La saeta
Tu llegaste a mi despues de un clamor
Grande era mi angustia
Terrible dolor
Agarrandome a todo
Aun mayor era mi desesperacion
En mi alma soledad
En mi mente confusion
En mi corazon un pesar
Tristeza y dolor.
Salio de mi alma un grito!
Salio un clamor!
A ese Dios invisible
Del cual ignoraba yo.
Que Dios mas grande!
Que ciego estaba yo!
Cuanta misericordia!
Cuanto amor!
Bendito sea El siempre
Porque en su misericordia
De mi se acordo
PEDRO ARMARIO.
Miembro Iglesia de Cristo de Sevilla
Publicado en boletin Interior "Testimonio" 1999,
Iglesia de Cristo de Sevilla

E-mail