1 Por eso,
dejando aparte la enseñanza elemental acerca de Cristo, elevémonos a lo
perfecto, sin reiterar los temas fundamentales del arrepentimiento de las
obras muertas y de la fe en Dios;
2 de la
instrucción sobre los bautismos y de la imposición de las manos; de la
resurrección de los muertos y del juicio eterno.
3 Y así
procederemos con el favor de Dios.
4 Porque es
imposible que cuantos fueron una vez iluminados, gustaron el don celestial y
fueron hechos partícipes del Espíritu Santo,
5 saborearon las
buenas nuevas de Dios y los prodigios del mundo futuro,
6 y a pesar de
todo cayeron, se renueven otra vez mediante la penitencia, pues crucifican
por su parte de nuevo al Hijo de Dios y le exponen a pública infamia.
7 Porque la
tierra que recibe frecuentes lluvias y produce buena vegetación para los que
la cultivan participa de la bendición de Dios.
8 Por lo
contrario, la que produce = espinas y abrojos = es desechada, y cerca está
de la = maldición, = y terminará por ser quemada.
9 Pero de
vosotros, queridos, aunque hablemos así, esperamos cosas mejores y
conducentes a la salvación.
10 Porque no es
injusto Dios para olvidarse de vuestra labor y del amor que habéis mostrado
hacia su nombre, con los servicios que habéis prestado y prestáis a los
santos.
11 Deseamos, no
obstante, que cada uno de vosotros manifieste hasta el fin la misma
diligencia para la plena realización de la esperanza,
12 de forma que
no os hagáis indolentes, sino más bien imitadores de aquellos que, mediante
la fe y la perseverancia, heredan las promesas.
13 Cuando Dios
hizo la Promesa a Abraham, no teniendo a otro mayor por quien jurar, = juró
por sí mismo =
14 diciendo: =
¡Sí!, te colmaré de bendiciones y te acrecentaré en gran manera. =
15 Y perseverando
de esta manera, alcanzó la Promesa.
16 Pues los
hombres juran por uno superior y entre ellos el juramento es la garantía que
pone fin a todo litigio.
17 Por eso Dios,
queriendo mostrar más plenamente a los herederos de la Promesa la
inmutabilidad de su decisión, interpuso el juramento,
18 para que,
mediante dos cosas inmutables por las cuales es imposible que Dios mienta,
nos veamos más poderosamente animados los que buscamos un refugio asiéndonos
a la esperanza propuesta,
19 que nosotros
tenemos como segura y sólida ancla de nuestra alma, y = que penetra hasta
más allá del velo, =
20 adonde entró
por nosotros como precursor Jesús, hecho, a = semejanza de Melquisedec, =
Sumo = Sacerdote para siempre. =
1 En efecto, este
= Melquisedec, rey de Salem, sacerdote de Dios Altísimo, = que = salió al
encuentro de Abraham cuando regresaba de la derrota de los reyes, y le
bendijo, =
2 al cual dio
Abraham el = diezmo de todo, = y cuyo nombre significa, en primer lugar,
«rey de justicia» y, además, = rey de Salem, = es decir, «rey de paz»,
3 sin padre, ni
madre, ni genealogía, sin comienzo de días, ni fin de vida, asemejado al
Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre.
4 Mirad ahora
cuán grande es éste, a quien el mismo Patriarca = Abraham dio el diezmo = de
entre lo mejor del botín.
5 Es cierto que
los hijos de Leví que reciben el sacerdocio tienen orden según la Ley de
percibir el diezmo del pueblo, es decir, de sus hermanos, aunque también
proceden éstos de la estirpe de Abraham;
6 mas aquél, sin
pertenecer a su genealogía, recibió el diezmo de Abraham, y bendijo al que
tenía las promesas.
7 Pues bien, es
incuestionable que el inferior recibe la bendición del superior.
8 Y aquí,
ciertamente, reciben el diezmo hombres mortales; pero allí, uno de quien se
asegura que vive.
9 Y, en cierto
modo, hasta el mismo Leví, que percibe los diezmos, los pagó por medio de
Abraham,
10 pues ya estaba
en las entrañas de su padre cuando = Melquisedec le salió al encuentro. =
11 Pues bien, si
la perfección estuviera en poder del sacerdocio levítico - pues sobre él
descansa la Ley dada al pueblo -, ¿qué necesidad había ya de que surgiera
otro sacerdote a = semejanza de Melquisedec, = y no «a semejanza de Aarón»?
12 Porque,
cambiado el sacerdocio, necesariamente se cambia la Ley.
13 Pues aquel de
quien se dicen estas cosas, pertenecía a otra tribu, de la cual nadie sirvió
al altar.
14 Y es bien
manifiesto que nuestro Señor procedía de Judá, y a esa tribu para nada se
refirió Moisés al hablar del sacerdocio.
15 Todo esto es
mucho más evidente aún si surge otro sacerdote a semejanza de Melquisedec,
16 que lo sea, no
por ley de prescripción carnal, sino según la fuerza de una vida
indestructible.
17 De hecho, está
atestiguado: = Tú eres sacerdote para siempre, a semejanza de Melquisedec. =
18 De este modo
queda abrogada la ordenación precedente, por razón de su ineficacia e
inutilidad,
19 ya que la Ley
no llevó nada a la perfección, pues no era más que introducción a una
esperanza mejor, por la cual nos acercamos a Dios.
20 Y por cuanto
no fue sin juramento - pues los otros fueron hechos sacerdotes sin
juramento,
21 mientras éste
lo fue bajo juramento por Aquel que le dijo: = «Juró el Señor y no se
arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre» - =
22 por eso, de
una mejor Alianza resultó fiador Jesús.
23 Además,
aquellos sacerdotes fueron muchos, porque la muerte les impedía perdurar.
24 Pero éste
posee un sacerdocio perpetuo porque permanece = para siempre. =
25 De ahí que
pueda también salvar perfectamente a los que por él se llegan a Dios, ya que
está siempre vivo para interceder en su favor.
26 Así es el Sumo
Sacerdote que nos convenía: santo, inocente, incontaminado, apartado de los
pecadores, encumbrado por encima de los cielos,
27 que no tiene
necesidad de ofrecer sacrificios cada día, primero por sus pecados propios
como aquellos Sumos Sacerdotes, luego por los del pueblo: y esto lo realizó
de una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.
28 Es que la Ley
instituye Sumos Sacerdotes a hombres frágiles: pero la palabra del
juramento, posterior a la Ley, hace el Hijo perfecto = para siempre. =
1 Este es el
punto capital de cuanto venimos diciendo, que tenemos un Sumo Sacerdote tal,
que se = sentó a la diestra = del trono de la Majestad en los cielos,
2 al servicio del
santuario y de la Tienda verdadera, = erigida por el Señor, = no por un
hombre.
3 Porque todo
Sumo Sacerdote está instituido para ofrecer dones y sacrificios: de ahí que
necesariamente también él tuviera que ofrecer algo.
4 Pues si
estuviera en la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo ya quienes
ofrezcan dones según la Ley.
5 Estos dan culto
en lo que es sombra y figura de realidades celestiales, según le fue
revelado a Moisés al emprender la construcción de la Tienda. Pues dice: =
Mira, harás todo conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte. =
6 Mas ahora ha
obtenido él un ministerio tanto mejor cuanto es Mediador de una mejor
Alianza, como fundada en promesas mejores.
7 Pues si aquella
primera fuera irreprochable, no habría lugar para una segunda.
8 Porque les dice
en tono de reproche: = He aquí que días vienen, dice el Señor, y concertaré
con la casa de Israel y con la casa de Judá una nueva Alianza, =
9 = no como la
Alianza que hice con sus padres el día en que los tomé de la mano para
sacarlos de la tierra de Egipto. Como ellos no permanecieron fieles a mi
Alianza, también yo me desentendí de ellos, dice el Señor. =
10 = Esta es la
Alianza que pactaré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el
Señor: Pondré mis leyes en su mente, en sus corazones las grabaré; y yo seré
su Dios y ellos serán mi pueblo. =
11 = Y no habrá
de instruir cada cual a su conciudadano ni cada uno a su hermano diciendo:
«¡Conoce al Señor!», pues todos me conocerán, desde el menor hasta el mayor
de ellos. =
12 = Porque me
apiadaré de sus iniquidades y de sus pecados no me acordaré ya. =
13 Al decir =
nueva, = declaró anticuada la primera; y lo anticuado y viejo está a punto
de cesar.
1 También la
primera Alianza tenía sus ritos litúrgicos y su santuario terreno.
2 Porque se
preparó la parte anterior de la Tienda, donde se hallaban el candelabro y la
mesa con los panes de la presencia, que se llama Santo.
3 Detrás del
segundo velo se hallaba la parte de la Tienda llamada Santo de los Santos,
4 que contenía el
altar de oro para el incienso, el arca de la Alianza - completamente
cubierta de oro - y en ella, la urna de oro con el maná, la vara de Aarón
que retoño y las tablas de la Alianza.
5 Encima del
arca, los querubines de gloria que cubrían con su sombra el propiciatorio.
Mas no es éste el momento de hablar de todo ello en detalle.
6 Preparadas así
estas cosas, los sacerdotes entran siempre en la primera parte de la Tienda
para desempeñar las funciones del culto.
7 Pero en la
segunda parte entra una vez al año, y solo, el Sumo Sacerdote, y no sin
sangre que ofrecer por sí mismo y por los pecados del pueblo.
8 De esa manera
daba a entender el Espíritu Santo que aún no estaba abierto el camino del
santuario mientras subsistiera la primera Tienda.
9 Todo ello es
una figura del tiempo presente, en cuanto que allí se ofrecen dones y
sacrificios incapaces de perfeccionar en su conciencia al adorador,
10 y sólo son
prescripciones carnales, que versan sobre comidas y bebidas y sobre
abluciones de todo género, impuestas hasta el tiempo de la reforma.
11 Pero
presentóse Cristo como Sumo Sacerdote de los bienes futuros, a través de una
Tienda mayor y más perfecta, no fabricada por mano de hombre, es decir, no
de este mundo.
12 Y penetró en
el santuario una vez para siempre, no con sangre de machos cabríos ni de
novillos, sino con su propia sangre, consiguiendo una redención eterna.
13 Pues si la
sangre de machos cabríos y de toros y la ceniza de vaca santifica con su
aspersión a los contaminados, en orden a la purificación de la carne,
14 ¡cuánto más la
sangre de Cristo, que por el Espíritu Eterno se ofreció a sí mismo sin tacha
a Dios, purificará de las obras muertas nuestra conciencia para rendir culto
a Dios vivo!
15 Por eso es
mediador de una nueva Alianza; para que, interviniendo su muerte para
remisión de las transgresiones de la primera Alianza, los que han sido
llamados reciban la herencia eterna prometida.
16 Pues donde hay
testamento se requiere que conste la muerte del testador,
17 ya que el
testamento es válido en caso de defunción, no teniendo valor en vida del
testador.
18 Así tampoco la
primera Alianza se inauguró sin sangre.
19 Pues Moisés,
después de haber leído a todo el pueblo todos los preceptos según la Ley,
tomó la sangre de los novillos y machos cabríos con agua, lana escarlata e
hisopo, y roció el libro mismo y a todo el pueblo
20 diciendo: =
Esta es la sangre de la Alianza que Dios ha ordenado para vosotros. =
21 Igualmente
roció con sangre la Tienda y todos los objetos del culto;
22 pues según la
Ley, casi todas las cosas han de ser purificadas con sangre, y sin efusión
de sangre no hay remisión.
23 En
consecuencia, es necesario, por una parte, que las figuras de las realidades
celestiales sean purificadas de esa manera; por otra parte, que también lo
sean las realidades celestiales, pero con víctimas más excelentes que
aquéllas.
24 Pues no
penetró Cristo en un santuario hecho por mano de hombre, en una reproducción
del verdadero, sino en el mismo cielo, para presentarse ahora ante el
acatamiento de Dios en favor nuestro,
25 y no para
ofrecerse a sí mismo repetidas veces al modo como el Sumo Sacerdote entra
cada año en el santuario con sangre ajena.
26 Para ello
habría tenido que sufrir muchas veces desde la creación del mundo. Sino que
se ha manifestado ahora una sola vez, en la plenitud de los tiempos, para la
destrucción del pecado mediante su sacrificio.
27 Y del mismo
modo que está establecido que los hombres mueran una sola vez, y luego el
juicio,
28 así también
Cristo, después de haberse ofrecido una sola vez = para quitar los pecados
de la multitud, = se aparecerá por segunda vez sin relación ya con el pecado
a los que le esperan para su salvación.
1 No conteniendo,
en efecto, la Ley más que una sombra de los bienes futuros, no la realidad
de las cosas, no puede nunca, mediante unos mismos sacrificios que se
ofrecen sin cesar año tras año, dar la perfección a los que se acercan.
2 De otro modo,
¿no habrían cesado de ofrecerlos, al no tener ya conciencia de pecado los
que ofrecen ese culto, una vez purificados?
3 Al contrario,
con ellos se renueva cada año el recuerdo de los pecados,
4 pues es
imposible que sangre de toros y machos cabríos borre pecados.
5 Por eso, al
entrar en este mundo, dice: = Sacrificio y oblación no quisiste; pero me has
formado un cuerpo. =
6 = Holocaustos y
sacrificios por el pecado no te agradaron. =
7 = Entonces
dije: ¡He aquí que vengo - pues de mí está escrito en el rollo del libro - a
hacer, oh Dios, tu voluntad! =
8 Dice primero: =
Sacrificios y oblaciones y holocaustos y sacrificios por el pecado no los
quisiste ni te agradaron = - cosas todas ofrecidas conforme a la Ley -
9 = entonces = -
añade -: = He aquí que vengo a hacer tu voluntad. = Abroga lo primero para
establecer el segundo.
10 Y en virtud de
esta = voluntad = somos santificados, merced a la = oblación = de una vez
para siempre del = cuerpo = de Jesucristo.
11 Y,
ciertamente, todo sacerdote está en pie, día tras día, oficiando y
ofreciendo reiteradamente los mismos sacrificios, que nunca pueden borrar
pecados.
12 El, por el
contrario, habiendo ofrecido por los pecados un solo sacrificio, = se sentó
a la diestra de Dios para siempre, =
13 esperando
desde entonces = hasta que sus enemigos sean puestos por escabel de sus
pies. =
14 En efecto,
mediante una sola oblación ha llevado a la perfección para siempre a los
santificados.
15 También el
Espíritu Santo nos da testimonio de ello. Porque, después de haber dicho:
16 = Esta es la
Alianza que pactaré con ellos después de aquellos días, dice el Señor:
Pondré mis leyes en sus corazones, y en su mente las grabaré, =
17 añade: = Y de
sus pecados = e iniquidades = no me acordaré ya. =
18 Ahora bien,
donde hay remisión de estas cosas, ya no hay más oblación por el pecado.
19 Teniendo,
pues, hermanos, plena seguridad para entrar en el santuario en virtud de la
sangre de Jesús,
20 por este
camino nuevo y vivo, inaugurado por él para nosotros, a través del velo, es
decir, de su propia carne,
21 y con un =
Sumo Sacerdote = al frente de la = casa de Dios, =
22 acerquémonos
con sincero corazón , en plenitud de fe, purificados los corazones de
conciencia mala y lavados los cuerpos con agua pura.
23 Mantengamos
firme la confesión de la esperanza, pues fiel es el autor de la Promesa.
24 Fijémonos los
unos en los otros para estímulo de la caridad y las buenas obras,
25 sin abandonar
vuestra propia asamblea, como algunos acostumbran hacerlo, antes bien,
animándoos: tanto más, cuanto que veis que se acerca ya el Día.
26 Porque si
voluntariamente pecamos después de haber recibido el pleno conocimiento de
la verdad, ya no queda sacrificio por los pecados,
27 sino la
terrible espera del juicio y la = furia del fuego = pronto a = devorar a los
rebeldes. =
28 Si alguno
viola la Ley de Moisés es = condenado a muerte = sin compasión, = por la
declaración de dos o tres testigos. =
29 ¿Cuánto más
grave castigo pensáis que merecerá el que pisoteó al Hijo de Dios, y tuvo
como profana = la sangre de la Alianza = que le santificó, y ultrajó al
Espíritu de la gracia?
30 Pues conocemos
al que dijo: = Mía es la venganza; yo daré lo merecido. = Y también: = El
Señor juzgará a su pueblo. =
31 ¡Es tremendo
caer en la manos de Dios vivo!
32 Traed a la
memoria los días pasados, en que después de ser iluminados, hubisteis de
soportar un duro y doloroso combate,
33 unas veces
expuestos públicamente a ultrajes y tribulaciones; otras, haciéndoos
solidarios de los que así eran tratados.
34 Pues
compartisteis los sufrimientos de los encarcelados; y os dejasteis despojar
con alegría de vuestros bienes, conscientes de que poseíais una riqueza
mejor y más duradera.
35 No perdáis
ahora vuestra confianza, que lleva consigo una gran recompensa.
36 Necesitáis
paciencia en el sufrimiento para cumplir la voluntad de Dios y conseguir así
lo prometido.
37 Pues todavía =
un poco, muy poco tiempo; y el que ha de venir vendrá sin tardanza. =
38 = Mi justo
vivirá por la fe; mas si es cobarde, mi alma no se complacerá en él. =
39 Pero nosotros
no somos = cobardes = para perdición, sino = creyentes = para salvación del
alma.
1 La fe es
garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven.
2 Por ella fueron
alabados nuestros mayores.
3 Por la fe,
sabemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de manera que lo
que se ve resultase de lo que no aparece.
4 Por la fe,
ofreció Abel a Dios un sacrificio más excelente que Caín, por ella fue
declarado justo, con la aprobación que dio = Dios a sus ofrendas; = y por
ella, aun muerto, habla todavía.
5 Por la fe,
Henoc fue trasladado, de modo que no vio la muerte y = no se le halló,
porque le trasladó Dios. = Porque antes de contar su traslado, la Escritura
da en su favor testimonio = de haber agradado a Dios. =
6 Ahora bien, sin
fe es imposible agradarle, pues el que se acerca a Dios ha de creer que
existe y que recompensa a los que le buscan.
7 Por la fe, Noé,
advertido por Dios de lo que aún no se veía, con religioso temor construyó
un arca para salvar a su familia; por la fe, condenó al mundo y llegó a ser
heredero de la justicia según la fe.
8 Por la fe,
Abraham, al ser llamado por Dios, obedeció y = salió = para el lugar que
había de recibir en herencia, y = salió = sin saber a dónde iba.
9 Por la fe, =
peregrinó = por la Tierra Prometida como en tierra extraña, habitando en
tiendas, lo mismo que Isaac y Jacob, coherederos de las mismas promesas.
10 Pues esperaba
la ciudad asentada sobre cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.
11 Por la fe,
también Sara recibió, aun fuera de la edad apropiada, vigor para ser madre,
pues tuvo como digno de fe al que se lo prometía.
12 Por lo cual
también de uno solo y ya gastado nacieron hijos, = numerosos como las
estrellas del cielo, incontables como las arenas de las orillas del mar. =
13 En la fe
murieron todos ellos, sin haber conseguido el objeto de las promesas:
viéndolas y saludándolas desde lejos y confesándose = extraños y forasteros
sobre la tierra. =
14 Los que tal
dicen, claramente dan a entender que van en busca de una patria;
15 pues si
hubiesen pensado en la tierra de la que habían salido, habrían tenido
ocasión de retornar a ella.
16 Más bien
aspiran a una mejor, a la celestial. Por eso Dios no se avergüenza de ellos,
de ser llamado Dios suyo, pues les tiene preparada una ciudad...
17 Por la fe,
Abraham, = sometido a la prueba, presentó a Isaac = como ofrenda, y el que
había recibido las promesas, ofrecía a su = unigénito =,
18 respecto del
cual se le había dicho: = Por Isaac tendrás descendencia. =
19 Pensaba que
poderoso era Dios aun para resucitar de entre los muertos. Por eso lo
recobró para que Isaac fuera también figura.
20 Por la fe,
bendijo Isaac a Jacob y Esaú en orden al futuro.
21 Por la fe,
Jacob, moribundo, bendijo a cada uno de los hijos de José, y = se inclinó
apoyado en la cabeza de su bastón. =
22 Por la fe,
José, moribundo, evocó el éxodo de los hijos de Israel, y dio órdenes
respecto de sus huesos.
23 Por la fe,
Moisés, recién nacido, = fue durante tres meses ocultado por sus padres, =
pues = vieron = que el niño era = hermoso = y no temieron el edicto del rey.
24 Por la fe, =
Moisés, ya adulto, = rehusó ser llamado hijo de una hija de Faraón,
25 prefiriendo
ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar el efímero goce del pecado,
26 estimando como
riqueza mayor que los tesoros de Egipto = el oprobio de Cristo, = porque
tenía los ojos puestos en la recompensa.
27 Por la fe,
salió de Egipto sin temer la ira del rey; se mantuvo firme como si viera al
invisible.
28 Por la fe,
celebró la = Pascua = e hizo la aspersión de = sangre = para que el =
Exterminador = no tocase a los primogénitos de Israel.
29 Por la fe,
atravesaron el mar Rojo como por una tierra seca; mientras que los egipcios
intentando lo mismo, fueron tragados.
30 Por la fe, se
derrumbaron los muros de Jericó, después de ser rodeados durante siete días.
31 Por la fe, la
ramera Rajab no pereció con los incrédulos, por haber acogido amistosamente
a los exploradores.
32 Y ¿a qué
continuar? Pues me faltaría el tiempo si hubiera de hablar sobre Gedeón,
Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas.
33 Estos, por la
fe, sometieron reinos, hicieron justicia, alcanzaron las promesas, cerraron
la boca a los leones;
34 apagaron la
violencia del fuego, escaparon del filo de la espada, curaron de sus
enfermedades, fueron valientes en la guerra, rechazando ejércitos
extranjeros;
35 las mujeres
recobraban resucitados a sus muertos. Unos fueron torturados, rehusando la
liberación por conseguir una resurrección mejor;
36 otros
soportaron burlas y azotes, y hasta cadenas y prisiones;
37 apedreados,
torturados, aserrados, muertos a espada; anduvieron errantes cubiertos de
pieles de oveja y de cabras; faltos de todo; oprimidos y maltratados,
38 ¡hombres de
los que no era digno el mundo!, errantes por desiertos y montañas, por
cavernas y antros de la tierra.
39 Y todos ellos,
aunque alabados por su fe, no consiguieron el objeto de las promesas.
40 Dios tenía ya
dispuesto algo mejor para nosotros, de modo que no llegaran ellos sin
nosotros a la perfección.
1 Por tanto,
también nosotros, teniendo en torno nuestro tan gran nube de testigos,
sacudamos todo lastre y el pecado que nos asedia, y corramos con fortaleza
la prueba que se nos propone,
2 fijos los ojos
en Jesús, el que inicia y consuma la fe, el cual, en lugar del gozo que se
le proponía, soportó la cruz sin miedo a la ignominia y = está sentado a la
diestra = del trono de Dios.
3 Fijaos en aquel
que soportó tal contradicción de parte de los pecadores, para que no
desfallezcáis faltos de ánimo.
4 No habéis
resistido todavía hasta llegar a la sangre en vuestra lucha contra el
pecado.
5 Habéis echado
en olvido la exhortación que como a hijos se os dirige: = Hijo mío, no
menosprecies la corrección del Señor; ni te desanimes al ser reprendido por
él. =
6 = Pues a quien
ama el Señor, le corrige; y azota a todos los hijos que acoge. =
7 Sufrís para =
corrección = vuestra. Como a = hijos = os trata Dios, y ¿qué = hijo = hay a
quien su padre no = corrige? =
8 Mas si quedáis
sin corrección, cosa que todos reciben, señal de que sois bastardos y no =
hijos =.
9 Además,
teníamos a nuestros padres según la carne, que nos corregían, y les
respetábamos. ¿No nos someteremos mejor al Padre de los espíritus para
vivir?
10 ¡Eso que ellos
nos corregían según sus luces y para poco tiempo!; mas él, para provecho
nuestro, en orden a hacernos partícipes de su santidad.
11 Cierto que
ninguna corrección es de momento agradable, sino penosa; pero luego produce
fruto apacible de justicia a los ejercitados en ella.
12 Por tanto, =
levantad las manos caídas y las rodillas entumecidas =
13 = y enderezad
para vuestros pies los caminos tortuosos, = para que el cojo no se
descoyunte, sino que más bien se cure.
14 = Procurad la
paz = con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.
15 Poned cuidado
en que nadie se vea privado de la gracia de Dios; en que = ninguna raíz
amarga retoñe ni os turbe = y por ella llegue a inficionarse la comunidad.
16 Que no haya
ningún fornicario o impío como Esaú, que por una comida = vendió su
primogenitura. =
17 Ya sabéis cómo
luego quiso heredar la bendición; pero fue rechazado y no logró un cambio de
parecer, aunque lo procuró con lágrimas.
18 No os habéis
acercado a una realidad sensible: = fuego ardiente, oscuridad, tinieblas,
huracán, =
19 = sonido de
trompeta = y = a un ruido de palabras = tal, que suplicaron los que lo
oyeron no se les hablara más.
20 Es que no
podían soportar esta orden: = El que toque el monte, aunque sea un animal,
será lapidado. =
21 Tan terrible
era el espectáculo, que el mismo Moisés dijo: = Espantado estoy = y
temblando.
22 Vosotros, en
cambio, os habéis acercado al monte Sión, a la ciudad de Dios vivo, la
Jerusalén celestial, y a miríadas de ángeles, reunión solemne
23 y asamblea de
los primogénitos inscritos en los cielos, y a Dios, juez universal, y a los
espíritus de los justos llegados ya a su consumación,
24 y a Jesús,
mediador de una nueva Alianza, y a la aspersión purificadora de una sangre
que habla mejor que la de Abel.
25 Guardaos de
rechazar al que os habla; pues si los que rechazaron al que promulgaba los
oráculos desde la tierra no escaparon al castigo, mucho menos nosotros, si
volvemos la espalda al que nos habla desde el cielo.
26 Su voz
conmovió entonces la tierra. Mas ahora hace esta promesa: = Una vez más haré
yo que se estremezca = no sólo = la tierra, = sino también = el cielo. =
27 Estas
palabras, = una vez más, = quieren decir que las cosas conmovidas se
cambiarán, ya que son realidades creadas, a fin de que permanezcan las
inconmovibles.
28 Por eso,
nosotros que recibimos un reino inconmovible, hemos de mantener la gracia y,
mediante ella, ofrecer a Dios un culto que le sea grato, con religiosa
piedad y reverencia,
29 pues nuestro =
Dios es fuego devorador. =
1 Permaneced en
el amor fraterno.
2 No os olvidéis
de la hospitalidad; gracias a ella hospedaron algunos, sin saberlo, a
ángeles.
3 Acordaos de los
presos, como si estuvierais con ellos encarcelados, y de los maltratados,
pensando que también vosotros tenéis un cuerpo.
4 Tened todos en
gran honor el matrimonio, y el lecho conyugal sea inmaculado; que a los
fornicarios y adúlteros los juzgará Dios.
5 Sea vuestra
conducta sin avaricia; contentos con lo que tenéis, pues él ha dicho: = No
te dejaré ni te abandonaré; =
6 de modo que
podamos decir confiados: = El Señor es mi ayuda; no temeré. ¿Qué puede
hacerme el hombre? =
7 Acordaos de
vuestros dirigentes, que os anunciaron la Palabra de Dios y, considerando el
final de su vida, imitad su fe.
8 Ayer como hoy,
Jesucristo es el mismo, y lo será siempre.
9 No os dejéis
seducir por doctrinas varias y extrañas. Mejor es fortalecer el corazón con
la gracia que con alimentos que nada aprovecharon a los que siguieron ese
camino.
10 Tenemos
nosotros un altar del cual no tienen derecho a comer los que dan culto en la
Tienda.
11 Los cuerpos de
los animales, cuya = sangre lleva = el Sumo Sacerdote = al santuario para la
expiación del pecado, son quemados fuera del campamento. =
12 Por eso,
también Jesús, para santificar al pueblo con su sangre, padeció fuera de la
puerta.
13 Así pues,
salgamos donde él = fuera del campamento, = cargando con su oprobio;
14 que no tenemos
aquí ciudad permanente, sino que andamos buscando la del futuro.
15 = Ofrezcamos
sin cesar, = por medio de él, = a Dios un sacrificio de alabanza, = es
decir, = el fruto de los labios = que celebran su nombre.
16 No os olvidéis
de hacer el bien y de ayudaros mutuamente; ésos son los sacrificios que
agradan a Dios.
17 Obedeced a
vuestros dirigentes y someteos a ellos, pues velan sobre vuestras almas como
quienes han de dar cuenta de ellas, para que lo hagan con alegría y no
lamentándose, cosa que no os traería ventaja alguna.
18 Rogad por
nosotros, pues estamos seguros de tener recta conciencia, deseosos de
proceder en todo con rectitud.
19 Con la mayor
insistencia os pido que lo hagáis, para que muy pronto os sea yo devuelto.
20 Y el Dios de
la paz que = suscitó = de entre los muertos a nuestro Señor Jesús, el gran =
Pastor de la ovejas en virtud de la sangre de una Alianza eterna, =
21 os disponga
con toda clase de bienes para cumplir su voluntad, realizando él en nosotros
lo que es agradable a sus ojos, por mediación de Jesucristo, a quien sea la
gloria por los siglos de los siglos. Amén.
22 Os ruego,
hermanos, que aceptéis estas palabras de exhortación, pues os he escrito
brevemente.
23 Sabed que
nuestro hermano Timoteo ha sido liberado. Si viene pronto, iré con él a
veros.
24 Saludad a
todos vuestros dirigentes y a todos los santos. Os saludan los de Italia.