TERAPIA DE GRUPO

 

Resumen: A Mulder y a Scully les ha tocado pasar por el despacho de una psicóloga con intenciones poco claras...

 

Disclaimer: Como exista en Expe un personaje que se llame Sydney Taylor y que sea psicóloga, juro que rezo 1013 Carter Nuestros y me hago de la orden ChrisCarteriana. Por lo demás, son de ÉL.

 

Tipo: H, MSR un poco de UST (no mucho)

 

Spoilers: No ... Triangle, Small Potatoes, Never Again, 3, One Breath, Millennium…

 

Nota: Lo he ubicado en la séptima temporada, vosotros elegís el momento.

 

Dedicatoria: A Katherine_m_s, sorenson, MCBD, Paulax, L_Esculli, Jade, Spooky_Girl, ECA, ana-xf, agente_scully, WynonaRyder, TN1.... A todas por apoyarme para que escriba más relatos y por mandarme algún comentario. ¡Sois las mejores! Y por supuesto para los que lean este relato.

 

Feeback: Tú quieres enviármelo y yo quiero recibirlo. Entonces ¿Qué problema hay? Ya sabes: [email protected]

 

XXXXXXXXXXXXXXXXXXXX

 

Estoy nerviosa.

¿Qué digo nerviosa? Estoy histérica.

 

Me explico, soy Sydney Taylor una psicóloga que se consideraba afortunada hasta que perdió a los dados.

 

Ya sé que no tiene mucho sentido pero es que en el FBI los psicólogos tenemos la costumbre de jugarnos las sesiones a los dados, a las cartas, al parchís, total que ni las Vegas...

 

Pero la que me ha tocado a mí es un poco especial. Tengo que realizar una terapia de grupo a los señores Siniestro. Sí, sí, ya sé que es un apodo raro pero es el que les han puesto en el FBI por los casos en los que trabajan. En realidad se llaman Fox Mulder y Dana Scully y trabajan en la sección de los expedientes x.

 

En el FBI se les conoce a la perfección y yo creo que les tienen un poco de envidia porque son los que más casos resuelven, aunque no sea de manera científica y por los métodos de la oficina. Como también se conoce que los dos están solteros y sin compromiso y que no se sabe cuando se liarán. Hasta su jefe, el A.D. Skinner está preocupado porque sus otros agentes están todo el día comentando que si Mulder esto que si Scully aquello y claro, no trabajan.

 

Total que la  finalidad de esta sesión es liarlos, para qué nos vamos a engañar. Pero eso sí, sutilmente porque Mulder es licenciado en Psicología y lo podría descubrir.

 

Vamos a ver que me prepare un poco antes de que vengan, espero que no tarden y no me tengan que encontrar subida por las paredes.

 

“Nombre: Fox William Mulder

 Fecha de nacimiento: 13 de Octubre de 1961...”

 

TOC, TOC

 

Sydney Taylor (T): Pueden pasar.

 

Se abre la puerta y ya puede empezar mi pesadilla. Mejor dicho la mitad porque solo aparece la señora siniestro, también conocida como la Reina del Hielo, la agente Scully.

 

S: Buenos dias

T: Buenos días agente Scully ¿Y el agente Mulder?

 

Me mira como si fuera uno de esos hombrecillos verdes que investigan.

 

S: ¿No ha venido todavía? Se le habrá hecho tarde. Mulder es así.

 

Una de las cosas de la terapia es hacer una sesión individual. Y ya que el agente Mulder no está aquí hay que aprovechar la situación ¿No?

 

 

 

T: ¿Y como es el agente Mulder?

S: Esto es parte de la terapia.

T: Sí.

 

Scully se queda pensativa como si quisiera encontrar las palabras adecuadas para no dejar a su compañero como un idiota integral.

 

La mayoría de los agentes no hace eso. La mayoría saca todos los trapos sucios de su relación, tanto profesional como personal.

 

S: Mulder es una persona que no le importa lo que piense la gente de él, lucha por todo lo que le importa. Es una persona honesta –al decir esto se le iluminan los ojos- decidida, ha sufrido mucho en su vida y eso le ha marcado. Me ha apoyado en los momentos difíciles...

 

La puerta se abre y aparece el señor siniestro y la agente Scully se para de decir lo que estaba diciendo.

 

S: Mulder, antes de entrar se toca la puerta.

M: Lo siento –dice con una cara de no haber roto un plato en su vida- con las prisas de llegar tarde...

 

Mulder se sienta en la silla libre que hay al lado de Scully. Se miran a los ojos y se hacen una media sonrisa, supongo que ese será su saludo.

 

Ahora que me acuerdo, no me he presentado. Ya sé que ellos me conocen pero presentación oficial no la he hecho.

 

T: Ahora que están los dos me presentaré. Soy Sydney Taylor y les voy a hacer una terapia de grupo.

M: ¿Por qué a nosotros?

T: Todos los agentes del FBI tienen que hacerla para que no haya problemas. –digo con mi tono no-me-repliques-o-te-mando-al-manicomio.

 

Por sus caras no les ha gustado mi respuesta pero, aunque lo que he dicho es verdad, el motivo real no es ese. ¿Tengo que repetirlo? Vale si no os ha quedado claro, el motivo de esta sesión es liarlos.

 

T: Viendo que usted no venía a la agente Scully ya le estaba haciendo la sesión individual. Agente Mulder ¿Podría salirse un momento mientras acabamos?

M: Claro.

 

Mulder se levanta y se va. Scully se ve un poco incómoda y de eso deduzco que no le gusta hablar mucho de su compañero. Le sonrio para tomar confianza con ella.

 

T: Creo que podemos continuar. Me estaba diciendo como era el agente Mulder.

S: Ya se lo he dicho todo. Mulder es una persona que puedes contar con ella cuando quieras.

T: ¿Cómo definiría su relación?

S: Somos buenos amigos.

 

¿Ya? ¿Sólo buenos amigos? ¿Con lo bueno que está, sólo amigos? Joder Scully te tienes que poner gafas porque si no ves al pedazo de bombón que te ha tocado como compañero... Scully, apruebo que te llamen la Reina de Hielo. ¿Nunca te derrites al ver a tu compañero?

 

T: Por favor agente Scully vaya a llamar a su compañero y salga usted unos minutos.

S: Claro.

 

Si Mulder es igual que ella y se le tienen que sacar las palabras con sacacorchos me van a tener que pagar el doble por esta sesión. ¿Él también dirá que son amigos?

 

M: Buenos días.

T: Buenos días agente Mulder. Como usted también es psicólogo supongo que estará familiarizado con todo esto.

M: No he ejercido nunca mi profesión. En algunos casos sólo trazo el perfil de los sospechosos.

 

Después de quedar como una idiota integral me dispongo ha hacerle las mismas preguntas que a ella.

 

T: ¿Cómo es la agente Scully?

M: Es mi piedra angular, mi credencial humano, sin ella me habría rendido hace mucho tiempo.

 

Con un esfuerzo sobrehumano de mi parte logro mantener la boca cerrada mientras dice eso de Scully. Wow, parece que no pudiera vivir sin ella.

 

T: ¿Eso se lo ha dicho a ella?

M: Sí.

 

Scully no es de hielo, si un hombre le dice eso seguro que se derrite. Me he convencido de que es de hierro que no se derrite nunca.

 

T: ¿Qué mas opina de ella?

M: Es una mujer extraordinariamente valiente por las cosas que ha pasado.

T: ¿Cómo definiría su relación?

M: Nuestra amistad se basa en el respeto y la confianza.

T: Agente Mulder por favor vaya a avisar a su compañera.

 

Y dale con amistad. ¿Tienen un contrato en el que dice que no se pueden liar o qué?

Scully entra y yo tengo que pasar al siguiente paso de la terapia, es decir tener confianza con ellos.

 

T: ¿Cómo quereis que os llame?

S: ¿Cómo?

T: Bueno, esto va a ser como una charla entre amigos y no creo que los amigos se llamen por el apellido...

M: Nosotros lo hacemos.

 

Vale, esto ya ha pasado de castaño oscuro, siete años trabajando juntos y ¿aún se llaman por el apellido?

 

T: Pues a mí llamarme Syd, así es como me llaman mis amigos. ¿Por qué os llamais por los apellidos?

M: Es una cosa entre nosotros, la cerveza y el té helado.

T: ¿Se puede saber?

S: Preferimos que corran las leyendas.

 

Mira la Scully que graciosa se ha levantado. Pues ahora me toca a mí serlo.

 

T: Scully, Mulder ha dicho que eres valiente por las cosas que has pasado. ¿Me podrías decir cuales?

 

Me está empezando a dar miedo la mujer esta porque si las miradas matasen Mulder ahora estaría carbonizado de la que le ha echado Scully.

 

S: Pues la muerte de mi hermana, mi padre y mi hija, mi cancer...

M: Además de los peligros que hemos corrido durante estos siete años.

T: ¿Me podeis contar algunos?

M: Pues viajamos a la Antártida para salvar al mundo de una plaga extraterrestre, un mutante come-higados la intentó matar como también un personaje salido de una historia le intentó sacar el corazón.

S: Basta ya Mulder, creo que Syd lo entiende.

 

Pues yo no entiendo nada ¿plaga extraterrestre? ¿Mutante come-hígados? ¿Personaje salido de una historia? Estoy pensando acabar con la terapia y mandarles al manicomio directamente.

 

T: ¿Habeis visto esas cosas?

 

Yo siempre me he considerado una persona de mente abierta pero esto ya sobrepasa mi límite. Y parece que notan que no les creo ni palabra.

 

S: Claro que sí –dice ante la mirada asombrada de Mulder- ¿No crees en esas cosas?

T: Yo creo que eso es demasiado fantástico para que sea verdad. ¿No teneis pruebas de eso?

S: No, es una lástima que no tuviéramos una cámara en esos momentos para hacerle fotos. Porque no tenemos ¿Verdad Mulder?

M: Creo que no, pero tenemos más cosas ¿Quieres ver una autopsia de un alien protagonizada por Scully? ¿Cómo se titulaba? ¡Ah sí! “Extraterrestre muerto: verdad o farsa”.

 

Vale, me estoy empezando a cabrear con estos dos. Una cosa es que la sesión sea una charla entre amigos y otra que se la tomen tan a cachondeo como se la esta tomando Mulder.

 

T: No, mejor no. Si queréis podemos pasar a otro paso de la sesión.

S: ¿No era una charla entre amigos?

T: Bueno los amigos también se cuentan que pensaron uno del otro la primera vez que se vieron. –Al ver que Mulder va a decir algo no le dejo. Je, je, me encanta hacer eso en las sesiones- Y no me vale lo que dicen todos. Me pareció una persona encantadora.

M: Pues era exactamente lo que iba a decir.

S: Mulder, te va a crecer la nariz.

 

Con lo grande que la tiene no creo que se note mucho. O quizá se puede parecer a la pirámide Keops...

 

M: Vaale, lo reconozco. Pensé que había venido a espiarme.

S: Eso ya está mejor.

T: ¿Creías que era un espía?

M: Una de mis cualidades es el no confiar en nadie –sonríe-  y los expedientes X eran, y son, una sección no muy apreciada en el FBI. Creía que ella me espiaba y si hacia algo mal, los cerrarían.

T: ¿Sigues pensándolo?

M: ¿Qué es una espía? No. Ahora ella es la persona en la que más confío, incluso más que en mi mismo.

 

Vale, que alguien me explique si esto no es una declaración en toda regla. Pero Scully no parece pillar la indirecta. Bueno, seguiré con la terapia a ver si hay suerte y terminamos a la hora de comer porque ya ha pasado media hora y no hay resultados.

 

T: ¿Y tu qué pensaste Scully?

S: Que me habían emparejado con un paranoico. Un hombre que buscaba hombrecillos verdes y que esperaba tener un encuentro en la tercera fase. Un hombre que, aunque fuera atractivo, estaba obsesionado con cosas que son inexplicables para la ciencia.

M: De ahí viene la “i” de FBI.

 

Quien haya pillado el chiste que levante la mano porque yo no. Y creo que es un chiste porque Scully ha sonreído, solo por eso. Porque yo no le veo ninguna gracia. Seguramente estarán recordando viejos tiempos.

 

T: ¿Recuerdos? –Mulder asiente- Ahora es la parte que más les gusta a los demás agentes, no sé si a vosotros. Ha llegado la hora de decirle a vuestro compañero lo que no os gusta de él o de ella.

 

Je, je. Para que vean que las terapias son divertidas. Aquí hay que mojarse y sacar los trapos sucios del compañero.

 

T: ¿Quién empieza?

 

Se quedan callados. Esto no es normal. Ninguna pareja se calla al llegar a este punto de la sesión. Normalmente tengo que pegar un chillido para poner orden. Si no quieren empezar lo tendré que echar a suerte a ver quién empieza.

 

Pito, pito, colorita, a quien le toca la preguntita. Y le ha tocado a... Mulder.

 

T: Mulder ¿Qué no te gusta de Scully?

M: Bueno –se queda pensativo- Lo que menos me gusta de Scully es que no comparte mi forma de pensar. Nunca estamos de acuerdo en nada. Tampoco me gusta las cosas que come ¿Helado de leche descremada? ¿Barrita de crema de queso? Eso no puede ser sano.

S: Mulder, es mi vida. No te metas.

M: Syd me ha preguntado y yo he contestado. Además no sé porque haces dieta. A me gustas como eres.

 

¿Eso ha sido una insinuación? O quizá no porque Scully ni le ha mirado a la cara lo que indica que se está cabreando y a la gente cabreada se le escapan muchas verdades.

 

T: Scully es tu turno.

 

Scully sonríe maliciosamente, afirmo lo de antes. Está cabreada. No me gustaría estar en el pellejo de Mulder en este momento.

 

S: Si hablamos de comida empezaré por ahí. Su comida consiste en pizza, hamburguesa y comida china. Eso si no es sano. En su nevera sólo hay un zumo de naranja que ha caducado hace años. Tiene unos peces que no se como no mueren de inanición.

M: Eh, que eso es personal.

 

Ahí me he perdido. ¿Qué es personal? ¿Sus gustos culinarios? ¿Qué tiene peces y no los cuida?

 

S: ¿Quieres que hable de trabajo? Pues hablaré de trabajo. No me gusta que me llames un sábado a las tres de la mañana para investigar un supuesto “caso” –al decir la palabra caso hace el gesto de comillas con los dedos- en un pueblo perdido que ni siquiera es un expediente x. También está nuestro despacho. Bueno, debería decir SU despacho porque en la puerta solo está su nombre. “Agente especial Fox Mulder”. Dana Scully como si no existiera. Y por no hablar del escritorio...

T: ¿No tienes tu propio escritorio?

S: ¿Qué es un escritorio? Ah, ya me acuerdo una tabla de madera con cuatro patas que la sostienen y que tiene cajones para guardar cosas –mira a Mulder como diciendo a-ver-si-te-enteras- del que en despacho solo hay uno. ¿Contesta eso a tu pregunta?

 

Definitivamente tengo miedo de la pelirroja. ¿Cuántas miradas de te-voy-a-sacar-el-intestino-y-voy-a-saltar-a-la-comba-con-él puede tener? A Mulder ya le ha echado tres y a mí una.

 

T: ¿Cómo os ordenáis en la oficina con un solo escritorio?

 

Eso, Syd ¿Tú no aprecias tu vida? Porque si sigues así puede convertir la mirada en realidad y no tengo ganas de morir tan joven.

 

S: ¿Ordenar? Syd deberías ver nuestro despacho. Menos en los archivadores hay expedientes por todos lo sitios. Encima del escritorio hay una pila de medio metro por lo menos. Por los corchos hay decenas de fotografías que no sé de donde han salido ¿Te sobran o te doy más ejemplos?

 

No. Creo que me hago una idea del desorden que reina en su despacho. Quería que se picaran no que se apuntaran con la pistola mutuamente.

Así que por no-se-cuantas-veces cambio de tema.

 

T: Ya se ve que sois muy amigos además de compañeros. ¿Salís por ahí a tomar algo después del trabajo?

S: ¿Salir juntos?

 

Ya estamos con la manía de contestar una pregunta con otra, todos los agentes lo hacen. Pronto llegarán a preguntas como “¿A qué huelen las nubes?”, “¿Qué sabor tiene el agua?”, “¿Cuál el significado de la vida?” y esta reunión acabará pareciendo un anuncio de compresas.

 

T: Sí, salir juntos, ir de copas, al cine ¿hacéis algo juntos después del trabajo?

M: Algo hacemos –dice con tono misterioso.

 

Scully levanta una ceja y se lo queda mirando y yo simplemente lo miro expectante

 

M: Revisamos los expedientes, redactamos los informes atrasados en casa de alguno...

 

Ya es oficial, son tontos del culo. No es normal que un sábado vayan a resolver algún caso pero redactar informes un sábado es desquiciante... Pero yo tengo que insistir a ver si cumplo mi misión.

 

T: ¿No habéis salido ningún día en plan amigos?

S: ¿Por qué tanto interés?

T: El FBI también se preocupa por la vida social de sus funcionarios.

 

Es la mentira más surrealista que me he inventado. ¿Alguien me ha creído? Desde luego ellos no y así me lo indican sus miradas.

 

S: Si tanto lo quieres saber los peces de Mulder tienen más vida social que yo. No tengo una cita desde hace unos tres años y encima el tío era un psicópata. Desde que trabajo aquí mis ligues han consistido en aburridos contables y psicópatas.

T: ¿Y tu Mulder?

M: Más o menos lo mismo. No he tenido una cita desde ni se sabe. La última que me acuerde fue con una mujer-vampiro que no me acuerdo como se llama. Fue cuando Scully desapareció por su abducción me sentía muy sólo y desesperado y bueno...

S: ¿Porqué no me lo dijiste?

M: Te encontraron en coma, estabas al borde de la muerte y cuando te recuperaste estaba tan contento que me olvidé. Además es mi vida, no tengo que contarte todo.

 

Mulder, eres hombre muerto.

Sr. Mulder ha sido agraciado con una autopsia gratis por gentileza de Dana Scully pero el plazo de validez es ahora mismo, da igual si usted está vivo.

 

Después de pensar estas paridas que quieren dar a entender que Mulder ha metido la pata hasta al fondo con Scully y esta lo quiere matar vamos a ver como lo rectifica y sale con vida.

 

M: Lo siento Scully no quería decir eso.

 

Es la excusa con más poca imaginación que he oído. Mulder, macho, que esa mujer te quiere matar, dale al coco con las excusas que la cabeza te la pusieron para pensar.

 

S: Claro, tu nunca quieres decir nada. Sólo te sale de la boca.

 

Tengo una horrible duda ¿Debo ayudar a un hombre en el momento crucial de su vida porque su compañera está a punto de sacar la pistola y pegarle un tiro alegando locura mental transitoria? Mmm... No lo sé. La respuesta me ha dolido hasta a mí. Pero mi ética profesional me dice que sí. Y lo que voy a hacer tampoco es muy legal.

 

T: Scully ¿Sabes lo que Mulder opina de ti?

 

Mulder me mira un poco asustado. Tranquilo Mulder sólo voy a salvarte la vida.

 

S: ¿Qué?

T: Que eres una mujer maravillosa, su piedra angular, su credencial humano.

 

Esto es un momento único ¡La Reina del Hielo derritiéndose! O sea, traduciendo, que Scully está llorando por lo que le he dicho que ha dicho Mulder de ella.

 

M: ¿Y qué ha dicho ella de mí?

 

Traidor. Sabes muy bien que eso es confidencial y que no se puede decir. Pero claro, ahora como se lo he dicho a ella se lo tendré que decir.

 

T: Que luchas por lo que te importa sin pensar lo que piensan los demás, eres honesto, valiente...

M: Bueno –dice sonrojándose un poco- Tampoco soy un Eddie Van Blundht ¿Verdad?

S: No. Tú eres mil veces mejor que él –dice riendo limpiándose las lágrimas.

M: Vaya, gracias.

S: De nada. Por lo que has dicho tampoco soy una Diana Fowley ¿No?

 

¡Quietos paraos! ¿Eddie Van Blundht? ¿Diana Fowley? ¿Quiénes son esos?

 

Un momento, Diana Fowley me suena. Sí me suena de una terapia que tuvo mi compañera Karen hace más o menos un año con dos agentes que... Un momento, o estoy empezando a desvariar o más gente ha trabajado en los expedientes x. Porque Karen hizo la terapia a unos agentes que estaban trabajando en los expedientes x. Se llamaban Diana Fowley y Jeffrey Spender. Según cuenta estuvieron a punto de dispararse mutuamente. Sacaron la pistola y todo. No me hubiera gustado estar en su lugar...

 

M: ¿no estarás celosa?

S: ¿Te lo parezco?

 

La mesa está a punto de arder de las miradas que se están echando. No sé si significan Mulder-hazme-el-amor-aunque-esté-la-psicóloga-presente o Scully-vamos-al-cuarto-de-baño-a-hacer-lo-que-llevamos-reprimiendonos-siete-años.

 

Pero una cosa tengo claro, tres son multitud y creo que la que sobro soy yo. Así que con mucho disimulo me voy a ir un momento a ver si no estando yo pues... Bueno, ya sabéis.

 

T: Chicos, me tenéis que perdonar un momento pero una es humana y tiene sus necesidades.

 

¿A qué disimulo muy bien diciendo que tengo que ir al baño? Pero no me voy al baño ¡No que va! Lo que pasa es que les tengo preparada una sorpresa a estos dos. O bueno, a ellos no. Al resto del FBI.

 

Porque al lado de mi despacho hay una habitación que parece un trastero pero no lo es. Para que luego diga la gente que las cosas son lo que parecen. Aquí, que es donde estoy ahora por si no lo sabíais, tengo un equipo de vigilancia al más puro estilo Misión Imposible, que la verdad es lo que esto es.

 

Me lo instaló un primo del marido de mi hermana con unos amigos al saber que tenía sesión con ellos. Si es que su relación traspasa fronteras, o por lo menos ya lo sabe medio Washington. Creo que se llamaban Frohike, Langly y Byerns. Eran unos freaks totales pero muy cachondos. Me cayeron bien.

 

A lo que vamos, Syd que te desvías del tema. Conecto la televisión para ver lo que están haciendo y pongo a grabar. El equipo de audio lleva funcionando desde que entraron así que se habrán grabado todas las chorradas que llevamos diciendo en hora y media.

 

Situación del despacho: Mulder se ha levantado y ahora está apoyado en mi mesa de frente a Scully ¿Tenemos seguro de incendios? Lo digo por si sube más la temperatura en mi despacho.

 

M: Scully tú lo sabes. Te lo dije y no me creíste.

S: Sí, claro. Drogado hasta las cejas de morfina porque habías tenido la estúpida idea de perseguir a un barco fantasma.

M: Eso es tema aparte. Pero no me creíste.

S: Te tomé en broma. Pensaba que me lo dirías en otras circunstancias, sin hospitales ni insectos de ningún tipo por medio.

M: ¿Quieres que te lo diga otra vez?

S: ¿Me quieres hacer la mujer más afortunada del mundo?

M: Te quiero.

 

Y llegó el momento más esperado por la mitad de los agentes del FBI, incluida yo, porque se van a hacer ricos a costa de la otra mitad del FBI. Exacto, se están besando. Por fin se han dejado de tonterías y se han dicho lo que piensan realmente uno del otro. Y el resultado no ha sido tan malo ¿no?

 

S: Este ha sido mejor que el de nochevieja.

 

Rebobinemos. ¿Se besaron en nochevieja y no se han vuelto a besar? ¿Tan mal besa alguno para que el otro no quiera saber nada?

 

Syd, mejor no te metas y piensa que vas  a hacer con el video que acabas de grabar y que cuando se enteren del contenido valdrá millones de dólares. ¿A quién se lo vendo? ¿A Skinner? ¿A los tres freaks? ¿Hago copias y a todo el FBI? ¿O mejor una subasta y se la vendo al mejor postor? Difícil decisión.

 

S: ¿Syd no tarda un poco en venir?

 

¿Aún se acuerdan de mí? Vale de que se hayan declarado en mi despacho y se preocupen donde está la dueña pero podrían pensar en otras cosas, como por ejemplo lo que van a hacer esta noche, o bueno eso ya lo tendrán pensado desde hace años.

 

M: Oye Scully ¿De verdad me encontraste atractivo cuando me viste por primera vez?

S: Vamos Mulder, si supieras los comentarios que se oyen sobre tu físico en el FBI no saldrías de la oficina. Pero déjame que te recuerde que te encontré paranoico también. Y ahora te sigo encontrando igual.

M: ¿Paranoico o atractivo?

S: Las dos cosas –dice riendo. De repente se pone seria- ¿Te gusto como soy?

M: Eres perfecta.

 

Se vuelven a besar.

Jo. Yo quiero que me digan que soy perfecta. Sniff. Si mi marido me dijera eso muchas noches no dormiríamos, eso seguro. Pero claro él le presta más atención al ordenador que a mí. A veces me pregunto que tendrá guardado ahí dentro.

 

S: Syd puede entrar en cualquier momento.

M: ¿Te molesta que nos vea juntos?

S: En su despacho, sí.

 

Bueno, vale Scully me ha convencido para que entre no sea que crean que me han abducido sus aliens.

 

T: Hola chicos. Ya estoy aquí.

 

Se vuelven a sentar en su sitio. Las caras que ponen son para hacerles una foto. Parecen dos niños pequeños que esperan su castigo porque les han pillado haciendo algo malo. No puedo evitar reirme.

 

M: ¿Qué te hace tanta gracia?

T: Nada. Cosas mías. –y vuestras- La sesión ha terminado. Os podéis ir. Lamento haberos hecho esperar.

 

Pero la espera ha dado sus frutos. De mi despacho va a salir la pareja más consolidada del FBI. Espero que hagan una excepción con ellos y que no los cambien de sección porque se merecen lo mejor.

 

M: ¿Cuáles son tus conclusiones?

 

¿Aún estáis aquí? ¿Qué hacéis que no salís a proclamar vuestro amor por el mundo?

Nota a mi misma: Tengo que dejar de ver telenovelas por la tarde.

 

T: Que formáis una pareja estupenda, tanto profesional como personal.

 

No sé si han captado la indirecta de que sé lo suyo pero parece que si porque me han mirado con miedo.

 

Espero un minuto apuntando las últimas notas y salgo de mi despacho. No hay moros en la costa. Entro en la habitación de al lado y saco la cinta de video.

 

Se van a tirar de los pelos cuando sepan lo que hay en ella.

 

¡Voy a ser rica!

 

FIN

 

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