Amigos de la Infancia

 

Todo el mundo cree que Videl y Son Gohan se conocieron en el Orange Star School. Pero no fue así. Ellos dos se conocieron algún tiempo después de la derrota de Célula. Aún tenían trece años...

Todo empezó así...

-¡Papá! ¡Voy a salir!- gritó Videl abriendo la puerta.

-Vale, yo tengo que firmar autógrafos, e ir a ver como va mi ciudad, ¡lo más seguro es que no venga a dormir! ¡Pero adiós hija! Ten cuidado...- le dijo Satán.

-Adiós...-

Videl paseaba por la calle, y había quedado con Elisa. Pero ella no había llegado.

Se quedó esperando como una hora, pero Elisa no llegaba, hasta que su teléfono móvil sonó:

-¿Diga?- preguntó Videl.

-¡Videl! Soy Elisa.-

-¡Por fin das señales de vida! Ya era hora. ¿Dónde estás?-

-En mi casa... Es que Videl, no puedo ir. Me voy de viaje urgente. Lo siento de verás. En cuanto llegue te llamo. ¡Adiós!- dijo Elisa.

-¡Elisa!- dijo Videl.

Pero ya había colgado.

-¡Maldita Elisa!- se quejó Videl tirando su teléfono al suelo.

Lo tiro con malas maneras y le dio a un chico. Que se dio cuenta y lo recogió. El chico vio que Videl se daba la vuelta, y también se dio cuenta de que era de Videl, porque se giró disimuladamente.

Videl estaba parada dándole la espalda a el chico, que se acercaba a ella.

-Perdona.- dijo el chico.- ¿Esto es tuyo?-

Videl se dio la vuelta y miró al chico.

-Sí, gracias. Lo siento.- dijo Videl.

-No pasa nada. Pero no lo tires, esto es muy valioso. Ya me gustaría a mí tener uno de estos. Pero mi madre no me deja.-

Videl lo cogió y sonrió tímidamente al chico.

-¡¡Son Gohan!! ¡Vámonos!- le gritó Chichí.

-Bueno, ¡adiós!- dijo Gohan.

Sí, el chico no era otro que Gohan. Que iba de compras con su madre.

Videl se quedó mirando Son Gohan. Y se dio cuenta de su cara le sonaba. Decidió seguirle.

Más tarde, Videl decidió comprarse algo de comer, ya que su padre no estaría...Pero tampoco le quitó ojo de encima a Son Gohan.

-Deme tres manzanas.- dijo Videl.

La frutera se las dio, pero una se le cayó. Cuando se iba a agachar a cogerla, alguien se la recogió antes.

-Gracias.- dijo Videl.

Cuando miró a quién se lo había dado, vio que era Son Gohan.

-De nada.- respondió.- Parece que nos volvemos a encontrar...-

-Habrá sido una coincidencia.- dijo Videl.

Son Gohan le sonrió, al igual que Videl. Luego Son Gohan le dio la manzana.

-Mi nombre es Son Gohan. Tengo 13 años.-

-Yo soy Videl, también tengo 13 años.-

Los dos se estrecharon la mano en señal de saludo.

-Mi madre está ahí tomando un helado con mi padre. Pero yo ya me lo he tomado. Me estaba aburriendo y decidí pasear.-

-Mi padre es muy famoso, y ha tenido que irse a dormir a otro sitio esta noche. Se supone que debería de estar con una amiga, pero se ha ido de viaje.- le explicó Videl.

-¿Quién es tu padre?- le preguntó Gohan.

-Satán...- dijo Videl en bajito.

-¡¿Satán?!- exclamó Son Gohan.

-Sí...-

-¿Y tu madre?-

-Murió cuando yo tenía cuatro años.-

-Vaya, lo siento...-

Se quedaron en silencio un rato. Pero Son Gohan dio conversación de nuevo:

-¿Quieres dar un paseo?-

-Vale.- respondió Videl.

Los dos hablaron un buen rato, pero de repente Videl se paró en seco.

-¿Qué te ocurre?- le preguntó Son Gohan.

Los ojos de Videl se empezaron a humedecer.

-Esa es la amiga con la que yo había quedado...- dijo Videl.

-Anda...- dijo Son Gohan.

Videl se acercó a Elisa que estaba con otras chicas de la escuela riendo y hablando.

-Hola Elisa, ¿ya has vuelto de viaje?- le preguntó Videl intentando contener la tristeza.

-Ehhh, esto... Es que al final no me he tenido que ir...- se intentó explicar Elisa.

-Déjalo Elisa, ¿sabes que te digo? ¡Que no me llames más para ir a ningún sitio!- le gritó Videl.

Luego salió corriendo con las lágrimas ya por sus mejillas. Pasó por al lado de Son Gohan, que le vio llorar. Éste miró con mala cara a Elisa y las otras y después se fue corriendo a por Videl.

-¡Videl! ¿Dónde estás?- gritaba Gohan.

De repente Son Gohan oyó un llanto.

-Videl, menos mal que te he encontrado. ¿Por qué te has ido corriendo así?-

-No tengo amigos, todos siempre me abandonan. Sólo porque me gusta más la lucha que ir de compras...- dijo Videl entre sollozos.

-Pues a mí me has caído muy bien, tú para mí eres ya una amiga.- le dijo Son Gohan intentando consolarla.

-¿En... en serio?- le preguntó Videl secándose las lágrimas.

Gohan le asintió con una sonrisa.

-Gracias... Tú también me has caído bien...- le dijo Videl.

Videl se secó las lágrimas.

-¿Quieres ir a un sitio realmente hermoso?- le preguntó Son Gohan.

-¡Claro!- dijo Videl.

Los dos corrieron por la calle y de repente los Goku y Chichí pararon a su hijo.

-¿A dónde vas?- le preguntó Chichí.

-Voy a acompañar a mi amiga a una tienda, que tiene que comprar unas cosas.- se inventó Gohan.

-¿Dónde la has conocido?- le preguntó Chichí.

-Es una compañera de la escuela.- volvió a inventarse Gohan.

-Está bien, pero no tardes en llegar a casa ¿de acuerdo?- le dijo Chichí.

-Está bien. ¡Hasta luego!- dijo Gohan echando a correr con Videl detrás.

-Adiós.- se despidió Videl de ellos también.

Los dos seguían corriendo por la calle. Pero Gohan siempre iba más rápido que Videl.

-¿Dónde has aprendido a correr así?- le preguntó Videl.

-¡He estado entrenando durante muchos años!- le respondió.

Luego Videl aumentó la velocidad y consiguió ponerse a la altura de Son Gohan.

-Tú también corres mucho.-

-Soy la primera en Educación Física de todo mi escuela. Los chicos me tienen miedo y por eso no quieren ser mis amigos.-

-¡Pues a mí me encanta la lucha!- le dijo Son Gohan.

Los dos siguieron corriendo hasta que Son Gohan se paró.

-¿Aquí es?- le preguntó Videl.- Porque esto son las afueras de la ciudad y aquí he venido yo durante mucho tiempo, no le veo nada de especial.-

-¿Sabes volar?- le preguntó Son Gohan.

-¿Volar? Ya me gustaría a mí.- dijo Videl.

-Entonces dame la mano.- dijo Gohan tendiéndosela.

Videl miró su mano y se sonrojó.

-¡Vamos! Ahora llega el atardecer y es lo más bonito.- le dijo Gohan.

Videl se la dio y se sonrojó aún más. Gohan comenzó a ascender lentamente con Videl de la mano.

Cuando ya habían ascendido lo suficiente Videl se asustó por la altura y cerró los ojos.

-¿Tienes miedo? No te preocupes, soy un piloto experto.- le dijo Gohan tranquilizándola.

Videl volvió a abrir los ojos y vio al sol, que se estaba poniendo. Luego Son Gohan aterrizó en un acantilado. Videl estaba alucinada y sonriente viendo la ciudad bañada por el atardecer. Al igual que las montañas, el mar...

-¡Esto es precioso!- exclamó Videl.

-Aquí es imposible llegar de otra manera que no sea volando.- dijo Gohan.

-¿Eres un humano?- le preguntó Videl.

-Soy medio humano medio Saiyan. Los Saiyans son una raza de otro planeta, del que procede tu padre. Mi madre es una humana.- le explicó Gohan.

-Yo soy humana totalmente, pero mi padre dice que tengo más fuerza que cualquier otro humano.- dijo Videl.

-Yo derroté a un malvado monstruo hace un año.- dijo Gohan.

Videl se quedó callada un segundo mirando a Gohan, y se dio cuenta que el era el chico rubio que estaba cuando Célula desapareció.

-Eres tú...- dijo Videl con los ojos humedecidos.

-¿Eh?- se extrañó Gohan.

-Gracias, gracias a ti he recuperado a mi padre.- dijo Videl.- Te lo debo todo. Yo siempre he sabido que mi padre no derrotó al monstruo, ¡que fue un niño rubio! Y ahora te vuelvo a ver. ¡Gracias!- dijo Videl abrazándolo un poco.

Son Gohan se enrojeció muchísimo. Luego Videl le pidió disculpas por haber hecho semejante tontería, y ella también se sonrojó.

-No importa.- le dijo Gohan.- En el fondo eres muy sensible.-

-Gracias. Ojalá todo el mundo me dijese eso.- dijo Videl.

-Ya ha anochecido, ¿te parece que volvamos?- le preguntó Gohan.

-Sí.- dijo Videl levantándose del suelo.

Gohan le volvió a extender la mano y Videl se la volvió a dar y luego llegaron volando a la ciudad.

-Bueno, éste es mi teléfono.- dijo Videl.- Llámame cuando quieras.- dijo Videl.

-Lo haré. Hasta otro día.- le dijo Gohan.

-Adiós.- dijo Videl.

 

Cada uno se fue por su lado, los dos habían pasado una bonita tarde al conocerse, y Gohan no dudaría en llamar al siguiente día a Videl.

Videl se fue un poco más contenta a su casa a pesar de lo de Elisa.

Los siguientes días los pasaron juntos Son Gohan y Videl. Tenían muchas cosas en común, la lucha, los deportes... Se hicieron inseparables.

Un días Videl invitó a Gohan a cenar a su casa...

 

Cuando llegaron a casa de Videl le preguntó que le gustaba de cena.

-¿Sushi está bien?-

-Sushi marchando.- dijo Videl.

Mientras Gohan echaba un vistazo a la casa, que era muy grande. Gohan se encontró una puerta detrás de una estantería. La iba a abrir pero...

Llamaron a la puerta.

-¿Voy a abrir Videl?- le preguntó Gohan.

-¡Sí por favor!-

Gohan fue a abrir y era Elisa.

-¡Videl perdóname! ¡Te juro que nunca te volveré a mentir! ¡Eres mi mejor amiga! ¡Pero insistieron tanto en que fuese con ellas...!- dijo Elisa sin ver que era Son Gohan el que le había abierto.

-¿Quién es?- preguntó Videl.

Cuando Elisa quiso darse cuenta, vio que no fue Videl quien abrió. Pero vio que era un chico muy guapo.

-¡Me llamo Elisa! ¿Y tú?-

-Yo soy Son Gohan.-

-¡Elisa! ¿Qué haces aquí?- preguntó Videl.

-He venido a pedirte disculpas. No debí de haberte mentido. Lo siento...- dijo Elisa.

-¿Qué lo sientes? ¡Lo sientes ahora que ya te lo pasaste bien el otro día con ellas! ¿Me equivoco?- dijo Videl con la voz temblorosa porque iba a llorar.

Elisa se quedó callada, porque era verdad lo que Videl dijo.

-Creía que eras una amiga de verdad. Pero me he vuelto a equivocar...- dijo Videl.

Elisa se quedó destrozada con los ojos húmedos. Luego Videl se fue llorando a su habitación.

Son Gohan dejó la puerta abierta y fue a por Videl. Elisa se sentó en la puerta a llorar también.

-Videl, ha venido ha pedirte disculpas, ¿por qué no la perdonas?-

-Porque sé que volverá a hacerme lo mismo.- dijo Videl.

-¿Y cómo lo sabes? Se siente muy arrepentida.- le dijo Son Gohan.

-¿Cómo sabes tú eso?- le preguntó Videl.

-Porque está llorando en tu puerta.-

Videl se levantó del suelo y luego le sonrió a Son Gohan.

-Iré a pedirle disculpas.- dijo Videl.

Videl bajó corriendo las escaleras y luego estuvo hablando con Elisa un buen rato. Luego se abrazaron y Elisa se fue.

Luego, Videl cerró la puerta mucho más tranquila.

-¡Aquí está el Sushi!- dijo Videl trayendo dos platos en las manos.

-¡Bien! Huele de maravilla.- dijo Gohan.

-Oye Videl.- dijo Gohan mientras comía.

-¿Qué?- preguntó Videl.

-¿Nunca te has preguntado lo que hay detrás de la puerta de detrás de la estantería?- le preguntó Gohan.

Videl miró hacia la estantería. Luego miró a Son Gohan. Se sonrieron maléficamente y se levantaron rápidamente de la mesa, llevaron los platos a la cocina y se fueron a entrar por la puerta esa.

Al entrar, todo estaba muy oscuro. Videl volvió a por dos linternas y una se la dio a Son Gohan. Las encendieron, pero solo era un largo túnel.

-Avancemos.- dijo Gohan.

Los dos avanzaban por el largo y oscuro túnel. Videl estaba temblorosa.

-¿Tienes miedo?- le preguntó Gohan.

-¿Yo? ¡Anda ya!- dijo Videl burlonamente.

De repente se oyó un chillido de animal.

-¡Ahhhhh!- gritó Videl.

-¡Jajajaja! ¡Pero si sólo es un pequeño ratoncito!- dijo Gohan.

-Te has creído que estaba asustada. Inocente...- dijo Videl.

Los dos siguieron avanzando, hasta que se vio una pequeña luz que indicaba el final del túnel.

-¡Allí esta el final!- exclamó Gohan.

Videl sonrió y los dos corrieron hacia el final. Cuando llegaron apagaron las linternas y entraron a la siguiente sala. Pero no había absolutamente nada, ni siquiera suelo.

-¿Qué sitio es éste?- preguntó Videl.

-No lo sé. Entremos a ver.- dijo Gohan apoyando el pie en la sala.

-Por lo menos tiene suelo.- dijo Videl.

Videl entró también, y la sala cambió de colores y el suelo empezó hacer ondulaciones.

-¡¿Qué está pasando?!- preguntó Gohan.

-¡No lo sé! Yo solo entré y...-

De repente el suelo comenzó a resquebrajarse, y se partió en dos. Videl cayó por un lado y Gohan por otro. Las dos mitades de suelo se pusieron horizontales.

-Videl, por lo que más quieras, no te sueltes.- le dijo Gohan.

-No podré aguantar mucho más...- dijo Videl.

-¡Sí! ¡Tienes que aguantar!- le gritaba Gohan.

-¡No puedo! ¡Mis manos se escurren!- dijo Videl.

Las manos de Videl se escurrieron del todo y se cayó.

-¡¡Ahhhhhhh!- gritó Videl.

-¡Videl no!- gritó Gohan echando a volar a por ella, provocando el derrumbamiento total de las dos mitades.

Las rocas caían. Gohan alcanzó a Videl a tiempo y la cogió en brazos, protegiéndola con su cuerpo de que le diese alguna roca. Pero por desgracia le dio a Son Gohan.

-¡¡Ahhh!!- se quejó.

-¡Son Gohan!- exclamó Videl.

-Estoy bien.- dijo Gohan.

Luego otra roca les iba a dar, pero Gohan consiguió esquivarla. Luego Gohan llevó a Videl a un lugar donde apenas caían rocas.

-¿Estás bien Videl?- le preguntó Videl.

-Sí...- dijo Videl.

-¡Agáchate!- le dijo Gohan.

Videl se agachó y una roca que le iba a caer le dio a Gohan que la estaba protegiendo con su cuerpo.

-¡¡Son Gohan!! ¡Déjalo ya! ¡Si caen que nos caigan a los dos!- le dijo Videl con los ojos humedecidos.

-Y yo que creía que aquí no caían rocas apenas...- dijo Gohan con humor.

-¡Basta ya! ¡Déjalo!- le seguía gritando Videl.

Son Gohan no le hacía caso.

-¡¡Ya está bien!!- le gritó Videl con las lágrimas en sus mejillas.

Videl empujó a Gohan para que no hiciese de escudo. Una roca le iba a caer a ella, pero...

-¡Videl cuidado!- le gritó Son Gohan.

Videl miró hacia arriba y se tiró a donde estaba Son Gohan. Los dos vieron como la gran roca se estampaba contra el suelo y se hacía pedazos. Los dos pensaron que Videl podría haber estado allí abajo y los dos se miraron. Luego se abrazaron muy fuerte.

-¡Podrías haber estado ahí abajo!- le dijo Son Gohan mientras le abrazaba.

-Pero estoy aquí, ¿no?- dijo Videl.

Siguieron abrazados hasta que el desprendimiento acabó,  y luego los dos se levantaron. Videl le dio un beso a Son Gohan en la mejilla en señal de agradecimiento. Éste se puso muy colorado.

-¿A dónde vamos a ahora?- preguntó Videl.

-¡Mira! Por ahí hay una salida.- dijo Son Gohan.

Los dos corrieron a por la salida y era otro túnel. Pero éste tenía rajas en el techo por las que entraba la luz.

-¡Ya estamos casi en la salida!- exclamó Son Gohan.

Los dos siguieron corriendo y cuando acabó salieron a una habitación muy elegante.

-¡Vaya! Mira que sala más decorada.- exclamó Videl.

-Ten cuidado. Siento una fuerza maligna- dijo Son Gohan.

-Bienvenidos a mi humilde morada.- dijo alguien.- Mi nombre es Príncipe Diamante.-

-¿Tú eres el que desprende esa fuerza maligna?- le preguntó Videl.

-Mmmm... Tal vez...- dijo el Príncipe.- Veo que habéis conseguido pasar el túnel lleno de ratas y la habitación del desprendimiento. ¿No se os han aparecido serpientes en este último túnel?-

-¿Ser... pientes?- dijo Videl asustada.

-No te asustes Videl, ya lo hemos pasado.- dijo Son Gohan.

-Es una pena. Me hubiera gustado veros muertos de miedo con mis serpientes de cascabel y mis Boas. Da igual, aún puedo hacerlo.- dijo Diamante agitando el cetro que tenía en la mano.

De repente, entre los hombros de Videl apareció una boa.

-¡Ahhhhhhhhhhhh!- gritó Videl.

-¡¡No grites Videl!! Si no la pondrás nerviosa.- le dijo Son Gohan.

Son Gohan se iba a acercar a quitarle la boa, pero el Príncipe Diamante dijo:

-Ni un paso más, o tu amiga morirá con el veneno de mi serpiente.-

Son Gohan se vio obligado a pararse. De repente el príncipe hizo desaparecer la boa. Diamante bajó hasta Videl y le pegó un empujón mandándola hasta Son Gohan.

-¿Estás bien?- le preguntó Son Gohan.

-Las piernas me tiemblan. El corazón me va mil. No he pasado un susto más grande en toda mi vida.- dijo Videl llorando.

-Ya está, ya pasó todo.- le dijo Son Gohan tranquilizándola.

-Veo que sois muy amigos.- dijo el príncipe.- Chicos, ¿queréis ver lo que os pasará en un futuro?-

Los dos fruncieron el ceño.

-Seguro que no son más que tonterías que te vas a inventar.- le dijo Videl.

-No, ya veréis como os pasará dentro de unos años todo esto.- dijo Diamante haciendo salir del techo una gran pantalla.

Los dos chicos estaban nerviosos, porque alo mejor sí era verdad lo que en es pantalla se iba a proyectar.

-Pero antes de enseñároslo, quiero saber si alguno de los dos sabe luchar.- les dijo Diamante.

-Yo.- dijeron los dos a la vez.

-Como no me gusta pegarle a las mujeres, quiero que el chico pelee luego contra mí.- dijo.

-¿Por qué?- le preguntó Videl.

-Porque ya que os creéis tan valientes por haber superado mis pruebas, quiero ver si sois tan fuertes de verdad.- dijo el príncipe.

-¿Sólo por eso? Pues yo que tú me ponía casco.- le dijo Son Gohan.

-Y como yo no envejezco nunca, el que gane se quedará con la chica. Y así cuando yo gane, le daré una pócima para convertirla en la mujer que vas a ver ahora y será mía. Y lo que os voy a mostrar ahora ocurrirá si me vences.- dijo el Príncipe.

-¡Son Gohan es mil veces más fuerte que tú! Te arrepentirás de haberle desafiado.- le dijo Videl.

-Menos charla y veamos el futuro.- dijo el Príncipe.

Los dos chicos prestaron atención a la pantalla.

-Dentro de cinco años, tú Son Gohan acudirás al Orange Star School, dónde de nuevo verás a Videl después de cinco años, pero ninguno os acordaréis del otro. Tendrás una identidad secreta para luchar contra el crimen. Como Videl no se acuerda de ti, no le caes demasiado bien al principio. Y luego descubrirá tu identidad secreta y tú le entrenarás ayudándole a expulsar su fuerza vital y enseñándola a volar. Luego Videl se enamoraría de ti durante el entrenamiento, y tú simplemente le tendrías un cariño muy especial, que terminará en amor. Después de que tu padre derrote a un malvado monstruo, los dos os casaréis y tendréis una niña llamada Pan. Y fuisteis felices y comisteis perdices.- dijo Diamante.

Los dos estaban muy, pero que muy ruborizados por lo de que se iban a casar y tener una hija.

-Bonito, ¿verdad? ¡Terminaréis felizmente casados con una hija en común! Que por cierto será una luchadora más en la familia.- dijo el príncipe.- Y ahora procedamos a la lucha.-

Son Gohan se preparó.

-Dale algún que otro golpe de mi parte, ¿quieres?- le dijo Videl.

-Oye Videl, ¿te crees lo que ha dicho éste tío?- le preguntó Son Gohan un poco ruborizado.

-No lo sé, pero creo que sería bonito todo eso.- dijo Videl con una sonrisa.

Son Gohan se ruborizó un poco más pero le dedicó una tímida sonrisa.

-¿Estás listo?- le preguntó Diamante que estaba vestido con ropa de lucha.

-Más que listo. ¡Vas a perder!- le dijo Son Gohan.

-Esto es un combate a muerte, ¿entendido?- le dijo el príncipe.

La lucha empezó y los dos iban igualados, pero no habían empleado aún su fuerza máxima.

-¡Toma ésta!- le gritó el príncipe dándole un puñetazo en la barriga.

-Deja de hacerme cosquillas.- le dijo Son Gohan.

Luego éste le pegó al príncipe un puñetazo en la barbilla. Y se transformó en un Súper Saiyan.

El príncipe se levantó y fue a darle una tanda de patadas a Son Gohan. Diamante era rápido, pero no lo suficiente para darle a Son Gohan que consiguió esquivar todas sus patadas.

-¿Pero cómo? Si soy el más rápido.- dijo el príncipe.

-Mala suerte.- le dijo Son Gohan que empezó a darle una tanda de patadas.

-¡Bien!- gritaba Videl.

Son Gohan seguía dándole patadas sin parar a el príncipe Diamante, pero éste desapareció en un momento.

-¡Ahhh!- gritó Videl.

-¡Jajajaja! Es imposible que te derrote, así que acudiré a las trampas.- dijo el príncipe que apresado a Videl por el cuello con su brazo.

-¡¡No la toques!! ¡Suéltala!- le gritó Son Gohan.

-Ríndete y la soltaré.- le dijo el príncipe a Son Gohan.

-¡Es mentira! No te rindas...- le dijo Videl casi llorando.

Son Gohan no sabía lo que hacer.

-¡Si te rindes la dejaré ir!-

El príncipe le tapó la boca con la mano a Videl.

La furia de Son Gohan aumentaba cada vez que el príncipe le apretaba más a Videl la mano para que se ahogase.

-¡¡¡Suéltala!!!- le gritó Son Gohan.

Videl no pudo respirar más y se quedó inconsciente. La furia de Son Gohan estaba en lo más alto y su nivel superaba todos los límites. Se alejó de dónde estaba el príncipe. Luego disparó una enorme onda vital hacia el príncipe diamante. Son Gohan se transportó a dónde estaba el príncipe y le pegó un puñetazo que le hizo soltar a Videl. Son Gohan la cogió y se fue volando con ella lejos del príncipe. Al que le llegó la onda vital décimas de segundo después.

-¡¡Maldito seas!!- gritó el príncipe mientras se desintegraba.

Cuando se desintegró del todo, Gohan se llevó a Videl al sofá que tenía allí el príncipe Diamante.

-Videl, despierta, vamos...- le decía Gohan.

Pero Videl no reaccionaba.

-¡Videl! Ya acabó todo, volvamos a casa.- insistía Son Gohan.

Son Gohan se dio cuenta de que Videl no tenía pulso. Sus ojos se humedecieron y comenzó a llorar.

Más tarde, una mano tocó el hombro de Son Gohan. Éste miró hacia atrás y vio que era Videl.

-¡Videl!- exclamó Son Gohan.

-Creía que los Saiyans no lloraban.- dijo Videl.

Son Gohan le sonrió a Videl. Ésta se puso de rodillas como Son Gohan.

-Nunca te rindas tan pronto.- le dijo Videl.

Luego los dos se abrazaron alegremente con las lágrimas recorriéndoles las mejillas.

De repente una luz blanca apareció.

-¿Qué es eso?- preguntó Videl.

-No lo sé.- respondió Son Gohan.

Luego apareció una mujer con una ropa inmaculada, era un fantasma.

-¿Quién eres tú?- preguntó Videl.

-Soy el hada de los recuerdos.- respondió.

-¿Y qué quieres?- le preguntó Son Gohan.

-Levantaos.- les dijo el hada.

Los dos se levantaron y el hada se dirigió hacia ellos.

-Tengo que daros una mala noticia.-

-¿Una mala noticia? ¿Cuál es?- le preguntó Son Gohan.

-Estáis hechos el uno para el otro. Os queréis mucho. Y no solo como amigos, ¿me equivoco?- les preguntó el hada.

Los dos se miraron y luego miraron al hada. Y le negaron con la cabeza.

-Pero hasta dentro de unos años vuestro amor no podrá crecer.-

-¡¿Por qué?!- le preguntó Son Gohan.

-Porque nunca deberíais de haber entrado aquí. Y no podréis recordar nada de esto.- dijo el hada.- Todo será como si no os hubieseis conocido. Como si nunca os hubieseis visto.-

Los dos se miraron con cara de pena.

-Pero dentro de cinco años os volveréis a ver. Ocurrirá todo lo que dijo el príncipe Diamante. Os daré unos minutos para despediros.-

Los dos se cogieron de las manos.

-Videl, éste tiempo que he pasado contigo ha sido el mejor momento de mi vida.-

-Son Gohan, que sepas que me gustas mucho, pero no he tenido valor para decírtelo.-

-Yo tampoco. Al menos nuestro amor estará a salvo.- le dijo Son Gohan.

-No sé si podré aguantar hasta cinco años.-

-Inténtalo.-

Los dos se miraron y las lágrimas de Videl corrían pos sus mejillas. Se miraron dulcemente y luego se fundieron en un tierno beso. Luego se abrazaron.

-¿Estáis listos chicos?- les preguntó el hada.

Estaba cogidos de las manos, y los dos miraron al hada y asintieron. Videl seguía con sus lágrimas silenciosas.

El hada agitó su varita y una gran luz inundó la sala. Los dos siguieron de la mano. Incluso ante la fuerza de la luz pudieron darse un último abrazo. Pero la luz fue demasiado intensa y les hizo borrar la memoria.

 

Mientras, en casa de Mr. Satán...

Videl se despertaba en su cama abriendo los ojos apoyada en su almohada. Para ella todo fue un sueño. Y vio que a lo que estaba abrazada era simplemente un muñeco de peluche.

 

Y en casa de Goku y Chichí...

Son Gohan se despertaba de un salto en su cama. Para él fue un sueño hermoso, del que no se acordaba de nada. Vio que entre sus brazos no había nada a lo que estuviese abrazando.

 

Videl se levantó. Fue a su ventana y la abrió, luego se sentó en la repisa y se puso a observar las estrellas.

Son Gohan fue a lavarse la cara al cuarto de baño. Cuando regresó a su cuarto, la brisa de la noche le hizo ir hasta su ventana. Y allí, se quedó mirando las estrellas.

 

Ellos no volverán a verse hasta dentro de unos años, pero su amor durará para siempre...

 

Fin

 

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