|
A pesar de
llamarse como la hermanastra de Cenicienta, Anastacia no tiene a quién
envidiar. Ni
Britney, ni Christina deberían preocuparse, ya que ella dice que lo
suyo es otra cosa. Aunque también es rubia y aprovecha cada ocasión
para lucir sus abdominales, a la “rubia de voz negra” le
interesa marcar su territorio personal: “Me habían contado que
necesitaba tener un determinado aspecto, sonar de un determinado
modo, moverme de una determinada manera y yo simplemente quería
cantar. Me pedían que suavizara mi música o me ubicara en la zona
del hip hop. Nadie creía que yo lograría ser yo misma”.
Nacida en Chicago, Anastacia Newkirk creció junto a un padre
cantante y una madre actriz de teatro y comedias musicales de
Broadway. Ella fue quien hizo a Anastacia escuchar –y amar- los
viejos discos de Barbra Streisand y Elton Jhon, que luego se
transformó en su máximo ídolo.
Cuando tenía 13 años, le diagnosticaron la enfermedad de Crohn,
una fuerte inflamación intestinal que conlleva la debilidad del
aparato inmunológico y que, si bien es congénita, se desencadena
por crisis emocionales. Pero a pesar de que la enfermedad no tiene
cura definitiva, la cantante logró encontrarle el aspecto positivo:
“Lo que es visto como una maldición para algunos, es un regalo
para mí, porque me ha ayudado a descubrir quién soy realmente como
persona. La enfermedad me ha abierto una ventana a mis propias
emociones, lo cual me provoca vivir cada momento y entender
exactamente cómo me estoy comportando en una situación
concreta”.
Actualmente, Anastacia aprovecha su popularidad para difundir su
mensaje y consejo a todos los que la escuchan: ´”Para los
enfermos de Crohn, reprimir nuestras emociones o enmascararlas hace
aumentar los síntomas de infelicidad”.
Durante su adolescencia, la cantante se graduó en una escuela de
arte, comenzó a interesarse por la poesía y
por el baile, hasta conseguir trabajo de bailarina en videos de MTV.
Para mantenerse, también tuvo que trabajar como recepcionista en
una peluquería de Los Ángeles y nunca hubiera imaginado, en ese
entonces, que el salto a la fama vendría poco después de que la
despidieran de aquel trabajo.
La popularidad llegó cuando su manager logró ubicarla entre los
participantes del programa “Se busca una estrella” de MTV.
Anastacia clasificó para la final y aunque no ganó, hasta Michael
Jackson llamó a su casa para decirle que podía ser una artista del
ámbito mundial. Los productores también la buscaron, hasta que la
futura estrella firmó el contrato que daría vida a su primer álbum,
“Not that Kind” y con un productor de Mariah Carey y Celine Dion
a su disposición.
crédito: ciudad
internet |