INTRODUCCIÓN AL TRATAMIENTO
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DR.JOSE MANUEL VAZQUEZ GALLEGO
SERVICIO DE CIRUGÍA GENERAL Y DIGESTIVA
HOSPITAL UNIVERSITARIO "PUERTA DEL MAR" CADIZ
INDICE:
-INTRODUCCION
-JUSTIFICACION Y OBJETIVOS
DE LA CIRUGÍA DE LA OBESIDAD
-INDICACION DE CIRUGÍA
EN LA OBESIDAD
-CIRUGIA PARA LA REDUCCIÓN
DEL PESO (BARIATRICA)
A-LAPAROTOMICA
B-LAPAROSCOPICA
-CIRUGIA
PLASTICA DE CONTORNEADO CORPORAL
-EL PROBLEMA DE LA ELECCIÓN
EN LA CIRUGÍA BARIATRICA
-DECALOGO
DE CONCLUSIONES
La
obesidad denominado mórbida (OM), o, como se prefiere actualmente, obesidad
clínicamente mórbida, no es un mero acumulo, central o periférico,
de grasa secundario a un aumento de ingesta y que causa un sobrepeso, que como
tal podría ser tratado fácilmente. Por el contrario, es una grave
enfermedad crónica, progresiva, que causa un disbalance entre la energía
ingresada y la consumida, de fisiopatogenia aún no del todo aclarada,
con alta asociación a múltiples y potencialmente graves morbilidades,
que acorta significativamente la vida y que, por último, transcurre en
muchos casos con grandes problemas psíquicos y socioculturales, con rechazo
y autorechazo sociolaboral. Además, la obesidad es un proceso con alta
prevalecía. En el estudio SEEDO 97 (1) se la cifra entre nosotros en
un 13,4%, siendo más alta en mujeres mayores de 45 años y en las
personas con menor nivel de instrucción. De todos estos obesos, el 1-5%
van a ser clínicamente mórbidos (2).
Hay
dos factores que hacen a esta enfermedad difícilmente tratable. En primer
lugar, su fisiopatogenia aún en parte oscura y en la que interviene un
gran número de factores entre los que se incluyen los genéticos,
ambientales, culturales, socioeconómicos, metabólicos, conductuales,
psicológicos y endocrinos (2,3). En segundo lugar, su asociación,
sobre todo en la obesidad de distribución central (androide) y visceral,
con morbilidades algunas potencialmente letales "per se" : enfermedad
coronaria, hipertensión arterial, cardiopatía, diabetes mellitus
tipo II, síndromes respiratorios de hipoventilación , de apnea
del sueño y mixtos (Pickwick), tromboembolismos, mayor incidencia de
carcinomas (mama, colon, ovario), así como otras con características
más invalidantes que letales: osteoartritis degenerativa, colélitiasis,
infecciones cutáneas, insuficiencia venosa varicosa, desarreglos sexuales,
trastornos depresivos y psíquicos. Esta calamitosa situación lleva
a estos pacientes a una expectativa de vida más limitada. Los OM tienen
un riesgo de muerte aumentado x 12 con respecto a una población normal,
que se incrementa con la edad, y generalmente los supermórbidos no sobrepasan
los 40-50 años (4). Todo esto lleva a un altísimo índice
de fracaso terapéutico general, a la vez que a un gran aumento en el
gasto sanitario que, en USA, con prevalecía por encima de 22%, se ha
evaluado hasta del 17% de su presupuesto sanitario total(5) y en países
centroeuropeos por debajo del 7% (3).
Toda esta complejidad terapéutica
han hecho que se creen asociaciones pluridisciplinarias (endocrinólogos,
nutriólogos, generalistas, neumólogos, cirujanos, anestesistas,
reanimadores, psiquiatras, enfermeros y personal auxiliar ) para aunar esfuerzos,
conocimientos e interés con que tratar mejor a estos enfermos. Fruto
de ello son las ya numerosas UNIDADES DE OBESIDAD, crecientes en nuestros Hospitales.
El propósito de este
capítulo es dar una visión de conjunto de cual va ha ser el papel
que tiene la Cirugía como contribución al tratamiento de los OM
en dichas Unidades
JUSTIFICACIÓN
Y OBJETIVOS DE LA CIRUGÍA DE LA OBESIDAD. |
La obesidad clínicamente mórbida
o severa se define arbitrariamente
como la condición en la que el exceso de peso (EP) sobrepasa en 45 kg
al peso ideal , o, más
preferentemente, en la que el índice de masa corporal (IMC) es de, o
superior a, 40 (Kg/m2). Corresponde con la obesidad grado IV(1). Se denominan
obesos supermórbidos
en los que este índice sobrepasa a 50 o el EP es >90 Kg (obesidad
grado V para algunos).
Es en estos pacientes donde
el tratamiento médico, con dietas programadas de reducción de
peso, ejercicios y fármacos más o menos esperanzadores, fracasa
frecuentemente. Se ha estimado en que más del 95% de los OM recuperan
tarde o temprano todo su peso perdido tras él, si no más(3). El
hecho de que, por otra parte, la Cirugía haya logrado éxitos importantes
en la pérdida de peso hace que en la actualidad se considere a ella como
el tratamiento básico, y el único que ha probado ser eficaz, en
la OM (6).
El primer
objetivo de la Cirugía, común con el
de cualquier tratamiento antiobesidad, es el de lograr una pérdida
permanente del peso (objetivo BARIATRICO). La permanencia en la pérdida es una
característica fundamental para la consecución de un mayor impacto
de salud. El descenso de peso lleva no solo a la solución de la obesidad
en sí, sino que, además, ha demostrado que también soluciona,
o mejora significativamente gran parte de la morbilidad asociada (diabetes,
hipertensión, función cardiopulmonar, psíquicos, sexuales,
sociales y de calidad de vida) (5). Se da el caso de que hasta insatisfactorios
resultados en pérdida de peso, pueden desencadenar estos saludables efectos
de mejoría mórbida (2).
El segundo
objetivo de la Cirugía es que, tras la máxima
pérdida de peso lograda, el exceso redundante de piel y grasa, que puede
afectar seriamente a la figura corporal y psiquismo del paciente, sea eliminado
(objetivo PLASTICO). Esto lo logra la cirugía Plástica con diversas
técnicas de contorneado corporal.
Estos dos tipos de objetivos
y de cirugía: Cirugía Bariatrica y Cirugía Plástica
van a ser tratados separadamente en sendos apartados. Pero primero veamos en
que tipos de obesos se va a recomendar.
INDICACIÓN DE CIRUGÍA EN LA OBESIDAD |
Una apropiada selección
quirúrgica de pacientes obesos es fundamental para lograr éxitos
razonables. Desde 1991(6) hay un total consenso de que dicha oferta se debe
hacer al obeso clínicamente mórbido o severo (IMC desde 40 o con
más de 45 kg de EP) y de acuerdo a que cumpla los siguientes criterios
(2,7): a) que su obesidad haya evolucionado más de 5 años, o menos
si es un supermórbido (IMC por encima de 50); b) que su edad esté
preferentemente entre 18-50 años; c) que se haya constatado un fallo
de tratamiento conservador bien controlado médicamente y realizado con
firme deseo de lograr la pérdida de peso; d) en el que no existan contraindicaciones
anestésicas ó riesgo quirúrgico elevado; e) que no posean
trastornos psíquicos mayores (esquizofrenia, trastornos de la personalidad,
tendencias suicidas), ni toxicomanía o alcoholismo en los últimos
5 años; f) en el que se prevea una activa cooperación postoperatoria,
tanto por parte de él como de su entorno y familia. Hay
un segundo grupo de indicación quirúrgica, que se ofrece a obesidades
menos severas (IMC entre 35-39,9. Obesidad grado III), siempre que estén
asociadas a comorbilidad potencialmente grave (trastornos metabólicos,
cardiovasculares, respirtorios, etc.) o limitación física importante.
Todas estas indicaciones serán,
en el preoperatorio, escrupulosamente valoradas y consensuadas con los enfermos
y sus familias.
CIRUGÍA PARA LA REDUCCIÓN DE PESO (BARIATRICA) |
La Cirugía para conseguir una reducción mantenida del
peso tiene ya una larga y densa historia.(8,9). Desde la década de los
50, desde KREMEN et al 1954, se han planeado múltiples estrategias y
técnicas quirúrgicas metabólicas buscando este objetivo,
y a conseguirlo con baja morbimortalidad y mínimas secuelas.
Históricamente , en los
años 50, se introducen para ello los cortacircuitos
(o
"by pass") intestinales
que se hacen rápidamente populares. Buscan crear un paso corto (de aproximadamente
unos 40 cm vs los 7 m habituales) del alimento por el área digestivo-absortiva
intestinal con lo que se causa una mala absorción final de los principios
inmediatos (carbohidratos, grasas y proteínas), minerales y vitaminas,
que lleva a una pérdida de peso secundaria a la malnutrición.
Los más utilizados fueron los yeyuno-ileales (PAYNE et al 1956-1963 y SCOTT et al 1977) (Fig.1)
. El tránsito por el intestino delgado transcurría
a través de 30-40 cm del yeyuno inicial y 10-15 cm del ileón terminal.
El resto del intestino delgado quedaba excluido de tránsito y su luz
drenada o al conducto yeyuno-ileal (PAYNE ) o al sigma (SCOTT). Se lograron
con ellos pérdidas eficaces del exceso de peso (80%) pero esta cirugía
se asociaba con complicaciones graves, tanto tempranas como tardías en
más del 75% de los pacientes, aunque las cifras de mortalidad postoperatorias
oscilaban entre
1-8%. Entre las tardías estaba la temida diarrea, con deposiciones líquidas
muy frecuentes, malolientes e irritantes, secundarias a la enteritis causada
tanto por el incremento de ácidos grasos no absorbidos como por el sobrecrecimiento
bacteriano en las asas no funcionales. Esta diarrea era altamente incapacitante.
Además había una larga lista de graves complicaciones, unas debidas
al aumento del sobrecrecimiento bacteriano y/o absorción de sus productos
(cirrosis hepática, hipovitaminosis B12, nefritis, artritis) ,otras a
la alteración de la absorción lipídica (fallo hepático,
hipovitaminosis A D K E, cálculos biliares y renales de oxalato secundarios)
además de malabsorción protein-calórica, disbalances hidrominerales
y otras. Todo ello hizo que al comienzo de la década de los 80 desaparecieran
del arsenal terapéutico, sobre todo después que quedó demostrado
comparativamente el beneficio de otras actitudes malabsortivas menores.(10).
Se debe a Edward
E. MASON , de la Universidad de Iowa (Fig. 2)
el que una nueva era quirúrgica naciera
para la obesidad, cuando buscó y popularizó unas nuevas operaciones
pierdepeso con menor morbimortalidad. En un principio (1967) planteó
nuevos cortacircuitos malabsortivos , los gástricos y ,años más
tarde, en 1982 procedimientos gástricos que permitían la restricción
de la ingesta alimenticia, las gastroplastias. Esta era de cirugía laparotómica,
aún vigente, se ha visto potenciada desde mediados de la década
de los 90 por la utilización, en crecimiento geométrico, de las
técnicas laparoscópicas que han permitido reproducir los principios
y técnicas laparotómicas, pero con menor agresividad quirúrgica
y logrando un mayor confort al paciente. En los apartados siguientes vamos a
ver "estado del arte" y los resultados de estos enfoques, primero
laparotómicos y luego laparoscópicos.
A.CIRUGIABARIATRICA LAPAROTÓMICA |
La
Cirugía Gastrointestinal para el tratamiento de la obesidad se ha esforzado,
y lo sigue aún hoy haciendo, en lograr nuevos diseños quirúrgicos
que puedan alcanzar estos cuatro propósitos generales fundamentales:
a) que disminuya la cantidad de alimentos ingeridos, y por lo tanto de aporte
calórico; b) que disminuya la capacidad alimenticia de los que se ingieren,
alterando su digestión y absorción; c) que ayude a restablecer
mecanismos auxiliares, como es el cambio de costumbres alimenticias del paciente,
tanto en cantidad como en calidad y d) todo ello con riesgo bajo y subsanable.
Vamos a ver los aspectos de las técnicas hoy más utilizadas, así
como de los cuidados perioperatorios, de los riesgos y complicaciones que entrañan
y de los resultados que se consiguen con ellas.
A.1. DISEÑOS TECNICOS ACTUALES. |
Los diseños actualmente hoy en uso (8 ,9) se agrupan en dos
grandes estrategias. Primero, los que buscan solo una restricción alimenticia
( TECNICAS RESTRICTIVAS)
y, en segundo lugar, los que además de lo anterior,
asocian un grado mayor o menor de malabsorción (TECNICAS
MALABSORTIVAS MIXTAS). El actual desarrollo de las
máquinas operatorias autograpadoras-cortadoras, tanto lineales como circulares,
ha facilitado extraordinariamente su realización y su seguridad.
a)-TECNICAS RESTRICTIVAS
(Fig. 3) .Todas comparten
un mismo objetivo: crear en el estómago, en su entrada, un pequeño
compartimiento o reservorio de poco volumen y dotado de un estoma de salida
estrecho y no dilatable o neopíloro, que logre que pequeñas cantidades
de alimento (30-50 ml) produzcan su llenado y vaciamiento lento, con lo que
el paciente sentirá una sensación de saciedad inmediata y duradera.
Históricamente intentaron cumplir esta misión artificios como
la colocación intragástrica de balones y la colocación
de bandas o mallas perigástricas. Pero ha sido la moderna cirugía,
con la utilización de la técnica de partición gástrica
por grapado automático y otros artificios, la que ha desarrollado hasta
sus límites esta filosofía.
La intervención más
popular entre esas técnicas es la GASTROPLASTIA
VERTICAL ANILLADA (GVA), diseñada y estandarizada
por MASON entre 1982 y 1987. Tras crear una ventana anteroposterior con grapadora
circular, situada a 3 cm de la curvadura menor y a 7 del ángulo de His,
se procede a un grapado vertical superior a ella (con 4 niveles de grapas) paralelo
a la curvadura menor y se finaliza colocando alrededor del neopíloro
una bandeleta de Polipropileno o Goretex de 5x1,5 cm que le dota de una luz
interior de alrededor de 1 cm2, in dilatable
(Fig. 3-1) . Así se elabora una bolsa subcardial de 20-50 ml de capacidad
de una zona gástrica difícilmente dilatable. Ha sido hasta 1997
el montaje bariátrico más utilizado (11). Similar montaje habían
realizado en 1980 LAWS en Alabama y ECKHOUT en Denver, aunque sin ventana y,
para lograr un estóma fijo, la utilización e 1 o 2 anillos de
Prolene o Silastic de 45-50 mm.
(Fig. 3-2)
Menos utilización ha tenido la bolsa fúndica conseguida por grapado
horizontal y neopíloro reforzado por anillo de Silastic de GOMEZ (1979)
en San Luis, por la gran facilidad a dilatación que tiene esta zona gástrica
con la indeseable consecuencia de aumento de capacidad de reservorio
(Fig. 3-3)
Poca utilización en la
Cirugía Laparotómica ha tenido el anillado superior gástrico
con banda, a diferencia de lo que hoy está ocurriendo con la Laparoscópica.
KUZMAK de Nueva Jersey, utilizando las ideas tanto de Wilkinson (1977) como
de los noruegos Bo y Modasli (1983) que compartimentaban al estómago
en forma de reloj de arena con bandas de Marlex o Dacron, elaboró una
banda de Silastico rellenable de solución salina que podía ser
llenada o vaciada a través de un reservorio inyectable, denominando a
la técnica BANDAJE AJUSTABLE GASTRICO (BAG). Este sistema consigue un estoma variable que logra la compartimentación
de una bolsa subcardial de volumen variable según el deseo del terapeuta,
y ello tanto en el momento de la intervención (el volumen se mide por
un sensor electrónico intragástrico), como a largo plazo, gracias
a que el reservorio, que se coloca subcutáneamente al final de la intervención,
puede ser puncionable percutaneamente tras una fácil detección
radiológica. Esto permite ajustes según las necesidades impuestas
por pérdidas inadecuadas de peso, vómitos, etc. Para evitar el
desplazamiento de la banda ajustable de su posición en el polo superior
gástrico se han utilizado dos artificios fijadores, una sutura seromuscular
que la engloba y la colocación posterior de la banda en el tejido conectivo
por encima de la transcavidad de los epiplones.
(Fig. 3-4)
b)-TECNICAS MALABSORTIVAS MIXTAS (fig
4 y 5) .Todas ellas, sucesoras de los cortocircuitos intestinales hoy abandonados,
buscan una digestión anómala malabsortiva de grasas y otros principios
inmediatos, cortocircuitando al alimento ingerido el paso gastroduodenal y el
de diversos tramos del intestino delgado. Además, y de ahí su
calificativo de mixtas, también crean un pequeño reservorio gástrico
de entrada, para producir la sensación de saciedad, potenciado por el
efecto anorexigeno que tiene el paso de alimentos no predigeridos al inducir
la liberación de péptidos intestinales que actuan a nivel del
centro de la saciedad.
Todos estos cortocircuitos,
o by-pass,
se consiguen con la creación de una disposición en Y de Roux con
tres ramas: una aferente desde la bolsa gástrica (rama
alimentaria), otra aferente para drenar
la secrecciones biliopancreáticas y gástricas (rama
biliopancreática) y una tercera
(rama común)
que lleva la mezcla de las anteriores hasta el punto ileocecal
(fig 4-1). Según
que la unión de las tres se produzca alta o baja en el intestino delgado,
a estos cortocircuitos se les denominará respectivamente como proximales,
llamados comunmente como Bypass gástrico (BG), y distales, o Bypass gástrico distal (BGD). Ambos producirán una mayor o menor cantidad
de malabsorción, pero, a la vez, también tendrán mayores
o menores morbilidades, por lo que la defensa de unos u otros permanece controvérsica
y sometida a diversos estudios comparativos.
Entre los CORTOCIRCUITOS
GASTRICOS PROXIMALES
(fig
4), el más popular es el BYPASS GASTRICO
(BG),
en estos últimos años el más utilizado según los
datos de la Sociedad Americana de Cirugía Bariatrica, similarmente a
lo que ocurre también en Europa. Se basan en la inicial propuesta de
MASON e ITO (1967) en la que decidieron aplicar en los obesos, los aspectos
malabsortivos controlables que veían tras la gastrectomía por
otras causas. En su evolución actual, se secciona el yeyuno, para la
elaboración de la Y de Roux, a 30-40 cm del ángulo de Treitz,
y se elabora con el intestino distal un asa alimentaria de 40-
60 cm que se anastomosa a una pequeña bolsa horizontal subcardial creada
por sección (Mason 1967, Griffen 1977) o grapado (Alden 1977) gástricos
(fig 4-1). El fallo por permeación en la zona de grapado (15%) ha hecho
que cada vez los autores recomienden más las secciones. En USA, surgen
posteriores modificaciones. TORRES y OCA (1980) consiguen una pequeña
bolsa gástrica subcardial por sección gástrica vertical-oblicua,
cuyo diseño es mejorado con la colocación en ella, previa a la
anastomosis gastroyeyunal de un anillo de Silastic (FOBI 1994) o de Marlex (CAPELLA
1991)(fig 4-2). En Montreal, SALMON (1988) utiliza la GVA de Mason para crear,
añadiendo un grapado gástrico horizontal inferior al neopíloro,
una segunda cámara gástrica, de salida, donde realiza la anastomosis
gastroyeyunal del asa alimentaria (fig 4-3 ). No ha tenido gran aceptación,
en todos estos montajes, la colocación de una banda fascial alrededor
de la anastomosis gastroyeyunal (LINNER 1984) para evitar su dilatación
y así garantizar una evacuación lenta (fig 4-1). Para lograr mayores
grados de malabsorción se recomienda aumentar la longitud de la rama
alimentaria, a más de 100 cm.
Los CORTOCIRCUITOS
GASTRICOS DISTALES
(Fig.
5), han sido menos utilizados en la
cirugía bariatrica habitual, pero han despertado interés en el
tratamiento de los casos en que se precise malabsorciones más intensas,
como es el caso de los obesos supermórbidos o, también, tras el
fracaso de las anteriores técnicas. Utilizan, todos ellos ramas aferentes
más largas y comunes más cortas, estas últimas entre 50-100
cm.
Entre los más populares
está el descrito por Nicola SCOPINARO, de Génova, que en 1977
crea el BYPASS BILIOPANCREATICO (BBP). Para ello realiza una gastrectomía subtotal
distal que consigue una bolsa de 200-500 ml, un asa biliopancreática
de 200 cm y una común de 50 cm, que puede ser hasta de 200 cm si se desea
menos malabsorción (Fig. 5-1 ). Similar a este, pero realizando una gastrectomía
lateral longitudinal de reducción tubular gástrica que conserva
su piloro funcional y que se anastomosa en línea con asa alimentaría,
y un asa biliopancreática de 250 cm y común de 100, están
las técnicas de Doug HESS 1983 (USA), Picard MARCEAU (CANADA) y Aniceto
BALTASAR(ESPAÑA)(fig5,2). Comúnmente se denominan como de "CRUCE DUODENAL"("duodenal switch"),
y están inspiradas en el tratamiento que propuso DeMeester en 1987 para
corregir el reflujo patológico duodenogástrico desviando la bilis
y tiene la teórica ventaja de consevar masa de células parietales
y porvenir el déficit vitamínico B 12. Más popular que
estas últimas, está la técnica de SALMON
(1988) que utiliza un asa alimentaría
muy larga y una biliopancreática de 80 cm que se une a la anterior a
60-80 cm del ángulo ileocecal.(Fig. 5-3)
Resumiendo podemos decir que
la Gastroplastia Vertical Anillada, el ByPass
gástrico y el ByPass
gástrico distal son las tres clases
de técnicas más utilizadas en la Cirugía Bariátrica
Laparotómica, con mayor predominancia de las dos primeras, que son distintamente
consideradas hoy, según unos u otros, como el "gold
standard " de la cirugía bariátrica.
A.2.ASPECTOS
PERIOPERATORIOS
La evaluación preoperatoria debe ser cuidadosa. Antes que nada, se debe conseguir un paciente bien informado sobre los tipos y consecuencias de la Cirugía Bariatrica, a la vez que comprometido con su aceptación y con la de adquisición de nuevos hábitos y obligaciones. Es importante en estas entrevistas, que conviene realizarlas junto a la familia que le protege, saber el tipo de hábito alimenticio al que pertenece: gran comedor ("comilones"), picoteador continuo ("snackers") o comedores de dulces ("sweets eaters"), ya que pude implicar el utilizar o no una técnica. Al final se conseguirá con ello, más que un consentimiento informado, una elección informada. Tras ella hay que hacer un estudio exploratorio general: analítica, hemograma y estudio de coagulación completos, niveles hormonales, radiologías y test funcionales pulmonares, electrocardiograma y estudio cardiológico general, ecografía abdominal (frecuencia de colelitiasis), transito digestivo baritado alto. Asimismo se realiza una valoración específica endocrinológica, psiquiatríca, neumológica y preanestésica por los distintos especialístas de la Unidad. Las pacientes en edad de poder procrear deben tener un seguro control para no quedar embarazadas durante el periodo de máxima pérdida de peso y deben ser informadas que la malnutrición maternal podría alterar el normal desarrollo fetal, aunque varias publicaciones nos informan de embarazos tras by pass gástrico sin evidencia de daño fetal (RAND et al, 1989) (8). |
Como preparación
preoperatoria, se debe realizar el tratamiento de cualquier problema cardiovascular,
pulmonar y endocrinológico detectados. Se realiza también profilaxis
antibiótica y anticoagulación profiláctica con heparinas
de bajo peso molecular. Todos los pacientes realizan rehabilitación respiratoria
de, al menos, dos semanas.
El cuidado postoperatorio
es en general parecido al de la cirugía abdominal convencional, aunque
con especial cuidado con la protección antibiótica y monitorización
de signos vitales, balance hídrico y metabolismo de la glucosa. Asimismo,
la fisioterapia respiratoria debe ser intensa tanto con inspirómetros
de incentivación como con nebulizaciones y maniobras rehabilitadoras.
Asimismo, estos pacientes deben ser sometidos a movilizaciones y levantamientos
tempranos. Todo el manejo de estos enfermos es a veces formidable por el sobrepeso,
por lo que la atención auxiliar debe estar bien preparada y dotada. Al
comienzo, la alimentación será parenteral, mientras el paciente
tiene sonda nasogástrica. Iniciará la alimentación enteral
líquida a los 3-4 días cuando, tras un transito baritado de control,
se demuestre la no existencia de fugas anastomóticas. Hay que tener un
especial cuidado en detectar a estas últimas tempranamente, con el seguimiento
de los drenajes, aparición de signos de infección abdominal o
afectación general, ya que son causa de altísima morbimortalidad
y difícil diagnóstico como veremos más adelante. Tras restaurada
la alimentación enteral, ésta se realiza a base de dietas líquidas
progresivas (desde 30 a 60 ml/h), siguiendo con dietas enterales completas líquidas
durante 6 semanas y después dietas naturales en forma de puré
de tres tomas al día otras 6 semanas. Aproximadamente a las 12 semanas
se inicia una dieta normal ligera (7). Tras el alta, el paciente seguirá
estas y otras prescripciones seguido por los nutriólogos de la Unidad.
Cuidados muy frecuentes de las incisiones se requieren por la alta incidencia
de seromas e infecciones, más común en los diabéticos,
que alargan frecuentemente las estancias postoperatorias.
A.3. RIESGOS Y
COMPLICACIONES
La Cirugía Bariatrica
es potencialmente creadora de morbimortalidad, tanto temprana como tardía
(12), tanto general como relacionada con la técnica realizada (3). Es
preciso un estricto conocimiento de su incidencia, tipos y prevención,
para no crear una nueva patología que supere o incremente los riesgos
que ya la OM tiene.
Aunque entraña un número
alto de posibilidades, el riesgo es relativamente bajo. El Registro Internacional
de Cirugía Bariátrica (IBSR) publicó los resultados de
los diez años anteriores en 14.641 pacientes tratados (36% Gastroplastia,
30% Bypass
gástrico, 9% Bypass gástrico distal y el resto por técnicas
variables) (11). La mortalidad operatoria total fue de 0,17%, las complicaciones
postoperatorias mayores de 1,3% y las menores de 5,2%, con estancias hospitalarias
de 4,7 días. El 93,3 % de los pacientes no tuvo complicaciones.
Entre las complicaciones
postoperatorias generales la más
grave es la llamada "catástrofe abdominal", esto es, la peritonitis
por fuga anastomótica que conlleva un alto riesgo para la vida. Su incidencia
está entre 1-2% y su mortalidad entre 20-30% (12). Su problema real está
en conseguir su diagnóstico temprano, ya que cursa en estos pacientes
paucisintomáticamente, con ausencia de leucocitosis, peritonismo y fiebre
típicas y con síntomas que a veces la hacen confundir con tromboembolismo
pulmonar (taquicardia, hipotensión, taquipnea y poca defensa abdominal).
Un alto índice de sospecha, un diagnostico radiológico de indicación
agresiva y temprana y, si persiste la duda, también laparotómico,
es necesario para disminuir su mortalidad. El absceso subfrénico tienen
una incidencia de solo 0,1%. Las complicaciones respiratorias tiene una incidencia
de 2,3% pero con mortalidades de más de 20% (12). La trombosis venosa
(0,1%) y el embolismo pulmonar (0,2%) son bajos, pero deben ser prevenidos con
las medidas al uso. Así
mismo hay una baja incidencia de hemorragias digestivas postoperatorias (0,1%).
Sin embargo la incidencia de infección de la herida operatoria es alta,
con cifras de 40% de seromas y de infección parietal mayor de 1 a 3%.
Deben ser tratadas conservadoramente por drenaje temprano y repetido. La posibilidad
de dehiscencias fasciales y eventraciones tardías secundarias a ellas,
suelen ser sus secuelas y llegan a ser de hasta 19%, ya que a la infección
se sobrepone el aumento de presión por sobrepeso.
Las complicaciones
postoperatorias específicas de las técnicas restrictivas, se deben a varias causas (3,12). Puede haber estenosis
del estoma, o neopíloro, que se manifestará por vómitos,
raramente severos e intratables. En estos últimos el tratamiento debe
ser reposo digestivo e rehidratación parenteral y, si no cede, dilatación
endoscopica y, hasta reintervención, para evitar daño neurológico
secundario: encefalopatia de WERNICKE-KORSAKOFF o neuropatía periférica.
El fallo de la compartimentación causada por la permeación en
la línea de grapas tiene incidencias de 15-48% y puede tener como consecuencia
una pérdida de peso insuficiente, por lo que requiere revisión
quirúrgica. En ciertos casos, a nivel del estoma hay ulceraciones (3-10%),
generalmente de causa traumática, que causan dolor epigástrico
y sangrado. Raramente se asiste a la erosión e inclusión en la
luz gástrica del anillo plástico, que causa obstrucción
y que requiere su extracción endoscópica o quirúrgica.
El bandaje gástrico tiene una incidencia más baja de complicaciones,
pero puede hacerlo por deslizamiento de la banda, que causa signos obstructivos,
o por rotura de su porción hinchable, que causa pérdidas insuficientes
de peso. La complicación más importante es la dilatación
de la bolsa proximal(3%) que requiere ajuste o extracción/reposición
de la banda. Ocasionalmente ocurre la erosión de la banda y la hemorragia
digestiva (1-5%) .
Las complicaciones
específicas del Bypass gástrico son
algo más frecuentes que las de las anteriores técnicas(3,12) .
Precozmente puede ocurrir la dilatación aguda gástrica, del estómago
cortocircuitado, generalmente por causa vagal, que puede llevar a su perforación
en casos extremos . Si ocurre debe ser tratada por descompresión percutanea
guiada radiológicamente o colocación de tubo de gastrostomía
por técnica percutanea o laparotómica. Algunos la intentan prevenir
colocando dicho tubo sistemáticamente en la operación inicial.
Asimismo puede ocurrir, por estenosis de la anastomosis gastroyeyunal de la
Y de Roux, dilatación de la bolsa gástrica que se manifiesta obstructivamente
y que puede llevar hasta a la disrupción a nivel de la anastomosis. Estas
estenosis anastomóticas (14%) requerieren dilatación endoscópica
temprana. La incidencia de úlcera de estoma es del 13% y la de hernias
internas causantes de obstrucción intestinal de 2-3%. Entre los problemas
metabólicos tardíos están la anemia ferropénica,
el déficit de vitamina B 12 y la malabsorción de calcio y osteoporosis.
Similarmente a los seguimientos tras gastrectomía, todos estos trastornos
deben ser bien monitorizados y tratados para prevenir su instauración
o tratarla tempranamente. La existencia de dumping es frecuente (70%) pero más
que una complicación es un efecto colateral deseado ya que está
relacionado sobre todo con la ingesta de productos azucarados y las molestias
producidas por él inhiben a estos pacientes a tomarlos.(2).
Las complicaciones
del Bypass
gástrico distal son similares
a las de los proximales aunque tiene en ellos una incidencia mayor, y de mayor
intensidad clínica los problemas metabólicos tardíos. Además
de los descritos en el anterior apartado, puede existir malnutrición
calóricoproteica grave con incidencia de hasta el 14% que pueden llevar
a hipoalbuminemias y marasmo. Requieren por lo general un seguimiento metabólico
postoperatorio y a largo plazo estricto y complejo.
A.4.RESULTADOS
Siendo
la pérdida de peso, como hemos visto, el objetivo primordial de la Cirugía
Bariátrica, los resultados de ella se valoran según su cuantificación.
Generalmente se hace en %
de pérdida del exceso del peso ideal (PEP), considerándose los resultados como buenos si este está
por encima del 50%, excelentes si > 75% y fracasos si <25% (13). Menos
autores lo valoran en caída del IMC considerándose como buen resultado cuando este índice
queda rebajado a <35 tras la pérdida ponderal. De los numerosísimos
trabajos que valoran los resultados de la cirugía bariátrica (2,3,7,9
) se deduce la evidencia de que todos los procedimientos consiguen perdida de
peso eficaz, reversión de la comorbilidad y significativa rehabilitación
personal y social, con cifras sorprendentemente bajas de mortalidad (1-2%) y
aceptable morbilidad (2).
Los resultados
de las técnicas restrictivas puras, son los
siguientes. La GVA, la más popular, consigue PEP de 50-60% a los 5 años
con un máximo de logro entre primero y segundo año (11), con mortalidad
postoperatoria media de 0,3% y complicaciones menores entre 1,5-22% (7). Estos
buenos resultados han sido matizados en cuatro aspectos: a) para algunos la
cuantía de la PEP disminuye progresivamente a lo largo de los años,
habiéndose referido ganancias pondérales en cinco años
de >20%, desmentidas por los resultados de MASON que demuestran persistencia
de su eficacia a los 10 años (11); b) tiene más problemas deglutorios
y postprandiales que las otras técnicas y estos se pueden cronificar
si existe fibrosis, erosión o úlcera en el neopíloro (2);
c) los pacientes pueden, ante lo comentado antes, abusar de dulces, bebidas
azucaradas hipercalóricas y helados, que puede ser la explicación
de la pérdida de eficacia referida (13); d) se ha demostrado >30%
de reflujos gastroesofágicos, relacionados fundamentalmente con la permeación
en la línea de grapado (7). KUZMAK con su BAG laparotómico consigue
PEP de 63% al primer año y que progresivamente llega a 76 % a los cuatro
años, con mortalidad postoperatoria de 0,7% y complicaciones, fundamentalmente
con la banda, de 8%, con 1,4% de erosión y 7% de necesidad de sustitución,
aunque otros autores reportan resultados menos eficaces (2).
El Bypass gástrico
consigue PEP entre 48 y 74% con pérdidas mayores a 50% a los 10 años
(11). En la serie individual mas numerosa , de 608 pacientes, el PEP fue de
70% (2 años) 58% (5 años) 55%(10 años) y 49%(14 años),
con una mortalidad postoperatoria de 1,5% y total, en los 14 años, de
5,7%(2). Entre la morbilidad tuvo 70% de dumping, 3% de estenosis anastomóticas,
11% de infección de la herida (solo 3% severas) , hernia incisional de
2,4%, colelitiasis (11%) y, entre los problemas metabólicos 39% de anemias
y 40% de déficit de vitamina B 12. Demostró además un gran
control de la comorbilidad relacionada con la obesidad (diabetes, hipertensión,
dislipemia, función cardiaca, síndrome respiratorios, hipertensión
craneal benigna) y gran mejoría del funcionalismo físico aunque
persistieron los problemas emocionales y sociales. Todo esto último ha
sido ampliamente confirmado por otros (5,13).
Los resultados
del Bypass
gástrico distal, son los mejores
en cuando a pérdida de peso y al placer alimenticio para el paciente
ya que pueden ingerir todo tipo de alimentos. El BBP logró en los 1217
paciente de SCOPINARO pérdidas del EP de 77-78% en los primeros 8 años,
siendo de 72- 74% en los superobesos, con mortalidad postoperatoria de 0,4%
y baja incidencia de complicaciones tempranas y tardías, con malnutriciones
proteicocalóricas del 7% y necesidad de revisión de 1,7% (14).
Los seguidores del "CRUCE DUODENAL" también refieren buenos
resultados: HESS 80% de PEP a los 2 años y 70% a los 8 años, MARCEAU
75% de PEP con mortalidad postoperatoria de 1,1% y BALTASAR 74% de PEP a los
2 años, 80,4% a los 3 y 86,5% a los 4 (3,15). La operación de
SALMON logra PEP entre 64-78%, con mortalidad de 0% y tasa de complicaciones
de 20%, con anemia de 12 a 20% e hipoalbuminemia de 1,8% (7).
Los estudios
comparativos de
resultados se han centrado entre los
de la GVA y del BG, habiendo cuatro buenos estudios controlados aleatorizados(ECA)
(SUGERMAN et al 1987, HALL et al 1990, McLEAN et al 1993, HOWARD et al 1995)
(2,16). En todos, menos en uno (16), la PEP era significativamente más
importante para los BG que para la GVB, tanto a corto como, sobre todo, a largo
plazo. En los ECA, la pérdida de EP oscila entre 39 y 48% para la GVA
y 56-68% para el BG. Existe similar morbimortalidad (16), pero con mayores problemas
en la GVA en cuanto a vómitos e intolerancia alimenticia (76% vs 7%)
(2,13).
A.5.REVISION DE LOS PROCEDIMIENTOS BARIATRICOS FALLIDOS.
|
Todos
los procedimientos vistos tienen una tasa de fallo entre 5 y 10% (2). La mayoría
por fallo en el grapado, estenosis o dilatación de los estomas y de las
bolsas gástricas, con pérdida inadecuada de peso y otras complicaciones.
La revisión quirúrgica es un reto importante y está asociado
con un mayor índice de complicaciones y fallos secundarios que los obtenidos
en la primera cirugía (2,12). Se han referido distintas actuaciones en
la cirugía de revisión. Ante la permeación del grapado,
tanto en la GVA como en el BG, la reintervención va encaminada a realizar
en dicho lugar un nuevo grapado o, mejor, un grapado-sección. Cuando
fracasa bariatricamente una GVA íntegra, se recomienda convertirla en
un Bypass
gástrico, para lo que se utiliza preferentemente, por su sencillez, la
sistemática de SALMON(fig 4-3). Ante un fallo de un BG se recomienda
aumentar la longitud de su rama alimentaria a más de 100 cm o convertirlo
en un Bypass
gástrico distal estándar. En estos últimos, cuando están
gravados por exceso de pérdida de peso o grave alteración metabólica,
se recomienda, o bien alargar la longitud del brazo común unos 150 cm,
o bien restaurar de nuevo la continuidad intestinal previa. Cuando el fracaso
se da en el BAG, se recomienda el sustituir la banda o realizar otra técnica
bariatrica tipo Bypass.
B. CIRUGIA BARIATRICA LAPAROSCOPICA |
Aunque, como acabamos de ver, la cirugía laparotómica
consigue resultados bariátricos buenos y con razonables cifras de morbimortalidad,
aún en enfermos con gran comorbilidad y altos IMC, sus agresivos y amplios
abordajes, son causa, en gran parte, de muchas de sus complicaciones. La cirugía mínimamente invasiva,
por abordaje laparoscópico, tiene teóricamente un beneficio evidente.
Al minimizar el acceso incisional, se consigue una recuperación más
temprana, menos dolorosa, y sin las temidas complicaciones parietales precoces
(seromas e infecciones) y tardías (eventraciones). Además, la
atenuación tanto de la respuesta hipermetabólica como de la caída
inmunitaria postoperatoria típicas de este abordaje, la demostrada preservación
de la función pulmonar que consigue, su menor incidencia de íleo
y reducción de adherencias postoperatorios que ofrece la técnica
laparoscópica, presupone que la morbimortalidad perioperatoria será
lógicamente menor y la convalecencia más corta (17). En estos
últimos años la cirugía laparoscópica está
demostrando poder reproducir con seguridad casi todas las técnicas utilizadas
por la laparotómica, ya desde que en 1993 CAETANO en Italia lograra el
primer bandaje gástrico laparoscópico y WITGROVE en USA su primer
Bypass
gástrico con este tipo de abordaje. Aunque, evidentemente, este tipo
de actuación exige amplia experiencia y una larga curva de aprendizaje,
por su dificultad, así como perfeccionamiento aún necesario de
técnicas y utillaje, de su desarrollo se espera significativos beneficios
para los OM.
En los últimos tiempos
estamos asistiendo a una formidable oferta de información al respecto,
que invade tanto las revistas dedicadas al tema, como a las de tipo general
y hasta electrónicas (18). Numerosos trabajos, generalmente prospectivos
y pocos de tipo controlado(19), nos están ofreciendo los resultados,
aunque aun no a largo plazo por lo reciente de la técnica, y centrados
mayoritariamente en las técnicas de bandaje ajustable gástrico,
gastroplastia vertical anillada y Bypass gástrico. Hay, en reciente publicación,
dos excelentes estudios de revisión (17,19). El Bypass gástrico distal está aún, en laparoscópia,
en fase preliminar por lo que lo excluiremos de nuestros comentarios.
El bandaje
gástrico laparoscópico,
con el que se logra la colocación de una banda ajustable en todo similar
a la laparotómica , es la técnica bariátrica más
utilizada hoy en Europa y la que mayor número de publicaciones suscita
en el mundo. En USA es una técnica pendiente de próxima autorización
por la FDA que ya ha realizado un estudio controlado piloto de 250 pacientes
(GREENSTEIN et al 1999) (17). En la revisión de SCHAUER et al, de 3072
pacientes con IMC entre 42 y 48% y referidos en 7 series recientes (1997-99),
todas ellas con más de 200 pacientes, y una hasta con 894 (ZIMMERMAN
et al 1999), se aprecia PEP de 40-70% entre 1-5 años, siendo la duración
de la intervención entre 35-90 minutos, la tasa de conversión
de 0-4%, la mortalidad postoperatoria baja (0,06%) y la estancia hospitalaria
de 2-4 días (17)
(Tabla
I). Se consiguen tasas bajas de morbilidad
tanto temprana (intolerancia alimenticia 0-11%, infección 0,1%, hemorragia
0,5%) como tardía (2-8%). Entre éstas últimas las más
importantes son: el deslizamiento de la banda (2-8%), la dilatación de
la bolsa (5%) y la erosión de la banda (1%), existiendo un 13% de necesidad
de reintervención. Tal vez la mayor desventaja de esta técnica,
que es a la vez su ventaja, es la necesidad, como ya veíamos en la técnica
laparotómica, de los repetidos ajustes que requiere la banda. Aún
no hay datos suficientes de resultados a largo plazo (19). Se ha referido en
varios trabajos que la PEP que logra esta técnica va siendo progresivamente
mayor a medida que transcurren los años, y así lo demuestra un
trabajo prospectivo con 302 pacientes (O'BRIEN et al 1999) que lo observa durante
los cuatro años de su seguimiento, desde 51 +/- 17 (1º año)
hasta 68 +/- 21(4ºaño), de lo que se deduce que es necesario un
seguimiento más largo pare ver cuando se consiguen los resultados máximos
y cuanto se mantienen (20). Ha sido comparada al BAG( de WIT et al 1999) y a
la GVA (SUTER et al 1999) laparotómicos , con resultados bariátricos
y de morbilidad mayor similares, aunque con mayor confort y menor incidencia
de complicaciones parietales para el BAG laparoscópico(18).
La Gastroplastia
vertical anillada laparoscópica,
de diseño igual a la laparotómica, se realiza fundamentalmente
en algunos Centros europeos, siendo menos utilizada actualmente en USA (17).
Se consigue en tiempos operatorios entre 60-120 minutos, con tasa de conversión
de 1-5%, mortalidad postoperatoria de 0-1,7% y estancia hospitalaria de 1-4
días
(Tabla I).
Las complicaciones tempranas más frecuentemente referidas son la estenosis
del estoma (0-2%), la fístula anastomótica (0-1,7%), el absceso
subfrénico (0-2%), hemorragia digestiva (0-1%) y complicaciones pulmonares
y tromboembolismo pulmonar ente 0 y 3% siendo este último la mayor causa
de mortalidad postoperatoria y, entre las complicaciones tardías, el
reflujo gastroesofágico (0,5-12%), la permeación del grapado (0-3%)
y la intolerancia alimenticia (0-2%). En la revisión de 7 series significativas
con 913 enfermos, publicadas entre 1998-1999, se consiguen PEP entre 61 y 75%
en los tres primeros años
(Tabla I).. Tampoco hay datos a largo
plazo. Por desconocidas razones la pérdida ponderal es mayor a las que
veíamos que obtenían las GVA laparotómicas, a pesar de
que hay un estudio controlado aleatorizado en Bélgica (AZAGRA et al 1999),
de metodología discutible, que al compararlas no encuentra diferencias
de resultados salvo el mayor número de complicaciones parietales de las
laparotómicas (15,8% vs 0%) (17,19).
El Bypass gástrico laparoscópico tiene un mayor desarrollo en USA sobre todo por la
experiencia aportada por su pionero, el Dr. Alan WITTGROVE de California, que
suma ya 500 pacientes publicados y la del Dr. Philip SCHAUER de Pittsburg con
275 (8,17). La intervención, como es habitual en las series americanas,
se realiza en pacientes con un mayor IMC (42-55%). Requiere tiempos operatorios
mayores, entre 2 y 4 horas, siendo su mortalidad postoperatoria de 0,2%
(Tabla I)..
La tasa de complicaciones es mayor a la de las anteriores técnicas, sobre
todo por un incremento del número de fugas anastomóticas (1,5-7%)
que hace que algunos recomienden reforzarlas con sutura continua y Lapra-Ty,
obstrucciones intestinales (1-4%), hemorragia digestiva (0-6%) y úlceras
de boca y estenosis en el estoma(2,6%) (17). La mayoría de las series
referidas, salvo las dos citadas antes, ofrecen un número limitados de
pacientes, entre 29 y 63. La tasa de reintervención está en 15%
(19). Los resultados bariatrícos que se consiguen son muy buenos, con
PEP entre 68 a 80% hasta los 5 años, aunque faltan valoraciones a más
largo plazo (17). No hay series comparativas con esta técnica. Actualmente
algunos grupos están intentando paliar la gran dificultad de la técnica
con la ayuda que se consigue por la introducción de una mano del cirujano
a traves de una mínima incisión protegida contra la fuga del neumoperitoneo
(sistemas Hand-port o Pneumo sleve) (17).
CIRUGIA PLASTICA DE CONTORNEADO CORPORAL |
Cuando en el Obeso Mórbido se ha conseguido la máxima
pérdida del exceso de peso, cosa que generalmente ocurre entre el primero
y el segundo año de la intervención, la pérdida de grasa
subcutánea junto al fallo en la adaptación compensatoria de la
piel que la recubre, hace que el contorno corporal se deforme más o menos,
lo que supone un trauma psicológico que puede ser considerable para algunos
de estos pacientes. Hay varias zonas donde ello ocurre significativamente: en
el abdomen (abdomen péndulo o "delantal"), en las mamas (mamas
ptósicas), en los brazos (deformidad en "aleta de murciélago")
y en los muslos, sobre todo en su cara interna
(Fig. 6). Ante ello, la única solución que tiene el cirujano plástico
de la Unidad, es la de la resección del tejido redundante y la plastia:
abdominoplastia, mastoplastia de reducción/mastopepxia, braquioplastia
y reducción del muslo, enunciadas en frecuencia decreciente de su realización
en estos pacientes (21) (fig6 ). Frecuentemente se combina, durante la ejecución
de estas técnicas, la reparación de cualquier proceso herniario
previo o laparocélico con las técnicas habituales de rafia o plastia
según proceda. La máxima satisfación de los pacientes la
dá la abdominoplastia, y, la menor, la reducción de muslo que,
además, ofrece la mayor incidencia de complicaciones (isquemia de bordes,
dehiscencia de suturas, pérdida de sustancias, linforreas de larga duración)
que a veces hacen penoso y largo el postoperatorio y con resultados plásticos
malos.
EL PROBLEMA DE LA ELECCION EN LA CIRUGIA BARIATRICA |
|
Durante
los 50 años de la historia de la Cirugía Bariátrica se
ha estado buscando la intervención "ideal", que consiguiera
pérdidas duraderas de más del 50% ponderal ideal, que tuviera
bajo riesgo, con pocos efectos secundarios, que fuera técnicamente asequible
y de la que se siguiera una buena calidad de vida. Hasta ahora hemos visto que
muchas se han acercado a este "desideratum", aunque lo han hecho con
una oferta diferenciada
(TablaI I).(22). Por otra parte, también
los obesos clínicamente mórbidos tienen grandes diferencias en
sus hábitos alimenticios y en su IMC que influencian en los resultados.
Todo este aspecto diferencial nos lleva a considerar que, en el momento actual,
hay que alejarse del concepto de una única intervención aplicable
como "gold standard" a todos los obesos. Más bien, la indicación
de la técnica debe ir matizada e individualizada, para que sea la más
adecuada al obeso particular que estamos tratando.
En nuestra práctica actual
ofertamos las cuatro clases de técnicas que hemos visto, las dos restrictivas
puras (BAG y GVA) y las dos malabsortivas mixtas (el Bypass gástrico y el Bypass gástrico distal, preferentemente el SALMON),
de una manera diferenciada y valorando tanto el IMC como los hábitos
nutricios. Se establecen para ello tres grupos de indicaciones:
1º.IMC
40-49,9%. A los grandes comedores
o comilones se les indica preferentemente las técnicas restrictivas:
gastroplastia vertical anillada laparotómica o bandaje ajustable gástrico
laparoscópico. A los demás (comedores de dulces y picoteadores),
aunque también a los grandes comedores, recomendamos el Bypass gástrico laparotómico, del que utilizamos
preferentemente el diseño tipo SALMON proximal.
En este mismo grupo incluimos
también a aquellos pacientes entre 35 y 39,9% con indicación de
cirugia bariatrica.
2º IMC
50 -54,9%. Se indica Bypass gástrico
laparotómico con rama alimentaria larga, de más de 100 cm.
3º IMC
> 55%. Bypass
gástrico distal, preferentemente de tipo SALMON o ESCOPINARO.
DECÁLOGO DE CONCLUSIONES
|
1- La OM es una enfermedad crónica,
progresiva y grave, por su comorbilidad relacionada múltiple, que lleva
a un acortamiento de la vida y a una limitación funcional y psicosocial
significativa, y compleja tanto por su etiopatogenia, aún del todo no
aclarada y multifactorial (herencia, entorno, cultura, aspectos psico-socio-económicos)
como por su difícil tratamiento exitoso.
2- El tratamiento médico
del OM, basado en dietas, ejercicio y fármacos, no ha demostrado ser
eficar a largo plazo.
3- El tratamiento quirúrgico
del OM es necesario, ya que es el único método probado para poder
conseguir un control duradero del peso y porque ha demostrado que, secundariamente,
alivia y controla la comorbilidad asociada a la obesidad.
4- La cirugía debe ser
ofrecida a obesos mórbidos con IMC>40%, bien informados, motivados
y con aceptable riesgo quirúrgico. También a los obesos con IMC
35-39,9% con condiciones mórbidas de alto riesgo o graves problemas físicos.
5- La cirugía laparotómica
gastrointestinal ofrece diseños bien estandarizados, de bajo riesgo,
con mortalidad de 0-1%, pocas complicaciones mayores (1,3% ) y menores (5,2%)
y estancias hospitalarias medias de 4,7 días.
6- Unos son de tipo restrictivo
puro (gastroplastias y bandaje ajustable gástrico), que reducen la cantidad
de alimento que se puede ingerir y que causan saciedad temprana, que supone
una motivación y ayuda para el seguimiento de una dieta adecuada posterior.
7- Otros son malabsortivos mixtos
( Bypass
gástrico proximal y Bypass gástrico distal) que, a la acción
restrictiva alimenticia que tienen, se añade una alteración de
la digestión de los alimentos ingeridos con lo que se consigue pérdida
ponderal mayor y más duradera, pero que requieren seguimiento nutricional
y metabólico a largo plazo para evitar sus complicaciones malabsortivas
graves.
8- Con todas las técnicas
bariátricas citadas se consiguen buenas pérdidas de exceso de
peso buenas, aunque se considera que más intensas, duraderas y con mayor
placer alimenticio, con las malabsortivas.
9- La cirugía laparoscópica está siendo causa,
en estos últimos años, de un gran desarrollo alternativo al laparotómico,
tanto en indicación como en realización, porque ha demostrado
poder ejecutar con seguridad todos sus diseños bariátricos, con
similares resultados exitosos y mayor confortabilidad para el paciente. Aún
debe pasar la prueba de la demostración del mantenimiento de sus resultados
a largo plazo. Aún requiere mayor perfeccionamiento técnico que
facilite, y generalice, su practica.
10- No hay actualmente un gold standard único para la técnica
a utilizar y se debe hacer una indicación individualizada. Los más
utilizados son la gastroplastia vertical anillada y el bandaje ajustable gástrico
laparoscópico entre las restrictivas y el Bypass
gástrico entre las malabsortivas. Hoy, los
cortocircuitos distales quedan, minoritariamente, relegados al tratamiento de
los obesos supermórbidos.
Bibliografia