Nívek,
el Caballero Resplandeciente.
Escrito
por: Keagan.
-¿Puedo
enchufarlo ya?- preguntó nuevamente Gus mientras jugueteaba nerviosa e
impacientemente con el enchufe en la mano.
-Todavía
no - respondió una vez más Newton desde el otro extremo de la habitación-, sólo
quedan unos cuantos ajustes más y estará listo.
Llevaban
así todo aquel jueves por la mañana. A sus quince años, Newton era el experto
en montar todo tipo te ordenadores y, aunque este se le estaba resistiendo un
poco, al final toda esa maraña de cables y circuitos estaba lista para
funcionar.
Gus
estaba un poco nervioso; por una parte estaba impaciente por jugar con el nuevo
ordenador; era el ordenador más nuevo del mercado, el más potente y el que
incluía la mejor aventura gráfica jamás creada. Ni siquiera estaba de venta al
público, era un modelo experimental que no estaba probado del todo, el padre de
Gus había conseguido traerlo a casa por medio de un amigo que le debía un par
de favores.
Por
otra parte, Gus no olvidaba las palabras que le había dicho su padre antes de
salir de viaje de negocios: ''... y sobre todo Gus, pase lo que pase, no
probéis el ordenador hasta que yo vuelva.'' Gus estaba un poco preocupado por
el tono en que se lo había dicho, ¿qué querría decir ese ''pase lo que pase''?
Pero lo
cierto es que ni Gus ni Newton consiguieron aguantar. El nuevo ordenador estaba
montado.
El
padre de Gus era un genio de los ordenadores, tenía cuatro en toda la casa
conectados a la misma red, por eso Newton había tardado más de la cuenta.
-Por
fin, ya está - exclamó Newton con aire de júbilo-, sólo falta conectar el nuevo
joystick - decía mientras abría una extraña caja-. ¡¡¡ES INCREÏBLE!!! Un
joystick con la forma del mango de una espada medieval. ¡¡Enchúfalo Gus!!- ordenó-
yo seré el primero en jugar- sentenció mientras agarraba fuertemente ''la
espada'' y se sentaba enfrente del ordenador.
Gus
metió lentamente el enchufe cuando, de repente, ¡¡¡FLASH!!!. Un enorme
resplandor iluminó la habitación, la luz se fue, lo único que Gus pudo ver fue
a Newton fuertemente agarrado a ''la espada'' vibrando extrañamente como
víctima de un electroshock mientras un extraño halo de luz azul le envolvía. El
resplandor duró apenas tres segundos, y después toda la habitación quedó sumida
en la oscuridad.
Gus
estaba un poco asustado, no sabía que había ocurrido, no podía ver nada y el
silencio era total.
-¿Newton?-
preguntó suavemente-, ¿Newton estás bien?
De
repente, poco a poco, la habitación se iba iluminando, la pantalla del
ordenador se estaba encendiendo e iluminaba la habitación lo suficiente para
que Gus viese a Newton tendido en el suelo, estaba inconsciente. El mango de
''la espada'' fue iluminado y Gus vio como salía algo de humo de su base. Gus
corrió hacia su amigo e intentó reanimarle, le tumbó en la cama y le tomó el
pulso. Estaba vivo pero no reaccionaba.
-Está
en coma- pensó Gus, estaba a punto de echarse a llorar cuando...
-¡BIENVENIDO!-
dijo una voz metálica proveniente del ordenador- ¡BIENVENIDO AL MARAVILLOSO
MUNDO DE LA MÁGIA Y LA AVENTURA! ¡BIENVENIDO A... ¡¡¡OVERWORLD!!!!
Gus
estaba impresionado, la enorme figura de un caballero medieval apareció en la
pantalla. Estaba de espaldas y se iba dando la vuelta lentamente. Tenía una
enorme armadura resplandeciente y no podía ver su cara.
-Este
es Nívek- dijo la voz-, el caballero resplandeciente. ¿Te atreves a ayudarle a
descubrir el secreto de OVERWORLD?
Gus
seguía maravillado, estaba eclipsado delante de la enorme pantalla.
Esta
aventura es diferente a todas las demás- prosiguió la voz-, a esta aventura
sólo podrás jugar una vez, así que piénsalo bien.
Mientras
la voz hablaba, el caballero movió lentamente su mano y se levantó el casco de
la armadura dejando al descubierto su cara.
-¡¡NEWTON!!-
gritó Gus-, es Newton... Nívek es...- decía intentando comprender lo que estaba
ocurriendo.
-¿QUIERES
INTENTARLO?- preguntó la voz-. Para acceder a OVERWORLD debes empuñar la espada
de Nívek.
Gus
volvió la cabeza y observó con detenimiento ''la espada''. Estaba indeciso, no
sabía que hacer, miró a su amigo intentando obtener alguna respuesta; ambos
tenían quince años y eran unos genios de las aventuras gráficas pero esta
parecía ser muy especial. Gus volvió a recordar las palabras de su padre: ''...,
pase lo que pase,...''
-Debimos
haberle hecho caso- exclamó en voz alta-, pero ya no tiene remedio, no sé que
es lo que te ha pasado amigo, pero la solución debe estar en este maldito
juego-, suspiró profundamente y agarró fuertemente el mango de ''la espada''.
Al
contrario de lo que había pensado, no le ocurrió nada. El caballero desapareció
de la pantalla y en su lugar apareció un enorme lago rodeado de grandes árboles
donde revoloteaban todo tipo de extraños animales allí, sentado en una roca en
la orilla del lago, estaba Nívek rodeado de unos pintorescos personajes.
-OVERWORLD
está en peligro- dijo uno de ellos, vestía el atuendo de los magos y a Gus le
recordó al mago Merlín-, el color está desapareciendo cada vez más y no
podremos aguantar mucho más tiempo en estas condiciones.
-Eso ya
lo sabemos, Silvius, pero ¿qué podemos hacer nosotros?- respondió un extraño
personaje parecido a un duende-.
-Debemos
luchar, Mok, todos juntos, debemos descubrir que es lo que se oculta en
Tripplehorn.
-No
sobreviviremos si vamos a la montaña del dragón, nadie ha vuelto de allí jamás-
dijo la única chica del grupo, mientras sostenía un enorme y precioso arco.
-No nos
queda más remedio, sino vamos moriremos de todas formas- sentenció Nívek-. Dívad-
dijo dirigiéndose a la arquera-, tú eres la que mejor conoce las tierras de
Overworld, así que prepara las cosas para nuestro viaje y elige la ruta más
adecuada.
Tras
esta conversación todos quedaron callados e inmóviles en la pantalla.
-Bueno,
supongo que aquí es donde entro yo- dijo Gus-, ¿qué es lo que tendré que hacer
primero?- se preguntó-. Haremos una prueba, se acercó el teclado y escribió:
''Mete la mano en el lago e intenta coger alguna de esas piedras que brillan en
el fondo.''
-¿Habéis
oído eso?- dijo Nívek.
-¿Qué
te ocurre Nívek?. Nadie ha dicho nada- respondió Silvius.
-He
oído una voz que me mandaba una extraña orden.
-Ya
conoces la leyenda, un joven caballero será el salvador de Overworld, eres el
elegido Nívek, debes hacerle caso a todo lo que te diga la voz.
-¡¡Esta
si que es buena!!- rió Gus-, parece que tengan vida propia- y se quedó pensando
en lo que acababa de decir mientras miraba a Newton que seguía profundamente
dormido.
Mientras
tanto, Nívek se había levantado y fue al gran lago, se quitó el guante de la
armadura y metió la mano en el agua.
-¡¡Ay!!-
chilló- me han picado.- Y enseñó su dedo, con una pequeña herida de dos
diminutos colmillos, que sangraba levemente.
Newton
se revolvió levemente en la cama emitiendo un ligero gemido. Gus se giró y
observó como su dedo también sangraba levemente,
-¡¡DIOS
MÍO!!- exclamó Gus-, ahora comprendo porque dijo la voz que sólo podría jugar
una vez, debo completar el juego para conseguir sacar a Newton de ahí dentro,
todo lo que le ocurra a Nívek lo sufrirá también Newton, así que no debo
cometer ninguna equivocación.
>>Esto
va a ser más difícil de lo que imaginaba. ¡Si al menos tuviera un libro de
pistas!- penso-, ¡Y lo tengo!- se abalanzó rápidamente sobre las cajas del
ordenador esparcidas por el suelo buscando impacientemente por los
envoltorios.<<
-¡¡Aquí
está!!- y lo alzó victorioso. Era un extraño libro cuidadosamente encuadernado
con unas letras bordadas en la portada que decían: ''EL MISTERIO DE OVERWORLD''.
Mientras
empezaba a leerlo rápidamente en busca de pistas sobre cómo empezar la
aventura, Nívek subió por un pequeño camino que había al sur del lago y llagó a
la cima de una pequeña montaña desde donde se divisaban todos los territorios
de Overworld.
Gus
observó la pantalla, era un mundo hermosísimo y extenso pero no en su
totalidad, había partes donde irradiaba una intensa belleza donde destacaba la
fuerza de los colores de todos los elementos de ese maravilloso mundo. Sin
embargo, otras partes se veían incomprensiblemente grises, como muertas, no
había ningún punto de color en ellas.
-Debemos
terminar con eso, debemos recuperar toda la belleza de nuestro mundo.- dijo
Nívek con algo de tristeza.
Gus
encontró en el libro de pistas un mapa detallado de Overworld, coincidía
exactamente con la visión que Nívek contemplaba desde la colina. A
continuación, venían algunas pistas sobre como llevar a cabo la aventura que
Gus no tardó en memorizar. Teniendo en cuanta todo lo que sabía, empezó a orientar
a Nívek y a sus compañeros.
-''Deja
que Dívad sea la que elija la ruta a seguir y la que dirija la expedición, ya
que es la mejor exploradora del grupo''- tecleó en el ordenador.
-No
tenemos mucho tiempo, así que vamos a seguir el camino más corto para llegar a
Tripplehorn, aunque he de avisaros que es también el más peligroso- explicó la
arquera-, para conseguir el acceso a la montaña del dragón tendremos que
superar cinco pruebas muy peligrosas.
-Eso no
es problema- replicó Nívek-, contamos con mi fuerza, tu puntería y reflejos, la
habilidad de Mok y la inteligencia y la magia de Silvius.
-Va a
ser una aventura muy peligrosa, Nívek- explicaba Silvius-, no podemos
confiarnos, ya que en este mundo lo más impredecible puede ocurrir y no podemos
fallar ni una sola vez, son muchos los peligros que nos acechan.
-¡¡Basta
ya de tanta cháchara!!- gritó Mok-. ¡¡Pongamonos en camino!
Y así,
todo el grupo partió en busca de la primera de las pruebas que tendrían que
superar para llevar a cabo su misión.
Gus
dirigía a Nívek e intentaba ayudar a superar todos los peligros que les iban
surgiendo a lo largo del largo camino. Después de un largo rato, por fin iban a
llegar al escenario de la primera prueba: ''El laberinto Mentiroso''. Gus
estaba un poco cansado, llevaba mucho tiempo enfrente del ordenador y pensó que
no le vendría mal descansar un rato y comer algo para reponer fuerzas. Aconsejó
a Nívek que descansasen en un claro del bosque y pensasen como sortear los
peligros de la prueba.
Hecho
esto, Gus salió de su habitación; no apagó el ordenador porque no sabía que
consecuencias podría tener eso para Newton, aunque pensaba que no podían ser
nada buenas.
Tardó
exactamente doce minutos en ir al lavabo, prepararse unos bocadillos y volver a
ponerse enfrente del ordenador. Cuando lo hizo, no podía creerse lo que veían
sus ojos: ¡¡el grupo no estaba donde los había dejado!!, Nívek dirigía a los
demás por un oscuro camino donde no se podía ver el final, daba la impresión de
que ninguno sabía hacia donde
Pero no
dudaban en seguir a Nívek. Gus intentó comunicarse con el Caballero
Resplandeciente pero no podía conseguirlo, los mensajes tecleados no llegaban a
su destino. Gus no sabía que hacer, no encontraba explicación a lo que estaba
pasando, para colmo de males buscó en el mapa de Overworld el camino donde
estaban y lo que vio no le agradó en absoluto.
-¡¡¡Se
dirigen hacia la Trampa de las Serpientes!!!- advirtió Gus-, si llegan al final
del camino morirán todos. ¡¡¿¿Qué puedo hacer??!!
Gus
estaba desesperado, no sabía como intervenir, su mente daba continuas vueltas
intentando encontrar una solución. Según el libro de pistas, tardarían menos de
cinco minutos en llegar a la Trampa de las Serpientes. Todo habría terminado.
Cuando estaba a punto de darse por vencido oyó una voz en la habitación
contigua:
-Ja,
ja, ja, ja. ¡¡Qué graciosa es la forma de andar del enano!! ¡¡Y ese es el traje
de mago más ridículo que he visto en mi vida!!
Al
momento Gus comprendió lo que sucedía, y su hermano era el culpable.
>>¡¡Ahora
lo entiendo!!- pensó Gus-, no podía ser otro que Oscar. Ha vuelto del colegio y
se ha conectado a la red desde su ordenador, accediendo al juego donde yo lo
dejé. Ha guiado a Nívek erróneamente (ya que no tiene ni idea de jugar), y este
pensaba que la voz que le guiaba era la mía.<<
Sin
perder un momento, se lanzó hacia la habitación de su hermano. Tenía que
desconectar su ordenador fuese como fuese. Pero eso no sería nada fácil, basta
que su hermano viese que no le dejaba jugar a un juego para que le entrasen
unas ganas locas de jugar, aunque solo fuese para fastidiar.
Gus
entró en la habitación de Oscar y fue lentamente arrastrándose por el suelo
hacia el enchufe del ordenador. Oscar, desde el otro extremo de la habitación,
no podía verle, estaba de espaldas a Gus observando la pantalla. Gus se
acercaba lentamente, no quitaba los ojos del enchufe, estaba a menos de un
metro de él, alargó la mano para desconectarlo, sus dedos casi tocaban el
enganche cuando, de repente, una férrea mano le cogió del jersey y lo levantó
bruscamente hasta ponerlo a un metro del suelo.
-¡¿Qué
crees que estás haciendo, enano?!- gritó Oscar con cara de pocos amigos.
-Tranquilo,
tranquilo- contestó Gus suavemente, sabía como tratar a su hermano mayor-, sólo
quería evitar que perdieses el tiempo con esa tontería de juego. Iba a cargarte
la última novedad en juegos de marcianitos sí, a cambio, me dejas en paz este
fin de semana.
Oscar
no era muy inteligente. Lanzó un bufido, se encongió de hombros y dejo que Gus
hiciese lo que le había dicho. Después se sentó enfrente del ordenador y
pasaría el resto de la tarde matando marcianitos sin preocuparse por nada más.
Gus lo
había conseguido. Corrió hacia su ordenador y llegó a tiempo de salvar a los
aventureros de una muerte segura. Los mandos ya sí respondían, y podía
comunicarse perfectamente con Nívek.
Así,
por fin, llegaron al Laberinto Mentiroso.
-''En
el Laberinto Mentiroso nada es lo que parece, todo es mentira y nada de lo que
veis es lo que aparenta ser.''- tecleaba Gus mientras leía las directrices a
seguir en el libro de pistas., Debéis conseguir llegar al final del Laberinto,
y desde allí accederéis a la segunda prueba.''
Nívek
repitió en voz alta todo cuanto le relataba la extraña voz.
-Esto
sí que va a ser fácil- dijo Mok-, con mi sentido de la orientación saldremos
del laberinto en un santiamén.
Dicho
esto se dirigió hacia la entrada del Laberinto. No había dado mas que tres
pasos cuando el suelo se abrió a sus pies, un enorme agujero se tragaba al
duende cuando, en un segundo, Dívad cargó y tensó su arco. Una flecha salió
disparada hacia Mok, enganchándole por su camisa, le arrastró fuera del agujero
y se clavo en la pared contigua.
Todos
suspiraron aliviados; aunque por muy poco, se había salvado.
-¡Gracias,
Dívad!- susurró Mok.
-No has
sido nada, aunque no debemos confiarnos.
Gus se
quedó impresionado. Debía vigilar a cada uno de los componentes del grupo en
todo momento. Leyendo el libro reveló a Nívek el secreto del Laberinto:
-El
secreto de esta prueba- repetía Nívek, según escuchaba-, es que las trampas
están ocultas: si las miras directamente no las ves, si miramos el suelo a
través de un espejo veremos donde están las trampas y una línea luminosa nos
indica el camino a seguir.
No
tenían ningún espejo, pero usaron el espejo resplandeciente de Nívek como tal
(fue una idea muy oportuna de Silvius) y así superaron fácilmente la prueba.
El
final del laberinto señalaba también la entrada al Poblado Maldito de los
Gigantes, escenario de la segunda prueba que tenían que superar.
Mientras
Gus indagaba como superar la prueba, Mok explicó como hace mucho tiempo ese
pequeño poblado estaba habitado por gigantes y en él guardaban grandes tesoros.
Sucedió que un buen día, una extraña enfermedad arrasó el poblado y fue
acabando poco a poco con todos los gigantes. Sin embargo, los últimos
supervivientes idearon una serie de trampas que instalaron por todo el poblado
para evitar que futuros ladrones se apoderasen de sus tesoros.
Muchos
fueron los que penetraron tiempo después en el poblado en busca de los tesoros,
pero todos perecieron. Nadie ha logrado atravesar jamás dicho poblado.
Pero
estos aventureros debían lograrlo. Lo único que debían lograr era atravesar un
gran camino flanqueado por dos enormes paredes de piedra con aspecto
amenazador.
Este
camino estará lleno de todo tipo de trampas- dijo Nívek- intentare atravesarlo
con mi escudo y mi armadura como protección.
-Ten
cuidado- advirtió Dívad-, no sabemos que tipo de trampas son las que pusieron
los gigantes.
Nívek
atravesó la línea que marcaba la entrada al poblado, no había dado más que un
paso cuando dos flechas salieron disparadas, una de cada pared, hacia el cuello
de Nívek. Un hacha salió un segundo después de un orificio oculto en el suelo,
en dirección al casco de la armadura.
Nívek
se tiró rápidamente al suelo esquivando una de las flechas y el hacha pero no
pudo evitar que la otra flecha se le clave en el hombro derecho atravesando la
armadura. A duras penas consiguió salir del camino y ser recogido por sus
compañeros.
-Son
demasiado rápidas- exclama-, no vamos a poder pasar.
-Veremos
si pueden conmigo- dice Dívad, y acto seguido se lanza hacia el camino.
Tres
trampas parecidas se activan desde distintos sitios y la arquera no puede sino
retroceder hacia donde se encontraban sus amigos. En esta ocasión, los dardos
iban todos dirigidos a la cabeza de la arquera.
-Mok,
que hasta ese momento había observado toda la escena sin decir palabra,
interviene con aire decidido.
-Ya sé
cual es el punto débil de estos gigantes- dice, y sin dudarlo penetra andando
tranquilamente por el centro del camino hacia la salida del poblado. Según
avanza multitud de trampas se activan de infinitos sitios ocultos pasando todos
los dardos un metro por encima de la cabeza de nuestro pequeño héroe, que llega
sano y salvo al final del gran camino.
-Construyeron
trampas para gigantes- grita desde el otro extremo-, lo único que debéis hacer
es permanecer agachados todo el tiempo.
Dicho y
hecho, todos los demás atravesaron así el Poblado de los Gigantes, superando
con creces la segunda prueba.
Gus,
que se había quedado estupefacto ante el singular desarrollo de la acción. Se
vuelva ahora hacia la cama de su habitación donde Newton lanzó un pequeño
quejido y vio como el hombro derecho de su amigo empezaba a sangras fruto de la
herida recibida por Nívek. Iba a salir corriendo en busca de algo con que
curarle, cuando súbitamente escucha:
-''Preufur
Padecig Nocouir.''
Se
vuelve hacia la pantalla y ve como el mago Silvius repite esas palabras mágicas
y una extraña luz envuelve el hombre de Nívek por espacio de cinco segundos;
cuando desaparece, todos observan estupefactos como la herida del hombro ha
desaparecido por completo.
Gus se
vuelve hacia Newton y ve como poco a poco se va cerrando también la herida de
su hombro.
-¡¡Es
absolutamente increible!!- grita sin poder ocultar su alegría y asombro.
Mientras
tanto, todo el grupo se ha vuelto a poner en marcha hacia El Precipicio
Encantado, escenario de la tercera prueba.
No
tardan en alcanzar el extraño lugar y Gus les explica a todos por medio de
Nívek que para pasar de un lado a otro del precipicio hay que usar la liana que
cuelga del enorme árbol que flanquea el precipicio, pero dicha liana es mágica,
y sólo sostiene al que es capaz de formular en voz alta una rima que satisfaga
al espíritu que habita en el extraño árbol.
-Bueno,
aquí no hay nada que pensar- dice Mok agarrando la liana.
Toma
impulso, salta y mientras va por el aire grita:
''Aquí
va agarrado con una mano,
Mok el
conocido duende enano.''
Para
sorpresa general, la liana aguanta y Mok llega sin problemas al otro extremo
del barranco.
-Bueno-
dice Silvius-, esto de las rimas no es lo mío, pero habrá que esforzarse:
''Allá
va Silvius por fin,
el gran
imitador del mago Merlín.''
Un
nuevo éxito consigue el gran mago. Le toca a Dívad:
''Yo
soy Dívad, la única mujer
voy a
cruzar porque todo es ponerse y querer.''
Solo
queda Nívek:
''Aquí
está el caballero resplandeciente,
que
dice lo primero que tiene en mente.''
-¡¡Nívek!!-
gritan todos al unísono.
-¡¡Newton!!-
grita Gus estupefacto.
Nadie
se lo esperaba, pero de repente la liana se rompe y Nívek cae por el
precipicio. Todos lo siguen con la mirada hasta que se pierde entre las nubes y
no pueden verle.
-Debió
poner su nombre en la rima- afirma Silvius-, ahora me doy cuenta. Ese es el
secreto del precipicio encantado.
Todos
siguen mirando abatidos al fondo del precipicio, cuando ven, sin dar crédito a
sus ojos, como un extraño punto negro se acerca más y más.
-¡¡Es
Nagaek!!- grita Mok-, y ha cogido a Nívek. ¡¡Es asombroso!!
En
efecto, Nagaek, el dragón negro amigo de Silvius ha cogido a Nívek en el aire y
lo deposita sano y salvo en el borde del precipicio.
-¡Buen
chico!- exclama Silvius-, has aparecido justo cuando te necesitábamos. Además,
con tu ayuda, será muy fácil atravesar la cuarta prueba: ''El lago de los
cisnes''.
Tal y
como ha dicho Silvius, la cuarta prueba es fácilmente superada. Consistía en
atravesar un lago repleto de precioso cisnes que atacan a cualquiera que ose
tocar el agua del lago, volviendose los animales más mortiferos y agresivos que
se hayan visto jamás. Así, con la ayuda de Nagaek, todos sobrevuelan el lago
observando su gran belleza y viendo con que claridad se reflejan sus figuras en
el agua.
-Lo más
difícil ha pasado, sólo nos queda una prueba.
-Te
equivocas Dívad, la última prueba es la más difícil de todas, tenemos que pasar
por el Puente del Duende Burlón.- sentencia Silvius.
El
Puente del Duende Burlón es la última barrera hacia Tripplehorn. Una vez que
cruzas el puente, entras directamente en el corazón de la Montaña del Dragón.
El Duende pone a prueba la inteligencia de los que le desafían retándoles a
solucionar tres adivinanzas, sí no lo consiguen, todo lo logrado hasta ahora no
tendrá ningún valor y Overworld desaparecerá.
-Ante
todo debo avisaros de que nada es lo que parece y de todo desconfiad- dice el
Duende-. Ahí va la primera adivinanza:
''Es
más grande que una casa,
por
donde pasa todo lo abrasa.''
-Un
incendio- dice Mok-, eso tiene que ser. Dilo Nívek, tú eres quién debe decirle
al Duende la solución.
-Un
inc...
-¡¡Alto!!-
grita rápidamente Silvius-, nada es lo que parece, recordadlo...¡¡Nagaek!!-
recapacita mirando al dragón -, ¡¡un dragón!!, esa es la solución.
-¡¡Bravo
Silvius!!- exclama Gus, que estaba hasta entonces buscando la solución.
-Correcto-
dice el Duende-. Hay tenéis la segunda:
''Un
efecto ingenioso,
aunque
un poco mentiroso.
Porque
aquello que tú ves
Te lo
muestra al revés.''
-¡Ahí
no puedo fallar! Me fije en ello especialmente por su belleza. La solución
podría ser un espejo, pero no es exactamente un ''efecto'', la solución es: el
reflejo del Lago de los Cisnes.
-¡Correcto!
-¡¡Muy
bien, Dívad!- le felicita Nívek.
-Esta
es la tercera:
''Cuando
está no te das cuanta
más si
falta lo lamentas.
Es tan
grande su proeza
porque
realza la vida y la belleza.
Si de
repente desaparece,
lo que
ha sido su hogar, enseguida perece.''
El
tiempo pasa y nadie dice nada, ¿cuál será la solución?. Todos, incluido Gus,
repiten mentalmente la adivinanza sin encontrarle sentido.
-¡Ya lo
tengo!¡Eso es lo que ocurre en Overworld!- dice Gus-, ¡Está desapareciendo el
color, y con él la vida y la belleza!¿El COLOR es la respuesta!
-Correcto-
exclama sorpendidísimo el Duende al oír la respuesta en boca de Nívek-. Me
habéis vencido. Yo soy el guardián del secreto de Tripplehorn y voy a
revelároslo. ¡Seguidme!- ordena.
El
Duende les conduce por el interior de la montaña hasta llegar a la cima de
esta. Allí, todos quedan estupefactos al observar un enorme diamante que,
orientado hacia Overworld, arranca, mediante un rayo de luz que refleja cuando
le da el sol, todo el color de la zona donde dicho rayo se proyecta. Sin poder
evitarlo, Nívek se abalanza sobre el diamante y lo golpea con su espada. El
diamante cae por el precipicio de la montaña y se hace añicos al estrellarse
con el Puente del Duende Burlón, liberando así todo el COLOR que retenía en su
interior. Un gran haz de luces y colores queda liberado y poco a poco va
cubriendo la totalidad de Overworld, llenado aquellas zonas grises y
revitalizando las alegres. Todos los presentes quedan estupefactos y
maravillados observando el magnífico espectáculo que tienen ante sus ojos. Así,
nadie nota como Nívek cae al suelo y algo sale de su interior.
-¡¡¿Qué
diablos es eso?!!
-¡¡¡NEWTON!!!
¡¡ESTÁS VIVO!! ¡¡ES INCREÍBLE!!
-Pues
claro que estoy vivo Gus, ¿qué es lo que te ocurre? ¿Qué ha pasado?
-Luego
te lo explicare Newton- dice desenchufando el ordenador.
-¿Por
qué has hecho eso?- dice Newton, cogiendo el cable y volviéndolo a enchufar.
-¡Allá
voy OVERWORLD!- grita Gus mientras agarra con fuerza el mango de ''la espada''.
¡¡¡FLASH!!!
Un enorme y ya familiar resplandor ilumina la habitación.
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