Vida Cristiana Vanidad de vanidades... ¡Como la flor del campo que florece vestida de hermosura en la mañana y al declinar el sol desaparece, así, dice el Señor, se desvanece la gloria humana! Nada son las riquezas, los honores... ¡Triste ambición de un mundo corrompido que adora un sol de falsos resplandores! Todo lo aplastarán los triunfadores silencios del olvido. <¡La fama! ¿Qué es la fama? ¡La hermosura! ¿Qué eternidad tan adorable encierra?; ¿por qué el hombre la adora con locura? ¿Quién no sabe mirar su sepultura sobre la tierra? Vanidad es la fuerza del dinero que el hombre busca y sin cesar admira. Nada en el mundo, nada, es duradero. Todo lo que es visible es pasajero, todo mentira. Lo eterno es lo invisible; lo que ignora el sentido carnal, siempre en desvelo; lo que presiente el alma cuando llora por todo lo perdido y avizora la luz del cielo. autor Claudio Gutierrez Marin E-mail
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