Crear y creer: Notas sueltas sobre religión, religiosidad e intencionalidades.

José Terrats Chao REJIC/RICC


I.

Es en los estudios de la religiosidad (construcción simbólica de una realidad)donde conviven re-novadas trayectorias que van dibujando lo que será el esbozo de una sociedad que será descongelada por la historia y los albores de nuevas miradas(a nuevos textos, nuevas miradas) y nos involucramos en un ejercito de miradas que no posee trincheras ni acuartelamientos, alcanzando la brecha de un pensamiento más complejo, transdisciplinario.  Estamos siendo lo que seremos, sin asegurar con esto que estamos siendo lo que queremos ser.

En medio de este ambiente social los procesos comunicativos y sociales han soslayado ya la idea de una realidad inminentemente lineal y sencilla (sin complicariedades) y echamos mano de esta reflexión para ubicar nuestra intencionalidad al realizar nuestra propuesta y base de nuestra "Locura seria”,  al generar información. Este proyecto llamado: "Jóvenes, comunicación y cultura urbana" en donde se inserta el proyecto y temática de Jóvenes y Religión del cual, a la vez, este trabajo pretende dar cuenta es un proceso de formación de sensibilidades, una incubadora de miradas que puedan ser "plásticas", más cercanas a la creación.

La intención principal de este proyecto es abordar las tres temáticas involucradas (Jóvenes mirando jóvenes, describiendo sus procesos comunicativos-redes- y en un mismo espacio: La ciudad), desde múltiples miradas, desde diversas maneras de ser y parecer, como de observar y dejarse observar, y así emprender un viaje-mirada hacia una construcción holográfica de la juventud.

Para esto se pensaron las diferentes temáticas(Religión, Deporte, Música, Diversión, Sexualidad, Cuerpo, Comunicación y cibercultura, y educación) como lugares desde dónde se pueden ver a nuestros pares.

La religión es una de las temáticas que consideramos como elemento configurador de identidades juveniles, proveyendo al actor social de mundos plausibles (Berger, 1976) y el espacio que permita un hábitat cultural. Además un elemento invariablemente humano en el que se gestan las identidades y la construcción de mundos posibles.

Como ejercicio de la alteridad y la administración y actualización de lo sagrado y su cotidiana relación con el sentido de la vida y la sociedad, lo religioso es una mediación, es aquí donde partimos de elementos conceptuales para revestir nuestra temática en un "tejido" más elástico: Describir y comprender las practicas religiosas de los jóvenes urbanos al Sur de la Ciudad de México.

La apuesta y propuesta de este proyecto es construirnos una nueva manera de hacer y ver la investigación, esto nos condujo a trabajar en red, siguiendo los mapas, mas no las rutas de muchos de nuestros mayores que han sido pioneros en esta manera de trabajar y convivir haciendo cosas, uno descubre así el trabajo y el pensar en Red. Construyéndonos una nueva mirada y llevándola con nosotros para asomarnos al mundo. Es así como el principal resultado de esta experiencia es trabajar tejiendo.

Y este juego de  miradas no ha sido sólo desde las ciencias de la "imaginación" (de las ciencias sociales en nuestro caso) desde donde se han propuesto las nuevas miradas, han sido desde unas ciencias menos politizadas y, ya, ahora, poetizadas, en medio de la "plasticidad" de las ciencias "duras"; así los procesos comunicativos son parte de la realidad(de una mecánica del mundo social a una termodinámica, dijera Prigogine)y característica esencial de todo proceso social -incluso nuestros propios procesos sociales de estar siendo- ( Luhmann, 1982).

El aventurarnos de este proyecto que es más visceral que "científico", hace del proyecto un testimonio, más que una justificación.

 

 

II.

De paradojas con-vivencia:

Nos encontramos en un ambiente social peculiar y sin precedentes, donde el ser y parecer sociocultural(Habitus) se tejen en la creencia y la creación, cuya parte toma cuerpo en la construcción simbólica de un mundo, la construcción social de mundos-realidades habitables(Berger, Luckmann, 1968) cuya materialidad se refleja en la religión ya que los procesos de fe implican procesos de interpretación y toda interpretación, dijera el músico Eduardo Mata, es una recreación . Este ensayo procura pensar la religión desde la relación paradójica de la creencia y la creación, de la convivencia entre un sin número infinito de elementos que hacen al ser religioso y el ser espiritual[1]. El interaccionar  paradójico de lo arcaico y lo "postmoderno", lo profano con lo sagrado, lo imaginario  con lo "real", el mito y la teoría, esas, nuestras "figuras ideológicas obligadas" que no se yuxtaponen, ni se hibridizan, ni se sincretizan, simplemente se complementan en un estado de in completitud y de incertidumbre con relación al duelo necesario entre lo que es y no debe ser (Debray, 1996), nos hace ubicar la paradoja como punto de partida para metaforizar nuestra ambivalencia cotidiana en estas tardes del milenio. Duelo que se lleva acabo en el "coliseo" de las mentalidades, de las cosmovisiones, las identidades y en donde los observadores de este mundo asistimos a la simultaneidad  infinita e indefinida de realidades construidas( Maturana, 1992) que dan cuenta de él. En los albores de un milenio "impaciente" con su progreso y anclado con la creencia (Ciertamente Comte anunciaba que el siglo XX sería un siglo religioso; sin duda el siglo XXI será un siglo espiritual[2])nos vamos envolviendo en esa trama constante y cotidiana entre el progreso y el retroceso, entre el estar siendo y el haber sido. Es en la creencia, donde se responde más a un principio de "compensación" y complementación, de proceso abierto y constante, que a una contraposición cognitivo-temporal(Historia técnica vs. Historia política[3]). La promesa tecnológica, su automática esperanza del progreso[4], el "universo prometido" y el despojo del terruño cognitivo ("Los territorios culturales que borra el progreso técnico se recomponen en el imaginario" <Debray, 1996>) son los síntomas de nuestras sociedades hipercomplejas, sociedades de la sobremodernidad (Auge, 1991): Aceleración de la historia, sobresaturación informativa, donde cada transeúnte de este siglo escribe un texto en su caminar que no puede, ya, volver a leer.

La extensión de la revolución tecnológica y sus consecuencias sociales (el ciberespacio y la cibermediación) abren coyunturas en los espacios identitarios, abarcando desde el inicio, un "precio social" que implica el desarrollo tecnológico y el replanteamiento de una sociedad compleja.

Es el campo religioso la  búsqueda para saldar esa deuda que nos ha dejado el desarrollo y la tecnología, la "desterritorialización" la saturación de la información y la memoria.

Los movimientos religiosos en México se han complejizado a raíz de su crecimiento y su arraigo, proveyendo de nuevas identidades y nuevas construcciones simbólicas del mundo, nuevas, a pesar de todo, sensibilidades. La ciudad, y no sólo el espacio rural -como muchos investigadores han asegurado- siguen siendo espacios que favorecen  estos movimientos religiosos, desde sus génesis como sus "mutaciones" y su desarrollo en la vida cultural de nuestro país. Las ciudades modernas se pueden convertir en templos, en altares, en campos de coerción religiosa, en el espacio donde se construyan nuevas identidades: el reencantamiento de las ciudades o fluctuaciones culturales(frentes culturales, según Jorge González).

  La realidad posee un "rostro televisivo" (González, 1994), se hipertextualiza la información("la verdad, la mentira y lo imaginario está en los web sites"). Si embargo así como se han creado espacios de convivencia entre los extremos y lo delirante, la cosmovisión religiosa de la que nos hablaban los historiadores medievales, se convierte hoy en una mediación espiritual que cambia de narradores (del juglar al comunicólogo) y el campo religioso cambia de escenarios, las grandes ciudades o los grandes espacios son lugares de culto, lugares sagrados donde las fronteras no están en el espacio geográfico, sino en los tiempos y en la cultura(espacios del disfrute). Son las ciudades contemporáneas, donde se ubica el campo religioso como un espacio habitado y practicado en distintas y particulares formas.

Es en este escenario-aire donde se inscribe nuestra reflexión sobre lo religioso[5], la cultura religiosa, sus configuraciones identitarias[6] y las nuevas opciones, que en la ciudad "global", se presentan como anclajes cognitivos: los nuevos movimientos religiosos y el mercado de las emociones.

El campo religioso (inscrito y ubicado en el campo de la cultura popular  ahora "extiende sus redes" hasta los campos de la cultura de masas, la cultura urbana y la mediación) es escenario de miles de "pistas" simultaneas, que nos enseñan (a punta de paradoja) que lo arcaico y lo sagrado siguen siendo una "sombra" que se refleja en la pared de nuestras generaciones (quizá los fantasmas de una humanidad que sigue huyendo).

Del rito, pasa a la mediación, de la percepción a la sincronización, y de la construcción y legitimación de mundos, a la reconfiguración de sistemas sociales complejos(y la mecha sigue avanzando).

 

 El ropaje de una globalización que a todo quiere vestir, no responde a un cuestionamiento actual y holístico de la sociedad actual. La globalización, donde muchos descansan en sus laureles, no es un concepto que llene las expectativas ante las nuevas identidades religiosas. Son estas circunstancias históricas donde se acentúa la eminente particularidad de nuestros "fantasmas" o sombras culturales - llamémosle así a la prueba "no superada" de la humanidad ante  la religiosidad y lo arcaico- se inscriban en la "Promesa tecnológica" de estar conectados al mundo-paraíso del Internet,  "informado" y uniformado(la Salvación postmoderna"), tener vida virtual. La fe en bits y ya no sólo en símbolos: el Internet es la nueva tierra prometida.

Está vigente una desmitificación del concepto de globalización cultural, cuando lo local, la matria y el rito(provisto por la cultura religiosa) crean "contraflujos" locales que contrarrestan los "efectos" tan perseguidos por los comunicólogos funcionalistas. Aún así las nuevas posturas ante lo social proponen esta paradoja de estar "uniformados", pero a la vez informados (organizacionalmente cerrados, comunicacionalmente abiertos, propuesta sistémica).

¿Habrá alguna religión global que nos uniformice o es la religiosidad la que nos informa en la capacidad de creer y crear?

La globalización como concepto sigue siendo una etiqueta simplificadora ante la multiplicidad de realidades, identidades y tolerancias; ni siquiera nos lleva a entender que no hay problemas nuevos o contemporáneos (los problemas religiosos en los Balcanes o el milenario conflicto palestino-israelí) o procesos sociales de significación (la aparición de una Virgen en el Metro Hidalgo de la Ciudad de México), sino la forma como actualmente  se les mira (Globalización de los objetos, tribalización de los sujetos, diría Debray) y en la manera que nuestra "huella" cultural se imprime en las evidencias de la memoria (el libro de contabilidad de la historia).

Los sistemas de creencias (nuevos movimientos religiosos) y los rehuibles arcaísmos que cada vez son más con el aceleramiento de la historia (localismos y mitos persistentes en la vida cotidiana), proveen de supervivencias, más que de sobre vivencias; de desterritorializaciones a re-territorializaciones(los territorios juveniles que en nuestro caso son resemantizados); y de emergencias a contingencias de coerción: el reencantamiento de las ciudades modernas(ciudad del pecado, ciudad de la redención -garibaldi vía la basílica-).

El reencantamiento del que hablamos parte de esa insalvable retribución que la tecnología y le progreso no pudieron dar al hombre moderno (estigmatizado como el joven con futuro) en su búsqueda de sentido (Berger y Lukmann, 1999).

 

Así el problema de nuestros problemas actuales es básicamente que ya no los queremos ver como problemas, aun apostamos y apuntalamos a las certezas, al límite. Emprendemos, así, la búsqueda de certezas, en nombre de la "ilimitada capacidad" humana de llegar hasta el límite.

La religión y la religiosidad, como la espiritualidad, se escinden de su unicidad en una etapa de nuestra historia en la que el poderío de la filosofía (teología) cede un poco para pensar lo sagrado, no desde la eminente descorporización que la mirada positivista (aun no quitada de los estudios religiosos) intentó encerrarla en la institucional devoción escolástica, sino desde una mirada compleja, transdisciplinaria, transfronteriza. Esa intención de descorporizar el concepto de la cultura religiosa, cobijada por un oscurantismo largo y tedioso, ha venido fragmentándose. Es ahora, cuando la ciencia se desdogmatiza, que la mirada compleja y la lógica de abducción, la historia social (Ginsburg, 1981) y los estudios culturales, buscan encontrarle cuerpo. Es así como se desarticula la  manera de ver el problema de lo religioso, como un problema institucional y no social (labor de la teología, historia y sociología de la religión positivista).

Ha sucedido igual en la manera de ver los movimientos religiosos contemporáneos, desde una mirada menos institucional y dejar de ver estas "mutaciones identitarias" que vienen acompañando a las nuevas opciones religiosas. La mirada que desde la institución hegemónica se venía encargando de realizar "el estudio de las religiones", tachandolas de "sectas" o describiendo lo patológico de estos movimientos o simplemente explorando, desde una postura muy tendenciosa, las identidades religiosas "extremas" o movimientos extremistas como sectas secretas y exóticas, en su mayoría prácticas religiosas, hasta antes desconocidas,  provenientes del oriente. El movimiento religioso denominado "New Edge", ha venido a promover más una religiosidad humana que una religión común, al presentar y dar a conocer las múltiples manifestaciones y opciones dentro de los distintos campos religiosos y la cual se presta mucho a la tendencia ecléctica de nuestro siglo, de nuestra juventud.

Ante esta ola religiosa, se presentan convivencias, coerciones que van dando forma al escenario cultural de nuestros días, dándole forma a la espiritualidad. El creciente interés en el "esoterismo", no es más que un mayor contacto, en el ámbito informativo, con las múltiples opciones religiosas. Hablemos pues de la importancia de la "nueva" cultura informativa de nuestros días,  fomentada por las nuevas tecnologías[7].

 

 Complejizar lo religioso, no digamos la religión sabiendo que no son lo mismo, ha dejado como saldo una lucha por ubicar un criterio de validez ad hoc a una tradición "religiosa", al estudio de la religión y de paso al estudio de lo religioso y religiosidad  desde las prácticas sociales y culturales. El posicionamiento de la religiosidad, etiquetada como religión, desde el punto de vista de la  filosofía, la teología,  la sociología y antropología de la religión, se mantienen como justificantes institucionales o como "promotores intelectuales" de su legitimación. Esto nos hace proponer una nueva mirada (mirando) ante lo religioso y sus diferentes etiquetas en un ambiente con ecologías complejas. Mandelbroth, en su propuesta de los objetos fractales, mencionaba que no se pueden ver objetos fractales sin "construirse" una manera de ver objetos fractales, es así como apostamos ante la novedad de nuestra mirada y no la novedad de problemas "nuevos" (si bien partimos de la premisa de ver jóvenes, siendo jóvenes, también nos impulsarnos por la propia espiritualidad para ver religiosidades).

Este trabajo se inscribe en un esfuerzo por observar a los jóvenes urbanos, que han sido vistos con miradas "viejas" y es este caso de la religión un elemento importante en la cuestión identitaria, que se le sigue viendo de manera medieval (Análisis de sectas). Esto no sería posible cuando le seguimos huyendo al fantasma de lo religioso/sagrado, etiquetándolo como categoría insoluble y no atendiendo a su incompletitud Godeliana que nos provee de paradojas gatilladoras o, bien, abordando linealmente nuestras preguntas y respuestas, todo esto  en ambientes que sugieren la uniformidad y sobresaturación de información(miles de mensajes, pero ausencia de miradas).

 

 

 

III.

LA RELIGIÓN COMO FRONTERA SIMBÓLICA

 

"En el zaguán hay un espejo, que fielmente duplicaLas apariencias. Los hombres suelen inferir de ese espejo que la biblioteca no es infinita (si lo fuera realmente ¿a qué esa duplicación ilusoria?); yo prefiero soñar que las superficies bruñidas figuran y prometen el infinito….

Jorge Luis Borges, "La Biblioteca de Babel", en Ficciones

 

 Las nuevas maneras de SER (Maffessoli, 1989), de estar en el mundo, de mirar el mundo, de creer (construirlo y habitarlo) y de mantenerlo ( Conversándolo) en la actualización y prevalecencia cultural, es incluirnos en lo observado (y el hacerlo aparece oculto en la cotidianidad de nuestro andar y habitar este mundo), siendo principalmente este proyecto un proyecto de jóvenes que ven jóvenes, sencillamente y dicho en otras palabras: Paradojas mirando paradojas.

Estas "nuevas maneras de ser, hacer y creer(creando) se muestran distintos en la manera de mirarlos y avistarlos("¿Vieron sirenas los conquistadores?"). Ya que es en la religión, como en las otras temáticas que se están tratando, la construcción de mundos, que hacen de nuestra incompletitud un estado de posibilidad en el que adquirimos el "anclaje" para habitar un mundo de límites ("Lo sagrado no se cerca de muros, hay sagrado por que hay muros", Debray, 1996) en los cuales ser "libres" y en la manera gozosa de formarnos una mirada asombrada y en busca de sentido - Cioran hablaba que ser lúcido (otorgándole sentido a todo per se) es como ser libre en un desierto. Es así como la religión, provee de esa significación y seguridad del límite, de la certeza y la "economía" de lo sagrado, lo luminoso, los significados, la frontera que necesitamos con relación a nuestra propia incompletitud.

La frontera parte de esa lección que la misma paradoja le trajo al hombre: tener límites para ser libre. La religión provee de esos límites, más cercanos a la construcción de fortalezas de la signicidad, de la sensibilidad, de la concepción del mundo desde una ventana humana, social, cultural. La cultura suele ser nuestro gran territorio en donde somos ya habitantes de nuestro "cuerpo identitario", se necesita clausura para ser un sistema, se necesita estar organizacionalmente cerrados para efectuar nuestros procesos sociales. Y es por y a través de la cultura ("no la vemos, pues con ella vemos", diría González) que se nos permite caminar nuestra "libertad", viajando entre nuestros "bordes”. Aunque la frontera puede ser una manera de mirar en el espejo, esto nos cierra en nuestro sistema. La religión provee límites, fronteras. La religión clausura. Esa libertad añorada puede ser el espejo que promete la apariencia, pero es en lo interno, dejando de ver ese espejo, en donde se "cuecen las habas”: la interioridad (compartida o no).

Dejar de ver en un espejo, para ver infinitos.

 

IV.

Con nuestros escenarios sociales nuestra mirada cultural, esa mirada nómica que se nos hereda o la construimos implica la manera en cómo miramos nuestro "objeto" de estudio y la manera como damos cuenta de él, regresamos a la única certeza que, nos dice Ibáñez,  tenemos como "científicos sociales": Somos pedazos de vida que quieren "estudiar" vida, al referirse a la  idea de que la medición de la materia es imposible y necesaria ya que es medida por materia que también es medible y por lo tanto paradójica(imposible, pero necesaria).

Y es apelando a la manera de ver, por la que un ciego defiende y disfruta su derecho a la ceguera - una ignorancia reflexiva en nuestro caso-. Partimos de una conciencia plena en que no apostamos a las certezas de una ciencia que busca "justificar" el quehacer del conocer -Tal vez no hagamos ciencia al presentar este texto-, pero vamos cantando hacia la intención de seguir generando información, jugando juegos infinitos -dijera Carse- y no buscar ganar, cuando hemos ganado al descubrir que se ha ganado con tan solo jugar.

 Es en esta misma línea de pensamiento la que nos impulsa hacia una observación(punto de partida o de llegada) de esta realidad tan inminente donde implicamos nuestra subjetividad. Y es así, ante sociedades tan complejas como tan contundentes que nos ha tocado aprender a mirarnos mirando  a Jóvenes, comunicación y cultura urbana.

 

V.

Siendo un Joven de clase  media que por sus rutas de vida lo llevan a la frontera norte y enfrentarse a una ciudad compleja como la ciudad de Tijuana. Mi mirada se empieza a interesar en la cultura religiosa cuando la misma necesidad y contingencia de vida, me producen una relación con lo sagrado.

Son los jóvenes, en el caso de una ciudad fronteriza, seguramente la segunda o tercera generación de emigrantes del centro y sur de la república, los que de alguna manera encuentran un arraigo en la opción evangélica, específicamente de corte Pentecostés, particularmente jóvenes con percepciones distintas de un arraigo cultural y desprovistos de la fiesta y el rito que caracteriza al joven provinciano o incluso del urbano que habita en el barrio o la delegación (Inestrosa, 1994). El caso de ser directamente participe de procesos de conversión (miembros de mi familia y amigos cercanos "convertidos" al cristianismo) me hacen ver la complejidad de estos procesos de re-organización simbólica y cultural, al ver el cambio de actitudes y de saberes. Es en Tijuana, en un principio, donde me intereso en comprender los procesos que se estaban generando a mi alrededor. Es en una ciudad en constante movimiento, como lo es Tijuana o muchas ciudades grandes y/o complejas que hay en nuestro país, donde la "desterritorialización" y el "desarraigo simbólico" configura maneras de Ser muy particulares, en la que sus habitantes, desfilan entre las opciones "de escaparate" buscando sentido y administrándolo luego que entran en la conversación cerrada (Maturana, 1990) que llamaré Cultura Evangélica. Y no sólo esto pasa en la frontera norte del país (el síndrome del fronterizo) donde se muestra la creciente  aparición y filiación de iglesias protestantes, evangélicas y de tipo pentecostés; sino también en ciudades donde el desarraigo cultural y territorial no suelen ser tan acentuados, en esto hay que recordar los trabajos de Gilberto Giménez, Reneé de la Torre o de Carla Covarrubias en los que tratan el tema de la conversión religiosa y la construcción identitaria en sociedades "conservadoras" como Guadalajara o Colima, incluso al Sur del país. Lo cierto es que las mismas rutas de vida nos ayudan a entender que todo proceso social es relacional y no fue hasta mi regreso a la Ciudad de México cuando pude observar, sino el mismo fenómeno que en la Frontera, si procesos que vislumbraban un comportamiento similar que el de las ciudades fronterizas, con relación al crecimiento de estas iglesias a lo largo y ancho de nuestro país y que se caracterizan por gran número de congregantes, una actividad secular muy impresionante, discursos carismáticos y con particular retórica, enfoque en el aspecto emocional, elementos rituales particulares(como el don de lenguas, el testimonio público, el bautizo masivo, alabanza multitudinaria y el reciente don de la risa) y consecuentemente el uso de nuevas tecnología en los templos(circuito cerrado de televisión, retroproyectores y procesadores de palabras activos, multimedia, páginas de Internet, comunidades virtuales, teleconferencias, etc). Fue así como  la curiosidad se convirtió en interés, en un interés por describir y entender esta opción que sigue creciendo de manera simbólica en nuestro país.

Al llegar a la Ciudad de México e ingresar a una institución universitaria, pude entrar en contacto con cristianos evangélicos(esto en una universidad particular católica), y fue aquí donde pude tener un contacto con estudiantes universitarios que profesan la fe cristiano-evangélica y cuyo proselitismo era activo en esta universidad, produciendo mensajes y llevando a cabo productos culturales muy particulares.

Los informantes:

Los informantes fueron en un principio 3 jóvenes de entre 19-23 años y que cursaban la carrera de comunicación en la Universidad Intercontinental, esto al sur de la Ciudad de México.  Posteriormente incluí dentro de mis informantes a dos mujeres de 18 y 21 años, respectivamente, también de la institución ya mencionada. Finalmente y apegándome al protocolo establecido en el proyecto general, proseguí con 4 informantes base (2 hombres y dos mujeres). Así fue como a partir de un conocimiento previo pudimos mantener un diálogo en materia de religión, aunque observar la práctica religiosa requirió de 82 horas de observación, entrevistas, historias de vida y sobre todo la necesidad de seguir conociendo y mantener el diálogo[8].

 El interés por la religión surge, pues, en el cuestionamiento personal de lo sagrado, por las redes sociales en las que me construí en Tijuana y en la inquietud de profundizar en la manera de ser de estos jóvenes, cuya construcción de vida y de proyectos, implica una construcción cultural y una construcción de un mundo simbólica y espiritualmente habitable. Esto trajo dudas con relación a mis certezas y dudas en cuanto al ser espiritual que pretendía observar, pero también una conciencia con relación a lo que el campo religioso implica en la construcción de identidades, de mundos y de maneras de ser.

Mucho del trabajo partió de una inquietud por intentar comprender y dialogar con una realidad compleja, que hecha mano de muchos otros elementos para "mantenerse" y esto  produjo en un proyecto de investigación, que quizá no descubra el hilo negro de las religiosidades en nuestros tiempos contemporáneos, pero si pretende construir puentes de diálogo entre los estudios de cultura, sociedad y comunicación con la religiosidad y todas las redes de interrelaciones que esta comprende.

Las estructuras de mantenimiento y justificación de la cosmovisión de la cultura evangélica, cuyo trabajo en primera instancia resulta modesto, implican procesos que requieren de técnicas y métodos que a veces no se dejan alcanzar por la teoría, pero el paquete tecnológico utilizado por el proyecto (etnografía, exploración de redes sociales, historia de vida) nos acerca a un pequeño portal de los tantos que tienen vista a lo religioso, es por eso que los marcos interpretativos nos hacen rescatar el pensamiento complejo y transdisciplinario para intentar encontrar en el fenómeno religioso un aspecto más holográfico y Fractal para la apertura y continuidad de debates, de miradas y de fisuras teóricas. El fenómeno de la religiosidad, que no pretende adquirir un tinte fenomenológico, implica muchos otros fenómenos como la conversión, el cambio cultural y la adquisición de símbolos, saberes y quehaceres culturales, redes sociales (el efecto de bola de nieve), reorganizaciones cognitivas;  como de muchos otros elementos  que se asemejan a un anclaje simbólico parecido como el que se da en el fenómeno de plausibilidad religiosa, descrita por Berger; así dirigir nuestras miradas a lo religioso, implica religiosidad de entrada(vida que mide vida) y una mirada que se cuida del vicio de la etiqueta y la inferencia. Es por eso que la mirada ante lo religioso se teje no-solo con los estudios de religión y las diferentes posturas, avances y rupturas que la ciencia y la disciplina han heredado a este campo de estudio, es aquí donde el pensamiento complejo y el pensamiento ordinario se escinden de sí mismo para ver su propio centro(etnografía).

Aquí se teje lo religioso con la juventud (cuando en las iglesias de tipo pentecostés hay mayor número de jóvenes participando activamente en las labores de evangelización y proselitismo religioso que en las iglesias históricas, como las denominaciones presbiterianas, bautistas, luteranas, etc, [9]) y en particular cuando en el espacio de observación en el que se realizó esta investigación hay de 3000 a 4500 jóvenes en diferentes grupos juveniles que están, a su vez, en constante comunicación con jóvenes evangélicos de otras ciudades del país. México es un país de Jóvenes(según los números del INEGI), la pregunta gira en ¿cómo son esos jóvenes?, En nuestro caso: ¿En qué creen los jóvenes en los que nos cuesta trabajo creer?.

Lo luminoso, lo lúdico, lo imaginario, lo paradójico se implican en el juego transinfinito de las nuevas formas de ser Joven, de hacer y crear (Comunicación) y de creer (los mundos posibles del hábitat) en un constante viajar y "rolar" del "Homos Urbanos".

La ciudad es otro de los elementos que nos complejizan la mirada que persigue la totalidad holográfica de la juventud en México y esta se centra en la mirada de los estudios de la cultura urbana en México, como en otras partes del Mundo, siguiendo las propuestas que desde la Escuela de Chicago ha heredado a las ciencias sociales, con relación al espacio y a la invención de los espacios urbanos en el producto social más complejo de los tiempos modernos: la ciudad.

Y es así, desde la comunicación desde donde pretendemos construirnos una mirada, desde este lugar que permite esa conciliación y esa convivencia cognitiva y teórica, proponiendo el concepto y categoría de frentes culturales(González, 1986), mediación espiritual (Terrats, 1999), mediología de la religión(Debray, 1999) y estructuras de plausibilidad (Berger, 1978), así como muchos de los elementos interpretativos que desde la antropología( con relación al ritos de  paso), la sociología del conocimiento, la teoría de los sistemas y el pensamiento complejo han aportado a este estudio de la práctica y uso de la religión(Religiosidad). Es desde la comunicación, esta disciplina joven donde jóvenes observan jóvenes y donde se puede estar acuñando una joven manera de abordar realidades complejas e interrelacionadas en un tiempo social que requiere de vitalidad, frescura y sobre todo una mirada no tan cansada. La comunicación abre puertas en una empresa donde el objetivo no implica entender las múltiples relaciones que la comunicación humana genera en la sociedad y la cultura, ni tampoco, solamente enfocar, la presencia indiscutible de los medios en una sociedad mediatizada (el caso de la mediación ideológica: religiosa). Sino apuntar hacia la complementariedad de las teorías de comunicación en relación ala sociedad que se deja descubrir poco a poco, y pensar desde la comunicación es pensar desde adentro, desde lo elementalmente humano, desde la vida misma, desde el lugar donde se nos permite contar y cantar la sociedad, desde donde nos acercamos más al arte y a la literatura para describir la vida, la cultura y la cosmovisión; Desde donde  implicamos la subjetividad y hacerlo sin morir del todo en el intento. Es así como los procesos comunicativos en el rito y la creencia gatillan el flujo del "mensaje evangélico", el discurso evangélico[10] y todos elementos que nos incumben en el quehacer del "joven de Cristo" ("evangelizar y testificar")[11].

Esta investigación nace de una preocupación tímida, pero llena de esperanzas, que aunque primaria pretende explicarse una realidad próxima (muy próxima e inmediata como emergente; sentida como vivida) insertada en un escenario social in-determinado e in-determinantemente fijo; en cómo el actor social es y parece con lo que hace, habita, cree y crea; esto implica que no tomamos la foto fija de esta secuencia que va a múltiples velocidades por minuto (Ritmos sociales (Gómez, Terrats, 1999) o sincronicidad (Navarro, 1996), esta realidad que nos está tocando mirar y respirar, nos impulsa a ser más aguzados en nuestras percepciones y considerar el efecto humano de estar describiendo algo que posiblemente cambie al ser leído, pero estamos en el movimiento que la misma mirada nos va dictando y atendemos a colgar estas "escenas" en el curso de la fluidez del cambio cultural, del movimiento que le da sentido a nuestra vida.

Creer y crear no parece ser un juego de palabras cuando la cultura parte de la compleja manera de justificar nuestras miserias y nuestras cegueras, de nuestra manera de ser religiosos, aunque esto no implique ser espirituales y tener una relación con lo sagrado. Pero no existe un proceso de creencia sin partir de un proceso de creación, ya que toda interpretación es una recreación, dijera Eduardo Mata,  los procesos de creencia, implican una construcción de mundos posibles y plausibles(es decir mantenidos y justificados). Sea esta una cartografía de esos procesos de creación-creencia que nos implican y nos hacen ser de una manera y no de otra en el escenario de lo real, lo imaginario, lo social.

Mi caso particular es retomar esa mancuerna retórica del Crear - Creer, con el fin de abarcar, quizá no completamente pero si osadamente, una parte medular de las identidades y maneras de ser joven y la cultura religiosa.

 


Notas


[1] Cuya Diferencia se comentará en el momento preciso.

[2] La diferencia entre lo religioso y lo espritual es un texto en el cual se está actualemnte trabajando como consecuencia de la modesta experiencia del trabajo de campo, al no poder ubicar dentro de análisis taxonómicos lo que implica ser un Joven Religioso  que practique  la religión y un joven espirutal y que practique la espiritualidad. Aquí también el "problema" con la variación semántica entre religión y religiosidad, cuya diferencia radica en que religión se percibe como una creencia estática, intitucional e identitaria y por lo tanto tendente a lo fijo; en cambio religiosidad se aplicaría en relación a la "capacidad, como habilidad y de ser religioso, así mismo como posibilidad, incluso como algo que puede o no estar en movimiento: creer que se cree.

[3]  La primera "acimulativa y no programable" y la segunda "recapitulable y programable". En este distinción/paradója Debray nos habla de las diferentes temporalidades en relación a las sociedades y su consolidación en relación a la memoria y el progreso.

[4] En 1995, Bill Gates, declaró en la revista Newsweek, que la promesa tecnológica consistía en poner, para el año 2000, una computadora en cada hogar y así: "conectar al mundo a la interface global".

[5]  La religión como construcción y mantenimiento de mundos- según Berger- y atendiendo al concepto de "Mediación religiosa" el cual trabajaremos a lo largo de este texto.

[6] Hablamos específicamente de la cultura evangélica de los jóvenes pertenecientes a iglesias no católicas, de corte pentecostés.

[7] El uso, por parte de las distintas religiosidades, de nuevas tecnologías, comprende desde los puntos positivos, como el hecho de dar a conocer a través de sites o páginas web de mensajes y propuestas de su cosmovisión; como también nos referimos a los casos extremos como el caso de Star gate.

[8] Véase metodología a final de este texto.

[9] El caso más reciente en el cual me involucré, fue en la agrupación juvenil "en la roca" de la universidad Iberoamericana, cuya participación en esta institucional es importante y su participación social ha sido apoyada por la universidad.

[10] Veremos más adelante el concepto de "testimonio" como elemnto discursivo de plausibilidad religiosa y como elemento comunicativo de "evangelización"

[11] Son palabras de uno de mis informantes, cuya entrevista de vida se tornó, finalmente, en una predicación improvisada entre el investigador y el informante.

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