OFICINA
Disclaimer:
No son míos. Lo sé.
Tipo:
Nr-17
Dedicatoria:
A toda la gente que le guste los relatos porno. XD
Feedback:
Siempre he querido saber si la gente lee este tipo de relatos: [email protected]
¡Por
fin!
Pongo
el punto y final al informe. Es el informe que más nos ha costado de hacer.
Skinner nos lo ha hecho repetir dos veces porque no le gustaba nuestras
conclusiones. Lo hemos revisado mil veces y creo que esta vez quedará contento.
Si no que él mismo lo redacte.
-Scully
–dice Mulder que está sentado en su silla- ¿Crees que le gustará?
-
Será mejor que sí. Porque si no, no pienso hacer otro.
Muevo
mi cuello a un lado y a otro y emite pequeños crujidos. Mulder creo que los ha
oído porque se ha levantado de la silla y viene hacia mí.
-¿Estás
cansada?
-
He pasado dos horas frente el ordenador escribiendo el informe por segunda vez.
Creo que se sobreentiende que sí –le doy al botón de imprimir del documento.
La impresora comienza a funcionar.
-¿Te
apetece un masaje? –Mulder pone las manos en mis hombros.
Esa
cercanía con este hombre me estremece. Como un acto reflejo los hago para
delante, como queriendo apartarme de él.
A
veces me pregunto como seré tan tímida. Por lo menos con él en persona. En
mis sueños soy una femme fatale con Mulder. No tengo ningún tipo de timidez
con él. Sin embargo ahora soy como una quinceañera que está asustada de que
el chico de su vida le de un beso.
Mulder
me empieza a masajearme los hombros. Lo hace suavemente, como temiendo tocarme más
a fondo. Yo me intento relajar pensando en cosas distintas a lo que me está
haciendo. Todo sea por no ponerme roja en estos momentos.
-
¿Por qué no te sientas en mi silla?
La
voz de Mulder me saca del estado soñoliento en el que estaba sumida. La verdad
es que el masaje me estaba viniendo de perlas porque tenía los músculos
agarrotados. Me levanto y me voy a su sillón. Por el camino me topo con Mulder
quien se hace a un lado cuando nos miramos a los ojos. Me siento.
-Mmm
–digo cuando me siento- Esto si que es comodidad. Mañana pediré una silla
como la tuya.
-
O te podías quedar esa –dice susurrándomelo al oído.
El
aliento de Mulder me roza la cara y me provoca otro estremecimiento. Dios, como
me gustaría dejar de ser la agente Scully para convertirme en la amante Scully.
Él
continua haciéndome el masaje, pero yo me lo imagino ya dándome pequeños
besos en la nuca, casi sin rozarme los labios con
mi cuello.
Un
momento. No me lo estoy imaginando. Mulder esta dándomelos.
Un
pequeño gemido me sale entre los labios sin que me de cuenta. Mulder para un
momento. Por dios, Mulder, sigue, sigue con lo que estabas haciendo.
Intento
decírselo pero mi garganta parece que se niega a cooperar. Giro la cabeza y me
encuentro los ojos de Mulder. Están un poco temerosos, como arrepintiéndose de
lo que ha hecho.
-Continúa
–más bien ha parecido un gemido a una palabra pero Mulder creo que la ha
comprendido porque ha continuado besándome.
Sus
labios parece que queman en contacto con mi piel.
Mis dedo cobran vida propia y se
introducen en su pelo. Jugueteando con él. Luego bajan hacia su nuca acariciándosela.
Quiero
besarle, quiero sentir sus labios con los míos. Por eso me aparto un poco y
hago que él me mire. Me muerdo el labio inferior para qué se de cuenta de lo
que quiero. Aún está aquí la Scullytímida.
Me
comprende a la perfección porque su boca se acerca a la mía hasta que se
produce un choque inevitable. Su boca contra la mía. Su lengua contra mis
labios. Mi lengua contra su lengua.
Tengo
que parar para respirar, si no me moriré de asfixia antes de llegar hasta el
final. Nuestra respiración es agitada y Mulder está rojo, supongo que yo también
lo estaré.
-Mulder,
cierra la puerta –digo entrecortadamente.
-
Está cerrada –su respiración no es mejor que la mía.
-
Con llave.
Mulder
me mira con cara de pícaro y va a hacer lo que le he dicho. Yo por mi parte me
levanto, saco todas las cosas del escritorio y me siento encima de él. Es una
de mis fantasías mas escondidas, hacerlo en el despacho.
-
¿Ya estás preparada?
Sin
tener tiempo a responderle me vuelve a besar. Un beso como el de antes. O quizá
más apasionado. Sus manos se mueven por mi cintura acariciándomela. Mis manos
han vuelto a su cuello.
Esto
es demasiado, si no hacemos nada más que esto me voy a morir. Le empiezo a
desabrochar la camisa mientras él se encarga de besarme el cuello otra vez. Su
pecho es maravilloso. Una obra de arte. La camisa va a parar al suelo. Él
empieza a hacer lo mismo conmigo. Estoy deseando que me quite esta pieza de ropa
inservible.
Cuando
me la quita me hace tumbarme en la mesa mientras él se va a un lado y me contempla.
-Eres
preciosa.
-
Calla y quítame esto –le digo en referencia a la pieza de ropa que no deja
mostrar mis pechos en todo su esplendor.
En
vez de eso me quita la falda y me quedo en ropa interior.
-Un
conjunto muy apropiado ¿no?
Llevo
un conjunto de tanga y sujetador de encaje negro. La verdad es que me lo he
puesto esta mañana sin pensar en esto, pero ahora que lo pienso, a lo mejor podía
saber lo que iba a pasar.
-Creo
que estamos en desigualdad de condiciones.
Él
se sienta a mi lado y poco a poco se va sacando el pantalón. Cuando le miro los
bóxers tiene ya una tremenda erección, lo que hace que me ponga más caliente
todavía.
-Mulder,
quítame esto ya.
Eso
mas que una orden ha sonado una súplica y Mulder me quiere hacer sufrir un poco
más. Se sienta al lado mío y me empieza a masajear los pechos con sujetador
incluido con lo que no puedo sentir la suavidad de sus manos, sino la aspereza
de la tela los cubre.
Me
lo intento sacar yo, pero Mulder me coge las manos mientras me los besa por
encima de la tela. Esto es una tortura. Arqueo la espalda para que se de cuenta
que necesito ya quitarme esto. Mulder coge un pecho y lo saca. Me lo empieza a
masajear como antes, pero ahora yo puedo sentir su tacto en ellos. Un dedo me
roza el pezón y lanzo un gemido. Cuando ve el efecto obtenido me empieza a
tocar el pezón con suavidad hasta que se me pone duro.
-Sácatelo.
Por
fin. Me inclino un poco y me lo saco sin problemas. Va a parar junto las otras
prendas.
Se
sube a la mesa y se sienta sobre mi barriga apoyando las rodillas sobre la mesa.
Puedo sentir su erección en mi barriga y sonrió al pensar lo que vamos a
hacer. Nunca hubiera imaginado que nuestra primera vez fuera en la oficina.
Cosas de la vida.
Mulder
se agacha y empieza a besar mis pechos. Poco a poco se va acercando al pezón
que está a punto de estallar. Cuando llega me pasa la lengua por él, como
queriendo probar su sabor antes de saborearlo del todo.
Yo
por mi parte cojo su cabeza y lo empujo hacia el pecho para que no se demore
tanto en lo que tiene que hacer. Parece que capta el mensaje porque me chupa el
pezón con ganas. Yo aplasto la cabeza de él contra mis pechos y él chupa mas
fuerte y me da suaves mordiscos.
Después
de eso me besa la barriga y juguetea un poco con mi ombligo. Yo deseo que ya
llegue a mi parte más secreta para sentirlo dentro de mi.
Mulder
me va bajando el tanga con sus dientes muy lentamente. Cuando llega a los pies
me lo saca con las manos mientras que me besa los pies.
-Mulder
–digo en un gemido.
-Tranquila,
Scully esto es parte del juego.
Y
eso lo dice mientras recorre mi pierna derecha con su labios. Este hombre no
sabe que con esto no se juega si no quiere que me de un ataque cardíaco.
Se
para cuando llega a la entrepierna. Yo ya estoy abierta en espera que haga algo.
Y mojada, muy mojada.
Mete
un dedo y yo ya quiero gritar de placer pero me contengo. Quiero acabar con
Mulder.
Él
juguetea un poco con mi sexo haciendo que yo expulse más y más flujo. Mete la
lengua y lo chupa. Su fijación oral sirve para algo. Cuando roza su lengua con
mi clítoris ya no puedo más y tengo el primer orgasmo del día. Me convulsiono
toda y lanzo un gemido que me habrá oído todo el edificio.
Cuando
me calmo le miro y veo que está sonriendo. Yo me levanto y le beso. Otra vez
empieza la batalla entre nuestras bocas. Pero esta vez soy yo la que llevo el
control. Le llevo a la mesa y lo hago acostarse en la mesa mientras yo me subo
encima de él, como él ha hecho antes.
Le
beso el cuello mientras él me acaricia la cabeza. Emite pequeños gemidos
mientras lo hago y eso hace que me excite más, si cabe. Mis labios ahora
recorre su terso pecho. Jugueteo con los pezones.
-Scully,
ya.
-
Mulder ahora estoy jugando yo.
Donde
las dan las toman. Él me ha hecho sufrir. Ahora me toca a mí.
Si
alguien dice que los hombres no tienen sensibilidad en los pezones es que no ha
conocido a Mulder. Se los he acariciado y ha emitido el gemido más sexy que he
oído en mi vida. Creo que ya va siendo hora de que seamos uno.
Me
bajo de la mesa y le quito los bóxers que ahora ya estorban.
El
pene de Mulder se muestra en todo su esplendor. Eso si que es una erección y lo
demás son tonterías. Me atrae como un imán. Mi mano se acerca para tocarlo,
sentir su tacto.
Miro
a Mulder antes para ver su reacción. Está rojo del esfuerzo y cierra los ojos
sabiendo lo que voy a hacer.
Mi
mano lo toma. Está caliente y lo quiero dentro de mí.
Me
vuelvo a subir a la mesa y mi sexo se coloca encima de su pene. Bajo poco a poco
hasta que lo noto entrar dentro de mí.
Noto
como se mueve dentro de mi. Acompaso el ritmo con mis caderas, parece que
tengamos una danza entre amantes. Los dos al mismo tiempo. Los dos con los
mismos movimientos acompasados.
Me
parece que Mulder está a punto de acabar, lo veo en su cara, lo noto en mi
cuerpo. Quiero que acabemos juntos. Los dos, como una misma persona.
Me
acuesto con él. Nuestros pechos se rozan. Nuestros alientos se confunden. Nos
seguimos moviendo hasta que Mulder grita mi nombre como no lo ha hecho ningún
hombre.
-¡Scully!
Esa
palabra hace que tenga el segundo orgasmo. Clavo las uñas en los brazos de
Mulder que tengo cogidos.
Él
me abraza y estamos en esta postura durante algún tiempo hasta que lo miro.
Mulder me está mirando y me sonríe.
Con
una mirada nos decimos todo lo que no nos hemos dicho en estos años. Siento
tanta euforia aún que lo beso otra vez.
Pero
esta vez el sonido del teléfono nos interrumpe.
Mulder
lo contesta mientras yo recojo la ropa y
me visto. Cojo también la ropa de Mulder y se la dejo encima de la mesa que ha
tenido la mala suerte de ser nuestra primera superficie en la que hemos hecho el
amor.
-
Es Skinner. Quiere que le entreguemos el informe ahora mismo. Parece que está
muy cabreado –dice mientras se viste.
Me
da igual Skinner no me va a quitar el buen humor que se me ha puesto después de
tener sexo con Mulder. Entro en el aseo y me arreglo un poco el pelo que parece
que haya pasado por un huracán.
Cuando
salgo Mulder está poniendo el informe en una carpeta. Me pongo a su espalda y
le rodeo la cintura con mis brazos. Él se gira y me da un pequeño beso en la
boca.
Luego
se dirige hacia la puerta y sale.
Creo
que la mesa va a sufrir mucho a partir de ahora.
FIN