| CICLISMO: A Caral en bici / fuimos... |
| A Caral en bici / fuimos...
Desde hace unos meses mi esposa María Elena y yo, Aníbal, venimos planeando y haciendo los preparativos para viajar en bicicleta por el Perú, progresivamente nos hemos implementado y equipado y también estamos entrenando (aunque no lo suficiente) para tener físico. Las ideas y los lugares que visitaremos son múltiples y variados (Caral, Churín, Nor Yauyos, valles de Mala, Asia, Tambo, Abancay – Cusco, etc.) así que decidir por donde comenzar es un dilema. Visitar el sitio arqueológico de Caral era un sueño largamente deseado desde hace mucho tiempo, en especial por los aspectos arqueoastronómicos del lugar y también hemos leído crónicas de ciclistas que han ido, por lo que nos pareció que la ruta es un tanto fácil como para comenzar nuestras experiencias como cicloturistas. Así que aprovechando el feriado del 29 de Junio y tomada la decisión, alistamos las cosas que hemos venido procurando en el marco de los preparativos para nuestras expediciones en bici (ver Equipos y Materiales). Esta es la primera vez que escribimos una crónica de viaje, quizás la encuentren cargada de detalles y de las impresiones que nos quedaron de la experiencia que con mucho gusto nos animamos a redactar para compartirla con ustedes. 29 Junio 07:00 Bus a Huacho. Empresa San Martín de Porres. OK, buen servicio. Parte del Jr. Sandia, por el Parque Universitario. Pasaje S/. 8.00 c/u incluidas las bicis 09:00 Llegada a Huacho. Desayuno: cebiche de pato (plato típico huachano). Hicimos las últimas compras: película fotográfica, atún, gatorade, etc. y cambiamos algunos dólares en soles para el resto del viaje. 10:30 Partida Huacho – Huaura. Tomamos la ruta que va paralela a la Panamericana por las chacras, el camino empieza en la esquina de la cuadra donde se encuentra el terminal de la empresa de bus San Martín de Porres, frente a una plazuela en forma de media luna. 11:00 Llegada a Huaura. Frente a la plaza principal se encuentra el famoso balcón desde donde el Libertador San Martín proclamó la independencia del Perú, hay un museo de sitio que vale la pena visitar. Fotos junto al balcón y reacomodos en el equipo para continuar el viaje. 11:30 Partida Huaura – Vegueta (km 160). Seguimos por la avenida principal de Huaura, solo para autos hasta el cruce en diagonal con la Panamericana y el puente sobre el río, la ruta continúa por la carretera, a la derecha de la línea blanca de la carretera hay un buen espacio auxiliar asfaltado que permite ir en bicicleta con seguridad pues los vehículos, camiones sobre todo, pasan a velocidad. 12:00 Llegada al km 160 (Vegueta es un pueblo a 1 km al oeste de la carretera). En este punto se encuentra la entrada del camino que nos conducirá a Caral, en la esquina hay un ranchito con gente amigable que da recomendaciones y apoyo. Fotos aquí últimos ajustes al equipo. 12:15 Partida km 160 – Caral. La ruta (ver mapas de la ruta) es por un camino carrozable, bien afirmado, casi plano y suave pendiente en ascenso. Al inicio pasamos entre los campos de cultivo, luego por el desierto, pasando cerca de granjas avícolas. Las moscas en esta zona es algo impresionante, miles de ellas sobre nosotros. Hay que mantener la boca cerrada de lo contrario... El camino es variado, 23 km., rectas larguísimas, curvas, tramos pedregosos alternando con arenosos, ascensos, llanos y ligeras bajadas, etc., pero en general ascenso al fin y al cabo. El ritmo de pedaleo lento por el poco entrenamiento, hizo largo y cansador el viaje y dio como resultado dolor en las sentaderas. Como a mitad de camino alternamos tramos de pedaleo de 15 min. con tramos caminando, la marcha fue continua en bici o a pie, la consigna era no parar para no enfriarnos. Llevamos 1 lt de Gatorade para cada uno y caramelos, los fuimos consumiendo de a pocos, dosificándolos funcionan muy bien. Las parrillas que pusimos a la bicis funcionaron muy bien. Creo que llevamos un exceso de carga, cosas demás que al final nunca utilizamos, para la próxima expedición llevaremos lo mínimo necesario e indispensable. Las bicis funcionaron perfectamente, no hubo ningún problema con ellas. Llevamos copias impresas de las imágenes satelitales de la ruta de tomamos del Google Earth, esto fue excelente pues cada detalle de la ruta: cada curva, recta, etc. está igualito como se ve. La cuesta final poco después de pasar la última granja es bien exigente y nosotros ya estábamos bien agotados, la hicimos a pie. Eran como las 16:30 varios vehículos con turistas retornaban de Caral por la ruta: combis, custers, buses y autos. Al alcanzar la cumbre de la cuesta hallé una buena oportunidad fotográfica, con iluminación del Sol de la tarde en contraluz, aquí por descuido perdí mis lentes, cuando me dí cuenta ya había avanzado un montón en la bajada, así que me resigné a la pérdida considerándola como un pago al Apu de Caral (supongo que el Apu estará felíz con los Ray Ban Cutters que se ganó). Después de la cuesta sigue una bajada rápida que luego se hace suave y larga por una pampa entre los cerros que finalmente termina en la tranquera 2 de acceso al Sitio Arqueológico de Caral. 17:15 Llegamos al lugar que ocupó la primera y más antigua civilización de América: Caral, 3,000 a. C. (contemporánea con Mesopotamia, Egipto, India y China. 1,500 años más antigua que Mesoamérica), habíamos demorado 5 horas; y hallamos que el horario de visita es de 09:00 a 16:00, el portero nos dejó pasar al área de informes, preguntamos por comida y hospedaje, nos dijeron que en el pueblo de Caral ubicado frente a las ruinas al otro lado del río hallaríamos lo que necesitamos. Partimos a las 17:45, después de comprar un par de polos recordatorios de Caral, tomamos el camino carrozable de salida del lugar hacia el río Supe, el cual está sin agua, casi seco, en esta época del año es tan solo un riachuelo, lo cruzamos a pie, luego volteamos hacia la derecha, aguas arriba hacia Caral pueblo, el camino es largo y de subida, demoramos 1 ½ horas. El atardecer y el crepúsculo fue algo muy bonito, el ambiente campestre auténtico, natural, real, tranquilo, sereno. Los colores de la tarde tienen un encanto especial. La luna joven creciente no aportó mucha luz y se nubló pronto. Se hizo de noche, así que usamos las linternas frontales (ambas de LEDS); una de ellas la Energizer funcionó muy bien, luz clara, focalizada e intensa, lo otra “marca chancho” no ilumina bien (tampoco cuesta tanto, está en venta por si acaso, S/.30.00 nomás). El camino nocturno también tiene sus encantos, los sonidos de los animales e insectos de la noche le dan al ambiente una sensación especial, así como las lucecitas verdes que parpadeaban en la oscuridad cuando alumbraba el camino, eran unas arañas cuyos “ocelos” (ojos compuestos) reflejan la luz verde, tambien los pares de ojos verdes, rojos y azules de perros burros y caballos que nos miraban pasar. 19:30 Llegamos al pueblo caminando junto a un lugareño que se nos unió y con quien conversamos gratamente, arribamos cansadísimos y hambrientos al único restaurante: “Los Robles”, pedimos 2 tallarines saltados “bien taypá”. Mientras los preparaban no resistimos endilgarnos como aperitivo unas papas doradas con ají y 2 pollos a la parrilla que una señora vendía en su fogoncito en la puerta de la casa vecina, con quien entablamos una amena conversación. Yo me soplé una cerveza para rehidratarme mientras hablábamos. Así nos enteramos que el pueblo no tiene luz, a pesar de tener postes e instalaciones de alumbrado público, porque el generador que recibieron donado no lo hacen funcionar por el costo del petróleo que asciende a la suma de S/.22.00 mensual por cada vecino, algo muy oneroso para ellos. Caral en un Centro Poblado, anexo de Supe, con no más de 500 habitantes. Llegó el tallarín y limpié el plato, María Elena no pudo acabarlo. Una cerveza más y a dormir, cansadísimos, matados y adoloridos. Un buen alivio se consigue tomando una aspirina al final de la jornada matadora, te quita el dolor y amaneces fresco y como nuevo. Yo no pude tomar la aspirina por las cervezas que tomé así que tuve que esperar hasta el día siguiente para tomarla con el desayuno, pero ya no es lo mismo. Nos hospedamos donde doña Augusta, la única señora que ofrece alojamiento en el lugar, que no es otra cosa que un cuarto en su casa con una cama, una mesa, varias cosas en desuso arrumadas, y varias arañas en el techo. Eso o nada, no había otra opción. Solución: matar las arañas más amenazadoras. El cuarto cuesta S/. 15.00, el baño tiene abundante agua, sanitario y ducha, está fuera de la habitación en el segundo patio al fondo pasando el corral de los cuyes tragones que se comieron un atado inmenso de chala verde en un ratito que demoramos en cepillarnos los dientes. Las bicis quedaron seguras en la sala de doña Augusta. Sin bañarnos, muertos de cansancio nos quedamos dormidos encima de la cama tal como estábamos vestidos. 30 Junio 05:00 Despertamos, aún no amanecía, pero ya se escuchaban ruidos de actividad en el patio. Conversábamos sobre la experiencia de ayer y un poco sobre los que haríamos hoy. Finalmente nos levantamos a ducharnos en abundante agua fría y a alistar las cosas 09:00 Doña Augusta cocinaba en fogón de leña “pollo en punto de cuy”: Suena rico y se ve excelente, así que le pedimos que nos sirva dos. Estuvo bueno. 10:00 Alistamos equipajes y bicis. Fotos del cuarto, de doña Augusta, de la casa, etc. 10:30 Partimos rumbo al sitio arqueológico por la vía peatonal que se inicia a unos 500 metros del pueblo, hay que seguir la señalización, se cruza el río por un puente de troncos , se sigue por una subida de arena y llegamos a Caral al toque, no fue más de ½ hora. Anoche tomamos la ruta más larga, no nos dieron las indicaciones correctas y nos fuimos al desvío. 11:00 Llegamos y registramos nuestro ingreso. Tarifa: S/. 11.00 adultos (yo); S/. 3.50 docentes (María Elena). Descargamos las bicis y encargamos las cosas en la recepción. Esperamos que se reúna un grupo de 8 o 10 personas para hacer el recorrido guiado por las pirámides de Caral. 12:30 Se completó el grupo: 4 parejas, S/. 5.00 por pareja para el guiado. Muy bueno e interesante el recorrido y la información arqueológica. En especial saber que no se han hallado entierros ni restos funerarios en el lugar, salvo 2 o 3 casos aislados hallados, no hay cementerio como en otros lugares arqueológicos semejantes como Sipán, etc., Probablemente los restos funerarios se encuentran en otro lugar llamado Alpacoto, ubicado al norte de Caral, cruzando el río. Los estudios, investigaciones y excavaciones continúan. Vale la pena visitar Caral, su valor cultural, patrimonial y su condición de primer foco civilizatorio de América, lo pone en un status único. 14:30 Volvimos del recorrido. Descanso y compras de recuerdos de artesanía alusiva a Caral. Almuerzo. Pollo guisado con arroz y papas (frío) en realidad es otra versión de lo mismo que comimos en la mañana donde doña Augusta, el hambre hace rica cualquier cosa 16:00 Alistamos las cosas. La llanta trasera de la bici de María Elena estaba desinflada. Reparación: cambio de cámara y parchado. 17:00 Partida rumbo a Supe. Por el camino carrozable bien afirmado que recorre el valle de Supe. El viaje fue largo, tranquilo y solitario. Todo de bajada. Pronto se hizo de noche, así que nos pusimos de nuevo las linternas frontales y seguimos la ruta, ahí nos dimos cuenta que María Elena había perdido su luz roja intermitente que llevaba sujeta atrás en la mochila, bueno dijimos el Apu se cobró el pago de salida. En el camino hallábamos gente del lugar que se sorprendía al vernos pasar en la oscuridad: un par de marcianos en bicicleta, con luces en la cabeza y reflectivos. En el camino esta vez vimos miles de las lucecitas verdes parpadeantes entre las plantas y matorrales a los lados del camino, es decir miles de arañas, el sonido de los grillos y de la fauna nocturna es alucinante en esas condiciones . Pasaron unos pocos carros y motos en ambos sentidos que nos hicieron sentir menos la soledad y el miedo inevitable que infunde un camino largo, oscuro, solitario y desconocido entre cañaverales. Los pensamientos y sentimientos eran contradictorios: temor, a raíz de los nos dijo una señora en el camino al vernos pasar: “cuidado con los choros”, y también tranquilidad, cuando un lugareño al preguntarle nos dijo que todo el camino es tranquilo y no pasa nada, y otra vez temor cuando más adelante de un carro que subía nos pasaron la voz: “los van a cuadrar más abajo” y de nuevo tranquilidad, cuando un grupo de señoras caminando nos dijeron que todo es tranquilo por ahí. Y así fue: todo tranquilo, no pasó nada. Sin embargo, la pistola Mauser siempre al alcance de mi mano en el bolsillo auxiliar del pantalón explorador fue siempre una ayuda moral y apoyo a la seguridad de que nada malo nos pasaría. Pasaba el tiempo y seguíamos pedaleando continuamente, ambas cosas sumadas nos aseguraban que cada vez faltaba menos para llegar a la carretera panamericana. Poco después a lo lejos ya divisamos las luces de Supe y su resplandor ámbar en el cielo. El camino ahora se hizo ancho y plano, estábamos en el valle bajo y amplio. Ya se ven por tramos las luces de los vehículos pasando por la panamericana. Baja la tensión, se siente el alivio al escuchar pasar los carros a pocos metros adelante por la carretera, nuestra segunda meta estaba alcanzada. 20:30 Llegamos, fueron 25 km y 3 ½ horas de pedaleo. Un patrullero de carreteras estacionado en donde se encuentran el camino por donde bajamos y la panamericana nos confirmó la ruta y que todo andaba bien y recomendó seguir con cuidado por la carretera unos 3 km hasta Supe. Nuevamente en la civilización urbana, gente, carros, tiendas, grifos, camiones, buses, cabinas de internet, etc. Buscamos donde cenar, fuimos a la Plaza de Armas creyendo que hallaríamos el foco de comercio y movimiento ahí, fue todo lo contrario, la plaza es desolada. Sobre la carretera están los negocios, tiendas y restaurantes. Hallamos uno multifuncional: chifa, restaurante, pollería, fuente de soda, juiguería y bar: por favor un arroz chaufa para hambriento, una sopa de pollo tipo chifa, un pescado frito con arroz y una cerveza negra... a los 10 minutos estábamos los dos en silencio, sin hablar, solo comíamos con ávido apetito. Nos dimos cuenta que no hablábamos después de un rato. Preguntamos donde hospedarnos. Hay 2 opciones: uno el Hostal Romance, sobre la carretera en 2do. Piso, hummm... nos sonó a matadero, el otro, Hospedaje Grau también sobre la carretera nos pareció mejor en primer piso por las bicis. Nos abrieron su almacén para guardarlas. La habitación es básica, una cama, una mesa, una silla, un televisor y baño con ducha y agua caliente (bien caliente!). Las pulgas van incluidas, no nos cobraron extra por ellas. Esa noche dormir fue una tortura china. Al final como a las 04:00 nos quedamos dormidos, más pudo el cansancio que las pulgas. Julio 1 10:00 despertamos, ducha y alistar las cosas. 11:00 Salimos rumbo a Supe Puerto a unos 3 km al norte por la carretera. Este pueblo es pequeño donde las instalaciones petroleras y del puerto ENAPU son las dominantes, es obvio que la vida aquí gira en torno a ellas. El pueblo es modesto, antiguo, típico ambiente portuario, calles angostas, movimiento de gente. Los avisos que vimos en la carretera al ingresar y la señalización conducen a visitar la Playa La Isla como su principal atractivo turístico, ubicada en las afueras del pueblo no muy lejos, se llega por una cuesta de camino arenoso, que luego desciende a la playa, donde una elevación rocosa grande que parece una isla emerge muy cerca de la orilla y está unida a ella por un istmo de arena que se inunda con la marea y con el ir y venir de las olas. La isla por un lado y por el otro, el faro, dominan el paisaje marino. El lugar es tranquilo, no hay casi gente en esta época del año, seguro que en verano se llena. 12:00 Preguntamos donde comer, pensábamos en la famosa tortilla de lenguado de Puerto Supe que alguien nos recomendó tiempo atrás, en la Plaza de Armas nos dijeron, fuimos, hallamos la plaza como la de Supe, desolada y poco que ver en ella. El único restaurante aquí ofrece comida marina, lamentablemente no tenían disponible todo lo que ofrecen en su carta. Pedimos un pescado al ajo y una parihuela. Fue muy grato despacharnos los dos buenos platos que nos sirvieron y a buen precio +/- S/. 13.00 cada uno, bien los valían. No podemos olvidar que al llegar a Puerto Supe también llama la atención del visitante los avisos del Sitio Arqueológico de Aspero vinculado con la civilización antigua de Caral. Hay que tener presente que en el valle de Supe, que es uno de los más pequeños de la costa central del Perú, se han identificado hasta 98 sitios arqueológicos pertenecientes a diferentes épocas. Los primeros estudios en la zona los hizo Max Uhle en 1904, los más recientes son los de Ruth Shady en Caral que han dado resultados sorprendentes. No visitamos Aspero pero sugerimos hacerlo a quien se anime a ir después de leer esta crónica de viaje. 13:00 Partida de Puerto supe por la carretera rumbo al sur, hacia la Albufera de Medio Mundo. 14:00 Parada en Porvenir para descansar y comer fruta en un puesto de venta a un lado de la panamericana. 14:15 Partida rumbo a la albufera 14:30 Parada en un sitio donde un cerro de roca ha sido cortado para que pase la carretera, ahí observamos expuestas las capas de la roca sedimentaria, el cerro es en realidad un pliegue elevado de la corteza terrestre. Nos detuvimos para buscar fósiles entre los fragmentos de roca dispersos en el suelo al pie del cerro cortado en vertical. Hallamos una linda pieza con plantas fosilizadas la guardamos con cuidado envuelta en papel higiénico para que no se dañe durante el resto del viaje. 15:00 Llegada a la albufera. La albufera es una laguna de agua salobre que proviene de filtraciones subterráneas. Tiene 7 km de longitud y unos 100 m. de ancho, está ubicada paralela a pocos metros de la orilla del mar, es un refugio ecológico para aves marinas locales y migratorias que vienen a anidar desde el hemisferio norte con el cambio de estación. Descansamos más de una hora en la orilla de la laguna, tomando fotos y observando las aves con binoculares. 16:45 Partida rumbo sur, hacia Huacho. La pedaleada fue más o menos fácil por la carretera, pero larga y extenuante. Se hizo de noche, así que la seguridad se impuso: acoplamos las linternas frontales a los cascos con reflectivos y encendimos las luces rojas destellantes para atrás. En esta parte del camino la noche también tiene lo suyo, fue fascinante ver luciérnagas sobre los campos de cultivo al lado de la carretera, primero creímos que eran nuestras linternas reflejando en los ojos de los insectos, pero no, las lucecitas intermitentes se movían solas y eran miles! 19:15 Llegada a Primavera. Fueron 2 ½ horas de pedaleo. El tráfico de vehículos era más intenso a esa hora y el espacio auxiliar a la derecha de la carretera se estrecha. Considerando el bajo nivel de seguridad de ese momento definido por: el estado físico agotado y las condiciones de manejo (noche, tráfico, vía estrecha) decidimos parar aquí y embarcarnos en un taxi hasta Huacho. Aquí terminó el viaje, un poco tensos, muy cansados, deshidratados y un tanto debilitados. Un aguadito de pollo en el terminal de buses antes de partir nos devolvió un poco de vigor. 20:40 Bus a Lima |
| Contact Info: |
| Aníbal Paredes M. |
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| PRESUPUESTO (2 personas):
La inversión hecha fue dentro de lo que consideramos un nivel moderado. Sin embargo los items se pueden categorizar en indispensables (**) y opcionales Nuevos soles · Bus Lima Guacho (inc. bicis) 16.00 ** · Desayuno cebiche de pato + té 9.00 ** · Gatorade (4) 10.00 ** · Atún (2) 7.00 · Mayonesa (1) 2.00 · Caramelos 3.00 ** · Película (1) 12.00 · Polo Caral hombre 20.00 · Polo Caral mujer 23.00 · Cena en Caral 28.00 ** · Hospedaje doña Augusta 15.00 ** · Desayuno 7.00 ** · Frugos 9.00 · Shampoo 4.20 · Ingreso a Caral adulto 11.00 ** · Ingreso a Caral docente 3.50 ** · Guía 5.00 ** · Almuerzo en Caral 10.00 ** · Agua cielo (3) 4.50 · Recuerdo: collar Caral 10.00 · Recuerdo: lapicero Caral 4.00 · Cena en Supe 17.00 ** · Hospedaje Grau en Supe 20.00 ** · Jugos (2) 2.50 · Propina en Caral 2.00 · Almuerzo Puerto Supe 32.00 ** · Naranjas en Porvenir 1.50 · Gaseosas + galletas en albufera 6.50 · Taxi de Primavera a Huacho 10.00 · Cena en Huacho 8.00 · Bus Huacho – Lima 17.00 · Taxi en Lima 7.00 Total S/. 334.00 |
| LO QUE MAS GUSTO
Para María Elena: La bajada después de la cuesta para llegar a Caral el primer día y la bajada en la entrada de la albufera. Para Aníbal: La luz de la tarde al final de la cuesta para llegar a Caral, el ambiente campestre y tranquilo, las lucecitas verdes en el camino nocturno, las luciérnagas, las pirámides de Caral LO QUE MENOS GUSTO Para María Elena: La cuesta para llegar a Caral, las arañas en el cuarto de doña Augusta, las pulgas en el Hospedaje Grau, el regreso nocturno por la carretera hasta Primavera. Para Aníbal: en realidad me gustó todo, incluidos los inconvenientes que fueron superados y de los que se rescata siempre algo positivo. |
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| EQUIPOS Y MATERIALES (** indispensable) · ** 2 bicicletas de aluminio marco rígido, suspensión delantera 6”, 24 cambios, componentes Shimano gama Deore, parrilla portaequipaje · ** Cascos, guantes y lentes · ** Repuestos: cámara, tacos de freno, cables · ** Herramientas: multiuso, llave francesa, inflador, parches y pegamento. · ** Linternas frontales, luces rojas destellantes, reflectivos y baterías · Equipo de camping: mochilas, canguros, carpa, bolsas de dormir, colchonetas, cocinilla de alcohol, kit de cocina, combustible · Cámara fotográfica · Binoculares · ** Sujetadores elásticos · ** Botiquín · ** Cartas IGN 1:100,000 22h, 22i, 23h, 23i y mapas satelitales Google Earth . ** Intrumentos de navegación y medición: Brújula, Reloj cronómetro, Multifunciones (velocímetro, odómetro, timer, etc.), Altímetro. |
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