...Y LAS MUJERES DE VENUS
Disclaimer: Se le ocurrieron a un hombre que vive en California y que habla bajo las siglas de CC.
Nota: Esta es la segunda parte del relato “Los hombres son de Marte...”. Básicamente son las mismas situaciones pero ahora contadas bajo el punto de vista de Scully. Al final he escrito mas que en el otro relato.
Tipo: Intento de humor y MSR al final.
Clasificación: NR –17 pero solo por unos pensamientos calenturientos...
Dedicatoria: A toda la gente que se ha leído la primera parte y estaba esperando esta. Espero no decepcionaros!!
Feedback: Mi correo tiene hambre y solo se alimenta de feedbacks si no queréis que se muera de inanición ya sabéis: [email protected]
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S: Sabes hacer
que una chica se sienta especial en el día de su cumpleaños
Tempus Fugit
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¿Por qué las personas tenemos que cumplir años?
Lo digo en serio
¿Por qué las personas no nos podamos plantar en una edad hasta que hayamos cumplido nuestras metas para esa edad? La vida sería mil veces mejor y no te entrarían ganas de hacer volar algo por los aires cada vez que fuera tu cumpleaños.
O buscarte trabajo para no pensar que hoy es justamente ESE día.
Siii. Eso es lo mejor. Yo. La persona que le dice a su compañero de trabajo que quiere mas tiempo para descansar y que no la sature de llamadas en la madrugada para ir en busca de cualquier cosa paranormal que caiga en sus narices estoy trabajando mientras que Fox adicto-al-trabajo Mulder parece que esta muerto de asco porque está mas aburrido que en una reunión con Skinner.
Y todo porque hoy cumplo 36 años. Será que la crisis de los 40 se me ha adelantado.
M: Scully ¿Por qué no jugamos a hundir la flota?
Vaya, parece que Mulder se ha aburrido de practicar tiro al lápiz contra el techo y se ha dignado a dirigirme la palabra. Aunque solo sea para ganarse una mirada de enfado mía porque me ha desconcentrado del minucioso informe que estoy haciendo “Las lentejas: ¿Aumentan el hierro del organismo? Realidad o mito”
Patético.
S: ¿Hundir la flota?
M: Sí, ya sabes, ese juego de los barquitos, dibujas un cuadro con coordenadas y pones barcos en ellas y yo...
S: Mulder, sé perfectamente como se juega.
Lo que pasa es que no voy a jugar.
M: Y entonces ¿Cual es el problema?
A veces parece que aunque Mulder se licenciara en Oxford, fuera el primero en Crímenes Violentos y trazara el perfil de los asesinos como nadie no se entera de lo mas obvio.
S: Mulder, estoy trabajando.
M: ¿Y qué?
Pues nada que prefiero quedarme enfrente del ordenador diciendo si las lentejas están más buenas en olla o en potaje que descubrir si el barco de guerra está en la casilla A1 o B2.
Me llevo las manos a las caderas para pedirle explicaciones de porque si yo estoy trabajando él no hace productivo como ordenar la oficina, por ejemplo.
Pero al mirarle a la cara me encuentro con un Mulder con los ojos saliéndose de sus órbitas mirando mis caderas con actitud de salir corriendo de un momento a otro.
No me lo puedo creer.
Mulder está esperando que le dé el pistoletazo de salida para iniciar la carrera de los 100 metros lisos hasta el ascensor. Mejor dicho, que yo le dé en sus propias carnes. Traduciendo: Está esperando que le dispare.
Y todo ¿por qué? Porque él cree que esa absurda frase me ha ofendido y tengo que descargar mi frustración en alguien. Y él es el único que está solo en esta habitación.
Si descargara mis frustración no sería por una mala combinación de vocablos. Eso seguro.
Vuelvo a trabajar porque mi compañero no ha salido de su estado de letargo. Veamos: “Las propiedades que se le atribuyen a las lentejas vienen de un... ”
Y ahí se acaba mi tiempo de desconectar-de-que-día-es-hoy porque la pantalla se ha quedado negra de un momento a otro. Si ya le digo a Mulder que jugar al buscaminas tres horas seguidas no le puede traer nada bueno al ordenador. Más bien le darían ganas de suicidarse que es justamente lo que le ha pasado.
Por si acaso ha sido solo que se ha ido la luz en el edificio, que no creo porque hay luz en esta oficina y eso significa que hay fluido eléctrico, enciendo otra vez el ordenador. Nada, que no va.
S: Mierda.
M: ¿Que pasa?
Mulder acércate tranquilo no te voy a comer hombre!!
Cuando ve lo que ha pasado se le ilumina la cara y es como si ya estuviera pensando las coordenadas de sus barcos en las casillas del juego.
M: Eso a sido una señal de que no debes trabajar hoy.
Claro y la señal perfecta para jugar a los barcos contigo
S: ¿Y porque razón? Hoy es un día como cualquier otro.
Y como me empiece a cantar la canción de cumpleaños feliz juro que esta vez no dudaré en descargar el plomo de mi pistola sobre el cuerpo de mi compañero.
Resignación ante todo. Mulder al ver que no tengo nada que hacer se pondrá muy pesado y me hará jugar ¿Dónde puedo colocar el barco de una casilla...?
<Toc toc>
Alguien toca a la puerta. Como sea Kim diciéndonos que Skinner tiene un caso para nosotros juro que subo allí arriba corriendo y le pego un pedazo de beso en su calva.
M: Pase.
Nah, es el repartidor del FBI
Skinner te has quedado sin premio.
Repartidor: ¿Dana Scully?
¿El paquete es para mí? ¡Yuhu! ¡Que ilu! Eh, que no quiera saber que hoy es el día de mi cumpleaños no quita que no quiera recibir regalos.
S: Soy yo.
Repartidor: Le traigo esto – ¿Una cesta?- Por favor firme aquí.
Firmo y el repartidor me da lo que parece ser una cesta de algo que huele bastante bien.
Dejo la cesta sobre la mesa y la miro bien.
¿Fruta?
M: ¿Qué hay dentro?
S: Por lo que veo fruta variada. Y llega en buen momento porque empiezo a tener hambre.
Contente Dana, seguro que es de Mulder que se está haciendo el despistado. Pero en un segundo te gritará ¡Sorpresa! Y tendrás la certeza que ha sido él.
M: ¿De quien es?
O no la tendrás.
Y ahora la pregunta que me viene a al mente es ¿quién me la ha enviado?
De mi madre no puede haber sido porque ha dicho que esta tarde vendría a su casa con el regalo.
De Bill imposible, lo máximo que me ha regalado ha sido una foto de él, Tara y Matt.
De Charles también imposible, esta por Europa y dudo mucho que se acuerde de mi cumpleaños hasta que no le llame mi madre para echarle la bronca.
Y demás gente que se pueda acordar de mi cumpleaños dudo que me regale una cesta de fruta.
Ah, aquí hay un sobre con una tarjeta.
Corrijo, de la gente que se pueda acordar de mi cumpleaños siempre habrá un enano que me regale una cesta de fruta.
Claro, Frohike, quien si no. El pequeño troll cree que con una cesta de fruta le voy a hacer mas caso que el que le hago ahora. Más bien diría que eso daría pie a que aun le hiciera menos caso por pesado.
Aquí aún pone algo mas. Como ponga con amor o cualquier cursilería por el estilo voy a empezar a ignorarlo más por vergüenza que por otra cosa.
Veamos: “Para la agente más encantadora y guapa del FBI. Feliz cumpleaños. Atentamente Melvin Frohike”
No se si reír o llorar ante el contenido de la tarjeta. ¿Se puede ser más patético?
Diox, que me meooooo!!!
Ya, Dana para ya. Que si no te vas a poner azul. Compostura. Estás ante un hombre que no te ha visto reír en el tiempo que estáis juntos. Hay que ir paso a paso. Primero sonrisas, luego risas, luego carcajadas y luego ataques de risa. Y creo que has pasado de sonrisas a un ataque de risa.
Pero él tampoco está muy bien que digamos. Me ha quitado la tarjeta de las manos y ahora el que está con un ataque de risa es él.
Cuando se recupera un poco me dispongo a hacer el interrogatorio. ¿Cómo sabe Frohike que hoy es mi cumpleaños?
S: Mulder ¿Cómo se han enterado Frohike de que hoy es mi cumpleaños?
M: No lo sé, supongo que como buen hacker se ha colado en la base de datos del FBI y ha mirado tu ficha.
Ya, claro. Y yo me chupo el dedo.
Mulder es su amigo y no creo que se entretuviera hackeando la página del FBI teniéndole a él. Y reconozcámoslo, Mulder es un bocazas a veces.
S: ¿Y por qué me regala esta cesta? Mulder, no le habrás dicho que estoy haciendo la dieta de la fruta ¿verdad?
Dada la capacidad de invención de mi compañero seguro que me dice que Frohike tiene poderes psíquicos y es capaz de leer su mente.
M: ¿Me creerías si te dijera que no?
Me parece que su mente no funciona al 100%.
S: Tu inténtalo
M: No se lo he dicho.
Si, Mulder. Me lo he tragado. Sobre todo con el tono que has puesto al decirlo.
Parece que tiene miedo a cierta agente federal presente en este momento en la habitación. Y tiene puesta su cara de pánico. No me queda otra que sonreír ante esta escena.
De momento vamos a perdonarle la vida porque mis tripas se están moviendo pidiendo combustible.
Echo un vistazo a la cesta para ver lo que Frohike me ha traído para desayunar. Qué el regalo proceda de Frohike no tiene importancia para que me coma una pieza de fruta ¿Verdad?
Vamos a ver que hay. Manzanas, peras, naranjas, fresas, mandarinas y... plátanos.
S: Mmm, justo lo que me apetecía para desayunar.
Cojo el plátano y me siento en mi silla. Miro de reojo a Mulder que parece que se ha quedado hipnotizado al verme.
Comienzo a pelar el plátano con cuidado para no pringarme las manos y me lo llevo a la boca.
M: ¡Scully para!
O por lo menos me lo he intentado llevar.
S: ¿Qué pasa?
M: Eh... Frohike podía haber puesto una sustancia que haga que le vieras atractivo y te enamoraras perdidamente.
¿Qué gilipolleces está diciendo Mulder? ¿Se ha pegado un golpe y yo no me he dado cuenta?
Le miro fijamente. Sus pupilas están dilatadas, tiene la respiración agitada y parece que está un poco acalorado. ¿Soy yo la única que piensa que mi compañero está empalmado?
Para cerciorarme, ver que lo que pienso es coherente y no soñar que mi compañero se ha dado cuenta que soy una mujer y no un ser asexuado le miro ahí abajo.
Y parece que estoy en lo correcto. Tiene un bulto muy sospechoso en el pantalón.
Pero claro, no le puedo decir tranquilamente que si se alegra de verme comer un plátano.
Ups
Asociación de ideas. Plátano = Órgano sexual masculino
No me había dado cuenta la repercusión que tendría comerme un plátano delante de mi compañero. Lo tendré en cuenta en otras ocasiones. Para aplicarlo y para no.
Pero ahora no le voy a dar ninguna importancia. Tengo una reputación que guardar delante de Mulder.
S: ¿Que tonterías estás diciendo?
Quiero verte sufrir Mulder. Quiero ver como te vuelves una bombona de gas andante. Inflamable y a punto de estallar si le pones una llama por medio.
¿Demasiado retorcida? Un gusto que se da una de vez en cuando.
Porque yo lo valgo.
Comienzo a acercarme otra vez el plátano a la boca. Y Mulder se sienta en su sillón.
Inciso: Él sillón. Yo silla. ¡Es injusto!
El plátano ya está rozándome los labios. Saco un poco la lengua para chuparle la punta y me fijo en Mulder. Me está mirando fijamente, como si no pudiera apartar la mirada. Su respiración es más que agitada y porque la mesa me tapa, pero creo que el bulto de su pantalón es más que considerable.
Me vuelvo a concentrar en el pen... digo en el plátano. Creo que esto me está afectando a mi también. Quizá no soy tan reina del hielo como la gente piensa.
Le doy suaves mordiscos en la punta, para saborear toda su textura. Paladearlo es la palabra. Tiene un sabor dulzón que se te queda en el paladar y luego la sigues teniendo horas después de haberlo comido. Me pregunto si el semen de Mulder dará las mismas sensaciones. Definitivamente esto me está afectando.
¿Por qué? Por que me estoy imaginándome arrodillada ante Mulder chupando algo que no es el plátano pero se parece mucho.
Para calmar esas “ansias” me meto poco a poco el plátano en la boca y su textura suave me roza la lengua provocándome un escalofrío. Y aquí llega lo peor. Aquí tengo que volver a la realidad, darme cuenta que es un plátano, que eso es comida y hay que partirlo para comértelo y no atragantarte en el intento. Pero eso no te lo haría a ti Mulder. Si lo que tuviera la boca no fuera el plátano. La fruta digo ¿eh?
Mientras me como el plátano que me queda y notar que hay una humedad entre mis piernas inexistente hace cinco minutos miro otra vez a Mulder.
Se ha vuelto a levantar.
Y ahora SI que se le nota.
Diox bendiga al que hizo que la excitación no sea tan visual en las mujeres.
M: ¿Puedo coger algo?
Mientras no cojas un plátano por mi vale. Porque con lo excitada que estoy ver comer un plátano a Mulder es el equivalente a que es gay. Que no está comiendo un “plátano” precisamente... Sin querer la cara de Krycek me viene a la mente.
Sería morboso. Pero primero yo. Luego Krycek.
S: Para que decirte que no si lo vas a coger igual. Pero ten cuidado no te enamores de Frohike.
Mulder inspecciona minuciosamente la cesta. Y coge...
Mulder, ni se te ocurra. No cojas una fresa. Por favor. Me portaré bien. No te dispararé mas.
Quizá estas suplicas servirían si las realizara en voz alta pero tengo la garganta seca y no puedo articular palabra.
Simplemente hago lo que ha hecho él antes. Me quedo hipnotizada viendo como se come una fresa. Y noto como la temperatura de la habitación ha subido lo menos treinta grados de golpe. ¿Quién ha sido el gracioso que ha subido la calefacción?
Y claro, mi mente empieza a divagar.
Pienso que no se está comiendo la fresa precisamente. Como antes he asociado el plátano a una parte del cuerpo masculina ahora asocio la fresa a una femenina. Exactamente los pezones. Y para más exactitud los míos. Como un acto reflejo me los empiezo a acariciar por encima de la ropa.
Noto como me estoy excitando DE VERDAD. Porque una cosa es excitarse un poco, como hago la mayoría de días pensando en Mulder. Y otra cosa es pensar que me está chupando los pezones mientras me los toco yo. Tener ganas de ir discretamente al aseo es comprensible ¿Verdad?
Piensaencosasnoeróticas, piensaencosasnoeróticas.
¿En que pienso para calmarme un poco? Ya sé, en la Fowley en bikini. No mejor no, solo quiero bajarme el calentón, no que me desaparezca la libido de por vida.
Menos mal que Mulder ya ha acabado con la dichosa fresa. Pero el calentón aún no se ha ido. ¡Necesito ir al baño rápido! Y no precisamente para mear...
S: Mulder voy un momento al aseo. Ahora vuelvo.
Sólo rezo para que mi asiento no esté mojado en cuando me levante. Por el rabillo del ojo lo miro al levantarme. Afortunadamente no hay ninguna mancha de nada.
M: Yo también voy al aseo.
Cafetería del FBI
1:30 PM
No podíamos haber ido a otro sito. Que va. Al agente Mulder le ha apetecido hoy precisamente. Hoy, día de mi cumpleaños donde hay algunos agentes de FBI que lo saben.
Y sobre todo en el estado que me encuentro.
Cuando he entrado en el aseo para “desahogarme” del estado en el que me ha sumido Mulder los dos aseos estaban ocupados. Lo gracioso es que nunca hay nadie y esa vez estaban los dos ocupados. Menuda suerte. Pero luego sí. Cuando he entrado en el aseo y he puesto el cerrojo me he desahogado muy bien. No sé si se han oído mis gemidos en todo el edificio pero casi. Me he intentado contener pero estaba tan excitada que ha sido imposible.
Lo malo es que aún no se me han ido los colores de cara. Siempre me pasa. Después de una experiencia post-orgásmica se me quedan unos ridículos mofletes. Pero Mulder parece que no lo ha notado. Menos mal. No quiero darle explicaciones de mi situación.
Nos sentamos en una mesa y dejamos nuestras cosas.
S: Mulder ¿Qué pedimos?
M: Pues no sé Scully. Creo que lo mejor será que vayamos al autoservicio a ver lo que hay algo que nos gusta o si no supongo que un plato combinado.
Hacemos lo que dice Mulder y nos acercamos a una cola inmensa donde se supone que te puedes servir tu mismo. Él se sirve dos hamburguesas, patatas fritas y cerveza. Yo me sirvo una ensalada y fruta. Dos peras. De fresas y plátanos ya hay suficiente por hoy.
Mientras nos sentamos en la mesa empiezo a divagar otra vez sobre el día en el que estamos. Sí mi cumpleaños. No hace falta decirlo todas las veces.
Hoy es el primer día de mis 37 años de vida. Sí, porque la gente es tan rara que cuentan el año que ha pasado no el que empieza. ¿Porque no empiezan a contar desde el 1? Un bebé cuando nace está empezando su primer año de vida.
Y hablando de bebés. Yo cuando era mas joven, no sé, cuando tendría veinti y algo, bueno, antes de entrar en los expedientes x yo me hacia algunas metas en mi vida. No me obsesionaba con ellas pero las tenía en cuenta.
Por ejemplo, quería casarme a los 32 como máximo y tener hijos antes de los 35. Pero claro, entré en los expedientes x y Mulder revolucionó mi vida.
M: Lo que ha cambiado esto desde que no vengo.
Hablando de Mulder, me está diciendo algo y no me estoy enterando
S: ¿Qué?
Me lo intenta repetir otra vez pero una voz desagradable impide que siga en lo que me estaba diciendo.
Diana Milano (DM): ¡Agente Scully! ¡Cuánto tiempo sin verla!
Si claro, media hora.
Esta era una de las que estaba en el baño.
S: Hola agente Milano. Lo mismo digo.
Me cae mal. Así de claro.
Y no solo porque se llame Diana que eso ya influye.
Siempre con sus vestidos Channel dos tallas menos que la que debería. Su pelo rubio platino estilo Madonna que ya pasó de moda desde que se lo quitó ella (madonna). Y su sonrisa. O es la mujer mas feliz del mundo o se ha puesto grapas en los mofletes. Sería buena para un anuncio de dentífrico si no fuera porque tiene dientes de conejo y de color amarillo-negruzco de tanto fumar.
DM: ¿Y como está usted agente Mulder? Lo veo muy bien.
A eso tengo que añadir que no para de ligar con Mulder cuando lo ve. Y eso que está casada.
M: Gracias
Menos mal que Mulder nunca le sigue el juego porque ese tono y esa mirada de indiferencia no se lo dirige ni a Skinner cuando nos manda un caso “normal”
Y encima la muy... se sienta al lado de Mulder.
Sentarse es decir mucho. Se pega a Mulder. Lo que no sé si están compartiendo silla o no. Pero están muy cerca. Y eso no me gusta.
Y es que además estas mesas son rectangulares para seis personas pero yo creo que si la gente se pone como están ellos cabrán doce o trece personas.
DM: No les importa que me siente con ustedes ¿Verdad?
No, claro que no pero si me da grima verte a cinco pasos de nosotros verte a unos pocos milímetros de Mulder pues como que me va a producir una sensación de querer hacerle la autopsia a alguien aunque no esté muerto.
S: Claro que no agente Milano, este es un país libre.
Parece que no ha entendido mi tono vete-a-donde-no-pueda-verte-si-no-quieres-morir-joven porque sigue sentada al lado de Mulder.
La tensión se cortaría con un cuchillo en esta mesa y todo por ella. Porque Mulder y yo si no estuviera ella estaríamos hablando de cualquier chorrada o simplemente mirándonos de reojo para ver lo que hacemos sin que el otro se de cuenta.
DM: ¿Y en que casos ha trabajado agente Mulder?
M: Creo que ese no es un tema muy interesante para discutir en la comida.
Uh... el hígado que está comiendo me ha dado una idea.
Me encanta ser mala de vez en cuando. Y mas cuando mi compañero no saca la vista de los pechos de Diana porque hoy se ha puesto una de las camisetas dos tallas mas pequeña donde se le notan los michelines que tiene en la barriga. Pero Mulder no mira esos michelines, mira justamente un poco mas arriba, el escote de ella.
S: ¿Y por qué no?
Me pone una mirada de contigo-no-quiero-hablar-que-me-quiero-ligar-a-Mulder pero a mi no me afectan ese tipo de cosas. Mis hermanos me ponían una mirada parecida cuando se enfadaban conmigo y yo seguía hablándoles hasta que se cansaban de oírme y tenían que decirme que me callara.
DM: ¿Y en que casos han estado trabajando agente Scully? Los expedientes x siempre me han parecido fascinantes.
Si. Sobre todo por los apodos que ponen a los agentes que trabajan en ellos. Los señores Siniestros. Muy fascinantes.
S: ¿Ah si? –pongo mi mejor sonrisa fingida- ¿Por qué? La mayoría de gente prefiere no encontrarse con ellos.
DM: Oh, yo no. ¿Sabes? Siempre me he sentido fascinada por lo paranormal y esas cosas.
Si en el fondo está mujer siempre me ha parecido medio bruja.
Y Mulder sigue sin decir esta boca es mía. Espero que no esté oyendo la conversación que estamos teniendo esta y yo no sea que se quiera cambiar de compañera. Pero creo que no porque está mirando a un punto imaginario detrás de mi y con una pequeña sonrisa en los labios. Me pregunto si tengo que girarme para encontrarme con ET que ha hecho su gran aparición estelar aquí.
S: La verdad es que para estar aquí tienes que estar preparada para todo. Una vez incluso vimos zombis que se preparaban para el fin de milenio.
¿Por qué he tenido que recordar precisamente ESE caso?
No lo puedo remediar. Él y yo en la sala de espera del hospital psiquiátrico viendo como Dick Clark daba paso al año nuevo en Times Square. Luego nos besamos. Un beso corto para amantes pero largo para amigos. No sé como definirlo. Sobre todo porque aún no lo hemos hablado y ya casi han pasado dos meses desde que se produjo.
Definitivamente estoy confundida con la relación que llevo con Mulder.
¿Qué le estaba contando a esta? Ah si, los zombis.
DM: ¿De verdad?
¿Eso me ha sonado a sarcasmo? Pues yo soy la reina del sarcasmo.
S: Sí. Ese no ha sido el caso mas escalofriante que hemos tenido. Ha habido muchos mejores. Pero el mejor caso que tuvimos fue el caso Tooms. Un mutante que comía hígados para hibernar durante treinta años. Se escurría entre cualquier conducto y entraba por cualquier rejilla. Mataba como fuera y luego se comía los hígados crudos para sobrevivir...
No lo había dicho, pero al hablar de zombis Diana ya se había puesto azul. Se ve lo de que le gustaba lo paranormal iba de farol. Porque está haciendo esfuerzos enormes por no tirar lo que se ha comido encima de su vestido Channel. Mejor dicho estaba porque ahora la he mandado directamente al baño.
¿Cómo era la marca del jabón con el que bañaba a Queequeg? Así ¡Muere, bicha, muere!
M: Y a mí me llaman Siniestro
¿Detecto un tono de ironía en lo que estás diciendo Mulder? Pues que sepas que te he salvado de una falta grave en tu expediente porque como su marido os hubiera visto tan juntos hubiera pensado lo que no es.
S: Mulder, sé perfectamente que la agente Milano no te cae bien y, si te he de ser sincera, a mí tampoco. Entonces ¿He hecho algo malo?
M: Has enviado a una mujer al baño a que tirara su primera papilla. Si eso no es malo...
S: Ella nos ha dicho en que trabajabas y como tu estabas más pendiente de su escote que de la conversación... –Creo que ir por este camino no va a llevarme a nada bueno- pues la he tenido que seguir yo.
M: ¿Cómo sabías que le estaba mirando esa parte de su cuerpo a la agente Milano? ¿Acaso tu me estabas mirando a mí?
Vaya, la eterna pregunta sin contestar. Sabe perfectamente que no puedo estar mas de cinco minutos sin fijar mis ojos en alguna parte de su cuero. Pero claro no se lo puedo soltar a bocajarro. No le puedo decir simplemente “Mulder, te tengo que mirar porque si no, no me puedo concentrar en lo que tengo delante de mis narices sin saber lo que estas haciendo en cada preciso momento de tu existencia”
Puf... Demasiado para él y para mí. Pero él parece que está esperando una contestación.
S: He terminado la comida antes que tú y no me apetecía mirar a las musarañas del techo. ¿No te gusta que te miren?
No contesta pero pone una sonrisa que tumba de espaldas. Y creo que esa es una de las razones de que las mujeres lo miren.
Tendría que ser pecado ser así de guapo. Él parece que no sabe que levanta muchas pasiones allí donde va y eso lo hace mas encantador todavía.
Sus ojos pequeños y cambiantes. Su nariz grande pero bien proporcionada con su cara. Y su labios... mmm... me estoy volviendo a poner mala y si alguien no lo remedia no tendré mas remedio que tirarme encima de él y probar sus labios.
Puff... Tengo que salir de aquí. Mulder tiene que desaparecer del campo de mi visión al menos hasta que me vuelva a serenar.
Cojo la bandeja y me dispongo llevarla a donde están todas.
Noto como Mulder me sigue con la mirada y eso me pone mas nerviosa todavía.
George Petersen (GP): Hola Dana.
El
que faltaba.
George
era uno de mis compañeros en Quántico cuando yo daba clases ahí, él era
profesor de prácticas de tiro. Luego le perdí la pista porque me trasladaron a
los expedientes x y... Bueno, creo que sabéis el resto de la historia.
Lo
malo es que él intentaba ligar conmigo día sí, día también. Yo
creo que pedí el traslado al FBI porque no me dejaba en paz...
S: Hola
George. ¿Qué tal?
No es que quiera darle conversación pero si Mulder me ha puesto muy celosa con Diana pues creo que yo también tengo derecho a tomarme una revancha ¿No?
GP: Bien. Creo que hoy es un día especial ¿no?
Sí, el de tu entierro si no hablas a un volumen que solo puedan oír los perros. Joder, el pobre se ha vuelto sordo de tanto oír disparos, si ya le decía yo que se pusiera las orejeras esas cuando estaba en el campo de tiro.
S: Pues sí. Hoy es mi cumpleaños.
GP: Me sonaba que era algo de eso ¿Y no te apetecería salir a celebrarlo?
S: No, la verdad es que no – Y menos contigo sorderas- Me quedaré en casa y acabaré unos informes que tengo pendientes.
GP: Pues si te sientes sola no dudes en llamarme. Mi número es...
S: Está en la guía ¿no? –George asiente un poco confuso- Entonces lo buscaré y te llamaré. Adiós George.
Sí ya lo sé. Le he dado calabazas a pobre hombre pero este también está casado y tiene hijos o por lo menos me han llegado rumores de ello.
Noto como alguien me está tocando el culo y cuando ya estoy dispuesta a soltar la bandeja y a darle una bofetada a George, porque estaba segura de que era él, me giro y me encuentro con Mulder.
Con un Mulder sonrojado pensando que de esta vez no se libra del plomo de mi pistola. Sonrío para mis adentros pensando en lo iluso que es mi compañero a veces. ¿Él cree que le voy ha hacer algo? Bueno, ya le disparé una vez. Pero eso fue un caso aparte. Estaba a punto de matar a Krycek. Además ahora ya tiene algo en lo que fardar cuando sea mayor y cuente esa historia a sus nietos. Que espero que también sean los míos.
S: Mulder...
M: ¿Sí?
Que mono. Incluso ha tragado saliva pensando en lo que le voy ha hacer. Cachorrito.
Vale. Ya. Estoy pensando muchas chorradas por minuto. Necesito un descanso.
S: Me voy a tomar la tarde libre. Ya que el ordenador de la oficina ha tomado unas vacaciones por tiempo indefinido voy a acabar los informes en casa. Espero que no te parezca mal.
Bueno, un descanso no. Solamente estar desconectada de Mulder al menos medio día. Mañana todos estos locos pensamientos se habrán ido porque eran provocados por la excitación del momento.
Mulder mueve la cabeza en señal de negación y yo me voy intentado no pensar lo que se le puede ocurrir estando él solo en la oficina aburrido. Lo mínimo que puede suceder es que mañana cuando llegue a la oficina encuentre un boquete en el techo producido por los cientos de lápices que mi compañero habrá tirado.
Apartamento de Dana Scully
7: 30 PM
Repasemos las cosas.
Informe: Acabado e impreso
Teléfono: Desconectado y con el contestador puesto por si acaso pasa algo.
Bañera: Lista para darme un placentero baño de sales mientras me olvido de mis preocupaciones.
Luz: Apagada y en su lugar en el baño hay unas diez velas
Música: Algo clásico que siempre ayuda a relajarse.
Bueno, creo que eso es todo. Ahora me desnudo, me meto en el baño y adiós mundo por unas cuantas horas.
<Ding Dong>
O no.
Enciendo la luz del baño y voy a abrir la puerta dispuesta a cantarle las cuarenta a quien me haya recordado que todavía seguimos en este día. Abro la puerta.
S: ¿Mamá?
Margaret
Scully (MS): ¡Hola Dana!
Si hombre mama, como si estuvieras en tu casa. Mi madre entra como una exhalación hasta el salón y luego se queda mirándome. Tengo que añadir que estoy en batín.
MS: ¿Ibas a hacer algo Dana?
Muy perspicaz mamá, lástima que tu estás ya mayor para iniciar la carrera de detective.
S: La verdad es que sí, me iba a dar un baño.
MS: Si quieres me voy.
S: ¡Cómo te voy ha echar! Ya me lo daré mas tarde. ¿Por qué no me has dicho que ibas a venir? Hubiera comprado algo para picar ahora.
MS: El vuelo se ha adelantado a hoy y te quería dar una sorpresa.
Para quien no se entere de que va el tema. Mi madre está pasando una temporada con Tara y con Matt porque Bill ahora estás haciendo unas maniobras en alta mar. A todo esto tengo que añadir que hace una hora me ha llamado Tara para felicitarme y no me ha dicho nada. Uno de estos días tengo que tener una charla con mi cuñada.
Ah... bueno. No decir nada = sorpresa. Tiene su lógica.
S: Hace una hora mas o menos he hablado con Tara y me ha felicitado.
MS: Y ahora te felicito yo ¡Felicidades cariño!
S: Gracias mamá.
Mi madre me da un abrazo de esos que cortan la respiración. Parece que está contenta de que sea el día más horroroso de mi vida.
S: Eh... Voy a recoger un poco el baño. Ahora vengo.
Sniff.. No voy a poder disfrutar mi paraíso particular hasta dentro de unas horas porque si mi madre se pone a contarme cotilleos la tengo aquí hasta la una de la mañana.
Cuando salgo me la encuentro que ha encendido la televisión y está viendo el show de Jerry Springer. Vaya tela.
S: ¿Cómo te gustan esas cosas?
MS: Es entretenido. Sé que la mitad de las cosas que salen aquí son tonterías pero pasas un buen rato cuando no tienes nada que hacer.
Pasamos el minuto mas largo de mi vida mientras veo a una mujer llorar a moco tendido porque su marido se ha ido con su secretaria con la que tiene un hijo. Pero ella le sigue queriendo y le pide públicamente que vuelva con ella. A veces pienso que estos programas los hacen para que la gente piense que no tiene los problemas tan graves como los que salen ahí.
Cuando creo que ya he tenido la suficiente cortesía de estar sentada con mi madre viendo ese programa me fijo que en la mesa delante de nosotras hay una cosa que no había antes.
S: Mamá ¿qué es esto?
MS:....
Parece que la televisión tiene un efecto hipnotizante en el que no tienes la facultad de escuchar a la persona que está a tu lado.
S:
¡Mamá!
MS:
¿Mmm?
S:
¿Que es esto? –le señalo la bolsa que hay en la mesa.
MS:
Tu regalo.
S: Y
cuando me lo pensabas dar ¿al año que viene?
¿Se
nota que tengo ganas de ver que me ha traído mi madre? Después de la cesta de
frutas de Frohike si me trae un sapo diseccionado me hará mas ilusión que a
Mulder encontrarse un ovni en la puerta de su casa.
MS:
Te lo quería dar antes pero como te has ido a arreglar el baño pues al poner a
Jerry se me ha olvidado.
Y
luego dicen que la tele no nos deja tontos.
Coge
la bolsa y me la da.
La
abro y me encuentro una caja de una marca de ropa interior conocida (no pienso
decir marcas). ¿Mi madre me ha regalado ropa interior? Abro la caja y me encuentro un conjunto negro de encaje.
Seguro que estaré miradno a mi madre con una cara de idiota impresionante.
MS:
Me ayudó Tara a escogerlo. Espero que te esté bien. Creo que vosotras dos tenéis
la misma talla.
Si,
definitivamente tengo que hablar muy seriamente con mi cuñada.
Lo
saco de la caja para mirarlo bien. La verdad es que es precioso. Es un conjunto
de seda negro que tiene el encaje en la parte superior y por detrás. Los
tirantes son finísimos y casi no se ven. Y el tanga creo que aún es mas fino
que los tirantes porque casi no se vé. Creo que no tapa ni lo más mínimo.
S:
¿cómo se te ocurre comprarme esto?
MS:
La culpable no soy solo yo. Tara insistió en que te hiciéramos algo bonito por
tu cumpleaños y se nos ocurrió esto.
Voy.
A. Matar. A. Mi. Cuñada.
Así
de claro. Lo siento Matt pero te voy a dejar huérfano de madre.
S:
¿No se os ocurrió algo mas discreto?
MS:
¿Mas discreto que esto que nadie lo va a ver?
S:
¿Qué estás insinuando?
Me
estoy empezando a cabrear con mi madre. Me acaba de llamar reprimida a la cara.
Aunque no lo ha dicho con esas palabras pero sé desde hace 36 años el lenguaje
de mi madre. Siempre con frases de dobles sentidos.
MS:
Ehh... nada, nada –parece que duda un poco antes de hablar, así que yo la
miro inquisitivamente hasta que lo hace- Tara y yo comentamos que para tener 36
años no tienes una vida normal... Quiero decir que no has salido con un hombre
desde hace años...
Y
sigue llamándome reprimida.
Bueno
la verdad es que mi vida “normal” acabó cuando crucé la puerta del
despacho hace 7 años. Pero no me quejo. He
conocido al hombre mas maravilloso del mundo y no lo cambiaría por nada del
mundo.
S:
Es el modo de vida que he escogido. Creo que el trabajo me llena mas que una
cita en cualquier bar. Puede que sea rara pero es la que me gusta.
MS:
¿No te gustará otra cosa?
Oh.
Sin querer he entrado en arenas movedizas. Habrá que desviar la atención a
otro sitio porque si no mi madre me va a someter al tercer grado sobre mi compañero.
Que sé perfectamente que se refiere a él.
S:
Me voy a probar esto. A ver como me queda.
Wow,
a veces hasta yo me sorprendo con la facilidad que tengo para cambiar de tema. O
de situación.
Pero
claro, mi madre tiene sangre irlandesa y es cabezota como la que mas.
MS:
Sí pruébatelo, pero esta conversación queda pendiente.
Glups.
No
hay porqué preocuparse porque puede quedar pendiente hasta el día del juicio
final si me lo propongo y sigo contestándole con evasivas. ¿Verdad?
Mejor
no pensar en ello.
Entro
en mi habitación y antes de desnudarme me preparo la ropa que me tengo que
poner después, porque por si no lo sabéis ahora voy en batín y debajo solo
llevo sujetador y bragas. Elijo un
pantalón de chándal y una sudadera. La comodidad ante todo.
Luego
me empiezo a desvestir.
Cuando
me acabo de poner el conjunto nuevo oigo como llaman a la puerta y supongo que
mi madre le abrirá así que no le hago mucho caso.
Me
miro en el espejo. La verdad es que me queda como un guante. Definitivamente mi
cuñada y yo podemos intercambiarnos ropa interior. Lo malo es que el color
negro acentúa mi palidez. Este verano tendré que ir mas a menudo a la piscina
a tomar el sol.
Mi madre se asoma por la puerta.
MS: ¿Dana te está bien?
S: Sí mamá.
Antes de preguntarle quién ha sido el que ha venido se va.
MS: Ven Fox y di lo que opinas de lo que le he comprado
¿Fox? ¿Acabo de oír llamar a mi madre Fox a la visita?
¿Y le acaba de decir que vea lo que me ha comprado?
Resumiendo: ¿Mulder viéndome a mí en ropa interior?
Parece que mis pensamientos son correctos porque por la puerta veo asomarse a un decidido Mulder que no sabe lo que le espera si no sale de esta habitación en un segundo.
Me intento tapar las partes mas “intimas” con los brazos pero claro, no abarcan.
S: Mulder sal de aquí ahora mismo!!
No sé si reírme de lo que ha pasado porque la verdad es que es para reír y no parar. La cara que se le ha puesto era para grabarla. Los ojos parecían salírsele de sus orbitas y estaba con la boca abierta. Y no sé si ha sido hipnosis pero al segundo no estaba. Pero que obediente que es mi Mulder.
Mi madre entra a ver lo que me pasa.
S: Mamá ¿Tu estás tonta? ¿Y si hubiera estado desnuda? ¡Mamá que estaba en ropa interior!
MS: Dana yo pensé que como sois tan buenos amigos...
S: Pero yo creo que los amigos no se ven en ropa interior, no sé digo yo... tal vez mi sentido de la amistad se ha quedado anticuado.
MS: Vamos Dana, no te engañes más. Sé que no lo ves como un amigo. Sobre todo porque cuando le miras no le paras de mirar el culo cuando se pone de espaldas a ti.
Le pongo una mirada asesina que ni a la Fowley cuando estaba viva.
S: ¡Mamá!
¿Se puede saber porque estoy tan enfadada? ¿Por qué Mulder me ha visto en ropa interior? ¿Por qué sigue siendo el día de mi cumpleaños? ¿Por qué me va a bajar la regla? ¿Por qué Mulder me ha visto en ropa interior y yo NO a él?
Creo que es la última pregunta.
Mientras mi madre y yo estábamos discutiendo sobre la amistad y esas cosas me he ido vistiendo. Ahora salimos ha la salida donde está Mulder.
MS: Creo que después de la que he montado entre vosotros mejor me voy.
Eso. Mejor será que te vayas no se te escape más de lo que quisieras de ese piquito de oro que tienes.
Genial. Estoy echando a mi madre porque estoy cabreada con ella por haber dicho una cosa que es verdad. Ahora ya sé como voy a reaccionar cuando encontremos la “verdad” de Mulder enfadándome con todo bicho viviente.
Acompaño a mi madre hasta la puerta mientras que Mulder se queda en el salón. Me despido como una buena hija y no como la que acabo de ser hace un minuto.
S: Siento que no te quedes mas –digo abrazándola.
MS: Creo que con Fox lo pasarás mejor que conmigo.
S: ¡Mamá! –ahora me rió pero antes me he puesto como una fiera.
Me da un beso en la mejilla y se va. Yo cierro la puerta esperando que esto sea un sueño y no tenga en enfrentarme con Mulder después de esta escena tan ridícula.
Cierro los ojos y cuento hasta diez esperando que cuando los abra Mulder ya no estará aquí. Algunas veces esto me ha funcionado.
Uno, dos...
... diez.
Abro los ojos.
Nah, esta vez no ha funcionado y Mulder está sentado en el sofá esperándome.
¿Mi madre ha aumentado la calefacción sin que yo me diera cuenta o tengo fiebre? Porque aquí hace mucho calor...
S: ¿A que has venido?
M: Venía a celebrar tu cumpleaños pero veo que no tienes ganas
Nunca pensé que Mulder me dijera esto.
¿Celebrar mi cumpleaños en una crisis no-quiero-saber-que-día-es-hoy?
Bueno, Mulder no sabe que tengo esa crisis pero no dicen que Mulder y yo nos complementamos a la perfección y bla bla bla...
Pero claro no le voy a decir que la verdadera razón es que quiero que se quede en ropa interior en este mismo momento. Lo malo es que se puede ir corriendo y lo bueno es que podemos acabar compartiendo cama.
S: Perdona Mulder, pero es que me ha puesto nerviosa que me vieras en ropa interior.
Una verdad a medias vale mas que una mentira ¿no?
M: Vamos Scully, si te he visto desnuda en varias ocasiones.
S: ¿Varias?
¿Alguien pensó si los hombres se pasan la vida jugando al parchís? Porque se comen una y cuentan veinte.
M: Sí. Por ejemplo cuando te rescaté de que te convirtieras en un híbrido extraterrestre en la Antártida
Y por ejemplo esa es la única vez que me has visto desnuda.
Oh, bueno, también cuando nos duchamos juntos esa vez que la Fowley nos hizo creer que Cassandra tenía un virus peligroso y chorradas de esas que yo no me creí.
S: Bueno, yo también te he visto desnudo alguna vez.
M: ¿Cuándo?
S: El momento exacto no lo sé. Pero fue hace unos dos años y algo.
Las mujeres creo que nos reprimimos más al decir nuestros recuerdos. Porque yo lo he visto TRES veces desnudo o cuatro ¿Cuenta también la de finales del año pasado cuando casi le hacen una lobotomía? Diremos que sí para fardar un poco ante la gente.
M: Yo tampoco recuerdo ese momento.
S: En ese momento estabas en estado de shock. Lógico que no te acuerdes.
Fue cuando me llamó porque estaba en un motel de Long Island en la bañera. Estaba en estado de shock el, pero estuve a punto de preguntarle si se alegraba de verme porque su amigo parecía que tuviera vida propia.
Eh, soy médico y tengo que ver que mis pacientes están bien. De salud, malpensados.
M: He traído esto.
S: Vaya, gracias. No tenías porque haberte molestado. Voy a por unas copas.
Wow. Momento deja vù. Esto. Ya. Lo. He. Vivido.
Mulder entrando en mi casa con una botella de vino sin motivo aparente. Yo voy a por unas copas. Empezamos a hablar de nuestras cosas y me intenta besar. Yo me hubiera dejado de no ser porque el verdadero Mulder hace su aparición en el momento justo. Y el otro “Mulder” se convierte ante mis narices en VanBludht.
S: Mulder te noto raro ¿Te pasa algo?
M: No nada. Es que estaba pensando... que nunca hablamos de cosas nuestras ¿no? De lo que nos gusta y todo eso...
Este hombre no es Mulder. Lo tenía que haber sabido desde el primer momento que ha entrado por la puerta. Él nunca hubiera entrado tan decidido a mi habitación. Antes, creo yo, se toca a la puerta. Y si Mulder fue a una universidad tan pija como la de Oxford creo que aprendió esa lección.
¡Este hombre es Eddie! Creo que me dijeron que en uno de estos días le daban la condicional y aquí se dejo una tarea pendiente...
De pensarlo me he atragantado con el vino que estaba bebiendo.
Cof, cof...
Mi pistola ¿Dónde está mi pistola? Me la he dejado en la habitación.
Cuando creo que se me ha pasado el ataque de tos voy corriendo hacia mi habitación y saco la pistola del cajón de la ropa interior ¿Qué porqué la guardo ahí? Ni idea, creo que lo vi en una peli y lo hice igual. Ahora ya es la costumbre.
Salgo y “Mulder” pega un respingo cuando ve la pistola
M: Scully ¿Qué haces apuntándome con esa pistola?
S: No te muevas. Tu no eres mi compañero.
Una parte de mi reza para que los sea porque al parecer él también se ha cansado de la vida que llevamos los últimos siete años y quiere ahora, empezar a conocernos mejor. Pero por otra parte no. Por que si es voy a cavar un agujero aquí y voy a meter la cabeza en él.
M: Vamos Scully no digas tonterías. Soy yo, Fox Mulder. Tu compañero desde hace siete años...
S: Voy a comprobar si eso es verdad. Levántate lentamente y pon las manos sobre la pared. Y date la vuelta.
Y así de paso veo el precioso trasero que tienes. Ains...
¡Reacciona Dana! Es Eddie no Mulder. Nadie tiene un culo precioso como Mulder.
M: Scully te lo digo en serio. Soy Mulder.
S: ¡¡He dicho que te des la vuelta!!
Me he dado miedo hasta yo en el tono que lo he dicho. ¿Tan mandona soy? ¿O solo cuando tengo un grado de histeria bastante elevado?
Bueno a lo que voy.
Si es Eddie tiene que tener la cicatriz donde tenía la cola. Si es Mulder decidiré donde hago el agujero.
La verdad es que si es Eddie en los años que ha estado en la cárcel habrá ido al gimnasio mucho porque tiene un buen culo.
Emm... A lo que voy. Mirar cicatriz.
Subo un poco la camiseta de Mulder, gris para mas señas!!!, y le bajo un poco la cintura del pantalón y miro minuciosamente.
Diox. No es Eddie. Es Mulder ¿Dónde se notará menos el agujero?
Noto como un calor me empieza a invadir las mejillas. ¿Si me cambio de departamento Mulder olvidará algún día el ridículo que acabo de hacer?
M: ¿Me puedo mover ya o todavía no has acabado con la inspección ocular?
S: ¿Mulder?
M: Presente.
Parece que le está divirtiendo esta situación y todo. Siempre he pensado que Mulder tiene un sentido del humor muy distinto al mío.
S: Mulder perdóname... Creía que eras...
Me siento en el sofá porque creo que las piernas no me van a sostener de un momento a otro. Que vergüenza...
M: Eddie VanBludht. –Se sienta conmigo- ¿Tan terrible te resulta pensar que hablemos de cosas nuestras?
S: Mulder no me fastidies. Claro que no. Pero como te he dicho desde que has entrado aquí estas un poco raro.
Iba a decir “no me jodas” pero con lo susceptible que estamos los dos, sobre todo con la escenita que he montado, creo que si se lo digo lo iba a tomar al pie de la letra. Y claro, eso no me gustaría nada de nada.
M: Tu sabes que siempre he sido un poco siniestro...
Vale, si para él esta “broma” está olvidada para mí tampoco está. No me voy a estar amargando toda la noche por eso. Olvidado. Me río para aliviar la tensión que se había producido durante este momento. Parece que ya no haga tanto calor.
S: ¿A que has venido?
M: A celebrar tu cumpleaños. Te he traído una cosa.
Me ha traído un regalo!!!
No me merezco a este Mulder. Después de lo que le he hecho pasar...
Ups. No recordarlo. Olvidarlo.
S: ¿Ya hace cuatro años que celebramos mi cumpleaños?
M: He decidido romper la tradición.
Vaya, así que para él ya no soy un perro y he pasado a la categoría de persona. Me consuela esta evolución en la escala de mi compañero.
Se pone a buscar en el sofá. ¿Qué busca? Oh, con el jaleo se le ha caído el regalo por el sofá.
O sea que es algo pequeño.
Me muestra una caja que parece de joyería y que me recuerda mucho a la que me dio hace tres años.
S: ¿Otro llavero? ¿Por qué te molestas?
M: No es un llavero. Abre la caja.
Le hago caso y no me puedo creer hasta donde llega la obsesión de mi compañero por sus amigos cabezones. Y no me refiero a Frohike. Sino a los amigos de ET. Si, a los hombrecillos grises.
Son unos pendientes. Colgantes, para ser exactos que tienen en las puntas la cabeza de un alien.
Genial. Creo que me los pondré mañana para ir a la oficina. Incluso podrían ser nuestro logo.
S: ¿Unos pendientes?
M: Sabia que te gustarían.
S: Son...
Horribles. ¿cómo se ha podido gastar el dinero en una cosa así?
S: ...muy...
Muy gracioso agente Mulder, quiero mi regalo verdadero ya.
S: ...bonitos
M: Scully eres muy mala actriz.
Ya sé que no voy a ganar un Oscar ¿Pero tan mal se mentir?
S: Vale. No me han gustado mucho. Pero lo que cuenta es el detalle ¿no?
M: Son muy originales. Yo creía que te gustarían.
Sí claro, igual que me gustan las películas que no son tuyas y que precisamente están en una estantería de la oficina y que ves de vez en cuando.
S: Creo que el gusto entre hombres y mujeres es distinto. Ya sabes...
M: Los hombres son de Marte...
S: ...y las mujeres de Venus.
Nos ponemos a reír.
Mulder coge las copas que están encima de la mesa y me da una.
M: Esto hay que celebrarlo Scully.
Alzo una ceja para que me diga lo que quiere decir con eso.
M: Estamos de acuerdo en una teoría. Los hombres y mujeres somos distintos. Y creo que por eso nos complementamos.
S: Por una vez estoy de acuerdo contigo Mulder. Chin chin.
Media hora después
S: Y entonces Marcus me pidió salir para el baile de graduación.
M: ¿Y tu que le dijiste?
S: ¿Qué le iba a decir? ¡Que si! En ese momento estaba super enamorada de él y me hizo mucha ilusión.
Wow. Misma sensación de deja vù que hace mas o menos una hora.
O tal vez sea porque entre Mulder y yo nos hemos bebido la botella de vino que él ha traído.
Por un momento se queda pensativo. Y luego sonríe. ¿En que estaría pensando?
M: ¿Sabes? Aún no te he felicitado por tu cumpleaños.
Es verdad. Ya ni me acordaba.
S: Eres un mal amigo –digo haciéndole morritos- Ahora ya no tienes pastel.
M: Joo
Scully. Yo quiero,
tu quieres, todos queremos ese pastel.
Conforme
ha dicho eso se ha ido acercado a mí. Me hago para atrás riendo y él sigue
acercándome. Se pone encima de mí y comienza
también a reír. De repente se pone muy serio y me besa. No en la frente. No en
la mejilla. Si no en la boca.
Nuestros
labios se han unido por un momento pero luego se separa de mí con aire
avergonzado.
M:
Lo siento Scully no quería...
S:
Ha sido el mejor regalo de cumpleaños que podía esperar.
M:
¿Te refieres a...? –dice volviéndose a acercar como antes- Creo que me debes
ese pastel.
S: Cállate
Mulder y bésame.
FIN
FIN