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La Gestión ¿Qué nivel de gestión
maneja usted y cuál es su desempeño?
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Jesús Mauricio Beltrán
Jaramillo
En la página editorial de la revista No 30,
correspondiente a Diciembre – Abril de 2001, titulada “Gestión y Trabajo”
se hacía referencia al hecho que por estar inmersos en la resolución del
día a día, agobiados por cuestiones operativas, dejamos de lado una serie
de actividades que son vitales para el logro de altos y duraderos niveles
de desempeño y bienestar organizacional: actividades relacionadas con la
gestión.
...¿Pero qué es Gestión?
Generalmente una persona que “gestiona” es aquella que mueve todos los
hilos necesarios para que ocurra determinada cosa o para que se logre
determinado propósito. Existen varias acepciones para el término gestión:
El diccionario Larousse la define así: Gestión : del latín
gestio onis. Acción y efecto de administrar. En el libro “Indicadores de
Gestión”, publicado en 1999, pg. 24 (1), se define genéricamente la
gestión de la siguiente manera: “conjunto de decisiones y acciones que
llevan al logro de objetivos previamente establecidos”.
De modo
que la gestión, organizacionalmente hablando, se refiere al desarrollo de
las funciones básicas de la administración: Planear, organizar, dirigir y
controlar.
Es claro que la gestión trasciende a la acción por sí
misma, ya que incluye la formulación de objetivos, la selección,
evaluación y determinación de estrategias, el diseño de los planes de
acción, la ejecución y el control de los mismos.
En las empresas
es común hablar de tres niveles de gestión:
a. La gestión estratégica b. La gestión táctica y c. La
gestión operativa.
Se entiende por gestión estratégica el conjunto de decisiones y
acciones que llevan a la organización a alcanzar los objetivos
corporativos. Tiene directa relación con la formulación, ejecución y
control del Plan Estratégico de la empresa y se basa en la comprensión y
administración de la relación e interacción de la empresa con el medio
ambiente, es decir con los proveedores y los clientes por una parte y por
otra, con los demás agentes presentes en el entorno tales como la
competencia, el gobierno, y en general todos aquellos que constituyen la
cadena del valor a la que pertenece la organización.
En nuestro
caso, tal como se menciona en el Acuerdo Sectorial de Competitividad, de
Agosto de 1998, la gestión estratégica de una empresa dedicada a la
producción de muebles de madera, estaría relacionada con todas las
actividades tendientes a integrar, y a controlar hasta donde sea posible,
los diferentes eslabones que componen la cadena del valor como son la
extracción de maderas del bosque tropical, la producción de plantaciones
forestales, las importaciones de madera, el transporte y circuito de
comercialización, la producción de aglomerados, contrachapados y productos
de madera, el suministro de insumos bien sea nacionales o importados, las
exportaciones y la relación con consumidores finales.
De la
gestión estratégica se deriva la gestión táctica, ya que los objetivos de
ésta se desprenden directamente de la primera gestión y deben estar
alineados con ellos. La gestión táctica involucra el ámbito interno de la
organización y obedece al óptimo desarrollo de todas sus actividades
internas y al decir internas me refiero, más que a aquellas actividades
desarrolladas dentro del espacio físico de la empresa, a todas aquellas
que componen la cadena del valor interna, tal como la propone Michael
Porter en “Competitive advantage”, The Free Press, New York, 1985 que se
presenta en la figura
1. En la cadena del valor interna se distinguen,
fundamentalmente, dos tipos de actividades:
a. Actividades primarias o de la línea básica del negocio, que son
todas aquellas a través de las cuales se desarrolla el bien o servicio
que va a satisfacer las necesidades del cliente y dentro de las cuales
encontramos el aprovisionamiento, la operación o producción, la
distribución, el marketing y el servicio.
b. Actividades de
apoyo, las cuales tienen que ver con todas las actividades de soporte a
las actividades primarias y en general al funcionamiento de la empresa:
personal, suministros, financiamiento, etc. A nivel táctico, la gestión
debe ser integral e integradora de todas las anteriores actividades,
integral porque involucra a la empresa como un sistema, e integradora
porque articula cada una de las actividades de manera que se logren los
resultados esperados.
Finalmente, tenemos la gestión operativa, que no por ser de
alcance más limitado es menos importante que la gestión estratégica y la
gestión táctica. Los objetivos operativos se derivan directamente de los
objetivos tácticos. El nivel operativo involucra cada una de las
actividades de la cadena del valor interna, tanto primarias como de apoyo,
por tanto es posible hablar de gestión de aprovisionamiento, gestión de la
producción, gestión de distribución, gestión de marketing y gestión de
servicio, gestión de personal, la gestión financiera, etc.
De
manera que la gestión tiene la particularidad de planearse, organizarse y
controlarse de lo estratégico a lo operativo y se ejecuta, de lo operativo
a lo estratégico. Tal como aparece en la Figura No.2.
Es frecuente encontrar empresarios sumidos en la gestión operativa,
esclavizados por el día a día y cuyas empresas apenas si subsisten,
perdiéndose ellos y las personas que trabajan para ellos de los beneficios
inmensos que deberían estar percibiendo si abordaran con la misma
intensidad la gestión táctica y la gestión estratégica. Si ocasionalmente
se detuvieran a pensar un poco ampliando sus fronteras, de lo operativo a
lo estratégico, es posible asegurar que obtendrían no solamente mejores
beneficios, sino que requerirían un menor esfuerzo y sacrificio para
conseguirlos
. . . . ¿Cómo se Mide la Gestión?
Siempre que se habla de medición, acuden a mi mente los signos vitales.
En el ser humano, el funcionamiento de ese portento tan maravilloso y
complejo que es el cuerpo, se controla, al menos inicialmente, a través de
sólo cuatro factores: la tensión arterial, la frecuencia cardiaca, la
frecuencia respiratoria y la temperatura. Con estos elementos un médico
puede saber si el cuerpo está funcionando adecuadamente. De manera
análoga, la gestión tiene unos signos vitales, es decir unos factores
claves de éxito que nos indican si la gestión está dando los resultados
esperados o si, por el contrario, existe alguna desviación que nos aparte
de los objetivos establecidos. Estos signos vitales de la gestión son
cuatro: la eficacia, la eficiencia, la efectividad y la productividad.
Se entiende por eficacia la relación que existe entre el bien o
servicio y el grado de satisfacción del cliente y de la empresa. De manera
que al hablar de calidad, de satisfacción del cliente, del logro de los
objetivos corporativos, estamos hablando de eficacia. La eficacia es el
“Qué”.
La eficiencia en cambio, es la relación entre los recursos
y su grado de aprovechamiento en los procesos. Es decir hablamos de
eficiencia cuando mencionamos los costos operativos, los tiempos de
proceso y los desperdicios. La eficiencia es el “Cómo”.
La
efectividad es el logro de la mayor satisfacción del cliente y de la
empresa mediante los procesos mejores y más económicos. Es decir, la
efectividad es el logro simultáneo de la eficacia y la
eficiencia.
La productividad, es la relación entre la
producción y los insumos utilizados en dicha producción. Constituye un
factor vital de la gestión ya que es a través de la administración de la
productividad que se obtienen los rendimientos que la empresa dispondrá
bien para mejorar su capacidad o bien para distribuir entre los socios.
Lo fundamental de estos factores es que están íntimamente
relacionados, tal como aparece en la figura No.3. y deben
mantenerse siempre bajo control y procurando altos y duraderos niveles de
desempeño.
De todas maneras, la eficacia, la eficiencia, la efectividad y la
productividad se miden a través de indicadores de gestión. Existe en el
mercado un libro titulado “Indicadores de gestión: herramientas para la
competitividad” (2), en el que se presentan los aspectos fundamentales y
la metodología para el establecimiento de indicadores de gestión.
Estos indicadores nos permiten establecer el grado en el cual son
adecuados los niveles de eficacia, eficiencia, efectividad y productividad
y a la vez, identificar las acciones correctivas a emprender.
Así
por ejemplo, cuando la gestión esta fallando en la eficacia, las acciones
correctivas estarán orientadas a mejorar la calidad del producto, la
satisfacción del cliente y de la empresa. En cambio, si es la eficiencia
de la gestión la que muestra resultados pocos satisfactorios el
mejoramiento se obtendrá mejorando aspectos tales como la gestión de
suministros, los procesos productivos y la utilización de la tecnología
por mencionar algunas alternativas.
Aspectos para la Reflexión:
- Habiendo mencionado que existen diferentes niveles de gestión, ¿en
qué nivel de la gestión se mueve normalmente en su empresa?
- Con respecto a la gestión de su organización, ¿conoce los niveles de
eficacia, eficiencia, efectividad y productividad?
Notas:
(1) “Indicadores de Gestión:
herramientas para la competitividad”. Jesús Mauricio Beltrán Jaramillo. 3R
Editores. 1999, página 24.
(2) “Indicadores de Gestión:
herramientas para la competitividad”. Jesús Mauricio Beltrán Jaramillo. 3R
Editores. 1999.
Mauricio Beltrán Jaramillo: Ingeniero
Industrial Universidad Católica de Colombia 1988. Master en Administración
de Empresas, Universidad Politécnica de Madrid, Conferencista, Tutor y
Docente en varias universidades del país. Asesor consultor en empresas y
entidades como la Policía Nacional, U. Javeriana, etc. Ha realizado
diversas publicaciones entre manuales de administración y documentos
gerenciales. e-mail: [email protected]
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