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1 Yahveh habló
a Moisés y a Aarón, diciéndoles:
2 Hablad a los
israelitas y decidles: De entre todos los animales terrestres podréis comer
estos:
3 cualquier
animal de pezuña partida, hendida en mitades y que rumia, sí lo podréis
comer.
4 Pero entre
los que rumian o tienen pezuña hendida, no comeréis: camello, pues aunque
rumia, no tiene partida la pezuña; será impuro para vosotros;
5 ni damán,
porque rumia, pero no tiene partida la pezuña; será impuro para vosotros:
6 ni liebre
porque rumia, pero no tiene la pezuña partida; será impura para vosotros;
7 ni cerdo,
pues aunque tiene la pezuña partida, hendida en mitades, no rumia; será
impuro para vosotros.
8 No comeréis
su carne ni tocaréis sus cadáveres; serán impuros para vosotros.
9 De entre
todos los animales que viven en las aguas, podréis comer éstos: cuantos
tienen aletas y escamas sean de mar o río, los podréis comer.
10 Pero serán
cosa abominable para vosotros todos los que carezcan de aletas y escamas,
entre todos los que bullen en las aguas, en mares y ríos, y entre todos los
demás animales que viven en el agua.
11 Serán
abominables para vosotros: no comeréis su carne y tendréis sus cadáveres
como abominables.
12 Tendréis por
abominable todo cuanto en las aguas carece de aletas y escamas.
13 Las
siguientes de entre las aves tendréis por inmundas, y no podrán comer por
ser abominación: el águila, el quebrantahuesos, el águila marina,
14 el buitre,
el halcón en todas sus especies,
15 toda clase
de cuervos,
16 el avestruz,
la lechuza, la gaviota, el gavilán en todas sus especies,
17 el búho, el
somormujo, el ibis,
18 el cisne, el
pelícano, el calamón,
19 la cigüeña,
la garza en todas sus especies, la abubilla y el murciélago.
20 Será
abominable para vosotros todo bicho alado que anda sobre cuatro patas.
21 Pero de
todos los bichos alados que andan sobre cuatro patas, podréis comer aquellos
que además de sus cuatro patas tienen zancas para saltar con ellas sobre el
suelo.
22 De ellos
podréis comer: la langosta en sus diversas especies y toda clase de solam,
de jargol y de jagab.
23 Cualquier
otro bicho alado de cuatro patas será para vosotros abominable.
24 Por estos
animales podéis contraer impureza. El que toque su cadáver quedará impuro
hasta la tarde.
25 El que
levante alguno de sus cadáveres tendrá que lavar sus vestidos y quedará
impuro hasta la tarde.
26 Asimismo
todos los animales que tienen pezuña no partida en dos uñas y no rumian,
serán impuros para vosotros. Todo aquel que los toque quedará impuro.
27 De entre los
cuadrúpedos os serán impuros todos los que andan sobre las plantas de sus
pies. El que toque sus cadáveres quedará impuro hasta la tarde.
28 El que
levante el cadáver de uno de ellos tendrá que lavar sus vestidos, y quedará
impuro hasta la tarde; son impuros para vosotros.
29 De entre los
bichos pequeños que andan arrastrándose por el suelo serán impuros para
vosotros: la comadreja, el ratón el lagarto en sus diversas especies,
30 el erizo, el
cocodrilo, el camaleón, la salamandra y el topo.
31 Entre todos
los bichos, éstos serán impuros para vosotros. Todo el que toque su cadáver
quedará impuro hasta la tarde.
32 Quedará
impuro cualquier objeto sobre el que caiga uno de sus cadáveres; ya sea un
instrumento de madera, o un vestido, una piel, un saco o cualquier
utensilio. Será metido en agua y quedará impuro.
33 Si cae uno
de estos cadáveres en una vasija de barro, cuanto haya dentro de ella
quedará impuro y romperéis la vasija.
34 Toda cosa
comestible preparada con dicha agua será impura, y toda bebida que se beba
en una de esas vasijas será impura.
35 Cualquier
objeto sobre el que caiga alguno de esos cadáveres quedará impuro: el horno
y el doble fogón serán derribados; son impuros y los tendréis por impuros.
36 (Solamente
las fuentes y cisternas, donde se recogen las aguas, permanecerán puras),
pero el que toque sus cadáveres quedará impuro.
37 De igual
manera cuando caiga alguno de esos cadáveres sobre una semilla que va a
sembrarse, quedará pura;
38 mas si
cayese alguno de esos cadáveres sobre semilla mojada, la tendréis por
impura.
39 Cuando muera
uno de aquellos animales de los que podéis comer, el que toque su cadáver
quedará impuro hasta la tarde.
40 El que coma
carne de ese cadáver deberá lavar sus vestidos y quedará impuro hasta la
tarde. Y el que levante ese cadáver habrá de lavar sus vestidos y quedará
impuro hasta la tarde.
41 Todo bicho
que anda arrastrándose sobre la tierra es cosa abominable; no se podrá
comer.
42 No comeréis
ningún animal de los que caminan sobre su vientre o sobre cuatro patas o
sobre muchos pies, es decir, ningún bicho que se arrastra por el suelo,
porque son abominación.
43 No os hagáis
inmundos con ninguna clase de bicho que se arrastra, ni os hagáis impuros
con ellos, para que no os contaminéis por su causa.
44 Porque yo
soy Yahveh, vuestro Dios; santificaos y sed santos, pues yo soy santo. No os
haréis impuros con ninguno de esos bichos que se arrastran por el suelo.
45 Pues yo soy
Yahveh, el que os he subido de la tierra de Egipto, para ser vuestro Dios.
Sed, pues, santos porque yo soy santo.
46 Esta es la
ley acerca de los animales, de las aves, y de todos los seres vivientes que
se mueven en el agua, y de todos los que andan arrastrándose sobre la
tierra;
47 para que
hagáis distinción entre lo impuro y lo puro, entre el animal que puede
comerse y el que no puede comerse.
1 Yahveh habló
a Moisés y dijo:
2 Habla a los
israelitas y diles: Cuando una mujer conciba y tenga un hijo varón, quedará
impura durante siete días; será impura como en el tiempo de sus reglas.
3 Al octavo día
será circuncidado el niño en la carne de su prepucio;
4 pero ella
permanecerá todavía 33 días purificándose de su sangre. No tocará ninguna
cosa santa ni irá al santuario hasta cumplirse los días de su purificación.
5 Mas si da a
luz una niña, durante dos semanas será impura, como en el tiempo de sus
reglas, y permanecerá 66 días más purificándose de su sangre.
6 Al cumplirse
los días de su purificación, sea por niño o niña, presentará al sacerdote, a
la entrada de la Tienda del Encuentro, un cordero de un año como holocausto,
y un pichón o una tórtola como sacrificio por el pecado.
7 El sacerdote
lo ofrecerá ante Yahveh, haciendo expiación por ella, y quedará purificada
del flujo de su sangre. Esta es la ley referente a la mujer que da a luz a
un niño o una niña.
8 Mas si a ella
no le alcanza para presentar una res menor, tome dos tórtolas o dos
pichones, uno como holocausto y otro como sacrificio por el pecado; y el
sacerdote hará expiación por ella y quedará pura.
1 Yahveh habló
a Moisés y a Aarón, diciendo:
2 Cuando uno
tenga en la piel de su carne tumor, erupción o mancha blancuzca brillante, y
se forme en la piel de su carne como una llaga de lepra, será llevado al
sacerdote Aarón o a uno de sus hijos, los sacerdotes.
3 El sacerdote
examinará la llaga en la piel de la carne; si el pelo en la llaga se ha
vuelto blanco, y la llaga parece más hundida que la piel de su carne, es
llaga de lepra; cuando el sacerdote lo haya comprobado, le declarará impuro.
4 Mas si hay en
la piel de su carne una mancha blancuzca brillante sin que parezca más
hundida que la piel, y sin que el pelo se haya vuelto blanco, el sacerdote
recluirá durante siete días al afectado.
5 Al séptimo
día el sacerdote lo examinará, y si comprueba que la llaga se ha detenido,
no se ha extendido por la piel, el sacerdote entonces lo recluirá otros
siete días.
6 Pasados estos
siete días, el sacerdote lo examinará nuevamente: si ve que la llaga ha
perdido su color y no se ha extendido en la piel, el sacerdote lo declarará
puro; no se trata más que de una erupción. Lavará sus vestidos y quedará
puro.
7 Pero si
después que el sacerdote le ha examinado y declarado puro, sigue la erupción
extendiéndose por la piel, se presentará de nuevo al sacerdote.
8 El sacerdote,
al comprobar que la erupción se extiende por la piel, lo declarará impuro:
es un caso de lepra.
9 Cuando en un
hombre se manifieste una llaga como de lepra, será llevado al sacerdote.
10 El sacerdote
lo examinará, y si observa un tumor blancuzco en la piel, el color del pelo
mudado en blanco y una úlcera en la hinchazón,
11 se trata de
lepra arraigada en su piel; el sacerdote lo declarará impuro y no le
recluirá, porque es impuro.
12 Pero si la
lepra se ha extendido por la piel hasta cubrir toda la piel del enfermo
desde la cabeza hasta los pies, en cuanto alcanza a verlo el sacerdote,
13 éste lo
examinará, y si la lepra ha cubierto toda su carne, declarará puro al
afectado por la llaga: se ha vuelto todo blanco; es puro.
14 Pero cuando
se vea en él una úlcera, quedará impuro;
15 en cuanto el
sacerdote vea la úlcera, lo declarará impuro. La úlcera es impura; es un
caso de lepra.
16 Pero si la
úlcera cambia, volviéndose blanca, el afectado ha de presentarse al
sacerdote.
17 El sacerdote
lo examinará, y al ver que la llaga se ha vuelto blanca, declarará puro al
afectado por la enfermedad: es puro.
18 Cuando en la
piel de alguno se ha curado un divieso,
19 y en el
lugar del divieso aparece un tumor blanco, o una mancha de color blanco
rojizo, ése habrá de presentarse al sacerdote.
20 El sacerdote
lo examinará, y si la mancha parece más hundida que la piel y su pelo se ha
vuelto blanco, el sacerdote lo declarará impuro. Es llaga de lepra que se ha
producido en el divieso.
21 Pero si el
sacerdote ve que no hay en ella pelo blanco, ni está más hundida que la
piel, y que ha perdido color, le recluirá por siete días.
22 Si entonces
se extiende por la piel, el sacerdote lo declarará impuro; es un caso de
lepra.
23 Pero si la
mancha sigue estacionaria, sin extenderse, es la cicatriz del divieso; el
sacerdote lo declarará puro.
24 Cuando en la
piel de alguien hay una quemadura, y sobre la quemadura se forma una mancha
de color blanco rojizo o sólo blanco,
25 el sacerdote
la examinará; y si el pelo se ha vuelto blanco en la mancha blanca y ésta
aparece más hundida que la piel, es que se ha producido lepra en la
quemadura. El sacerdote lo declarará impuro; es un caso de lepra.
26 Si, en
cambio, el sacerdote observa que en la mancha no aparece pelo blanco, que no
está más hundida que la piel y que ha perdido color, lo recluirá siete días.
27 Al séptimo
día lo examinará, y si se ha extendido por la piel, el sacerdote lo
declarará impuro; es un caso de lepra.
28 Pero si la
mancha sigue estacionaria sin extenderse por la piel y ha perdido color, se
trata de la hinchazón de la quemadura, y el sacerdote lo declarará puro;
pues es la cicatriz de la quemadura.
29 Cuando un
hombre o una mujer tengan una llaga en la cabeza o en la barbilla,
30 el sacerdote
examinará la llaga, y si ésta aparece más hundida que la piel, y si hay en
ella pelo amarillento y más ralo, el sacerdote lo declarará impuro; es tiña,
o sea, lepra de la cabeza o de la barbilla.
31 Mas si el
sacerdote ve que la llaga de tiña no aparece más hundida que la piel, y que
no hay en ella pelo amarillento, recluirá al afectado por la tiña durante
siete días.
32 Al séptimo,
el sacerdote examinará el mal, y si no se ha extendido la tiña, ni hay en
ella pelo amarillento, ni la llaga aparece más hundida que la piel,
33 aquella
persona se afeitará, excepto en el lugar de la tiña; y el sacerdote recluirá
al afectado durante otros siete días.
34 Al séptimo
día el sacerdote lo examinará y si no se ha extendido la llaga por la piel,
ni aparece más hundida que la piel, le declarará puro; lavará sus vestidos y
quedará puro.
35 Pero si la
tiña, después de la purificación, se extiende mucho por la piel,
36 el sacerdote
lo examinará. Si comprueba que la tiña se ha extendido por la piel, el
sacerdote ya no tendrá que buscar pelo amarillento; aquella persona es
impura.
37 Mas si,
según su opinión, la tiña no se ha extendido y ha brotado en ella pelo
negro, se ha curado la tiña. Esa persona es pura y el sacerdote la declarará
pura.
38 Cuando un
hombre o una mujer tengan en su piel manchas brillantes, manchas blancas,
39 el sacerdote
las examinará; si comprueba que las manchas de la piel son de color blanco,
se trata de un eccema que ha brotado en la piel; esta persona es pura.
40 Si a alguno
se le cae el pelo de la cabeza y queda calvo por detrás, es puro.
41 Si se le cae
el pelo de la parte delantera de la cabeza, es calvo por delante, pero es
puro.
42 Pero si en
la calva, por detrás o por delante, aparece una llaga de color rojizo, es
lepra que se ha producido en la calva, sea por detrás o por delante.
43 El sacerdote
la examinará y si la hinchazón de la llaga en la parte calva es de color
blanco rojizo, con aspecto de lepra en la piel,
44 se trata de
un leproso: es impuro. El sacerdote le declarará impuro; tiene lepra en la
cabeza.
45 El afectado
por la lepra llevará los vestido rasgados y desgreñada la cabeza, se cubrirá
hasta el bigote e irá gritando: «¡Impuro, impuro!»
46 Todo el
tiempo que dure la llaga, quedará impuro. Es impuro y habitará solo; fuera
del campamento tendrá su morada.
47 Cuando
aparezca una llaga de lepra en un vestido de lana o de lino,
48 o en tejido
o cobertor de lino o lana, o en una piel, o en cualquier objeto de cuero,
49 si la mancha
en el vestido o en la piel, o en el tejido o en el cobertor, o en cualquier
objeto hecho de cuero, tiene color verdoso o rojizo, es llaga de lepra y
debe ser mostrada al sacerdote.
50 El sacerdote
examinará la mancha y encerrará el objeto manchado durante siete días.
51 Al séptimo,
el sacerdote examinará la mancha y si se ha extendido por el vestido,
tejido, cobertor, piel o por un objeto de cuero, es un caso de lepra maligna
y el objeto es impuro.
52 Se quemará
el vestido, tejido, cobertor de lana o de lino o el objeto de cuero en que
se encuentre la mancha, pues es lepra maligna; será quemado.
53 Pero si el
sacerdote ve que no se ha extendido la mancha por el vestido, tejido,
cobertor o el objeto de cuero,
54 hará lavar
el objeto manchado y lo encerrará otros siete días.
55 Si el
sacerdote ve que la mancha, después de haber sido lavada, no ha mudado de
aspecto, aunque la mancha no se haya extendido, el objeto es impuro; lo
entregarás al fuego: es una infección por la cara y el envés.
56 Pero si el
sacerdote ve que la parte manchada, después de lavada, ha perdido color, la
rasgará del vestido, del cuero, del tejido o del cobertor.
57 Pero si
vuelve a aparecer en el vestido, tejido, cobertor o en un objeto de cuero,
es mal contagioso; quemarás lo que está afectado por la lepra.
58 En cuanto al
vestido, tejido, cobertor o el objeto de cuero, que después de ser lavado
pierdan la mancha, serán lavados por segunda vez y quedarán puros.
59 Estas es la
ley para la mancha de lepra que se halla en los vestidos de lana o de lino,
en el tejido e en el cobertor o en cualquier objeto hecho de cuero, para
declararlos puros o impuros.
1 Yahveh habló
a Moisés diciendo:
2 Esta es la
ley que ha de aplicarse al leproso en el día de su purificación. Se le
conducirá al sacerdote,
3 y el
sacerdote saldrá fuera del campamento; si, tras de haberlo examinado,
comprueba que el leproso está ya curado de la llaga de lepra,
4 el sacerdote
mandará traer para el que ha de ser purificado dos pájaros vivos y puros,
madera de cedro, púrpura escarlata e hisopo.
5 Después
mandará inmolar uno de los pájaros sobre una vasija de barro con agua viva.
6 Tomará luego
el pájaro vivo, la madera de cedro, la púrpura escarlata y el hisopo, los
mojará, juntamente con el pájaro vivo, en la sangre del pájaro inmolado
sobre el agua viva,
7 y rociará
siete veces al que ha de ser purificado de la lepra. Y, tras de declararlo
puro, soltará en el campo el pájaro vivo.
8 El que se
purifica lavará sus vestidos, se afeitará todo su pelo, se bañará en agua, y
quedará limpio. Después podrá entrar en el campamento; pero durante siete
días ha de habitar fuera de su tienda.
9 El día
séptimo se afeitará todo su pelo, su cabellera, su barba, sus cejas, es
decir, se afeitará todo su pelo, lavará también sus vestidos, bañará su
cuerpo en agua y quedará limpio.
10 El día
octavo tomará dos corderos sin defecto y una cordera de un año sin defecto;
y como oblación, tres décimas de flor de harina amasada con aceite y un
cuartillo de aceite.
11 El sacerdote
que hace la purificación presentará ante Yahveh, junto con todas esas cosas,
al hombre que ha de purificarse, a la entrada de la Tienda del Encuentro.
12 El sacerdote
tomará uno de los corderos para ofrecerlo como sacrificio de reparación,
además del cuartillo de aceite, y lo mecerá como ofrenda ante Yahveh.
13 Luego
inmolará el cordero en el lugar donde se inmola el sacrificio por el pecado
y el holocausto, en lugar sagrado; porque, tanto en el sacrificio por el
pecado como en el sacrificio de reparación, la víctima pertenece al
sacerdote; es cosa sacratísima.
14 Después el
sacerdote tomará sangre de la víctima de reparación y mojará el lóbulo de la
oreja derecha del que se está purificando, el pulgar de su mano derecha y el
de su pie derecho.
15 Y, tomando
del cuartillo de aceite, el sacerdote echará parte de él sobre la palma de
su mano izquierda.
16 Después
untará un dedo de su mano derecha en el aceite que tiene en la palma de su
mano izquierda, y con su dedo hará siete aspersiones de aceite delante de
Yahveh.
17 Con el
aceite restante que tiene en su mano el sacerdote untará el lóbulo de la
oreja derecha del que se purifica, el pulgar de su mano derecha y el de su
pie derecho sobre la sangre de la víctima de reparación.
18 El resto del
aceite que quede en la mano del sacerdote, se echará sobre la cabeza del que
se purifica. El sacerdote expiará así por él ante Yahveh.
19 El sacerdote
ofrecerá el sacrificio por el pecado y hará expiación por el que se purifica
de su impureza; después inmolará el holocausto.
20 Y ofrecerá
sobre el altar el holocausto y la oblación. De esta manera el sacerdote hará
expiación por él y quedará limpio.
21 Si es pobre
y no tiene suficientes recursos, tomará un cordero como sacrificio de
reparación, como ofrenda mecida, para hacer expiación por él, y además, como
oblación, una décima de flor de harina amasada con aceite, un cuartillo de
aceite,
22 y dos
tórtolas o dos pichones, según sus recursos, uno como sacrificio por el
pecado, y otro como holocausto.
23 Al octavo
día, los llevará al sacerdote, a la entrada de la Tienda del Encuentro para
su purificación delante de Yahveh.
24 El sacerdote
tomará el cordero del sacrificio de reparación y el cuartillo de aceite, y
los mecerá como ofrenda ante Yahveh.
25 Después de
haber inmolado el cordero del sacrificio de reparación, el sacerdote tomará
sangre de la víctima de reparación y mojará el lóbulo de la oreja derecha
del que se purifica, el pulgar de su mano derecha y el de su pie derecho.
26 Luego
derramará parte del aceite sobre la palma de su mano izquierda;
27 con un dedo
de su mano derecha hará ante Yahveh siete aspersiones con el aceite que
tiene en la palma de la mano izquierda,
28 untará con
el aceite que tiene en su mano el lóbulo de la oreja derecha del que se
purifica, el pulgar de su mano derecha y el de su pie derecho, en el lugar
donde puso la sangre de la víctima de reparación.
29 Derramará el
resto del aceite que le quede en la mano sobre la cabeza del que se
purifica, haciendo expiación por él ante Yahveh.
30 Luego
ofrecerá, conforme a los recursos suyos, una de las tórtolas o de los
pichones,
31 es decir, lo
que alcanzan sus recursos, uno como sacrificio por el pecado, y otro como
holocausto, además de la oblación. De este modo el sacerdote hará expiación
ante Yahveh por aquel que se purifica.
32 Esta es la
ley de purificación para aquel que tiene llaga de lepra y cuyos recursos son
limitados.
33 Yahveh habló
a Moisés y a Aarón diciendo:
34 Cuando
hayáis entrado en la tierra de Canaán que yo os doy en posesión, y castigue
con lepra alguna de las casas de la tierra que poseeréis,
35 el
propietario de la casa irá a avisar al sacerdote, diciendo: «Ha aparecido
algo como lepra en mi casa.»
36 El
sacerdote, antes de entrar en la casa para examinar la lepra, ordenará que
desocupen la casa, para que nada quede inmundo de cuanto hay en ella.
Después entrará el sacerdote a examinar la casa.
37 Si al
examinarla observa que la mancha forma en las paredes de la casa cavidades
verdosas y rojizas que parecen hundidas en la pared,
38 el sacerdote
saldrá a la puerta de la casa y la cerrará durante siete días.
39 Volverá al
día séptimo, y si comprueba que la mancha se ha extendido por las paredes de
la casa,
40 mandará
arrancar las piedras manchadas y arrojarlas fuera de la ciudad en un lugar
inmundo.
41 Hará raspar
todo el interior de la casa; y echarán fuera de la ciudad, en un lugar
inmundo, el polvo que hayan quitado.
42 Luego
tomarán otras piedras y las pondrán en lugar de las primeras; y también
argamasa nueva para revocar la casa.
43 Si la mancha
vuelve a extenderse por la casa después de haber arrancado las piedras, y de
haberla raspado y revocado,
44 el sacerdote
entrará de nuevo; y si comprueba que la mancha se ha extendido por la casa,
hay un caso de lepra maligna en la casa, y ésta es impura.
45 Se derribará
la casa. Sus piedras, sus maderas y todo el material de la casa será sacado
fuera de la ciudad a un lugar inmundo.
46 Quien entre
en esa casa durante el tiempo que esté clausurada quedará impuro hasta la
tarde.
47 El que
duerma en ella habrá de lavar sus vestidos; y también el que coma en ella
habrá de lavarlos.
48 Mas si el
sacerdote comprueba al entrar que, después de revocada la casa, la mancha no
se ha extendido por ella, la declarará pura, pues se ha curado del mal.
49 Entonces,
para ofrecer por la casa un sacrificio por el pecado, tomará dos pájaros,
madera de cedro, púrpura escarlata e hisopo;
50 inmolará uno
de los pájaros sobre una vasija de barro con agua viva
51 y, tomando
la madera de cedro, el hisopo y la púrpura escarlata, con el pájaro vivo,
los mojará en la sangre del pájaro degollado y en el agua viva; y rociará la
casa siete veces.
52 Y, tras
haber realizado el sacrificio por el pecado en favor de la casa con la
sangre del pájaro, con el agua viva, el pájaro vivo, la madera de cedro, el
hisopo y la lana escarlata,
53 soltará el
pájaro vivo fuera de la ciudad, en el campo. De este modo hará expiación por
la casa, la cual quedará pura.
54 Esta es la
ley para toda clase de lepra o de tiña,
55 para la
lepra del vestido y de la casa,
56 para los
tumores, erupciones y manchas blancas,
57 y para
declarar los períodos de impureza y de pureza. Esta es la ley de la lepra.
1 Yahveh habló
a Moisés y Aarón diciendo:
2 Hablad a los
israelitas y decidles: Cualquier hombre que padece flujo seminal es impuro a
causa del flujo.
3 En esto
consiste la impureza causada por su flujo: sea que su cuerpo deje destilar
el flujo, o lo retenga, es impuro.
4 Todo lecho en
que duerma el que padece flujo será impuro y todo asiento en que se siente
será impuro.
5 Quien toque
su lecho lavará sus vestidos, se bañará en agua y quedará impuro hasta la
tarde.
6 Quien se
siente sobre un mueble donde se haya sentado cualquiera que padece flujo
lavará sus vestidos, se bañará en agua y será impuro hasta la tarde.
7 Quien toque
el cuerpo del que padece flujo lavará sus vestidos, se bañará en agua y será
impuro hasta la tarde.
8 Si el que
tiene flujo escupe sobre un hombre puro, éste lavará sus vestidos, se bañará
en agua y quedará impuro hasta la tarde.
9 Todo aparejo
sobre el cual haya montado el que padece flujo será inmundo.
10 Quien toque
un objeto que haya estado debajo de él quedará impuro hasta la tarde. Y el
que los lleve lavará sus vestidos, se bañará en agua y será impuro hasta la
tarde.
11 Todo aquel a
quien toque el que padece flujo sin haberse lavado las manos con agua lavará
sus vestidos, se bañará en agua y quedará impuro hasta la tarde.
12 Toda vasija
de barro tocada por el que padece flujo será rota, y todo utensilio de
madera será lavado con agua.
13 Si el que
padece flujo sana de él, se contarán siete días para su purificación;
después lavará sus vestidos, se bañará en agua viva y quedará puro.
14 Al día
octavo tomará dos tórtolas o dos pichones y se presentará ante Yahveh a la
entrada de la Tienda del Encuentro, para entregarlos al sacerdote.
15 El sacerdote
los ofrecerá, uno como sacrificio por el pecado, el otro como holocausto, y
de esta manera el sacerdote hará expiación por él ante Yahveh, a causa de su
flujo.
16 El hombre
que tenga derrame seminal lavará con agua todo su cuerpo y quedará impuro
hasta la tarde.
17 Toda ropa y
todo cuero sobre los cuales se haya derramado el semen serán lavados con
agua y quedarán impuros hasta la tarde.
18 Cuando una
mujer se acueste con un hombre, produciéndose efusión de semen, se bañarán
ambos con agua y quedarán impuros hasta la tarde.
19 La mujer que
tiene flujo, el flujo de sangre de su cuerpo, permanecerá en su impureza por
espacio de siete días. Y quien la toque será impuro hasta la tarde.
20 Todo aquello
sobre lo que se acueste durante su impureza quedará impuro; y todo aquello
sobre lo que se siente quedará impuro.
21 Quien toque
su lecho lavará los vestidos, se bañará en agua y permanecerá impuro hasta
la tarde.
22 Quien toque
un mueble cualquiera sobre el que ella se haya sentado lavará sus vestidos,
se bañará en agua y será impuro hasta la tarde.
23 Quien toque
algo que esté puesto sobre el lecho o sobre el mueble donde ella se sienta
quedará impuro hasta la tarde.
24 Si uno se
acuesta con ella se contamina de la impureza de sus reglas y queda impuro
siete días; todo lecho en que él se acueste será impuro.
25 Cuando una
mujer tenga flujo de sangre durante muchos días, fuera del tiempo de sus
reglas o cuando sus reglas se prolonguen, quedará impura mientras dure el
flujo de su impureza como en los días del flujo menstrual.
26 Todo lecho
en que se acueste mientras dura su flujo será impuro como el lecho de la
menstruación, y cualquier mueble sobre el que se siente quedará impuro como
en la impureza de las reglas.
27 Quien los
toque quedará impuro y lavará sus vestidos, se bañará en agua u quedará
impuro hasta la tarde.
28 Una vez que
ella sane de su flujo, contará siete días, quedando después pura.
29 Al octavo
día tomará para sí dos tórtolas o dos pichones y los presentará al sacerdote
a la entrada de la Tienda del Encuentro.
30 El sacerdote
los ofrecerá uno como sacrificio por el pecado, el otro como holocausto; y
hará expiación por ella ante Yahveh por la impureza de su flujo.
31 Mantendréis
alejados a los israelitas de sus impurezas para que no mueran a causa de
ellas por contaminar mi Morada, la que está en medio de ellos.
32 Esta es la
ley relativa al hombre que padece flujo o que se hace impuro con efusión de
semen,
33 a la
indispuesta por el flujo menstrual, a aquel que padece flujo, sea varón o
mujer, y a aquel que se acueste con una mujer en período de impureza.
1 Yahveh habló
a Moisés después de la muerte de los dos hijos de Aarón que murieron al
acercarse a Yahveh.
2 Dijo Yahveh a
Moisés: Di a tu hermano Aarón que no entre en cualquier tiempo en el
santuario que está tras el velo, ante el propiciatorio que está encima del
arca, no sea que muera: pues yo me hago ver en la nube encima del
propiciatorio.
3 Sólo en estas
condiciones podrá entrar Aarón en el santuario: con un novillo para el
sacrificio por el pecado y un carnero para el holocausto.
4 Se vestirá
con la túnica sagrada de lino, se pondrá los calzones de lino, se ceñirá la
faja de lino y se cubrirá con la tiara de lino. Estas son las vestiduras
sagradas que vestirás después de haberse lavado con agua.
5 Recibirá de
la comunidad de los israelitas dos machos cabríos para el holocausto.
6 Después de
ofrecer su novillo por el pecado como expiación por sí mismo y por su casa,
7 tomará Aarón
los dos machos cabríos y los presentará ante Yahveh, a la entrada de la
Tienda del Encuentro.
8 Luego echará
suertes sobre los dos machos cabríos, una para Yahveh, y otra para Azazel.
9 Presentará el
macho cabrío sobre el cual haya caído la suerte «para Yahveh» ofreciéndolo
como sacrificio por el pecado.
10 El macho
cabrío sobre el cual haya caído la suerte «para Azazel», lo colocará vivo
delante de Yahveh para hacer sobre él la expiación y echarlo al desierto,
para Azazel.
11 Entonces
ofrecerá Aarón su novillo por el pecado para hacer expiación por sí mismo y
por su casa, y lo inmolará.
12 Tomará
después un incensario lleno de brasas tomadas del altar que está ante Yahveh
y dos puñados de incienso aromático en polvo y, llevándolo detrás del velo,
13 pondrá el
incienso sobre el fuego, delante de Yahveh, para que la nube del incienso
envuelva el propiciatorio que está encima del Testimonio y él no muera.
14 Tomando
luego la sangre del novillo, rociará con su dedo el lado oriental del
propiciatorio, y con su dedo hará siete aspersiones de sangre delante del
propiciatorio.
15 Después
inmolará el macho cabrío como sacrificio por el pecado del pueblo y llevará
su sangre detrás del velo, haciendo con su sangre lo que hizo con la sangre
del novillo: rociará el propiciatorio y su parte anterior.
16 Así
purificará el santuario de las impurezas de los israelitas y de sus
rebeldías en todos sus pecados. Lo mismo hará con la Tienda del Encuentro
que mora con ellos en medio de sus impurezas.
17 Nadie debe
estar en la Tienda del Encuentro cuando Aarón entre a hacer la expiación
dentro del santuario, hasta que salga. Después de haber hecho expiación por
sí mismo, por su casa y por toda la asamblea de Israel,
18 saldrá hacia
el altar que se halla ante Yahveh, y hará por él expiación tomando sangre
del novillo y del macho cabrío y untando los cuernos en torno del altar.
19 Hará sobre
él con su dedo siete aspersiones de sangre, y así lo purificará y lo
separará de las impurezas de los israelitas.
20 Acabada la
expiación del santuario, de la Tienda del Encuentro y del altar, Aarón
presentará el macho cabrío vivo.
21 Imponiendo
ambas manos sobre la cabeza del macho cabrío vivo hará confesión sobre él de
todas las iniquidades de los israelitas y de todas las rebeldías en todos
los pecados de ellos y cargándolas sobre la cabeza del macho cabrío, lo
enviará al desierto por medio de un hombre dispuesto para ello.
22 Así el macho
cabrío llevará sobre sí todas las iniquidades de ellos, hacia una tierra
árida; y soltará el macho cabrío en el desierto.
23 Luego
entrará Aarón en la Tienda del Encuentro y, despojándose de las vestiduras
de lino con que se había vestido al entrar en el santuario, las dejará allí;
24 lavará su
cuerpo con agua en lugar sagrado y se pondrá sus vestiduras. Después saldrá
y ofrecerá su holocausto y el holocausto del pueblo, hará la expiación por
sí mismo y por el pueblo,
25 y quemará
sobre el altar el sebo de la víctima por el pecado.
26 El hombre
encargado de soltar el macho cabrío para Azazel lavará sus vestidos y bañará
su cuerpo en agua; después de esto podrá entrar en el campamento.
27 Del novillo
del sacrificio por el pecado y del macho cabrío inmolado por el pecado, cuya
sangre fue introducida en el santuario para hacer expiación, serán sacados
fuera del campamento y quemados con fuego sus pieles, su carne y sus
excrementos.
28 El que los
queme lavará sus vestidos y se bañará en agua; después de esto podrá entrar
en el campamento.
29 Será éste
para vosotros un decreto perpetuo: En el mes séptimo, el día décimo del mes,
ayunaréis, y no haréis trabajo alguno, ni el nativo ni el forastero que
reside en medio de vosotros.
30 Porque en
ese día se hará expiación por vosotros para purificaros. De todos vuestros
pecados quedaréis limpios delante de Yahveh.
31 Será para
vosotros día de descanso completo, en el que habéis de ayunar: decreto
perpetuo.
32 Hará la
expiación el sacerdote ungido y de manos consagradas para ejercer el
sacerdocio como sucesor de su padre: él se vestirá las vestiduras de lino,
las vestiduras sagradas,
33 y hará la
expiación del santuario sagrado, de la Tienda del Encuentro y del altar. El
hará también la expiación por los sacerdotes y por todo el pueblo de la
asamblea.
34 Tendréis
esto como decreto perpetuo: hacer la expiación por los israelitas, por todos
sus pecados, una vez al año. Y se hizo como Yahveh había mandado a Moisés.
1 Yahveh habló
a Moisés, diciendo:
2 Habla a Aarón
y a sus hijos, y a todos los israelitas, y diles: Esta es la orden que ha
dado Yahveh:
3 Cualquier
hombre de la casa de Israel que inmole buey, oveja o cabra dentro del
campamento, o fuera del mismo,
4 sin llevarlos
a la entrada de la Tienda del Encuentro, para presentarlos como ofrenda a
Yahveh ante la Morada de Yahveh, será considerado reo de sangre. Tal hombre
ha derramado sangre y será exterminado de en medio de su pueblo.
5 Por eso los
israelitas presentarán al sacerdote, para Yahveh, a la entrada de la Tienda
del Encuentro, aquellas víctimas que suelen inmolar en el campo, para que se
ofrezcan como sacrificios de comunión.
6 El sacerdote
derramará la sangre sobre el altar de Yahveh, a la entrada de la Tienda del
Encuentro, y quemará las grasas como calmante aroma para Yahveh.
7 De este modo
ellos ya no seguirán sacrificando sus sacrificios a los sátiros tras los
cuales estaban prostituyéndose. Decreto perpetuo será éste para ellos de
generación en generación.
8 Diles:
Cualquier hombre de la casa de Israel, o de los forasteros que residen en
medio de ellos, que ofrezca holocausto o sacrificio,
9 y no lo
traiga a la entrada de la Tienda del Encuentro para sacrificarlo en honor de
Yahveh, ese será exterminado de entre su parentela.
10 Si un hombre
cualquiera de la casa de Israel, o de los forasteros que residen en medio de
ellos, come cualquier clase de sangre, yo volveré mi rostro contra el que
coma sangre y los exterminaré de en medio de su pueblo.
11 Porque la
vida de la carne está en la sangre, y yo os la doy para hacer expiación en
el altar por vuestras vidas, pues la expiación por la vida, con la sangre se
hace.
12 Por eso
tengo dicho a los israelitas: «Ninguno de vosotros comerá sangre; ni tampoco
coma sangre el forastero que reside en medio de vosotros.»
13 Cualquier
hombre de la casa de Israel, o de los forasteros que residen en medio de
ellos, que cace un animal o un ave que es lícito comer, derramará su sangre
y la cubrirá con tierra.
14 Porque la
vida de toda carne es su sangre. Por eso mando a los israelitas: «No
comeréis la sangre de ninguna carne, pues la vida de toda carne es su
sangre. Quien la coma, será exterminado.»
15 Todo nativo
o forastero que coma carne de bestia muerta o destrozada lavará sus
vestidos, se bañará en agua y quedará impuro hasta la tarde; después será
puro.
16 Si no los
lava ni baña su cuerpo, cargará con su iniquidad.
1 Habló Yahveh
a Moisés, diciendo:
2 Habla a los
israelitas, y diles: Yo soy Yahveh vuestro Dios.
3 No hagáis
como se hace en la tierra de Egipto, donde habéis habitado, ni hagáis como
se hace en la tierra de Canaán a donde os llevo; no debéis seguir sus
costumbres.
4 Cumplid mis
normas y guardad mis preceptos, caminando según ellos. Yo soy Yahveh,
vuestro Dios.
5 Guardad mis
preceptos y mis normas. El hombre que los cumpla, por ellos vivirá. Yo,
Yahveh.
6 Ninguno de
vosotros se acerque a una consanguínea suya para descubrir su desnudez. Yo,
Yahveh.
7 No
descubrirás la desnudez de tu padre ni la desnudez de tu madre. Es tu madre;
no descubrirás su desnudez.
8 No
descubrirás la desnudez de la mujer de tu padre; es la misma desnudez de tu
padre.
9 No
descubrirás la desnudez de tu hermana, hija de tu padre o hija de tu madre,
nacida en casa o fuera de ella.
10 No
descubrirás la desnudez de la hija de tu hijo o de la hija de tu hija, pues
es tu propia desnudez.
11 No
descubrirás la desnudez de la hija de la mujer de tu padre, engendrada de tu
padre, que es tu hermana.
12 No
descubrirás la desnudez de la hermana de tu padre; es carne de tu padre.
13 No
descubrirás la desnudez de la hermana de tu madre; es carne de tu madre.
14 No
descubrirás la desnudez del hermano de tu padre; no te acercarás a su mujer;
es la mujer de tu tío.
15 No
descubrirás la desnudez de tu nuera, es la mujer de tu hijo; no descubrirás
su desnudez.
16 No
descubrirás la desnudez de la mujer de tu hermano; es la desnudez de tu
hermano.
17 No
descubrirás la desnudez de una mujer y la de su hija, ni tomarás la hija de
su hijo ni la hija de su hija para descubrir su desnudez; son tu propia
carne; sería un incesto.
18 No tomarás a
una mujer juntamente con su hermana, haciéndola rival de ella y descubriendo
su desnudez mientras viva la primera.
19 Tampoco te
acercarás a una mujer durante la impureza menstrual, para descubrir su
desnudez.
20 No te juntes
carnalmente con la mujer de tu prójimo, contaminándote con ella.
21 No darás
ningún hijo tuyo para hacerlo pasar ante Mólek; no profanarás así el nombre
de tu Dios. Yo, Yahveh.
22 No te
acostarás con varón como con mujer; es abominación.
23 No te unirás
con bestia haciéndote impuro por ella. La mujer no se pondrá ante una bestia
para unirse con ella; es una infamia.
24 No os hagáis
impuros con ninguna de estas acciones, pues con ellas se han hecho impuras
las naciones que yo voy a arrojar ante vosotros.
25 Se ha hecho
impuro el país; por eso he castigado su iniquidad, y el país ha vomitado a
sus habitantes.
26 Vosotros,
pues, guardad mis preceptos y mis normas, y nos cometáis ninguna de estas
abominaciones, ni los de vuestro pueblo ni los forasteros que residen entre
vosotros.
27 Porque todas
estas abominaciones han cometido los hombres que habitaron el país antes que
vosotros, y por eso el país se ha llenado de impurezas.
28 Y no os
vomitará la tierra por vuestras impurezas, del mismo modo que vomitó a las
naciones anteriores a vosotros;
29 sino que
todos los que cometan una de estas abominaciones, ésos serán exterminados de
en medio de su pueblo.
30 Guardad,
pues, mis observancias; no practicaréis ninguna de las costumbres
abominables que se practicaban antes de vosotros, ni os hagáis impuros con
ellas. Yo, Yahveh, vuestro Dios.
1 Habló Yahveh
a Moisés, diciendo:
2 Habla a toda
la comunidad de los israelitas y diles: Sed santos, porque yo, Yahveh,
vuestro Dios, soy santo.
3 Respete cada
uno de vosotros a su madre y a su padre. Guardad mis sábados. Yo, Yahveh,
vuestro Dios.
4 No os volváis
hacia los ídolos, ni os hagáis dioses de fundición. Yo, Yahveh, vuestro
Dios.
5 Cuando
sacrifiquéis a Yahveh un sacrificio de comunión, sacrificadlo de modo que le
seáis gratos.
6 La víctima se
ha de comer el mismo día en que la inmoléis, o al día siguiente; y lo que
sobre hasta el día tercero, será quemado.
7 Si se come
algo al tercer día, será un manjar corrompido; el sacrificio no será grato.
8 El que lo
coma, cargará con su iniquidad, porque ha profanado la Santidad de Yahveh.
Esa persona será extirpada de entre su parentela.
9 Cuando
cosechéis la mies de vuestra tierra, no siegues hasta el borde de tu campo,
ni espigues los restos de tu mies.
10 Tampoco
harás rebusco de tu viña, ni recogerás de tu huerto los frutos caídos; los
dejarás para el pobre y el forastero. Yo, Yahveh, vuestro Dios.
11 No
hurtaréis; no mentiréis ni os defraudaréis unos a otros.
12 No juraréis
en falso por mi nombre: profanarías el nombre de tu Dios. Yo, Yahveh.
13 No oprimirás
a tu prójimo, ni lo despojarás. No retendrás el salario del jornalero hasta
el día siguiente.
14 No
maldecirás a un mudo, ni pondrás tropiezo ante un ciego, sino que temerás a
tu Dios. Yo, Yahveh.
15 Siendo juez
no hagas injusticia, ni por favor del pobre, ni por respeto al grande: con
justicia juzgarás a tu prójimo.
16 No andes
difamando entre los tuyos; no demandes contra la vida de tu prójimo. Yo,
Yahveh.
17 No odies en
tu corazón a tu hermano, pero corrige a tu prójimo, para que no te cargues
con pecado por su causa.
18 No te
vengarás ni guardarás rencor contra los hijos de tu pueblo. Amarás a tu
prójimo como a ti mismo. Yo, Yahveh.
19 Guardad mis
preceptos. No aparearás ganado tuyo de diversa especie. No siembres tu campo
con dos clases distintas de grano. No uses ropa de dos clases de tejido.
20 Si un hombre
se acuesta maritalmente con una mujer que es una sierva perteneciente a
otro, sin que haya sido rescatada ni liberada, será él castigado, pero no
con pena de muerte, pues ella no era libre.
21 El ofrecerá
un carnero, su sacrificio de reparación para Yahveh, a la entrada de la
Tienda del Encuentro; será un carnero de reparación.
22 Con el
carnero de reparación, el sacerdote hará expiación por él ante Yahveh por el
pecado que cometió, y se le perdonará su pecado.
23 Cuando
entréis en la tierra y plantéis toda clase de árboles frutales,
consideraréis impuro su fruto, como incircunciso; por tres años os serán
como incircuncisos y no se podrán comer.
24 Al cuarto
año todos su frutos serán consagrados en fiesta de alabanza en honor de
Yahveh.
25 Y en el
quinto año podréis comer de su fruto y almacenar en vuestro provecho su
producto. Yo, Yahveh, vuestro Dios.
26 No comáis
nada con sangre. No practiquéis encantamiento ni astrología.
27 No rapéis en
redondo vuestra cabellera, ni cortes los bordes de tu barba.
28 No haréis
incisiones en vuestra carne por los muertos; ni os haréis tatuaje. Yo,
Yahveh.
29 No
profanarás a tu hija, prostituyéndola; no sea que la tierra se prostituya y
se llene de incestos.
30 Guardad mis
sábados y respetad mi santuario. Yo, Yahveh.
31 No os
dirijáis a los nigromantes, ni consultéis a los adivinos haciéndoos impuros
por su causa. Yo, Yahveh, vuestro Dios.
32 Ponte en pie
ante las canas y honra el rostro del anciano; teme a tu Dios. Yo, Yahveh.
33 Cuando un
forastero resida junto a ti, en vuestra tierra, no le molestéis.
34 Al forastero
que reside junto a vosotros, le miraréis como a uno de vuestro pueblo y lo
amarás como a ti mismo; pues forasteros fuisteis vosotros en la tierra de
Egipto. Yo, Yahveh, vuestro Dios.
35 No cometáis
injusticia en los juicios, ni en las medidas de longitud, de peso o de
capacidad:
36 tened
balanza justa, peso justo, medida justa y sextario justo. Yo soy Yahveh
vuestro Dios, que os saqué del país de Egipto.
37 Guardad
todos mis preceptos y todas mis normas, y ponedlos en práctica. Yo, Yahveh.
1 Habló Yahveh
a Moisés y dijo:
2 Dirás a los
israelitas: Si un hombre cualquiera de entre los israelitas o de los
forasteros que residen en Israel entrega uno de sus hijos a Mólek, morirá
sin remedio; el pueblo de la tierra lo lapidara.
3 Yo mismo
volveré mi rostro contra ese hombre y los exterminaré de en medio de su
pueblo, por haber entregado un hijo suyo a Mólek, haciendo impuro mi
santuario y profanando mi nombre santo.
4 Si el pueblo
de la tierra cierra los ojos ante ese hombre que entregó uno de sus hijos a
Mólek, y no le da muerte,
5 yo mismo
volveré mi rostro contra ese hombre y contra su familia, y lo exterminaré de
entre su pueblo, a él y a todos los que como él se prostituyan tras Mólek.
6 Si alguien
consulta a los nigromantes, y a los adivinos, prostituyéndose en pos de
ellos, yo volveré mi rostro contra él y lo exterminaré de en medio de su
pueblo.
7 Santificaos y
sed santos; porque yo soy Yahveh, vuestro Dios.
8 Guardad mis
preceptos y cumplidlos. Yo soy Yahveh, el que os santifico.
9 Quien maldiga
a su padre o a su madre, será muerto sin remedio, pues ha maldecido a su
padre o a su madre; su sangre caerá sobre él.
10 Si un hombre
comete adulterio con la mujer de su prójimo, será muerto tanto el adúltero
como la adúltera.
11 El que se
acueste con la mujer de su padre, ha descubierto la desnudez de su padre;
ambos morirán: caerá sobre ellos su sangre.
12 Si un hombre
se acuesta con su nuera, ambos morirán; han hecho una infamia: su sangre
caerá sobre ellos.
13 Si alguien
se acuesta con varón, como se hace con mujer, ambos han cometido
abominación: morirán sin remedio; su sangre caerá sobre ellos.
14 Si uno toma
por esposas a una mujer y a su madre, es un incesto. Serán quemados tanto él
como ellas para que no haya tal incesto en medio de vosotros.
15 El que se
una con bestia, morirá sin remedio. Mataréis también la bestia.
16 Si una mujer
se acerca a una bestia para unirse a ella, matarás a la mujer y a las
bestia. Morirán; caerá sobre ellos su sangre.
17 Si alguien
toma por esposa a su hermana, hija de su padre o hija de su madre, viendo
así la desnudez de ella y ella la desnudez de él, es una ignominia. Serán
exterminados en presencia de los hijos de su pueblo. Ha descubierto la
desnudez de su hermana: cargará con su iniquidad.
18 El que se
acueste con mujer durante el tiempo de la reglas descubriendo la desnudez de
ella, ha puesto al desnudo la fuente de su flujo y ella también ha
descubierto la fuente de su sangre. Ambos serán exterminados de entre su
pueblo.
19 No descubras
la desnudez de la hermana de tu madre ni de la hermana de tu padre, porque
desnudas su propia carne; por eso cargarán con su iniquidad.
20 El que se
acueste con la mujer de su tío paterno, descubre la desnudez de éste.
Cargarán con su pecado; morirán sin hijos.
21 Si uno toma
por esposa a la mujer de su hermano, es cosa impura, pues descubre la
desnudez de su hermano; quedarán sin hijos.
22 Guardad,
pues, todos mis preceptos y todas mis normas, y cumplidlos; así no os
vomitará la tierra adonde os llevo para que habitéis en ella.
23 No caminéis
según las costumbres de las naciones que yo voy a expulsar ante vosotros;
pues, porque han obrado así, yo estoy asqueado de ellas.
24 Pero a
vosotros os he dicho: «Poseeréis su suelo, el que yo os daré en herencia,
tierra que mana leche y miel.» Yo soy Yahveh, vuestro Dios, que os ha
separado de estos pueblos.
25 Habéis de
hacer separación entre animales puros e impuros, y entre aves impuras y
puras; para que no os hagáis abominables, ni con animales ni con aves, ni
con lo que se arrastra por el suelo; porque os he separado todo eso como
impuro.
26 Sed, pues,
santos para mí, porque yo, Yahveh, soy santo, y os he separado de entre los
pueblos, para que seáis míos.
27 El hombre o
la mujer en que haya espíritu de nigromante o adivino, morirá sin remedio:
los lapidarán. Caerá su sangre sobre ellos.
1 Dijo Yahveh a
Moisés: Habla a los sacerdotes, hijos de Aarón, y diles: Nadie se haga
impuro por el cadáver de alguno de los suyos,
2 como no sea
pariente cercano suyo: la madre, el padre, el hijo, la hija, el hermano,
3 una hermana
virgen, que viva con él y no haya sido desposada aún; por ella puede hacerse
impuro.
4 Pues no debe
hacerse impuro, siendo señor entre los suyos; se profanaría.
5 Los
sacerdotes no se raparán la cabeza, ni se cortarán los bordes de la barba,
ni se harán incisiones en su cuerpo.
6 Santos han de
ser para su Dios y no profanarán el nombre de su Dios, pues son ellos los
que presentan los manjares que se han de abrasar para Yahveh, el alimento de
su Dios; han de ser santos.
7 No tomarán
por esposa a una mujer prostituta ni profanada, ni tampoco una mujer
repudiada por su marido; pues el sacerdote está consagrado a su Dios.
8 Le tendrás
por santo, porque él es quien presenta el alimento de tu Dios; por tanto
será santo para ti, pues santo soy yo, Yahveh, el que os santifico.
9 Si la hija de
un sacerdote prostituyéndose se profana, a su padre profana; será quemada.
10 El sumo
sacerdote, superior a sus hermanos, sobre cuya cabeza fue derramado el óleo
de la unción y que recibió la investidura para vestir los ornamentos, no
llevará desgreñada su cabellera ni rasgará sus vestidos,
11 ni se
acercará a ningún cadáver; ni siquiera por su padre o por su madre puede
hacerse impuro.
12 No saldrá
del santuario para no profanar el santuario de su Dios; pues lleva sobre sí
la consagración del óleo de la unción de su Dios. Yo, Yahveh.
13 Tomará una
virgen por esposa.
14 No se casará
con viuda ni repudiada ni profanada por prostitución, sino que tomará por
esposa una virgen de entre su parentela.
15 No profanará
su descendencia entre su pueblo, pues soy, yo, Yahveh, el que lo santifico.
16 Yahveh habló
a Moisés y dijo:
17 Habla a
Aarón y dile: Ninguno de tus descendientes en cualquiera de sus
generaciones, si tiene un defecto corporal, podrá acercarse a ofrecer el
alimento de su Dios;
18 pues ningún
hombre que tenga defecto corporal ha de acercarse: ni ciego ni cojo ni
deforme ni monstruoso,
19 ni el que
tenga roto el pie o la mano;
20 ni jorobado
ni raquítico ni enfermo de los ojos, ni el que padezca sarna o tiña, ni el
eunuco.
21 Ningún
descendiente de Aarón que tenga defecto corporal puede acercarse a ofrecer
los manjares que se abrasan en honor de Yahveh. Tiene defecto; no se
acercará a ofrecer los manjares que se abrasan en honor de Yahveh. Tiene
defecto; no se acercará a ofrecer el alimento de su Dios.
22 Sin embargo,
podrá comer el alimento de su Dios, las cosas sacratísimas, y las sagradas;
23 mas no
entrará hasta el velo ni se acercará al altar, porque tiene defecto, para no
profanar mi santuario, pues yo soy Yahveh, el que los santifico.
24 Moisés dijo
esto a Aarón y a sus hijos y a todos los israelitas.
1 Habló Yahveh
a Moisés y dijo:
2 Di a Aarón y
a sus hijos que se abstengan de algunas ofrendas sagradas que los israelitas
me consagran, para no profanar mi santo nombre. Yo, Yahveh.
3 Diles:
Cualquier descendiente vuestro, en todas las generaciones, que, estando
impuro, se acerque a las cosas sagradas que los israelitas consagran a
Yahveh, ése será exterminado de mi presencia. Yo, Yahveh.
4 Ningún
descendiente de Aarón, que sea leproso o padezca flujo comerá de las cosas
sagradas hasta que se purifique. El que toque lo que es impuro por un
cadáver, o el que haya tenido un derrame seminal,
5 o el que haya
tocado un bicho que le ha hecho impuro o a un hombre que le ha hecho impuro
con cualquier clase de impureza;
6 quien toque
estas cosas, quedará impuro hasta la tarde, y no comerá de las cosas
sagradas, sino que lavará su cuerpo con agua;
7 puesto el
sol, quedará limpio y podrá luego comer de las cosas sagradas, pues son su
alimento.
8 No comerá
animal muerto o destrozado que le haga impuro. Yo, Yahveh.
9 Que guarden
mis observancias, no sea que, cargados así de pecado, al profanarlas mueran
por ello. Yo, Yahveh, el que los santifico.
10 Ningún laico
comerá de las cosas sagradas; ningún huésped del sacerdote ni jornalero suyo
comerá de las cosas sagradas.
11 Pero si un
sacerdote con su dinero compra una persona, ésta podrá comer de las cosas
sagradas; y también el siervo nacido en la casa: ambos pueden comer del pan
del sacerdote.
12 La hija de
un sacerdote, casada con un laico, no podrá comer de la ofrenda reservada de
las cosas sagradas.
13 Pero si la
hija de un sacerdote queda viuda o es repudiada, y sin tener prole vuelve a
la casa de su padre, podrá comer del pan de su padre, como en su juventud.
Pero ningún laico comerá de él.
14 Quien, por
inadvertencia, coma de cosa sagrada, la restituirá al sacerdote, añadiendo
un quinto de más.
15 No profanen,
pues, las cosas sagradas de los israelitas, reservadas para Yahveh,
16 porque al
comerlas cargarían con una iniquidad que debe ser reparada. Yo soy Yahveh,
el que los santifico.
17 Yahveh habló
a Moisés, diciendo:
18 Habla a
Aarón y a sus hijos, y a todos los israelitas y diles: Si alguno de la casa
de Israel, o de los forasteros residentes en Israel, en cumplimiento de un
voto, o como ofrenda voluntaria, presenta una ofrenda que como holocausto
ofrece a Yahveh
19 para que os
alcance favor, la víctima habrá de ser macho, sin defecto, buey, oveja o
cabra.
20 No ofrezcáis
nada defectuoso, pues no os sería aceptado.
21 Si alguno
ofrece a Yahveh ganado mayor o menor como sacrificio de comunión, sea en
cumplimiento de un voto, o como ofrenda voluntaria, ha de ser una res sin
defecto para alcanzar favor; no debe tener defecto alguno.
22 No
presentaréis ante Yahveh animal ciego, quebrado, mutilado, ulcerado, sarnoso
o ruin; de ellos nada pondréis en el altar como manjar que se abrasa para
Yahveh.
23 Si es buey u
oveja desproporcionado o enano, podréis presentarlo como ofrenda voluntaria,
pero no será aceptado en cumplimiento de voto.
24 No
ofreceréis a Yahveh animal que tenga los testículos aplastados, majados,
arrancados o cortados. No hagáis est en vuestra tierra.
25 Y de esto
nada recibiréis de la mano del extranjero como alimento de vuestro Dios,
porque su deformidad es un defecto; no os serán aceptados.
26 Habló Yahveh
a Moisés, diciendo:
27 Cuando nazca
un ternero, o un cordero, o cabrito, quedará siete días con su madre; y
desde el día octavo en adelante será grato como ofrenda de manjar abrasado
para Yahveh.
28 No inmoléis
en el mismo día vaca u oveja juntamente con su cría.
29 Al
sacrificar a Yahveh un sacrificio de alabanza, lo haréis de tal modo que os
sea aceptado.
30 Será comido
en el mismo día, sin dejar nada de él hasta la mañana siguiente. Yo, Yahveh.
31 Guardad mis
mandamientos y cumplidlos. Yo, Yahveh.
32 No profanéis
mi santo nombre, para que yo sea santificado en medio de los israelitas. Yo
soy Yahveh, el que os santifica,
33 el que os ha
sacado de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios. Yo, Yahveh.
1 Habló Yahveh
a Moisés, diciendo:
2 Habla a los
israelitas y diles: Solemnidades de Yahveh que convocaréis como asambleas
santas. Estas son mis solemnidades:
3 Seis días se
trabajará, pero el séptimo día será de descanso completo, reunión sagrada en
que no haréis trabajo alguno. Será descanso de Yahveh dondequiera que
habitéis.
4 Estas son las
solemnidades de Yahveh, las reuniones sagradas que convocaréis en las fechas
señaladas.
5 El mes
primero, el día catorce del mes, entre dos luces, será la Pascua de Yahveh.
6 El quince de
este mes se celebrará la fiesta de los Ázimos en honor de Yahveh. Durante
siete días comeréis panes ázimos.
7 El día
primero tendréis reunión sagrada; no haréis ningún trabajo servil.
8 Ofreceréis
durante siete días manjares abrasados a Yahveh. El séptimo día celebraréis
reunión sagrada; no haréis ningún trabajo servil.
9 Habló Yahveh
a Moisés, diciendo:
10 Habla a los
israelitas y diles: Cuando, después de entrar en la tierra que yo os doy,
seguéis allí su mies, llevaréis una gavilla, como primicias de vuestra
cosecha, al sacerdote,
11 que mecerá
la gavilla delante de Yahveh, para alcanzaros su favor. El día siguiente al
sábado la mecerá el sacerdote.
12 Ese mismo
día en que mecieres la gavilla, sacrificaréis un cordero de un año, sin
defecto, como holocausto a Yahveh,
13 junto con su
oblación de dos décimas de flor de harina amasada con aceite, como manjar
abrasado de calmante aroma para Yahveh. Su libación de vino será un cuarto
de sextario.
14 No comeréis
pan ni grano tostado ni grano tierno hasta ese mismo día, hasta traer la
ofrenda de vuestro Dios. Decreto perpetuo será éste de generación en
generación dondequiera que habitéis.
15 Contaréis
siete semanas enteras a partir del día siguiente al sábado, desde el día en
que habréis llevado la gavilla de la ofrenda mecida;
16 hasta el día
siguiente al séptimo sábado, contaréis cincuenta días y entonces ofreceréis
a Yahveh una oblación nueva.
17 Llevaréis de
vuestras casas como ofrenda mecida dos panes, hechos con dos décimas de flor
de harina y cocidos con levadura, como primicias para Yahveh.
18 Juntamente
con el pan ofreceréis a Yahveh siete corderos de un año, sin defecto, un
novillo y dos carneros: serán el holocausto para Yahveh además de su ofrenda
y sus libaciones, como manjar abrasado de calmante aroma para Yahveh.
19 Ofreceréis
también un macho cabrío como sacrificio por el pecado, y dos corderos de un
año como sacrificio de comunión.
20 El sacerdote
los mecerá como ofrenda ante Yahveh, juntamente con el pan de las primicias
y con los dos corderos; serán consagrados a Yahveh y pertenecerán al
sacerdote.
21 Ese mismo
día convocaréis una reunión sagrada; la celebraréis y no haréis ningún
trabajo servil. Decreto perpetuo será éste de generación en generación
dondequiera que habitéis.
22 Cuando
cosechéis la mies de vuestra tierra, no siegues hasta el borde de tu campo,
ni espigues los restos de tu mies; los dejarás para el pobre y para el
forastero. Yo, Yahveh, vuestro Dios.
23 Habló Yahveh
a Moisés, diciendo:
24 Habla a los
israelitas y diles: En el mes séptimo, el primer día del mes será para
vosotros de gran descanso, una fiesta conmemorativa con clamor de trompetas,
una reunión sagrada.
25 No haréis
ningún trabajo servil, y ofreceréis manjares abrasados a Yahveh.
26 Habló Yahveh
a Moisés, diciendo:
27 Además el
día décimo de este séptimo mes será el día de la Expiación, en el cual
tendréis reunión sagrada; ayunaréis y ofreceréis manjares abrasados a
Yahveh.
28 No haréis en
ese mismo día ningún trabajo, pues es el día de Expiación, en el que se ha
de hacer la expiación por vosotros delante de Yahveh, vuestro Dios.
29 El que no
ayune ese día será exterminado de entre su pueblo.
30 Al que haga
en tal día un trabajo cualquiera, yo lo haré perecer de en medio de su
pueblo.
31 No haréis,
pues, trabajo alguno. Es decreto perpetuo, de generación en generación,
dondequiera que habitéis.
32 Será para
vosotros día de descanso completo y ayunaréis; el día nueve del mes, por la
tarde, de tarde a tarde, guardaréis descanso.
33 Habló Yahveh
a Moisés, diciendo:
34 Habla a los
israelitas y diles: El día quince de ese séptimo mes celebraréis durante
siete días la fiesta de las Tiendas en honor a Yahveh.
35 El día
primero habrá reunión sagrada y no haréis trabajo servil alguno.
36 Durante
siete días ofreceréis manjares abrasados a Yahveh. El día octavo tendréis
reunión sagrada y ofreceréis manjares abrasados a Yahveh. Habrá asamblea
solemne. No haréis trabajo servil alguno.
37 Estas son
las solemnidades de Yahveh en las que habéis de convocar reunión sagrada
para ofrecer manjares abrasados a Yahveh, holocaustos y oblaciones, víctimas
y libaciones, cada cosa en su día,
38 sin contar
los sábados de Yahveh, sin contar vuestros dones, sin contar todos vuestros
votos, sin contar todas vuestras oblaciones voluntarias, las que ofrezcáis a
Yahveh.
39 El día
quince del séptimo mes, después de haber cosechado el producto de la tierra,
celebraréis la fiesta en honor de Yahveh durante siete días. El primer día
será de descanso completo e igualmente el octavo.
40 El primer
día tomaréis frutos de los mejores árboles, ramos de palmeras, ramas de
árboles frondosos y sauces de río; y os alegraréis en la presencia de
Yahveh, vuestro Dios, por espacio de siete días.
41 Celebraréis
fiesta en honor de Yahveh durante siete días cada año. Será decreto perpetuo
de generación en generación. En el séptimo mes la celebraréis.
42 Durante
siete días habitaréis en cabañas. Todos los naturales de Israel morarán en
cabañas,
43 para que
sepan vuestros descendientes que yo hice habitar en cabañas a los israelitas
cuando los saqué de la tierra de Egipto. Yo, Yahveh, vuestro Dios.
44 Moisés
promulgó las solemnidades de Yahveh a los israelitas.
1 Yahveh habló
a Moisés, diciendo:
2 Manda a los
israelitas que te traigan para el alumbrado aceite puro de oliva molida,
para alimentar continuamente la llama.
3 Aarón lo
preparará fuera del velo del Testimonio, en la Tienda del Encuentro para que
arda de continuo ante Yahveh desde la tarde hasta la mañana. Es decreto
perpetuo para vuestros descendientes.
4 El colocará
las lámparas sobre el candelabro puro que permanece ante Yahveh.
5 Tomarás flor
de harina, y cocerás con ella doce tortas, dos décimas para cada una.
6 Las colocarás
en dos filas, seis en cada fila, sobre la mesa pura en la presencia de
Yahveh.
7 Pondrás sobre
cada fila incienso puro, que hará del pan un memorial, manjar abrasado para
Yahveh.
8 Se colocará
en orden cada sábado en presencia continua ante Yahveh de parte de los
israelitas, como alianza perpetua.
9 Será de Aarón
y de sus hijos, y lo comerán en lugar sagrado; porque lo considerarás como
cosa sacratísima, de los manjares que se abrasan para Yahveh. Decreto
perpetuo.
10 Había salido
con los israelitas el hijo de una mujer israelita y de padre egipcio. Cuando
el hijo de la israelita y un hombre de Israel riñeron en el campo,
11 el hijo de
la israelita blasfemó y maldijo el Nombre, por lo que le llevaron ante
Moisés. Su madre se llamaba Selomit, hija de Dibrí, de la tribu de Dan.
12 Lo
retuvieron en custodia hasta decidir el caso por sentencia de Yahveh.
13 Y entonces
Yahveh habló a Moisés y dijo:
14 Saca al
blasfemo fuera del campamento; todos los que lo oyeron pongan las manos
sobre su cabeza, y que lo lapide toda la comunidad.
15 Y hablarás
así a los israelitas: Cualquier hombre que maldiga a su Dios, cargará con su
pecado.
16 Quien
blasfeme el Nombre de Yahveh, será muerto; toda la comunidad lo lapidará.
Sea forastero o nativo, si blasfema el Nombre, morirá.
17 El que hiera
mortalmente a cualquier otro hombre, morirá.
18 El que hiera
de muerte a un animal indemnizará por él: vida por vida.
19 Si alguno
causa una lesión a su prójimo, como él hizo así se le hará:
20 fractura por
fractura, ojo por ojo, diente por diente; se le hará la misma lesión que él
haya causado a otro.
21 El que mate
un animal, indemnizará por él; mas el que mate a un hombre, morirá.
22 Del mismo
modo juzgarás al forastero y al nativo; porque yo soy Yahveh vuestro Dios.
23 Habló
entonces Moisés a los israelitas. Sacaron al blasfemo fuera del campamento y
lo lapidaron. Los israelitas hicieron como Yahveh había mandado a Moisés.
1 Habló Yahveh
a Moisés en el monte Sinaí diciendo:
2 Habla a los
israelitas y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra que yo voy a daros,
la tierra tendrá también su descanso en honor de Yahveh.
3 Seis años
sembrarás tu campo, seis años podarás tu viña y cosecharás sus productos;
4 pero el
séptimo año será de completo descanso para la tierra, un sábado en honor de
Yahveh: no sembrarás tu campo, ni podarás tu viña.
5 No segarás
los rebrotes de la última siega, ni vendimiarás los racimos de tu viña sin
podar. Será año de descanso completo para la tierra.
6 Aun en
descanso, la tierra os alimentará a ti, a tu siervo, a tu sierva, a tu
jornalero, a tu huésped. que residen junto a ti.
7 También a tus
ganados y a los animales de tu tierra servirán de alimento todos sus
productos.
8 Contarás
siete semanas de años, siete veces siete años; de modo que el tiempo de las
siete semanas de años vendrá a sumar cuarenta y nueve años.
9 Entonces en
el mes séptimo, el diez del mes, harás resonar clamor de trompetas; en el
día de la Expiación haréis resonar el cuerno por toda vuestra tierra.
10 Declararéis
santo el año cincuenta, y proclamaréis en la tierra liberación para todos
sus habitantes. Será para vosotros un jubileo; cada uno recobrará su
propiedad, y cada cual regresará a su familia.
11 Este año
cincuenta será para vosotros un jubileo: no sembraréis, ni segaréis los
rebrotes, ni vendimiaréis la viña que ha quedado sin podar,
12 porque es el
jubileo, que será sagrado para vosotros. Comeréis lo que el campo dé de sí.
13 En este año
jubilar recobraréis cada uno vuestra propiedad.
14 Si vendéis
algo a vuestro prójimo o le compráis algo, ved que nadie dañe a su hermano.
15 Comprarás a
tu prójimo atendiendo el número de años que siguen al jubileo; u según el
número de los años de cosecha, él te fijará el precio de venta:
16 a mayor
número de años, mayor precio cobrarás; cuantos menos años queden, tanto
menor será su precio, porque lo que él te vende es el número de cosechas.
17 Ninguno de
vosotros dañe a su prójimo, antes bien teme a tu Dios; pues yo soy Yahveh
vuestro Dios.
18 Cumplid mis
preceptos; guardad mis normas y cumplidlas; así viviréis seguros en esta
tierra.
19 Y la tierra
dará su fruto, y comeréis hasta saciaros; y habitaréis seguros en ella.
20 Si
preguntáis: «¿Qué comeremos el año séptimo, puesto que no podremos sembrar
ni cosechar nuestros productos?» -
21 Yo os
mandaré mi bendición en el año sexto, de modo que producirá para tres años;
22 sembraréis
el año octavo y seguiréis comiendo de la cosecha anterior hasta el año
noveno. Hasta que venga su cosecha, seguiréis comiendo de la anterior.
23 La tierra no
puede venderse para siempre, porque la tierra es mía, ya que vosotros sois
para mí como forasteros y huéspedes.
24 En todo
terreno de vuestra propiedad concederéis derecho a rescatar la tierra.
25 Si se
empobrece tu hermano y vende algo de su propiedad, su goel más cercano
vendrá y rescatará lo vendido por su hermano.
26 Si alguno no
tiene goel, adquiera por sí mismo recursos suficientes para su rescate;
27 calcule los
años pasados desde la venta y devuelva al comprador la cantidad del tiempo
que falta; así volverá a su propiedad.
28 Pero si no
halla lo suficiente para recuperarla, lo vendido quedará en poder del
comprador hasta el año jubilar, y en el jubileo quedará libre; y el vendedor
volverá a su posesión.
29 Si uno
vendiere una vivienda en ciudad amurallada, su derecho a rescatarla durará
hasta que se cumpla el año de su venta; un año entero durará su derecho de
rescate.
30 En caso de
no ser rescatada para él dentro de un año entero, la casa situada en ciudad
amurallada quedará a perpetuidad para el comprador y sus descendientes y no
quedará libre en el jubileo.
31 Mas las
casas de las aldeas sin murallas que las rodeen serán tratadas como los
campos del país: hay derecho de rescate y en el año jubilar quedan libres.
32 En cuanto a
las ciudades de los levitas, los levitas tendrán siempre derecho de rescate
sobre las casas de las ciudades de su propiedad.
33 En el caso
de que se haya de rescatar de mano de un levita, lo vendido - una casa que
es propiedad suya en la ciudad - quedará libre en el jubileo; porque las
casas de las ciudades de los levitas son su propiedad en medio de los
israelitas.
34 No pueden
venderse los campos que rodean sus ciudades, pues son su propiedad para
siempre.
35 Si tu
hermano se empobrece y vacila su mano en asuntos contigo, lo mantendrás como
forastero o huésped, para que pueda vivir junto a ti.
36 No tomarás
de él interés ni usura, antes bien teme a tu Dios y deja vivir a tu hermano
junto a ti.
37 No le darás
por interés tu dinero ni le darás tus víveres a usura.
38 Yo soy
Yahveh, vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto, para daros la
tierra de Canaán y ser vuestro Dios.
39 Si se
empobrece tu hermano en asuntos contigo y tú lo compras, no le impondrás
trabajos de esclavo;
40 estará
contigo como jornalero o como huésped, y trabajará junto a ti hasta el año
del jubileo.
41 Entonces
saldrá de tu casa, él y sus hijos con él, volverá a su familia y a la
propiedad de sus padres.
42 Porque ellos
son siervos míos, a quienes yo saqué de la tierra de Egipto; no han de ser
vendidos como se vende un esclavo.
43 No serás
tirano con él, sino que temerás a tu Dios.
44 Los siervos
y las siervas que tengas, serán de las naciones que os rodean; de ellos
podréis adquirir siervos y siervas.
45 También
podréis comprarlos entre los hijos de los huéspedes que residen en medio de
vosotros, y de sus familias que viven entre vosotros, es decir, de los
nacidos en vuestra tierra. Esos pueden ser vuestra propiedad,
46 y los
dejaréis en herencia a vuestros hijos después de vosotros como propiedad
perpetua. A éstos los podréis tener como siervos; pero si se trata de
vuestros hermanos, los israelitas, tú, como entre hermanos, no le mandarás
con tiranía.
47 Si el
forastero o huésped que mora contigo adquiere bienes, y, en cambio, tu
hermano se empobrece en asuntos con él y se vende al forastero, al que mora
contigo, o a algún descendiente de familia de forastero,
48 después de
haberse vendido le quedará el derecho al rescate: uno de sus hermanos podrá
rescatarlo.
49 Lo rescatará
su tío paterno, o el hijo de su tío, o algún otro pariente cercano suyo
dentro de su familia, o, si alcanzan sus recursos, él mismo podrá
rescatarse.
50 Contará con
su comprador los años desde el de la venta hasta el año jubilar; y el precio
se calculará en proporción de los años, valorando sus días de trabajo como
los de un jornalero.
51 Si faltan
todavía muchos años, en proporción a ellos devolverá, como precio de su
rescate, una parte del precio de venta.
52 Si faltan
pocos años hasta el jubileo, se le calculará en proporción a ellos, y lo
pagará como rescate,
53 como quien
trabaja a jornal año por año. No permitas que se le trate con tiranía ante
tus ojos.
54 Si nos es
rescatado por otros, quedará libre el año del jubileo, él y sus hijos con
él.
55 Porque a mí
es a quien sirven los israelitas; siervos míos son, a quienes yo he sacado
del país de Egipto. Yo, Yahveh, vuestro Dios.
1 No os hagáis
ídolos, ni pongáis imágenes o estelas, ni coloquéis en vuestra tierra
piedras grabadas para postraros ante ellas, porque yo soy Yahveh vuestro
Dios.
2 Guardaréis
mis sábados, y respetaréis mi santuario. Yo, Yahveh.
3 Si camináis
según mis preceptos y guardáis mis mandamientos, poniéndolos en práctica,
4 os enviaré
las lluvias a su tiempo, para que la tierra dé sus frutos y el árbol del
campo su fruto.
5 El tiempo de
trilla alcanzará hasta la vendimia, y la vendimia hasta la siembra; comeréis
vuestro pan hasta saciaros y habitaréis seguros en vuestra tierra.
6 Yo daré paz a
la tierra y dormiréis sin que nadie os turbe; haré desaparecer del país las
bestias feroces, y la espada no pasará por vuestra tierra.
7 Perseguiréis
a vuestros enemigos; que caerán ante vosotros a filo de espada.
8 Cinco de
vosotros perseguiréis a cien, y cien de vosotros perseguiréis a 10.000;
vuestros enemigos ante vosotros caerán a filo de espada.
9 Yo me volveré
hacia vosotros. Yo os haré fecundos, os multiplicaré y mantendré mi alianza
con vosotros.
10 Comeréis de
cosecha añeja y llegaréis a echar la añeja para dar cabida a la nueva.
11 Estableceré
mi morada en medio de vosotros y no os rechazaré.
12 Me pasearé
en medio de vosotros, y seré para vosotros Dios, y vosotros seréis para mí
un pueblo.
13 Yo soy
Yahveh, vuestro Dios, que os saqué del país de Egipto, para que no fueseis
sus esclavos; rompí las coyundas de vuestro yugo y os hice andar con la
cabeza erguida.
14 Pero si no
me escucháis y no cumplís todos estos mandamientos;
15 si
despreciáis mis preceptos y rechazáis mis normas, no haciendo caso de todos
mis mandamientos y rompiendo mi alianza,
16 también yo
haré lo mismo con vosotros. Traeré sobre vosotros el terror, la tisis y la
fiebre, que os abrasen los ojos y os consuman el alma. Sembraréis en vano
vuestra semilla, pues se la comerán vuestros enemigos.
17 Me volveré
contra vosotros y seréis derrotados ante vuestros enemigos; os tiranizarán
los que os aborrecen y huiréis sin que nadie os persiga.
18 Si ni aun
con esto me obedecéis, volveré a castigaros siete veces más por vuestros
pecados.
19 Quebrantaré
vuestra orgullosa fuerza y haré vuestro cielo como hierro y vuestra tierra
como bronce.
20 Vuestras
fuerzas se consumirán en vano, pues vuestra tierra no dará sus productos ni
el árbol del campo sus frutos.
21 Y si seguís
enfrentándoos conmigo y no queréis oírme, volveré a castigaros siete veces
más a causa de vuestros pecados.
22 Soltaré
contra vosotros las fieras salvajes, que os privarán de vuestros hijos,
exterminarán vuestro ganado y os reducirán a unos pocos, de modo que
vuestros caminos queden desiertos.
23 Si aun con
esto no os corregís ante mí, sino que seguís enfrentándoos conmigo,
24 también yo
me enfrentaré con vosotros, y os azotaré yo mismo siete veces más por
vuestros pecados.
25 Traeré sobre
vosotros la espada vengadora de la alianza. Os reuniréis entonces en
vuestras ciudades, pero yo enviaré la peste en medio de vosotros y seréis
entregados en manos del enemigo.
26 Cuando yo os
retire el bastón del pan diez mujeres cocerán todo vuestro pan en un solo
horno, y os lo darán tan medido que comeréis y no os saciaréis.
27 Si con esto
no me obedecéis y seguís enfrentándoos conmigo,
28 yo me
enfrentaré a vosotros con ira, y os castigaré yo mismo siete veces más por
vuestros pecados.
29 Comeréis la
carne de vuestros hijos y la carne de vuestras hijas comeréis.
30 Destruiré
vuestros altos, abatiré vuestros altares de incienso, amontonaré vuestros
cadáveres sobre los cadáveres de vuestros ídolos, y yo mismo os aborreceré.
31 Reduciré
vuestras ciudades a ruina y devastaré vuestros santuarios, no aspiraré ya
más vuestros calmantes aromas.
32 Yo asolaré
la tierra, y de ello quedarán atónitos vuestros mismos enemigos al venir a
ocuparla.
33 A vosotros
os esparciré entre las naciones, y desenvainaré la espada en pos de
vosotros. Vuestra tierra será un yermo y vuestras ciudades una ruina.
34 Entonces
pagará la tierra sus sábados, durante todos los días que esté desolada
mientras vosotros estéis en el país de vuestros enemigos; entonces sí que
descansará la tierra y pagará sus sábados.
35 Durante todo
el tiempo de la desolación descansará, por lo que no pudo descansar en
vuestros sábados cuando habitabais en ella.
36 A los que
quedaren de vosotros, les infundiré pánico en sus corazones, en el país de
sus enemigos; el ruido de una hoja caída los ahuyentará, huirán como quien
huye de la espada, y caerán sin que nadie los persiga.
37 Se
atropellarán unos a otros, como delante de la espada, aunque nadie los
persiga. No podréis teneros en pie en presencia de vuestros enemigos.
38 Pereceréis
entre las naciones, y os devorará el país de vuestros enemigos.
39 Y quienes de
vosotros sobrevivan, se pudrirán a causa de su iniquidad en los países de
vuestros enemigos; por las iniquidades de sus padres unidas a las suyas, se
pudrirán.
40 Entonces
confesarán su iniquidad y la iniquidad de sus padres, en la rebeldía con que
se rebelaron contra mí; y aun más, porque se enfrentaron conmigo.
41 También yo
me enfrentaré con ellos y los llevaré al país de sus enemigos. Entonces se
humillará su corazón incircunciso y aceptarán el castigo de su iniquidad.
42 Y yo me
acordaré de mi alianza con Jacob, y de mi alianza con Isaac; y recordaré mi
alianza con Abraham; y recordaré la tierra.
43 Pero la
tierra será antes abandonada por ellos y pagará sus sábados, mientras quede
desolada con su ausencia; pero ellos también pagarán el castigo de su
iniquidad, por cuanto desecharon mis normas y su alma aborreció mis
preceptos.
44 A pesar de
todo, cuando estén ellos en tierra enemiga, no los desecharé ni los
aborreceré hasta su total exterminio, anulando mi alianza con ellos, porque
yo soy Yahveh, su Dios;
45 me acordaré,
en su favor, de la alianza hecha con sus antepasados, a quienes saqué de la
tierra de Egipto, ante los ojos de las naciones, para ser su Dios, yo
Yahveh.
46 Estos son
los preceptos, normas y leyes que Yahveh estableció entre él y los
israelitas en el monte Sinaí, por medio de Moisés.
1 Habló Yahveh
a Moisés, diciendo;
2 Habla a los
israelitas y diles: Si alguien quiere cumplir ante Yahveh un voto relativo
al valor de tasación de una persona,
3 si se trata
de un varón de veinte a sesenta años, el valor se estimará en cincuenta
siclos de plata, en siclos del santuario.
4 Mas si se
trata de una mujer, el valor será de treinta siclos.
5 De los cinco
a los veinte años el valor será: para varón, veinte siclos; para mujer, diez
siclos.
6 De un mes
hasta la edad de cinco años, el valor será: para niño, cinco siclos de
plata; para niña, tres siclos de plata.
7 De sesenta
años en adelante el valor será: para varón, quince siclos; para mujer, diez
siclos.
8 Si uno es tan
pobre que no puede pagar esta valoración, presentará la persona al
sacerdote, el cual estimará su valor; el sacerdote la valuará en proporción
a los recursos del oferente.
9 Si se trata
de un animal que se puede ofrecer a Yahveh como ofrenda, todo lo que se
entregue así a Yahveh será cosa sagrada.
10 No se
cambiará ni se sustituirá bueno por malo, ni malo por bueno; y si se
sustituye un animal por otro, tanto el permutado como su sustituto serán
cosa sagrada.
11 Mas si se
trata de un animal impuro, de los que no se pueden ofrecer como ofrenda a
Yahveh, se presentará el animal al sacerdote,
12 el cual lo
tasará según sea bueno o malo; y se estará a su tasación.
13 Si uno
quiere rescatarlo, añadirá un quinto más a su valuación.
14 Si alguno
consagra su casa, como cosa sagrada, a Yahveh, el sacerdote la tasará, según
sea buena o mala. Conforme a la tasación del sacerdote, así se fijará.
15 Si el que
consagró la casa desea rescatarla, añadirá la quinta parte al precio de su
tasación, y será suya.
16 Si uno
consagra parte del campo de su propiedad a Yahveh, será estimado según su
sembradura, a razón de cincuenta siclos de plata por cada carga de cebada de
sembradura.
17 Si él
consagró su campo durante el año del jubileo se atenderá a esta tasación.
18 Pero si
consagra su campo después del jubileo, el sacerdote calculará su precio a
razón de los años que quedan hasta el año del jubileo; y lo descontará de la
tasación.
19 Si el que
consagró el campo desea rescatarlo, añadirá la quinta parte al precio de la
tasación, y será suyo.
20 Pero si nos
rescata el campo, y éste se vende o otro, el campo no podrá ser rescatado en
adelante.
21 Ese campo,
cuando quede libre en el jubileo, será consagrada a Yahveh como campo de
anatema y será propiedad del sacerdote.
22 Si alguno
consagra a Yahveh un campo que compró y que no forma parte de su propiedad,
23 el sacerdote
calculará el importe de su valor hasta el año del jubileo; y él pagará ese
mismo día la suma de la tasación como cosa sagrada de Yahveh.
24 El año del
jubileo volverá el campo al vendedor, al que pertenece como propiedad de la
tierra.
25 Toda
tasación se hará en siclos del santuario; veinte óbolos equivalen a un
siclo.
26 Nadie, sin
embargo, podrá consagrar los primogénitos de su ganado que ya, por ser
tales, pertenecen a Yahveh. Sean del ganado mayor o del menor, pertenecen a
Yahveh.
27 Si se trata
de un animal impuro, y lo quiere rescatar según la tasación, añadirá la
quinta parte al precio; pero si no es rescatado, será vendido, conforme a la
tasación.
28 Nada de lo
que a uno pertenece - hombre, animal o campo de su propiedad - que haya sido
consagrado a Yahveh con anatema podrá venderse ni rescatarse. Todo anatema
es cosa sacratísima para Yahveh.
29 Ningún ser
humano consagrado como anatema podrá ser rescatado; deberá morir.
30 El diezmo
entero de la tierra, tanto de las semillas de la tierra como de los frutos
de los árboles, es de Yahveh; es cosa sagrada de Yahveh.
31 Si alguno
quiere rescatar parte de su diezmo, añadirá la quinta parte de su valor.
32 Todo diezmo
de ganado mayor o menor, es decir, cada décima cabeza que pasa bajo el
cayado, será cosa sagrada de Yahveh.
33 No se
escogerá entre animal bueno o malo, ni se le puede sustituir; y si se hace
cambio, tanto el animal permutado como su sustituto serán cosas sagradas; no
podrán ser rescatados.
34 Estos son
los mandamientos que Yahveh encomendó a Moisés para los hijos de Israel en
el monte Sinaí.