OLVÍDATE
DE MÍ
Autora:
AnaScully
Disclaimer:
Que no, que no me pertenecen, que más quisiera yo. ¡Ah! Y el título es la
canción de Iguana Tango, que tampoco me pertenece...
Tipo:
MSR
Dedicatoria:
A tod@s los que lo lean.
Feedback:
Sí!!! Si alguien me quiere escribir... [email protected]
Una
mujer de mediana edad avanzaba con decisión al despacho del sótano, donde le
iba a dar una sorpresa al hombre que trabajaba allí.
Sin
tocar la puerta entró al despacho.
-Hola
Fox
-Diana
¿Qué haces aquí?
Diana
miró a su alrededor, esperaba que
su rival estuviera allí, pero no, la agente Scully aún no había llegado.
-He
bajado a verte ¿No te alegras?
Mulder
se contuvo la rabia que le producía ver a esa mujer. Esa mujer que había amado
en una fase de su vida. Ahora se lamentaba cuando pensaba que había
desperdiciado esos años.
Era
cierto que ella le ayudó a encontrar la sección en la que había pasado los últimos
nueve años pero eso era todo. Lo dejaron porque ella le puso los cuernos con
otro compañero de crímenes violentos, donde ella continuaba trabajando hasta
que se fue a Europa.
Cuando
se encontraron él ya no sentía ningún rencor hacia ella. Incluso se alegró
de verla. Pero esa alegría desapareció en poco tiempo. Ella le robó los
expedientes junto al hijo del Fumador. Se juntó con malas compañías.
Cuando
Scully le ‘obligó’ a elegir entre ella o Diana no tuvo ninguna duda. Scully
era la mitad que le completaba. Diana la que le sobraba.
-
Oh, muchísimo, me voy a poner a llorar de la emoción –dijo en tono irónico-
Repito Diana ¿Qué haces por aquí? No creo que hayas bajado aquí para hacerme
una visita de cortesía.
-Pues
aunque te parezca extraño, también hago visitas a domicilio a los amigos.
-Ah
claro. Tu forma de ver tu amistad. No sabía que a los amigos se les apuñalaba
por la espalda.
Él
seguía enfadado. Antes cuando estaban juntos le perdonaba todo lo que hacía,
pero ahora había cambiado. Lo habían cambiado y estaba seguro que había sido
la mujer esa. Odiaba a Scully. Y parecía que el sentimiento era mutuo.
Intentó
apaciguar el humor de Mulder.
-Si
lo dices porque Jeffrey y yo estuvimos asignados aquí, ya no lo estamos. Es
agua pasada. Además ahora ya estás otra vez aquí ¿No?
-Pero
no gracias a ti, Diana.
-Bueno
–dijo sonriendo Diana- no he venido aquí a discutir. Sólo he bajado para
invitarte a comer luego.
Scully
salió del ascensor y oyó voces en su despacho. Una era de mujer y la otra era
de su compañero.
Cuando
reconoció la voz de Diana se le hizo un nudo en el estómago. No la soportaba.
No soportaba estar en la misma habitación con ella ni respirar el mismo aire.
Cuando
se conocieron no le cayó bien. La encontró prepotente.
Empezó
a tener celos de ella cuando supo que ella y Mulder se conocían. Fueron
aumentando cuando los pistoleros le dijeron que había sido su novia en la
academia. Se desbordaron cuando los vio cogidos de la mano.
Después
cuando supo que le habían disparado casi salta de alegría. Le enseñaron a no
disfrutar con el sufrimiento ajeno pero no lo podía remediar.
En
esos meses que ella estuvo lejos de ellos casi cumplió su sueño de besar a
Mulder, pero una maldita abeja se lo impidió. Desde ese momento a esa abeja le
llamo la abeja Fowley.
Después
Spender y ella les quitaron los expedientes x. Esa fue la gota que colmó el
vaso. ¿Ella no decía que era su amiga? Eso no se le hacía a un amigo.
Le
hizo a hacer a Mulder una elección en las que sabía que tenía muchas
posibilidades de perder. Pero no. Mulder la eligió a ella. Confiaba más en
ella que en Diana.
No
entró en la oficina, se quedó a un lado del marco de la puerta, escuchando lo
que decían. Se le paró el corazón cuando Diana le dijo Mulder que le invitaba
a comer.
-Diana
lo siento.-oyó que decía Mulder- Pero Scully y yo habíamos quedado en comer
aquí. Estamos hasta arriba de trabajo y no podemos perder ni un solo momento.
-¿Y
mañana? – Diana quería insistir hasta el final.
-Más
trabajo.
Mulder
empezó a impacientarse. ¿Es que esa mujer no comprendía que no quería nada
con ella?
-¿Y
donde está tu compañera? Es ya la hora de trabajar y no esta aquí. Vaya falta
de puntualidad.
-
A lo mejor es que sabía que ibas a venir y se ha ahorrado el tener que
aguantarte.
-Fox
¿Te pasa algo conmigo?
-Lo
primero. A mí no me llames Fox. No me gusta y te lo he dicho millones de veces.
Scully lo captó a la primera pero parece que tu eres más corta. Y lo segundo,
si que me pasa algo contigo. Ya no somos amigos, no somos nada, ni siquiera
conocidos. Ya no te conozco Diana. Te has juntado con malas compañías, a la
larga tendrás cáncer de pulmón de inhalar tanto humo.
Scully
tenía una sonrisa de oreja a oreja. Mulder le estaba diciendo a Diana que ya no
quería saber nada de ella. Que había descubierto que era una traidora que se
había aliado con el Fumador.
Estaba
tentada a entrar en el despacho y decirle a la cara de Diana que Mulder era suyo
y que por mas tretas que intentara, no se lo iba a quitar. Pero se contuvo. Sabía
que Mulder se lo diría en persona y estaba deseando oír ese momento.
-Pero
Fox... pasamos tantos momentos bonitos juntos... Sólo quería que todo fuera
como antes que llegara esa.
-¿Esa?
Esa tiene un nombre. Se llama Dana Scully y es mil veces más persona que tú.
Nunca me traicionaría como lo has hecho. Me comprende como nadie aunque no
compartamos los mismos ideales, me da el cariño que tú no me diste, tú en vez
de eso te liaste con Jack cuando tuviste ocasión.
-¿Qué
no puedes olvidar eso y centrarte en los mejores momentos de nuestro amor? No
prometimos...
-¿Sabes
lo que te digo Diana? –le interrumpió Mulder- Olvídate de mí, olvida
nuestro amor, olvida las promesas que no tienen ya valor. Se acabó Diana.
-Ella
te ha absorbido el seso. Antes no eras así. Antes eras cariñoso, tierno.
-Porque
no me había dado cuenta la clase de persona que eras. Y no menciones a Scully
en esto. Ella no tiene nada que ver en lo que te he dicho. Pero por si no te has
dado cuenta estoy enamorado de ella. Ya te olvidé.
Mulder
vio el impacto de sus palabras en Diana. Se puso a llorar. Eso fue una señal de
triunfo pues supo que ella por fin había comprendido que no tenía nada que
hacer. Lo suyo había acabado hacia tiempo y él ya tenía una persona ocupándole
el corazón desde hacía tiempo.
-Fox...
Diana
había empezado a hablar pero una voz que sonó a sus espaldas la cortó.
-Ya
lo has oído Diana –Scully salió de su escondite- Mulder ya te olvidó. Eres
agua pasada.
Scully
entró en la oficina. Cuando pasó al lado de Diana le pegó un pequeño empujón
para que se apartara y la dejara pasar. Se colocó al lado de Mulder.
-Es
verdad lo que dicen –dijo Scully sonriendo- Los cocodrilos también lloran.
Diana
salió de la habitación llorando.
-Eres
cruel Scully.
Miró
a Mulder. Sus ojos le decían que se había divertido tanto como ella. También
formulaban una pregunta en silencio.
-¿Lo
has escuchado todo?
-
Más o menos. Pero lo que has dicho lo último no me ha quedado muy claro. Si me
lo repites creo que lo entenderé mejor.
Ella
quería saber si lo que Mulder le había dicho a Diana no era solo un truco para
herirla o era verdad que estaba enamorado de ella.
Mulder
se acercó al oído de Scully y se lo dijo susurrando.
-Te
amo. Eres lo mejor que me ha pasado en la vida.
Se
pusieron de frente. Ahora la que lloraba era Scully. Mulder le limpió las lágrimas
con sus dedos. Se abrazaron y Scully también se lo dijo al oído.
-Te
amo. Nunca me atreví a decírtelo por miedo a que me rechazaras.
Se
miraron fijamente a los ojos. Lo más difícil estaba ya hecho. Ahora faltaba la
parte fácil.
Él
la tomó del cuello. Se fueron acercando tímidamente, como si fuera el primer
beso de ambos. Realmente lo era. Era la primera vez que iban a besarse
conociendo sus sentimientos. Conociendo que a partir de ahora las cosas iban a
cambiar en su relación. No les importaba. Sabían que podrían contar con el
otro como hasta ahora y eso les bastaba.
Los
segundos fueron eternos hasta que se juntaron las dos bocas y se dieron el beso
mas dulce de su vida.
Ella
abrió la boca para que la lengua de él pasara y desencadenara una batalla en
la que los dos ganarían.
FIN