Nuestro milagro

por AnaScully

 

 

Disclaimer: Niego todo conocimiento de que sean mios.

 

Resumen: Scully está nerviosa porque Mulder no sabe que Will es su hijo y planea decirselo

 

Tipo: BabyFic

 

Dedicatoria: A todas las que participaron en el fanficreto del foro de Helessa, en especial a ella por crearlo :P

 

Feedback: [email protected]

 

 

 

Mulder no lo sabe.

 

Es totalmente increíble, pero es cierto.

 

Mulder no sabe que el niño que tengo en mis brazos es tanto mío como suyo. Eso me pasa por no hablar las cosas y darlas todas por supuestas. Realmente he tenido mucho tiempo para hablar con él y no lo he hecho.

 

Pero es que estaba tan… distante. Creía que ese comportamiento era normal, ya que había estado casi un año fuera del mundo real. Tres meses desaparecido y tres meses muerto. Tenía que encontrar otra vez su lugar en la época de cambios en la que nos encontrábamos.

 

Yo estaba embarazada de Will y sé que llevó una gran sorpresa cuando me vio con la barriga. No me dijo nada y ahí empezó el distanciamiento entre ambos. Le dejé unos días para que se acostumbrara otra vez a estar con todos nuestros conocidos y cada día le visitaba al hospital para ver como se encontraba.

 

Creo que el tema mi embarazo salió cuando volvió otra vez a su casa. Era mi milagro y él todavía no se había hecho a la idea de que esas cosas existieran. Así que lo dejé pensar. Luego lo retomaría y le diría que él era el que había contribuido a que hubiera aumentado de talla. Pero cuando vino con la muñeca creía que ya lo sabía. Que había reflexionado, atado cabos y que había llegado a la lógica conclusión. Además no era tan descabellado. Habíamos tenido sexo por aquellas fechas en las que me quedé embarazada. Mulder era un hombre listo, lo podía adivinar.

 

Eran tantos los detalles que me hacían creer que él lo sabía que no sentía la necesidad de decírselo por mi misma. Cuando vino al hospital porque yo tenía problemas con el embarazo, el preguntarme si era niño o niña…

 

Me acompañó a las clases de preparación al parto. Increíble. Cada vez que me acuerdo me entra la risa. Pero en esos momentos desee que Mulder tocara a nuestro hijo nunca. Como un hombre puede sacarle la cabeza a dos muñecos en la hora que dura la clase? Esa fue la primera clase y nos dieron un muñeco y ropita para que los bañáramos y vistiéramos. La profesora nos explicaba más o menos lo que había que hacer, pero Mulder casi ahogó a nuestro muñeco y con un borde de la bañera no se como lo hizo pero la cabeza salió volando por los aires. Mulder se excusó diciendo que ese muñeco tenía el cuello un poco flojo. Yo estaba hiperventilando en ese momento porque todo el mundo nos miraba a los dos. La profesora con una sonrisa irónica nos dio otro muñeco. Con ese todo parecía ir bien porque lo bañé yo pero le tocaba a Mulder vestirlo. Otra cabeza saltando por los aires. Misma excusa de antes. Yo roja como un tomate y aguantando las miradas lastimeras de las otras parejas y de la profesora. El resultado fue que la profesora nos mandó deberes y tuvimos que traernos a mi casa un muñeco para practicar para la siguiente clase.

 

Lo tenía que haber grabado. Lo que pasa es que estaba demasiado ocupada estornudando por la nube de polvos de talco que produjo Mulder al vaciar medio bote intentando poner el pañal al muñeco. No sé como en ese momento no lo supo. Había algo más obvio que le dejara que me acompañara a las clases y que luego en casa le hubiera enseñado a cambiar pañales? A lo mejor él se pensó que ya que está en paro lo quería solo como niñera o algo así.

 

Definitivamente Mulder no sabe coger las indirectas. O yo no se darlas con claridad. O que durante su estancia con los aliens nuestro código secreto se ha visto afectado. Yo que sé. Bastante ocupada estaba intentando todos los días ponerme los zapatos sin verme como para preocuparme si Mulder lo sabía o no.

 

Además yo tenía una especie de… miedo? No lo sé. Tuve oportunidad de decírselo cuando Mulder se convirtió en mi pizzero particular y me regaló la muñeca. Estuve tan cerca de hacerlo. Mulder me miraba muy atento y creí ver una especie de temor en sus ojos. En lugar de decirle que el mejor regalo que me había dado era el hijo que crecía en mi vientre le dije algo como coraje. Ahora si que me da coraje no habérselo dicho.

 

Pero hoy lo voy a hacer. Mulder me ha prometido venir y creo que viendo a esta cosita bonita que tengo en los brazos no tendrá dudas. Will es una monada. Dios, todavía no me puedo creer que lo haya tenido. En serio. Un pueblo abandonado en el estado de Georgia no es el lugar indicado para tener a un niño, sobre todo si tienes como comadrona a una agente del FBI que su forma de relajarse es cantando como las ballenas. Pero al final todo salió bien aunque en ese momento no lo parecía. Ver a tantas personas en la habitación con la intención de llevarse al niño acompañando los dolores de parto casi me volvieron loca. Y luego se fueron sin decir nada. Mulder vino a los pocos minutos pero yo estaba exhausta por el parto y solo podía jadear. Nos llevó rápidamente al hospital mas cercano para ver si estábamos sanos, Will y yo. A las pocas horas otro helicóptero nos llevó a Mulder, Will y yo a un hospital de Washington donde nos reunimos con mi familia y algunos amigos. No sé porque no se lo dije en ese viaje en helicóptero. Al fin y al cabo estábamos los tres solos, a excepción del piloto, pero no creo que se enterara.

 

Soy una cobarde.

 

Acaricio una mejilla de mi hijo.

 

-Will, no se lo digas a nadie, pero tu madre es una cobarde.

 

Parece que me da la razón porque hace unos ruiditos muy graciosos. Ains que niño más precioso que tengo. Y lo más importante, es normal. La pediatra me lo dijo. Es un niño normal recién nacido. Las cinco horas que me separaron de él para hacerle las pruebas fueron las peores. Menos mal que todo el mundo estaba conmigo. Bueno, todos menos Mulder que estaba en un discreto segundo plano sin yo saber porqué. Cuando vine a casa con mi madre, ella me lo explicó todo. Ella había hablado con Mulder y este le había querido decir que no sabía quien era el padre. Podía tener sospechas, pero que  era cosa mía el decirlo o no. Hay veces que abofetearía a Mulder para que viera lo obvio. Dios, Mulder, que clase de mujer crees que he sido en tu ausencia? Crees que me he acostado con cualquiera por el simple motivo de ser madre?

 

Es sonido de el timbre de la puerta no hace que disminuyen las ganas de matar a Mulder por pensar eso de mí. Se van acrecentando mientras ando a abrirle. Con Will en brazos, claro. Mi hijo ya es una extensión de mi cuerpo que no lo voy a dejar ni para ducharme. Awww pero que cosita tan mona de criatura.

 

Abro la puerta.

 

-Sorpresa!! –gritan los tres sonrientes

 

Will llora. Lógico. Nos han dado un susto de muerte. No podían haber saludado normalmente, no. Tenían que hacerlo con unos gritos que seguro que se han oído por toda la ciudad. Les tengo mucho cariño, pero en ocasiones me gustaría matarles.

 

Mezo a mi hijo para que se calme mientras les miro enfadada. Pobrecitos, parecen un poco arrepentidos y todavía no han entrado en casa.

 

-Pasad, chicos, no os quedéis ahí. Simplemente nos habéis asustado.

 

Ellos entran mientras yo recorro todo el salón intentado que Will deje de llorar.

 

-Lo sentimos, Scully –dice Byerns

-No pasa nada, es normal que los bebes lloren

 

Les sonrío y ellos parecen un poco más tranquilos. Frohike se acerca a nosotros. Byerns y Langly le siguen.

 

-Es… -me mira un poco dubitativo, como si no eencontrara la palabra adecuada para seguir. Pero yo sé lo que quiere preguntar. Lo que nos preocupaba a todos antes de su nacimiento.

-Sí, es normal. Afortunadamente no se parece nada a un hombrecillo gris, no creéis?

 

Los tres ríen por mi broma y Lagly le empieza a tocar la cara, supongo que le está haciendo caricias para que se calme. Resultan efectivas. Al menos la de ponerle el dedo en la boca para que chupe. Espero que se haya lavado las manos hace poco.

 

-Ey! –dice orgulloso- Parece que le gusto – se dirige a él- Ya verás como pronto te voy a enseñar a jugar a Dragones y Mazmorras.

 

Dios, tiene solo pocos días y ya quiere enseñarle a jugar a juegos de rol. Creo que serán mi último recurso de niñeras en el caso de que necesite alguna. No quiero que mi hijo sea el hacker mas pequeño de la historia. Le hago un gesto a Langly para que le saque su dedo de la boca y no parece que a mi hijo le sepa mal.

 

-Se parece a ti, sabes? –dice un callado Byerns.

-A Mulder se parece poco –añade Frohike.

 

Es irónico. Si hasta los Pistoleros lo saben. Porque Mulder es tan tonto como para no darse cuenta de que él es el padre de mi hijo. Tan extraño le parecería después del sexo que tuvimos por esas fechas? Yo quería que fuera el padre de mi hijo por inseminación artificial. No funcionó y nos acostamos. A veces las cosas naturales son más efectivas que las artificiales.

 

-Emmchicos… -yo balbuceando, creo que esto les ha cogido por sorpresa.

 

Necesito sentarme para hacerles esta pregunta y he comprobado que hacerlo en el sofá no es una buena idea si no quiero quejarme lastimeramente porque está demasiado bajo para mi gusto. La doctora me dijo que tendría este tipo de molestias durante unos días. Me dirijo a mi habitación y me siento en la cama. Los Pistoleros me siguen con los regalos todavía en las manos. Los tres esperan a que continúe, pero que yo no se como hacerlo.  Cojo aire. Es fácil, Dana. Ellos no son Mulder pero supongo que al ser amigos Mulder les habrá dicho sus sospechas.

 

-Mulder… no sabe nada. Creo.

 

Los tres se asombran. Creo que tampoco lo sospechaban. Que Mulder fuera tan tonto quiero decir. Que era el padre lo sabían con certeza antes de que Mulder resucitara. Otra vez.

 

-Se lo tienes que decir Scully. Él no puede estar atormentándose durante más tiempo.

 

Asiento mientras oigo una puerta cerrarse.

 

-Es Mulder –dice Langly

-Creo que ahora es un buen momento, no?

 

Parece que Frohike ha leído mis pensamientos. Es ahora o no tendré el valor de decírselo nunca. Mulder, es hijo tuyo. En mi cabeza suena bien y lo repito en voz baja mientras los Pistoleros salen y hablan un poco.  Se les oye despedirse y Mulder tarda un poco en entrar.

 

Cuando entra todo pasa un poco deprisa para mí. Le doy a William para que coja la indirecta. Le digo que le voy a poner el nombre de su padre. Y el del mío. Y de mi hermano. Que demonios, así quedo bien con las dos familias. Por supuesto él saca su afilado sentido del humor y da a entender que el niño puede ser de Skinner. Porque eso es su sentido del humor, verdad? Espero que no haya pensado que Skinner y yo… Es cierto que hemos intimado más durante su desaparición pero no hemos llegado a esos extremos. Hablamos un poco más sobre el milagro de que Will esté con nosotros y yo le explico lo que he pasado durante mi embarazo y el miedo que tenía a que no fuese normal. Él dice que teníamos miedo a otras cosas. Mulder, eres tú quien tienes miedo de querer creer que eres el padre. No tienes un poster con el lema Quiero Creer? Porque no te lo has aplicado a este momento?

 

Pero cuando se acerca algo me dice que no hablaba de ese tipo de miedo sino miedo a que el sexo que tuvimos hubiera sido porque nos necesitábamos y no había nada de amor. Hubo amor en esas veces y lo sigue habiendo en este beso. Por lo menos por mi parte.

 

No se cuanto pasa hasta que oímos a Will protestar por su falta de espacio y nos separamos. Mulder me lo da y nuestro hijo sigue protestando por el intercambio de brazos. Y eso me hace dar cuenta de que Mulder todavía no sabe que es hijo suyo.

 

-Es nuestro milagro, sabes?

 

Mulder me mira con sorpresa. Le sonrío para que vea que estoy hablando en serio. Me mira y luego mira a William.

 

-Tuyo y mío –responde, aunque yo creo que más que una respuesta es una pregunta aún.

-Ya sabes, –digo bromeando- papá pone una semillita en la tripita de mamá...

 

Ambos sonreímos y miramos a William que se está quedando dormido en mis brazos. Mulder le acaricia la cabeza.

 

-Nuestro milagro –dice mirándome.

 

FIN

 

Hosted by www.Geocities.ws

1