¡Basta ya, Señor!… 1 Reyes XIX: 4 A un amigo desanimado por las cosas del siglo XX. Me dices, pobre amigo, que la vida es para ti una carga insoportable. “Siento, afirmas, mi alma dolorida por la maldad de un mundo miserable. Sólo contemplo al levantar mis ojos, por todas partes, inquietudes, ruinas, resplandores de incendio y entre abrojos el cáliz de una flor lleno de espinas. ¿Dónde está la verdad? Fue desterrada porque en ella creyó ver un tirano la Humanidad alegre y confiada. ¡Está podrido el corazón humano! Hasta la juventud, antes despierta para educar el alma rectamente, hoy nada quiere ya, porque está muerta; si lucha es por comer únicamente. El egoísmo hipócrita dirige el ideal, el ánimo del hombre, y es el dinero el déspota que rige la farsa humana con distinto nombre. ¡Oh, Humanidad, que endiosas al atleta y al hombre religioso llamas loco y te burlas del sabio y del poeta porque se atreven a soñar un poco! Todo es prosa: el amor, el matrimonio... Se comercia con todo y mientras tanto la mujer se hace hombre y al demonio se le ha canonizado como a santo. El progreso es un mito. Su talento pone el hombre del mal a su servicio. Muchos inventos sí... ¿y buen invento? ¡Por mil actos de horror un sacrificio!” autorClaudio Gutierrez Marin