EVOLUCIÓN, ESTRATEGIAS Y
PERSPECTIVAS DE LA EDUCACIÓN VIRTUAL EN COLOMBIA
Si bien en la
actualidad las nuevas tecnologías de información y comunicación nos facilitan
cada día más la labor de investigar y en la red global está disponible y
circula una enorme y cada día más creciente e inmanejable cantidad de
información, la situación de Colombia (y en general de toda región
latinoamericana) es todavía precaria en los más diferentes aspectos
relacionados con la búsqueda de la información. Más que comprar equipos y
extender redes, que sin duda continúan siendo una tarea que debe acelerarse,
considero que nuestro reto fundamental consiste en producir una serie de
cambios culturales y sociales que nos posibiliten una mejor comprensión y
entendimiento de la importancia de la
información, del conocimiento y de la tecnología que es su más poderosa cristalización.
Mi mayor esperanza es precisamente que la virtualización
sea
precisamente una herramienta que facilite esos esperados procesos de
transformación individual, institucional y social, particularmente en el campo
de la educación.
Educación virtual: el concepto y
las estrategias de desarrollo
La educación virtual es una
experiencia reciente, pero que ha tenido una expansión vertiginosa en el mundo
entero. Como ha sucedido en otros campos, la aplicación de las tecnologías
digitales a la educación se ha desarrollado desde dos vertientes estratégicas.
Entre estos dos polos de desarrollo se da un amplio espectro de realizaciones. Una
primer vertiente estratégica, la más conocida y extendida, consiste en aplicar
las nuevas tecnologías a cursos y programas de formación y capacitación para
estudiantes remotos o “a distancia”.
En esta
vertiente, del conjunto de tecnologías de información y comunicación – NTCIs (también
denominadas “telemática por la conjunción de los términos telecomunicaciones e informática),
se privilegian las tecnologías de comunicación, que son utilizadas como nuevos medios
de entrega de contenidos como mecanismo para facilitar y ampliar la
cobertura, preferentemente a estudiantes remotos. La gama de las tecnologías de
comunicación es amplia y creciente, aunque básicamente existen cuatro
consideradas mayores: la videoconferencia; la transmisión satelital; los discos compactos (CDs y DVDs); y los diversos
tipos de Internet.
Si bien
comúnmente los términos para designarla no son los apropiados, a estas
aplicaciones se las denomina genéricamente como la educación virtual o
aprendizajes electrónicos (e-learning; e-training; e-ducation). Con todo, éstos
términos comprenden también válidamente a los desarrollos de la otra vertiente.
Para referirnos específicamente al desarrollo de programas académicos a
distancia soportados con tecnología virtual, los denominaremos simplemente educación
a distancia/virtual, pues su evolución tiene como punto de partida
la que hoy puede denominarse tecnología tradicional de educación a distancia
(módulos en papel, apoyados en casetes de audio y video e interacción vía
postal, telefónica o con tutores).
Dentro de esta
vertiente de desarrollo y a partir del “sistema postal” (nivel I), la
virtualidad ha comenzado a evolucionar. Inicialmente se reemplaza el sistema de
transporte postal por materiales transferidos electrónicamente. Su
funcionamiento es simple: los cursos se almacenan en bases de datos conectadas
a un servidor instruccional (SI) conectado a Internet como medio para enviarlos
a los estudiantes y una interacción asincrónica por medio del e-mail o correo
electrónico (nivel II). Posteriormente, se han venido incorporando componentes
de audio y video y comunicación virtual de una vía. En este nuevo nivel, además
de la base de datos y el servidor instruccional (SI) se requiere una base de
datos multimedial unida a un servidor multimedial (SM) conectadas a Internet
(nivel III). Luego, se han venido adicionando componentes dinámicos de
interacción. Para ello, además de las configuraciones anteriores deben
agregarse equipos de edición y digitalización de audio y video, equipos de
compresión/decompresión y transmisión de datos, nuevos equipos de
almacenamiento, dos tipos de administración de base de datos, software para navegación,
programas de chat y
boletines, horarios para sesiones de conferencias en vivo con interacción
asincrónica y sincrónica de dos vías y, lo que es más importante, redes de
comunicación con un ancho de banda mayor (nivel IV). Los últimos desarrollos no
sólo se basan en más modernas formas de entrega sino en materiales mucho mejor
preparados, transformados en lo que se denomina objetos
de aprendizaje (learning objects) y componentes interactivos que se adecuan a
las necesidades específicas de los estudiantes y, como tal, pueden ser
de-construídos, reorientados y re-usados por medio de diversas plataformas que
permiten la interoperabilidad. Igualmente incorporan test o evaluaciones
autoformativas, denominados tutores electrónicos
(read electronic tutors) y otros desarrollos (nivel V). Por supuesto, en cada
institución y país los avances en esta primer vertiente estratégica son
diferentes.
La segunda
vertiente estratégica aplica las NTCIs a la investigación y desarrollo de
virtualidad en aspectos como la administración y servicios académicos y, por
supuesto también, la docencia (presencial y remota), privilegiando la
tecnología informática. Aunque en algunas de ellas se experimenta igualmente
con programas a distancia/virtuales, como los desarrollos se han dado generalmente
en las facultades de ingeniería de sistemas o en instituciones donde no existía
interés por la modalidad a distancia, las aplicaciones virtuales se dan, por lo
menos en buena parte de los casos, dentro de una reafirmación de la vocación
presencial como mecanismos de apoyo de los procesos de aprendizaje presenciales
y formas de agregar valor agregado a la interacción entre alumnos y docentes en
el aula de clase. En esta vertiente se adelantan programas de adopción,
adecuación o desarrollo de software como mecanismos
de apoyo para el mejoramiento de la calidad tanto de las metodologías y
prácticas docentes, de los diferentes servicios educativos así como de la
organización y administración de las propias instituciones educativas. Si bien
el término aparece como algo simplista, a estas aplicaciones se las ha
denominado comúnmente como informática educativa. Los
avances en esta vertiente son igualmente diferenciales y abarcan campos que van
desde el desarrollo de software educativo y plataformas virtuales, desarrollo
de micro-mundos virtuales, hasta inteligencia artificial, tanto para educación
presencial como a distancia.
Esta doble perspectiva de la virtualidad es, por lo demás,
la expresión de las dos grandes aspiraciones y estrategias del sector
educativo: ampliación de cobertura y mejoramiento de la calidad. Si bien es
cierto que, con diferencias de niveles y matices un amplio número de las
instituciones colombianas y del mundo han concentrado el mayor volumen de
actividades en la primer vertiente, no puede pretenderse que ésta sea ni la
única, ni mucho menos que agote el concepto de educación virtual. En sentido
estricto, unos y otros desarrollos conforman la educación virtual. Y, de hecho,
las nuevas tecnologías de información y comunicación (NTCIs) se aplican a las
diversas funciones (docencia, investigación, administración y servicios) de la
educación en general y particularmente de la superior. Es decir, la educación
virtual abarca tanto las metodologías de educación presencial y a distancia,
comprende la totalidad de funciones y ámbitos de la educación superior y sirve
a las estrategias de cobertura y calidad.
Por lo demás
estas oposiciones no son irreconciliables sino que deben entenderse de forma
dialéctica.
Así las cosas,
y a sabiendas que se trata de un campo en acelerado proceso de transformación,
bajo el concepto de educación virtual vamos a
designar en términos generales el ofrecimiento de los diferentes
procesos y servicios educativos por medio de la aplicación de tecnologías
informáticas y de telecomunicación que utilizan el lenguaje
digital o numérico binario para representarlos, simulando la realidad
y recreándola sin someterse a las limitaciones espacio-temporales propias de
los ambientes físicos.
De otra parte,
con el desarrollo de las NTCIs se ha dado y se profundiza cada vez más un
importante proceso de convergencia: entre las tecnologías de información y
comunicación; entre las diferentes estrategias de desarrollo; y, más
recientemente entre tecnología y pedagogía. No obstante que son todavía muy
pocos los años de experiencia y experimentación en materia de educación
virtual, es preciso reconocer y comprender este dinámico, histórico y cada vez
más significativo proceso de convergencia. Sin lugar a dudas, allí radica a
nuestro juicio la clave para desarrollos apropiados y la gran potencialidad de
la educación virtual.
De hecho, luego
de las primeras experiencias y de no pocas desilusiones en la supuesta “rápida expansión
de la cobertura” y/o “ampliación de los mercados” de educación superior, entre
otras cosas debido a las deficiencias y asimetrías tecnológicas y sociales, tan
propias de nuestros países; y luego de los primeros proyectos, acciones y
desarrollos de software de aprendizaje, plataformas administrativas y demás,
muchos de ellos bastante simplistas, en una y otra vertiente se han venido decantando
las euforias iniciales, acumulando conocimientos y desarrollado mayores
experticias. Así, en la actualidad no sólo se comienza a contar con programas
de educación a distancia/virtual mas elaborados; sino que igualmente se ha
producido una lenta pero gradual transformación de las prácticas docentes
(presenciales y a distancia), administrativas, de intercomunicación e
interacción en los más diferentes servicios educativos, gracias a cada vez más
poderosas, flexibles e integradas herramientas virtuales. Ellos son producto de
los importantes procesos de convergencia en marcha, particularmente entre las
NTCIs, la pedagogía y las mas diferentes ciencias naturales y sociales que permiten
entender cada vez mejor los procesos del conocimiento y la intercomunicación.
Si, por medio de las necesarias decisiones ético-políticas estos procesos de
convergencia que se dan con ocasión de las nuevas tecnologías y de la
virtualidad se aceleran y profundizan –tanto a nivel global como de los países, no cabe duda que podrá comenzar a repensarse
y a reinventarse un nuevo tipo de institución y práctica educativa, a partir
de la virtualidad. Quizás entonces, estos nuevos desarrollos de la educación
virtual puedan efectivamente comenzar a responder a las diversas y ya viejas
aspiraciones de transformación del sector educativo. Por lo demás, estos
procesos de convergencia y transformación no son propios ni exclusivos del campo
educativo. Se dieron igualmente en el área empresarial, donde fueron aplicadas
con antelación las nuevas tecnologías. Al irrumpir la informática y las telecomunicaciones
digitales en las empresas se tuvo inicialmente la ingenuidad de creer que, con
su sola incorporación, se irían a acelerar los procesos de producción y las
utilidades. Ello no fue así. Por el contrario, durante los años ochentas del siglo
pasado, las nuevas tecnologías evidenciaron grandes problemas y produjeron
crisis y fracasos. Tanto, que tuvo que surgir la denominada Re-ingeniería, para
cambiar la empresa, su organización y su gestión con el conocimiento y la ayuda
de la tecnología informática y la convergencia de muchas otras ciencias.
|Realizar la re-ingeniería
de la pedagogía/andragogía así como de las
instituciones y de los sistemas educativos a partir
de la virtualidad, es sin duda la tarea pendiente y la mayor perspectiva que se
vislumbra con las nuevas tecnologías. A ella habrán de dedicarse los mayores
esfuerzos en futuras nuevas etapas de desarrollo de la educación virtual.