Marta, Marta, no te afanes;
Descansa un poco, reposa
y gózate en mis Palabras;
ellas son pan al hambriento
y al sediento es como agua.
Si observas a tu hermanita,
a mis pies cayó postrada;
escogió la buena parte
y no le será quitada.
Por eso, Marta querida,
echa sobre Mí tu carga
y entonces podrás vivir
trabajando y descansada.
Tengo planes para tí;
has sido seleccionada,
pues muy pronto tú has de ver
mi gloria manifestada.
Autora: Zaida C. de Ramon