TRABAJOS MANUALES
Disclaimer:
Son de Chris, recononzcámolo, si yo los tuviera les habría hecho hacer este
relato hace muuuucho tiempo.
Tipo: NC –17
Nota: Si hay algún
NoRomo por favor que no lo lea, le tendrían que llevar a urgencias por parada
cardiaca. Yo lo aviso.
Dedicatoria: A todos los
que me han apoyado siempre en todos mis relatos Katherine_m_s, sorenson, MCBD,
paulax, jade spooky_girl, ECA, judymulder, ILI... Sois las mejores y tendríamos
que quedar algun día. ¿no?
Feedback: Ya lo sabéis,
si queréis tener una amiga loca (muy loca ^_^) por expe x, aquí tenéis mi
mail: [email protected]
Scully, Mulder y Skinner
iban en un coche en dirección a Washington. Los tres habían participado en un
caso que no se parecía en nada a un Expediente X, cosa que había disgustado a
Mulder.
Skinner iba conduciendo,
Mulder en el asiento delantero y Scully en el trasero.
No hablaban entre ellos y el silencio que reinaba entre ellos se estaba
volviendo incómodo.
De repente sobre el
parabrisas cayó un copo de nieve, luego otro y otro... Cosa que no era extraña
puesto que se encontraban en invierno y en ese tiempo había unas grandes
nevadas por esos sitios.
-Señor –dijo Scully-
¿Cuánto falta para llegar a Washington?
-No lo sé Scully, quizá
unas dos horas como mínimo.
-¿Y si paráramos en un
motel? Está empezando a nevar y ya es de noche.
-Está bien ¿Qué le
parece Mulder?
-Que es una buena idea.
Hemos pasado más de cinco horas en el coche y mis músculos están más que
agarrotados.
Scully sonrió pensando
que si el músculo que estaba pensando estaba también agarrotado. Al darse
cuenta de lo que estaba pensando se sonrojó.
-Veremos si hay algún
motel por aquí –Mulder miró el mapa de carreteras- El más cercano es el
Aaron Burr
-¿Ese no fue el motel
al que fuiste para la misión de incógnito hace tiempo?
-Sí.
-¿Sabes? –dijo
pensativa Scully- Cuando fui a seguirte me confundieron con tu mujer.
-No me extraña –dijo
riendo Skinner- Forman una bonita pareja.
Los dos se quedaron
mirando a su jefe pensando si habían oído bien o si Skinner estaba drogado y
no sabía lo que decía.
Skinner se desvió en
dirección hacia el motel. Aparcó y salieron del coche. Hacía un noche que
helaba hasta lo más profundo de sus huesos. Fueron a la oficina.
-¿Hola?
Skinner tocó la
campanilla que había encima de la mesa. Una mujer de unos cuarenta años salió
a recibirles. Mulder suspiró tranquilo, al fin y al cabo no le reconocerían.
-Buenas noches, queremos
tres habitaciones.
-Lo siento –dijo la
mujer consultando el listado de habitaciones- Sólo me queda una habitación de
matrimonio.
Skinner se giró para
consultar a Mulder y a Scully. Los dos se encogieron de hombros. Lo que fuera
por no pasar dos horas en un coche en medio de una nevada.
-Nos la quedamos. ¿Hay
sofá para el tercero?
-Sí, el sofá es cómodo
para dormir. Acompáñenme.
Los tres siguieron a la
mujer hacia su habitación. Está abrió la puerta y les dejó entrar.
-Como ven no es muy
pequeña, aquí podrán dormir los tres sin problemas.
-Gracias –contestó
Skinner.
La mujer se fue y los
tres se quedaron solos en la habitación.
-Creo que lo mejor será
que traigamos aquí nuestro equipaje –sugirió Scully
Salieron de la habitación
y se dirigieron al coche. Cogieron su equipaje y volvieron a la habitación.
-¿Cómo nos
repartiremos? –dijo Mulder quien rezaba para que le tocara en la cama con
Scully.
-Nos lo repartiremos a
suertes usted y yo. La agente Scully por supuesto dormirá en la cama.
-Gracias señor
-¿Nos lo jugamos a
suertes? –Skinner asintió- ¿Piedra, papel o tijeras?
-Es un buen juego.
Scully permanecía
atenta a la conversación entre Mulder y Skinner deseando que ganara el primero.
La verdad es que no le apetecía pasa la noche con su jefe en la cama. Miró la
mano que se ponían detrás los dos. Mulder eligió papel y Skinner piedra. Casi
se pone a bailar la danza de la victoria que se sabía de memoria a causa de ver
cien mil veces el video de “Las Superestrellas de la SuperBowl” que le regaló
Mulder cuando apareció después de estar en coma. Enseñaron la manos y vio un
amago de sonrisa en los labios de Mulder.
-Lo siento señor, le ha
tocado el sofá.
-No importa. Si la
encargada ha dicho que es cómodo... –se resignó Skinner- Me voy a cambiar.
Skinner entró en el baño
mientras que Mulder se acostó en la cama.
-Wow! –se sorprendió-
Esta cama es de agua.
-¿De agua? –preguntó
extrañada Scully- ¿Desde cuando los moteles tienen colchones de agua? Supongo
que te vas a marear.
-A lo mejor al estar
contigo me calma todas mis fobias –contestó Mulder sin pensar en lo que
estaba diciendo.
Scully se tumbó a su
lado y le miró a los ojos. Quería saber si lo que había dicho Mulder era
verdad o una de su indirectas que quedaban en nada. Vio en ellos que Mulder sentía
lo que decía. Sin pensarlo mucho le acarició la mejilla, cosa que sorprendió
a Mulder.
Skinner salió con un
pijama a rayas rojas y azules. Scully se tuvo que contener una carcajada al ver
a su jefe con semejante pinta.
-Dios –le susurró a
Mulder- Esta noche voy a tener pesadillas. Necesitaré ir a un psicólogo para
superar esta visión.
Mulder que no se había
dado cuenta de que Skinner había salido del baño se giró y al verlo dio un
respingo.
-Señor está muy bien
así. –dijo burlándose de él.
-Ríanse, ríanse, ya se
que estoy ridículo con esto pero es lo único que tenía en la maleta limpio.
-No, señor, está mejor
así que con sus trajes –dijo Scully con una carcajada.- Bueno ahora me toca a
mí.
Entró en la habitación
y se puso su pijama de seda azul. Cuando salió Mulder y Skinner estaban
hablando muy animadamente.
-Y luego en el último
segundo el pívot de equipo encestó un triple que nos hizo ganar el partido.
-¿De que habláis?
-De el último partido
de los Knicks.
-¡Ah! Que
interesante... –dijo con sarcasmo
-Ya sé que tu prefieres
el béisbol- dijo Mulder yendo al baño.
Scully se sonrojó al
pensar en esa noche en la que Mulder le enseñó a jugar al béisbol. Skinner la
miraba expectante, como queriendo saber que era pero dudando en preguntárselo.
-Es que Mulder me enseño
a jugar al béisbol.-dijo tumbándose en la cama y mirando al techo para así
ahorrarse la mirada de su jefe.
Dejo contar las manchas
de humedad cuando se oyó abrir la puerta del baño. Mulder salió con una
camiseta gris y un slip.
-Scully no te importará
que duerma así ¿Verdad? Es que no me he traído pijama.
-No, no importa Mulder
¿Qué lado de la cama prefieres?
-El izquierdo.
-Pues yo creo que deberíamos
de ir a dormir –aconsejó Skinner- Mañana nos levantaremos pronto.
Skinner apagó la luz de
la habitación y Mulder y Scully se metieron en la cama. Skinner se durmió
enseguida o eso dejaban entrever sus ronquidos. Pero ellos no. Además de los
ronquidos de Skinner había algo que no los dejaba dormir. Qué los dos estaban
muy cerca uno del otro. Se oían respirar, se podían oler, incluso. Los roces
sin querer provocaban chispas entre ellos.
-Scully –dijo Scully
al cabo de una hora- ¿Estás durmiendo?
-Aunque quisiera no podría
–dijo haciendo referencia a los ronquidos de Skinner.
Mulder se giró para
enfrentarse a Scully. Por la luz que entraba de la ventana se la veía como un
ángel caído del cielo. Scully al notar que Mulder la estaba mirando también
se giró y le sonrió.
-Te quiero –dijo
Mulder.
Scully se quedó a
cuadros. No se esperaba esta declaración de Mulder en ese momento. Sin embargo
un escalofrío le recorrió la espalda y la vocecita de la racionalidad le decía
que esta vez sí que podría ser en serio. Sin embargo intentó asegurarse.
-Mulder ¿Estás
drogado?
-No estamos en un
hospital. Aunque ese día también te lo dije de verdad.
-¿Y a qué ha venido
esa declaración? –Scully quería hacer sufrir a su compañero de cama antes
de decirle que sus sentimientos eran recíprocos.
- No lo sé. Pero olvídalo.
No es un buen momento –dijo tristemente.
Mulder hizo un amago de
girarse al otro lado pero Scully lo detuvo.
-Eh... Tranquilo. Creo
que compartimos el mismo sentimiento.
Mulder se empezó a
acercar a Scully. Ella sentía el aliento de él en su boca. Le paró poniéndole
un dedo.
-Sólo quería estar
segura –dijo ella
-Entonces ¿me quieres?
Como respuesta Scully
recorrió la distancia que le quedaba para poder fundirse en un apasionado beso.
Lo había deseado tanto que no pensaba que esto era real. Pero lo era: una mano
fuerte en su nuca, una boca auténtica besando la suya, una persona auténtica
fundiendo el aliento con el de ella. Fue un beso lento, tierno, suave y tenía
conciencia de todos los detalles: los dedos de Mulder removiéndole el pelo, el
cálido aliento sobre su mejilla, la boa que no cesaba de moverse, los dientes
que mordisqueaban sus labios y la lengua exploradora que se apretaba contra su
labios y buscaba la suya, abrió su boca.
Se separaron al cabo de
un momento, entonces ella aprovechó para revelarle los sentimientos que había
tenido escondido durante tantos años a Mulder.
-Te quiero.
Mulder sonrió y
volvieron a enzarzarse en la batalla que habían comenzado hacía poco. Mulder
bajó la mano y sus dedos se colaron en el pijama de Scully empezando a
acariciar sus pechos. Scully paró de pronto
-¿Qué pasa? –dijo
Mulder un poco molesto.
-Mulder, Skinner está a
menos de cinco metros de nosotros.
-¿Y qué? No creo que
nos oiga con la serenata que está montando él mismo.
-Además...-dijo un poco
tímida- No querría que nuestra primera vez fuera en un motel
con mi jefe presente.
-¿Entonces?
-Que podríamos
disfrutar igual de otra forma –dijo metiendo la mano en el slip de Mulder y
acariciándole el pene.
Mulder comprendió
enseguida que es lo que quería hacer y sonrió. La verdad es que no conocía la
faceta Scully-amante de su compañera pero por lo que había visto le iba a
gustar. Se dejo llevar por las sensaciones que sentía por lo que les estaba
haciendo su compañera. Le desabrochó la camisa y vio que no llevaba sujetador
puesto y que podía ver sus pechos. Eran preciosos, blancos como la nieve
coronados con unos pezones rosa. Acarició el pezón izquierdo haciendo que
Scully dejara de hacer lo que estaba haciendo y jadeara de placer. Ahora le
tocaba a él.
Le sacó la camisa y
lentamente Mulder se fue acercando al pecho de Scully. Los rozó con la lengua.
Primero uno luego el otro. Scully se estremeció de placer. Luego los mordisqueó
con extrema suavidad, Mulder empezó a chuparlo, Scully aplastó la cabeza de
Mulder contra sus pechos. Él, en respuesta, chupó con mayor fervor.
Cuando Mulder descansó
un momento ella empezó a bajarle el slip. Mulder alzó las caderas para que lo
hiciera mejor. El pene se irguió en libertad, como el mástil de una bandera.
Mulder se quedó quieto, intuyendo que así lo deseaba ella. Scully se apoderó
del miembro y sus esbeltos dedos envolvieron la gruesa vara. Miró a Mulder. Su
rostro estaba encendido de deseo y su respiración se había acelerado. Empezó
a acariciarle el pene hacia abajo con fuerza y hacia arriba con suavidad. Mulder
gimió, cerró los ojos y apretó las rodillas. Cuando ella repitió la caricia
por segunda vez, el hombre se agitó convulsivamente, su rostro se transformó
en una mueca y semen blanco brotó del extremo de su pene. Scully continuó
agitando el miembro, y cada vez salía mas semen. Un deseo incontenible se
apoderó de ella: sus pechos endurecieron, la garganta se le secó y notó que
un reguero de humedad mojaba la parte interna de sus muslos. Por fin, tras la
quinta o sexta caricia, todo terminó. Los músculos de Mulder se relajaron, su
rostro adoptó una expresión más serena y su cabeza se derrumbó de costado
sobre la almohada
-¿Ha estado bien?
–preguntó Scully susurrando
-¿Tú que crees?
–dijo Mulder lanzando una carcajada
-Shh! Skinner nos puede
oír.
-Ya falta poco. Ahora tú.
Mulder bajó los
pantalones de Scully y esta se los quitó sin ningún problema. Ella estaba húmeda.
Deslizó los dedos con suma facilidad entre sus labios. Se puso de rodillas
junto a ella para verla mejor. Los dedos de Mulder se movieron en su interior,
explorando el sexo de su compañera, su amante. Las caderas de ella se empezaron
a mover rítmicamente al compás de sus dedos. Él paró un momento y ella le
instó para que continuara. En vez de hacerlo con los dedos introdujo su lengua.
Gimió de placer al saber lo que Mulder estaba haciendo. Espasmos de placer
sacudieron su cuerpo. Mulder volvió a hacerlo con el dedo, no podía mantener
el ritmo con la lengua. Sintió que a Scully le llegaba el orgasmo y incrementó
el ritmo. Ella ahogó un grito cuando le sobrevino el clímax.
Después la sensibilidad
del punto se hizo insostenible y Mulder apartó la mano.
-Caramba –dijo Mulder
abrazándola con fuerza -¿Todo te lo tomas así?
Scully soltó una
carcajada y se abrazó más a Mulder.
-Creo que lo mejor es
que durmamos un poco ¿no crees?
-Voy a dormir como un
bebé.
-Lo mismo digo –dijo
Scully dándole un beso en los labios- Buenas noches.
Y se durmieron
abrazados.
A la mañana siguiente
el primero que se despertó fue Skinner quien vio a la pareja abrazada y desnuda
en la cama. Era de esperar, tanto tiempo deseándolo y la maldita norma del FBI
de no compartir habitación...
No les despertó. Por lo
que había oído esa noche se merecían un buen descanso. Entró en el baño a
arreglarse y peinarse (?), bueno, a darle brillo a su calva.
Cuando salió los
encontró ya despiertos y vestidos, por lo menos con lo que se acostaron anoche.
No dijeron nada, Scully entró en el baño a vestirse y luego lo hizo Mulder.
Cuando salió este,
Scully y él se miraron cómplices. Skinner notó el gesto y, como revancha de
haberse burlado de su pijama, dijo como sin querer:
-Agentes lamento mis
ronquidos, pero creo que la mayor parte de la noche no los oyeron, y no porque
estuvieran dormido precisamente –al ver que los dos se pusieron rojos de vergüenza
les guiñó un ojo y salió de la habitación- Pero no se preocupen, su secreto
está a salvo conmigo.
Ellos respiraron
tranquilos y sonriendo se acercaron el uno al otro y se volvieron a besar.
FIN
¿Qué os ha parecido?
Es el primer y el último NC –17 que escribo. Lo juro por Chris Carter. J
El final es un poco soso
pero es que no sé acabar los relatos... L