrumentos
sofisticados de virtualización. Esto podría explicar el bajo porcentaje de
cursos de Doctorado mediante la modalidad virtual. Simplemente, al asegurar una
comunicación electrónica eficiente entre estudiante y asesor para el desarrollo
de una tesis de Doctorado, no son necesarias muchas sofisticaciones
tecnológicas.
En cuanto
a las áreas del conocimiento, las más populares en la aplicación
de la educación virtual, en cuanto a programas ofrecidos y matrícula
estudiantil son Administración (24,5%), Educación (20,3%), Ingeniería y
Tecnología
(16,3%),
Ciencias Sociales (12,5%), Economía (10%), y en menor grado las Ciencias Básicas
(7%) y de la Salud (5%), en ese orden de importancia (Figura
5). La distribución
porcentual refleja más o menos la distribución de estudiantes en todos los
programas educativos, independientemente de la modalidad de estudio, con lo
cual se reproduce en el campo virtual lo que constatamos en el no-virtual. Los
estudios emplearon clasificaciones de las áreas del conocimiento no siempre
coincidentes y en algunos países sólo se indicó el orden de importancia de las
áreas del conocimiento. Por estas razones, debimos realizar reagrupaciones y
verificaciones ulteriores de ciertas cifras, pero la tendencia general en
cuanto a repartición por áreas del conocimiento sigue el patrón señalado. En
este caso, se combinan dos facto- Administración Educación Ingeniería Tecnología
Ciencias, Sociales, Economía, Ciencias, Básicas, Ciencias de la Salud, % del Total.
En primer lugar la demanda que existe en el medio académico por estas áreas,
las cuales están más ligadas al desarrollo profesional en el campo de la
gerencia y, en segundo lugar, la mayor facilidad de estructurar programas de
educación virtual en estas especialidades, comparadas con las ciencias naturales,
donde existen desarrollos más complicados para ilustrar los conceptos y en
muchos casos hay que recurrir a complejas simulaciones de la realidad, por
medio de programas de realidad virtual y la manipulación de
objetos.
El método
de entrega privilegiado
es una combinación de modalidades virtuales y no-virtuales, presénciales y a
distancia, lo cual indica que de alguna manera se está tratando de integrar o
articular progresivamente la educación virtual con la no-virtual y la
presencial con la educación a distancia. Esta tendencia puede considerarse
positiva, pues lo deseable es articular estas modalidades, aprovechando lo
bueno de cada una y no pretender sustituir una por otra. Generalmente, la
oferta de educación superior virtual en la región consiste en extensiones de
programas presénciales que se han virtualizado parcialmente. Esto es un buen
síntoma, pues indica que las instituciones de educación superior han querido
aprovechar su infraestructura pedagógica presencial para a partir de ella hacer
extensiones virtuales de algunos programas a distancia, con lo cual se
aprovecha una capacidad instalada que no puede dejarse de lado a la hora de
emprender un proceso de virtualización en gran escala. En casi ningún caso, la
educación virtual se presenta en su forma pura, es decir, programas educativos
totalmente virtuales, carentes de toda presencialidad. En general, en todos los
países y subregiones estudiados se presenta esta tendencia sin mayores
variaciones.
Las plataformas
tienden a ser muy
utilizadas en la educación virtual, pues ofrecen un ambiente integrado, que
incluye todas las funciones típicas de un proceso de enseñanza y aprendizaje y
los servicios de información y comunicación
sincrónica
y asincrónica necesarios para su realización y soporte a los usuarios. La
mayoría de las universidades estudiadas (62,3%) utiliza una plataforma de
enseñanza y aprendizaje, pero, entre ellas la tendencia que se afirma con mayor
fuerza es la diseñar, construir y administrar su propia plataforma, adaptada a
sus necesidades (50,3%). En algunos países como Puerto Rico y México, se
manifiesta más bien una tendencia al uso de plataformas comerciales, pues
muchas universidades de estos países han establecido convenios con empresas
fabricantes de estas plataformas, que comprenden la instalación y mantenimiento
de las mismas, así como el soporte técnico. La
razón
principal señalada por las universidades, es el alto costo de las plataformas
comerciales y sus licencias de usuarios, las cuales hay que renovar y pagar
anualmente a precios que pueden ser muy elevados para instituciones de
educación superior con limitados recursos financieros y un importante volumen
de estudiantes y profesores. Las plataformas propias requieren un inversión
relativamente elevada de recursos de diversa índole, de mantenimiento y
actualización, pero generalmente las instituciones de educación superior pueden
absorber esos costos utilizando personal y otros recursos que ya forman parte
de su estructura y funcionamiento normales y están ya incorporados a la
institución, por lo cual no se necesitan en muchos casos gastos adicionales en
personal aunque sean necesarios en programas de computación y equipos. Pero, a
mediano plazo las plataformas propias presentan la ventaja de estar adaptadas a
las necesidades de la institución y un costo de mantenimiento relativamente
bajo o razonable. Sin embargo, presentan la dificultad de no garantizar la
interoperabilidad pues las plataformas desarrolladas por varias instituciones
diferentes pueden ser incompatible, con lo cual se dificulta la cooperación
interinstitucional, lo cual no ocurre con las plataformas comerciales, que
tienen garantizadas una interoperabilidad a las instituciones que las adquieren
y desean cooperar con otras que poseen la misma plataforma. Los portales, como centros aglutinadores de
varias opciones de plataformas y distintos servicios de enseñanza y
aprendizaje, no son muy frecuentes, pero tienden a desarrollarse de manera más
o menos rápida. Generalmente, los portales que se han desarrollado en el campo
de la educación superior virtual ofrecen varios tipos de plataformas a las
instituciones según sus necesidades, con lo cual la institución puede funcionar
con varias plataformas diferentes pero coordinar sus acciones de virtualización
con una sola organización oferente de servicios de plataformas de enseñanza y aprendizaje. Cada opción tiene sus ventajas y
desventajas y la decisión de adoptar una u otra o una combinación de opciones
dependerá de los objetivos y las necesidades de cada institución en sus planes
de virtualización de la educación. En la casi totalidad de los países no existe
aún un marco legal regulatorio específico para la educación
superior virtual. En algunos países, Brasil y México, se han establecido normas
regulatorias para la educación a distancia que se ha venido realizando con el
apoyo de medios tradicionales, impresos y audiovisuales de comunicación, pero
no con medios informáticos y telemáticos basados en la comunicación mediante
computadora. Esta modalidad educativa es aún muy reciente y su desarrollo ha
sido más el producto de la espontaneidad y de iniciativas relativamente
aisladas de innovadores en este campo que de una planificación sistemática.
Algunas universidades que practican esta modalidad en algunos programas
educativos, han establecido sus propias normas regulatorias, las cuales
intentan complementar la regulación general de la educación superior, por la
cual se rigen todas las modalidades educativas, ante la ausencia de un marco
regulatorio específico de la educación virtual. Es posible que ese marco vaya
surgiendo a medida que se vaya generalizando la educación virtual a distancia y
articulándose con la no-virtual y presencial, si se dan ciertas condiciones
adecuadas para dicha generalización y articulación. La tendencia observada es
hacia un desarrollo progresivo de ese marco, partiendo de la legislación
vigente sobre la educación superior.