Etnografía en un grupo juvenil evangélico. 


La etnografía es el gran oficio de la mirada y el sentido (Galindo, 1997), en una manera general, es el estudio de la cultura de una grupo de personas, comunidades, grupos, bajo la perspectiva y la apuesta holística, es decir buscando la mirada y descripción total y densa[1]. En este sentido, la etnografía como metodología cualitativa implica al observador participante, en el "encuentro de las subjetividades" (Galindo, 1994) cuya intención es confirmar la sentencia de Marcel Mauss de que todo fenómeno social es total.

La etnografía fue, dentro de nuestro paquete tecnológico[2], parte medular de nuestro proyecto y por el cual nos incluimos dentro de la empresa de "navegar" con las herramientas necesarias que nos permitieran construirnos una mirada "holística" del joven urbano y en nuestro caso específico con relación a las practicas religiosas desde su cotidianidad.  Partimos, pues, de la observación participante, como exploración de espacios, sujetos, acciones, tiempos y objetos que se dan en "ecologías" culturales particulares y regidas bajo una lógica social específica y muy característica de los tiempos-espacios. Siguiendo en este camino, de una exploración de los elementos etnográficos, pretendíamos describir y comprender los conocimientos, los saberes, los objetos culturales (Spradley, 1980) y los cuales, según, nuestro protocolo nos llevaría a comprender y ubicar a nuestros informantes en su tejido social, su contexto reticular(Terrats, 1999) y su construcción social e identitaria sobre la base de sus redes sociales[3] y su ruta de vida.

Utilicé la etnografía como punto de partida, exploración y desarrollo de la investigación general, logrando, con esto, dar cabida a la subjetividad de la observación participante. Como herramienta, pero también como maneras de "sensibilizar" y experimentar nuevas maneras de hacer y hacerse en la investigación. De manera muy personal, puedo asegurar que la etnografía es una técnica ideal para la observación y la comprensión de grupos religiosos o grupos culturales de carácter "cerrado". La etnografía es una técnica muy útil, tanto vivencial como formacional, en otras palabras muy rica y bella. Fue así como en el trabajo de campo, los procesos de "enamoramiento" entre el "objeto" y los "sujetos" de estudio son de un carácter más emotivo, más sentido y por lo tanto más empírico, más cercano a la vida y por lo tanto más cercano al arte(Morales, 1998).

Mi experiencia en cuanto a la etnografía va desde una inquietud, hasta una pequeña crisis en cuanto mis certezas en materia de lo espiritual, me involucró de tal manera que pude experimentar un contacto con mi subjetividad y así abarcar más y mejor, mi experiencia humana con la experiencia humana y enriquecedora del universo que estaba explorando y conociendo. El observar un grupo juvenil trajo muchas ventajas, como también muchas lecciones en materia de aprender a mirar y verse mirando.

Desde los errores claros de no saber registrar (el caso singular de escribir en el diario de campo), mostrarse, no como un outsider, sino como parte más del escenario social, pasando como el hecho de saberse observado observando. Y ser tomado in fraganti en el quehacer (según uno sin que los demás se dieran cuenta) de observar y causar extrañeza, causando la modificación de la lógica social[4]  y por lo tanto perdiendo la "materia prima" de la observación etnográfica: la vida cotidiana.

El espacio de observación.

Los lugares de observación fueron 4, los cuales aparecieron siguiendo las rutas e itinerarios de mis informantes y, por supuesto, por la colaboración de mis 4 informantes y el ambiente que se pudo construir entre ellos y yo, como compañeros de la universidad, intereses comunes (ellos deseaban hablar de religión y su vida espiritual y yo quería escucharles).

En un primer momento fue el grupo de oración que se organizaba en la universidad, pero por motivos institucionales(no les permitieron realizar sus reuniones en la universidad, por diferencias ideológicas) no pude seguir en este espacio y tuve que salir a otros lugares.

Uno de mis informantes, a los tres días de conocerme, pensando que yo era cristiano, me invitó a la iglesia y fue en este lugar donde pude tener mi primer contacto y por lo tanto mi primer emoción y resultado en trabajo.

La iglesia ubicada al sur de la ciudad fue un impacto y de la cual pude construirme una mirada distinta, aquí se reúne el grupo juvenil, junto con el resto de la población general(Congregación), el grupo denominado "Tribu de Rubén", cuya actividad en este lugar, es el de orar, alabar y escuchar la "palabra", además de organizar campañas de evangelismo y proselitismo. Es importante comentar que como el primer lugar de observación y el lugar donde más tiempo permanecí en trabajo(como observación, registro y productos) , me llevó a otros espacios que complementaban el trabajo de campo con relación al espacio conceptual izado como un centro[5](González, 1989) y partiendo de este a lugares de cruce y fronteras culturales como lo fue el grupo de hogar, lugar que es una "célula de hogar"[6] donde se sirve de ritos de paso para ingresar a la vida evangélica. Estos grupos de hogar fueron en un segundo momento, el lugar de observación como espacio eminentemente juvenil, ya que su objetivo es crear vínculos y "evangelizar nuestros contextos más cercanos", según uno de los informantes.  El grupo de hogar es un lugar donde se "reclutan" nuevos creyentes y en donde se sirve de elementos introductorios  para aprehender la "vida en Cristo".

Tanto la iglesia, en la reunión general(el Domo), como el salón de los jóvenes, ubicado también en este lugar, así como el grupo de hogar, fueron los lugares antropológicos donde observé acciones, objetos, saberes e intencionalidades culturales. El objetivo así fue hacer la etnografía del Grupo juvenil de esta iglesia cuya población oscila entre los 1500 jóvenes activos.

El grupo juvenil

Los grupos juveniles en las iglesias cristiano-evangélicas son uno de los tantos ministerios[7] que fomentan el crecimiento del grupo, así como un espacio dentro de la institución, que permite la interacción entre los jóvenes que comparten la cosmovisión y refuerza cualitativamente los vínculos entre ellos y construye espacios para ser habitados por nuevos creyentes. Un grupo juvenil cristiano es una organización de jóvenes que buscan el equilibrio entre la vida del joven laico, con el joven religioso y al "servicio de Cristo". De hecho es en estos organismos, donde se dan actividades de evangelismo y proselitismo y donde, por información facilitado por los informantes, se registra mayor actividad y mayor número de membresías y "reclutamiento" de nuevos creyentes.

Para poder ingresar y describir los múltiples espacios de jóvenes cristianos, en particular los espacios que involucraban a mis informantes, la etnografía fue tan útil, como, repito enriquecedora.



[1] Véase Anexo de metodología.

[2] Véase proyecto general.

[3] Técnica y concepto(metáfora9 que desarrollaremos en este apartado de metodologías y técnicas utilizadas en este proyecto. Originalmente fue una técnica y categoría conceptual que se trabajó en equipo y ajustada en relación a la temática.

[4] Entendemos como lógica social, al orden social que se de en un espacio antropológico, es decir las condiciones , coportamientos, incluso actitudes y acciones que se dan en un espacio con sujetos particulares.

[5] Véase proyecto general.

[6] Grupos que se reunen en casas para evangelizar y "traer nuevos miembros a los pies de Cristo"..Raúl Rodríguez

[7] Ministerio, según mis informantes, es un concepto que se refiere al trabajo en la iglesia, en este sentido implica al laicado en actividades que requieran compromiso y responsabilidades de carácter fileal. "Un ministerio es una actividad dentro y fuera de la iglesia que los miembros llevan a cabo, para servir a Cristo". Alejandro Navarrete.

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