LOS HOMBRES SON DE MARTE...

 

Disclaimer: NIE NO NIE NO NIE NOOOOOOOOOOOOOO, NIE NO NIE NO NIE NOOOOOOOOOOOOOOO. La música de Expediente x es de Mark Snow. Los personajes fueron creados por un surfista que no me acuerdo el nombre.

 

Rating: Según algunas personas Nr-18. Pero yo no opino tanto no hay sexo explícito, solo una mente calenturienta XD.

 

 Tipo: Intento de Humor.

 

Nota: Esta es la primera parte del relato aunque al final ponga fin. El relato va a estar divido en dos partes. Esta que son los pensamientos de Mulder y en la siguiente son los de Scully pero la situación va a ser la misma en los dos relatos, quizá la alargue en la siguiente parte XD.

Dedicatoria: A todas las personas que quieran vivir en un mundo sin asesinatos ni sangre. A todas las personas que queramos vivir en un mundo libre. En especial a las madrileñas que han sufrido en sus propias carnes un atentado terrorista.

 

Feedback: [email protected]

 

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M: Te he traido una cosa.

S: ¿Un implante extraterrestre?

M: Dos, los he convertido en pendientes.

 

Tempus Fugit

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 M: Scully ¿Por qué no jugamos a hundir la flota?

 

Parece que no le ha hecho ninguna gracia. Pero comprenderlo, son las once de la mañana y no hay trabajo que hacer.

 

Bueno, rectifico, YO no tengo trabajo que hacer. Scully sí. O eso dice ella porque creo que se lo ha buscado. Ahora está redactando un informe de un caso que no sé de donde se lo ha sacado.

 

S: ¿Hundir la flota?

M: Sí, ya sabes, ese juego de los barquitos, dibujas un cuadro con coordenadas y pones barcos en ellas y yo...

S: Mulder, sé perfectamente como se juega.

M: Y entonces ¿Cual es el problema?

 

Me mira con toda la incredulidad que puede reunir su mirada y añade un levantamiento de ceja.

 

¿Me he perdido algo para que me brinde esa mirada descreída?

 

S: Mulder, estoy trabajando.

 

Oh, eso.

 

M: ¿Y qué?

 

Mierda.

 

Vale, esto me ha salido sin querer.

 

No me gusta la mirada que me está haciendo Scully. Y no me gusta donde lleva su mano. A la cadera. Al sitio donde tiene su pistola.

 

Venga Scully no lo he dicho aposta. Sé lo importante que es ese informe para ti aunque no sepa de que va.

 

Pero es que creo que lo tuyo con el trabajo no es normal.

 

¿Trabajar el día de tu cumpleaños?

 

Si, hoy día 23 de febrero, la Agente Especial del FBI Dana Katherine Scully está trabajando.

 

Y lo de antes lo dice Fox William Mulder, un hombre que la saca de la cama en plena noche para ir a perseguir algo paranormal que ha caído en sus manos.

 

Surrealista ¿no?

 

Yo comprendo que ella trabaje en una fecha tan señalada por obligación. O por un caso que nos ha dado Skinner o porque está persiguiendo hombrecillos grises conmigo.

 

No por que le dé la gana a ella.

 

Eso si que no es normal.

 

Y menos en Dana-me-hice-un-tatuaje-para-salir-del-aburrimiento-Scully.

 

Vale, ya. Estoy delirando.

 

Scully ha vuelto al trabajo. Fiu, por lo menos estoy vivo.

 

S: Mierda.

M: ¿Que pasa?

 

Me acerco cautelosamente a donde está Scully para ver lo que le pasa. Lo de cautelosamente es por si acaso decide descargar su frustración practicando tiro al blanco con mi cuerpo.

 

Uh. El ordenador ha decidido tomar un tiempo de descanso y se ha colgado.

 

Estupendo, ahora si que podremos jugar a los barquitos.

 

M: Eso a sido una señal de que no debes trabajar hoy.

S: ¿Y porque razón? Hoy es un día como cualquier otro.

 

Pase que yo olvide su cumpleaños durante los primeros tres años que estuvimos juntos. Pase que la fiesta que le hice en el cuarto año le dio mas vergüenza ajena que emoción. Y pase que el regalo que le hice no fué nada del otro mundo. ¡Pero que ella se olvide de su propio cumpleaños! ¿Esto que juego es ignoro-mi-cumpleaños-a-ver-si-tu-te-acuerdas-de-él? Pues no voy a caer.

 

Antes de que yo le pueda contestar alguien toca a la puerta.

 

M: Pase.

 

Un repartidor aparece por la puerta con lo que parece ser ¿Una cesta de fruta?

 

Repartidor: ¿Dana Scully?

S: Soy yo.

Repartidor: Le traigo esto. Por favor firme aquí.

 

Scully firma y el repartidor le da la cesta.

 

M: ¿Qué hay dentro?

S: Por lo que veo fruta variada. Y llega en buen momento porque empiezo a tener hambre.

 

Es obvio que sabe porque se la han regalado porque si no la estaría poniendo en un detector de rayos X para ver si es una trampa o algo parecido.

 

O por lo menos haría eso si le hubiera pegado yo un poco más mi paranoia.

 

M: ¿De quien es?

 

Scully saca la tarjeta que hay pegada con celo en el mango de la cesta. Al leerlo se queda blanca. Y luego se pone a reír.

 

Me estoy empezando a asustar. Y porque no decirlo a ponerme celoso. ¿Quién es la persona que le ha enviado esa cesta?

 

Scully no está por la labor de decirme quien se la ha enviado porque aún está intentando coger aire a causa del ataque de risa que ha tenido. Será la falta de costumbre... Yo le quito la tarjeta de las manos.

 

Diox, no estoy leyendo esto. Lo que pone en la tarjeta no es lo mismo que estoy leyendo. Estoy bajo el estado de una sustancia alucinógena que me hacen ver las cosas que no son.

 

¡La cesta se la manda Frohike!

 

Ahora sé el porque de la reacción de Scully y estoy orgullosa de ella porque no ha ido donde los pistoleros y le hubiera pegado un tiro en la cabeza a Frohike. Ahora su castigo será que Scully no le dirija la palabra en su vida. ¡Ay las cosas del amor! Que gilipolleces nos hace hacer...

 

Atención al contenido de la tarjeta:

 

“Para la agente más encantadora y guapa del FBI. Feliz cumpleaños. Atentamente Melvin Frohike”

 

Juas, juas, juas. ¡Me partooooo!

 

Ya, Mulder, trata de mantener la compostura ante tu compañera. Inspira, espira, inspira, espira. Muy bien machote, así se hace.

 

S: Mulder ¿Cómo se han enterado Frohike de que hoy es mi cumpleaños?

M: No lo sé, supongo que como buen hacker se ha colado en la base de datos del FBI y ha mirado tu ficha.

 

Wow, mentira muy bien elaborada. No le voy a decir que se me escapó la semana pasada porque si no al que no habla de por vida es a mí.

 

S: ¿Y por qué me regala esta cesta? Mulder, no le habrás dicho que estoy haciendo la dieta de la fruta ¿verdad?

M: ¿Me creerías si te dijera que no?

S: Tu inténtalo -me dice maliciosamente.

M: No se lo he dicho.

 

Mi voz ha sonado de un modo normal pero se nota que estoy cagado de miedo. Sobre todo porque voy mirando disimuladamente en el lugar donde están situadas las manos por si acaso me toca salir corriendo de un momento a otro.

 

Sonríe y eso me indica que no me ha creído lo más mínimo y que la venganza a esto va a ser terrible.

 

Se gira hacia la cesta y la examina minuciosamente, como decidiendo que se va a comer para el desayuno.

 

S: Mmm, justo lo que me apetecía para desayunar.

 

No. Por favor Scully seré bueno. No contaré nada mas de ti a los chicos. Pero por favor no te comas un plátano delante de mis narices.

 

Siento que la sangre ya no me llega a mi cabeza y que se ha ido a un sitio mas abajo. Por fa Scully no me hagas esto.

 

Lo malo es que no puedo dejar de mirarla mientras pela el plátano poco a poco y se lo lleva a la boca. Scully nooo...

 

M: ¡Scully para!

S: ¿Qué pasa? –el  plátano se aparta por ahora de la boca de Scully.

M: Eh... –venga piensa algo rápido!!!- Frohike podía haber puesto una sustancia que haga que le vieras atractivo y te enamoraras perdidamente de él.

 

Ceja-de-Scully-elevada-hasta-la raíz-del-pelo-porque-no-puede-subirla-mas en marcha. Pero esta vez sus ojos se le van a un sitio que quisiera que se mantuviera quieto en este momento. Sí, ahí abajo. Si en el fondo Scully es una pervertida como yo...

 

S: ¿Que tonterías estás diciendo?

 

Y se vuelve a poner manos a la obra con el dichoso plátano. Empieza a comerlo poco a poco. Primero va dando suaves mordiscos por la punta, como si no quisiera acabárselo. Y no quisiera acabar con mi agonía.

 

Y luego se mete medio en la boca. Joder Scully (mmm, mala elección de palabras) cómetelo ya de una vez!!!

 

Sí ya sé que lo que debería de hacer es ir al baño y pegarme una paja de las que hacen historia, porque MulderJunior está de un tieso increíble que parece que vaya a estallar.

 

Versión para las mas recatadas: Que vaya al baño a desahogar mis instintos más básicos como cualquier hombre con dos dedos de frente haría para no pasar una situación vergonzosa.

 

Pero no, esto no se va a quedar así, aunque yo tenga una erección de esas que hacen historia, me voy a vengar de ella

 

A ver lo que tiene la cesta. Plátanos, manzanas, peras, naranjas, mandarinas y... fresas.

 

M: ¿Puedo coger algo?

S: Para que decirte que no si lo vas a coger igual. Pero ten cuidado no te enamores de Frohike.

 

Ja. Ja. Ja. Que graciosa que eres Scully. ¿Te has planteado hacerte humorista?

 

Pero una cosa ¿Su voz suena siempre tan erótica o es porque estoy cachondo en estos momentos?

 

No te desconcentres Mulder. Recuerda que tienes una venganza entre manos a cierta pelirroja que está en esta habitación.

 

Cojo la fresa más grande y roja que hay y me la llevo poco a poco a la boca. Miro a Scully para ver su reacción. Se ha puesto roja, eso es buena señal. Se está empezando a sentir como yo. O sea, excitada.

 

Primero la chupo por todas partes. Luego empiezo a comérmela por la punta inferior, si ya sabéis, por el lado opuesto al pezón. Pero mordisquitos, igual que ella ha hecho. Pequeños pero fuertes. Tiene un sabor ácido que en estos momentos me vuelve loco, su tacto es suave a excepción de las pepitas que tiene la cubierta de la fresa No sé si será el estado en el que me encuentro y estoy sufriendo alucinaciones por algo que ha puesto Frohike en las frutas, pero creo que Scully se está acariciando los pechos disimuladamente por encima de la ropa. Definitivamente hay algo en la fresa. ¿Cómo pienso que SantaScully puede hacer eso?

 

Cuando la acabo siento que voy a hacer el ridículo más espantoso de mi vida delante de ella porque mi pantalón se pondrá perdido de algo que saldrá de mi pene y no precisamente orina...

 

S: Mulder –dice Scully que parece que está un poco acalorada- Voy un momento al aseo. Ahora vuelvo.

 

Creo que mi venganza ha surtido efecto.

 

M: Yo también voy al aseo.

 

 

Cafetería del FBI

1:30 pm

 

Tengo hambre. Mucha hambre.

 

Lo que he hecho en el cuarto de baño me ha dejado sin fuerzas.

 

Scully y yo hemos decidido hacer nuestra aparición en la cafetería del FBI. La primera en 8 años. Yo por lo menos.

 

La verdad es que siempre hemos preferido ir al bar de la esquina a comer cuando estamos en Washington pero hoy creo los dos estamos cansados. Sobre todo yo...

 

S: Mulder ¿Qué pedimos?

M: Pues no sé Scully. Creo que lo mejor será que vayamos al autoservicio a ver lo que hay algo que nos gusta o si no supongo que un plato combinado.

 

Vamos al autoservicio y parece que si que hay algo interesante. Un plato con dos hamburguesas y patatas fritas. Mmm que rico.

 

Yo me lo compro y de beber pido una cerveza.

 

Scully no.

 

Recordad que está con la dieta de la fruta o algo así.

 

Coge una ensalada de lechuga y tomate y agua. Y de postre dos peras. Había plátanos y fresas pero creo que ya hemos tenido suficiente de esas dos frutas.

 

Como parece que no me quiere dar conversación para la comida, cuando nos sentamos en la mesa doy un vistazo al panorama a ver lo que hay de nuevo en el local. Y parece que han hecho algunos cambios.

 

M: Lo que ha cambiado esto desde que no vengo.

 

Me echa una mirada de interrogación, como si antes le pareciera más interesante ver la composición química de la ensalada que se va a comer que lo que estoy diciendo.

 

S: ¿Qué?

 

Antes de hacer un segundo intento de conversación una voz chillona suena en mi espalda y a Scully se le pone la cara roja.

 

Diana Milano (DM): ¡Agente Scully! ¡Cuánto tiempo sin verla!

S: Hola agente Milano. Lo mismo digo.

 

Sé que Scully quiere que la conversación acabe en este momento o que se abra una brecha en el suelo para poder escapar de aquí.

 

Diana Milano es la agente más, más... ¿cómo diría? Más chismosa y odiada del FBI. Pero claro tiene influencias porque su marido es uno de los directores adjuntos de la oficina.

 

DM: ¿Y como está usted agente Mulder? Lo veo muy bien.

M: Gracias –sonrisa irónica.

 

Otra de las cosas que tiene Diana es que no puede parar de ligar con el personal. Ya sea con el repartidor, como con el hombre de la barra del bar y por supuesto conmigo. Cada vez que me ve por el ascensor se pega con una lapa a mí y no me deja respirar hasta que no baja en su piso o yo bajo al sótano.

 

Claro que yo soy irresistible... ¡Baja Modesto que llega Mulder!

 

Diana se sienta a mi lado. Bueno eso no. Diremos que casi compartimos silla de lo cerca que estamos. Y eso hace que Scully le lance una mirada estilo Diana. Da igual como se apelliden, a todas les echa la misma mirada.

 

DM: No les importa que me siente con ustedes ¿Verdad?

 

No, claro. Ya lo has hecho.

 

S: Claro que no agente Milano, este es un país libre.

 

Scully está cabreada. ¿Me he perdido algo?

 

Oh, claro. Diana y yo estamos sentados algo mas cerca de lo políticamente correcto. Pero esta vez no es mea culpa ¿Eh? Es que ella me busca ¿Por qué tendré la cualidad de que todas se llamen Diana?

 

Pero parece que mi acosadora no se da cuenta de que si se queda un poco mas de tiempo con nosotros va a ser mujer muerta a manos de mi compañera en pocos minutos.

 

Nos quedamos un minuto en silencio comiendo. Diana parece que es la única agente del FBI que no está a dieta porque se está tomando una salsa de carne o de algo así.

 

DM: ¿Y en que casos ha trabajado agente Mulder?

M: Creo que ese no es un tema muy interesante para discutir en la comida.

S: ¿Y por qué no?

 

¿Cómo que y porque no? Porque cuando le contemos alguno de los casos se va a ir directamente al lavabo a expulsar...

 

Scully es mala. Muy mala.

 

¿No puede haber otro modo mejor de que se vaya de aquí sin que sea tan bochornoso? Porque yo recuerdo que al principio de estar juntos ella me hizo lo mismo. Estábamos comiendo tan tranquilos comentando un caso y de repente se pone a contarme como hacer una autopsia. Que si primero se hace un examen preliminar, que si luego se abre la caja torácica, luego se sacan los órganos... y claro yo me puse verde y no tuve mas remedio que ir al lavabo del café porque se me había revuelto el estómago imaginándome lo que estaba diciendo.

 

Y luego tuve que aguantar sus burlas hasta que me acostumbré. ¡Pero si en oír la palabra autopsia se me ponían los pelo de punta!

 

Pero tengo que decir a mi favor que con el paso de los años “cortar y picar” ya no me produce el estado de desasosiego de antes. Ahora voy a la sala de autopsias con la misma tranquilidad como si fuera al chino de la esquina.

 

Diana ya se está poniendo azul. Durante el curso de mis pensamientos no me he enterado de lo que Scully le está diciendo pero creo que le está dando una clase magistral de cómo hacer una autopsia completa en pocos pasos.

 

S: Pero el mejor caso que tuvimos fue el caso Tooms. Un mutante que comía hígados para hibernar durante treinta años...

 

Ya está. Diana ya empieza a dar muestras de querer salir de aquí y sin despedirse de nosotros. Cuando Scully le empieza a contar como mata Tooms se levanta y hace la carrera de los cien metros lisos hacia el baño.

 

Creo que los demás agentes van a llamar a alguien Señora Siniestra con razón a partir de ahora.

 

M: Y a mí me llaman Siniestro –digo en tono de burla.

S: Mulder, sé perfectamente que la agente Milano no te cae bien y, si te he de ser sincera, a mí tampoco. Entonces ¿He hecho algo malo?

M: Has enviado a una mujer al baño a que tirara su primera papilla. Si eso no es malo...

S: Ella nos ha dicho en que trabajabas y como tu estabas más pendiente de su escote que de la conversación... –al  decir esto sé poner roja y para un momento- pues la he tenido que seguir yo.

 

Ya. Seguro que ha sido por eso. Sobre todo por la cara que me está poniendo.

 

Scully, mientes fatal. Nunca podrás ser actriz. Lo siento, estás nominada (?). Tengo que dejar de ver American Idols.

 

Puedo seguir jugando al juego de ver cuantas tonalidades de rojo se pone Scully en diez segundos, pero prefiero conservar la vida a hacer este experimento científico. Además dudo que Scully sea una cobaya dócil.

 

M: ¿Cómo sabías que le estaba mirando esa parte de su cuerpo a la agente Milano? ¿Acaso tu me estabas mirando a mí?

 

Sí, al final he decidido jugarme la vida y experimentar un poco con Scully. Y creo que ha pasado por toda la gama del rojo.

 

S: He terminado la comida antes que tú y no me apetecía mirar a las musarañas del techo. ¿No te gusta que te miren?

 

Ahora el que se pone rojo soy yo. Por lo menos siento que la temperatura del local ha subido veinte grados y no creo que haya sido por la calefacción.

 

Y me ha dejado literalmente sin palabras. Porque seamos sinceros ¿Qué le voy a decir? “Quiero que me mires por el resto de mis días porque estoy enamorado de ti pero mantengamos una relación de amor platónica porque somos los mejores amigos del mundo y no lo queremos estropear” Creo que lo mejor en estos casos es mantener la boca callada y mantener en suspense la situación.

 

Scully también lo cree así porque se levanta con una sonrisa en los labios a dejar la bandeja de la comida.

 

Yo acabo de beberme la cerveza y voy también a dejar también la bandeja.

 

Bueno, la verdad es que podía haberla dejado encima de la mesa y que la encargada viniera a cogerla, pero ver a Scully de espaldas es un hecho que no voy a perderme por nada del mundo. Verla mover esas piernas fibrosas que tiene, como también verle el trasero en movimiento.

 

Hasta ahí todo bien. Scully caminando y yo detrás a una distancia prudencial para que no note mi presencia. Lo malo viene cuando el agente Petersen le habla y ella le sigue la conversación.

 

¿Así es como se sentía Scully cuando he estado hablando con la agente Milano? ¿Sentía también ganas de mear alrededor de ella para mostrarle que ese era su territorio? Porque eso es lo que siento ahora. No me importaría hacerlo en este momento si no fuera por la bronca que me echaría Scully porque le he manchado los pantalones de orina y tendría que llevarlos a la tintorería. Reconozcámoslo, la puntería no es lo mío

 

Me acerco rápido a donde están ellos. No quiero que cojan mucha confianza estos dos. Y antes de que se den cuenta de mi presencia logro escuchar un atisbo de su conversación.

 

George Petersen (GP): ¿Y no te apetecería salir a celebrarlo?

S: No, la verdad es que no –sonrisa ¿nerviosa?- Me quedaré en casa y acabaré unos informes que tengo pendientes.

GP: Pues si te sientes sola no dudes en llamarme. Mi número es...

S: Está en la guía ¿no? –George asiente un poco confuso- Entonces lo buscaré y te llamaré. Adiós agente Petersen.

 

En estos momentos se me ha pasado el momento defender-territorio. En estos momentos tengo el momento gato-en-celo y siento la necesidad de coger aquí a Scully y hacerla mía en medio de todo este tumulto.

 

Eh, tu, el de abajo, que tenga la necesidad no quiere decir que lo vaya a hacer ¿eh?

 

Scully se percata de mi presencia a pocos centímetros de ella cuando mi mano le roza “sin querer” su trasero.

 

S: Mulder...

 

Ya sé. He firmado de sentencia de muerte al hacer ese sencillo gesto.

 

M: ¿Sí?

 

Esto, tu encima apremia la situación para que lo haga más rápido.

 

S: Me voy a tomar la tarde libre. Ya que el ordenador de la oficina ha tomado unas vacaciones por tiempo indefinido voy a acabar los informes en casa. Espero que no te parezca mal

 

¿A mí? ¡Que va! No me parece mal que me dejes un jueves por la tarde solo en la oficina aburrido sin saber que hacer porque el ordenador se ha colgado y tu tengas que acabar unos estúpidos informes que no sé ni quien te los ha pedido.

 

Si alguien no detecta la ironía que me lo diga.

 

Muevo la cabeza en una negación porque sé que si hablo la voy a fastidiar. Además ya lo decía me mi madre. Calladito estoy más guapo.

 

Y cuando me quiero dar cuenta Scully me está diciendo adiós con la mano porque se encuentra ya en la puerta de salida de la cafetería.

 

 

Apartamento de Dana Scully

20:00

 

Parece mentira que yo no tenga estos puntos mas a menudo.

 

Voy a tocar la puerta de la casa de Scully porque quiero celebrar su cumpleaños con ella. O por lo menos felicitarla.

 

Sí, lo sé, en todo el tiempo que he tenido durante la mañana no me ha dado la gana. Bueno, no es que no me diera la gana, es que quería que fuera especial. Y tampoco es lo que pensáis. No la voy a llevar a ningún bar a que le den un trozo de esponja rosa con una bengala. Fue bonito en ese momento pero creo que me repetiría un poco.

 

Pero eso sí, regalo hay. Es una cursilería que en cuando la he visto he pensado que era para ella. No, no es un llavero del Apolo XI ni nada por el estilo. Es algo más femenino... Pero tampoco es un conjunto de ropa interior, que sé que lo estáis pensando!!!

 

Toco a la puerta...

 

... y me abre una sonriente Maggie quien no se asombra de verme allí a estas horas. ¿Debería sorprenderme de eso?

 

Margaret Scully (MS): ¡Hola Fox!

 

Una cosa más ¿Porque esta mujer está emperrada en llamarme Fox? ¿A ella también le tengo que hacer pucheritos para que me llame Mulder?

 

M: Hola Margaret.

 

Ves?? Yo ya he aprendido que ella si que quiere que le llame por su nombre de pila.

 

Entramos los dos al salón de Scully a quien no se ve por ninguna parte.

 

M: ¿Y Scully?

MS: Dana se está cambiando. Le he traído un conjunto y se lo está probando ahora –se asoma a la habitación- ¿Dana te está bien?

 

Oigo algo parecido a un “Sí mamá” procedente de la habitación de Scully.

 

Margaret hace gestos para que me acerque a la puerta. Dejo la bolsa que traigo conmigo y voy donde está ella.

 

MS: Ven Fox y di lo que opinas de lo que le he comprado.

 

Con paso decidido me asomo a la habitación.

 

Wow.

 

Me parece que no era ese tipo de conjunto el que tenia en mente. Yo pensaba que le había traído un conjunto de traje y chaqueta, un conjunto de falda y chaqueta o incluso un chándal!! Un conjunto típico de Scully. Pero no ESE conjunto. Exactamente un conjunto de sujetador y tanga.

 

S: Mulder sal de aquí ahora mismo!!

 

Scully se intenta tapar con los brazos sin resultado mientras yo la recorro con la mirada. Su madre le ha comprado un conjunto negro de encaje y hasta ahí puedo ver porque el brazo de Scully me tapa el sujetador y la mano me tapa el tanga.

 

Dichoso pudor. No creo que tenga mucho que enseñarme de nuevo ¡Pero si la he visto hasta desnuda!

 

Mientras me aparto de ahí la imagen de Scully en ropa interior se me ha quedado impresa en la retina.

 

Diox bendiga  mi memoria fotográfica.

 

Margaret, que se dirigía a la cocina, ha ido corriendo hacia la habitación porque Scully le está diciendo de todo porque me ha dejado entrar.

 

Joder Scully, que es tu madre...

 

MS: Dana yo pensé que como sois tan buenos amigos...

S: Pero yo creo que los amigos no se ven en ropa interior, no sé digo yo... tal vez mi sentido de la amistad se ha quedado anticuado.

MS: Vamos Dana, no te engañes más. Sé que no lo ves como un amigo. Sobre todo porque cuando le miras no le paras de mirar el culo cuando se pone de espaldas a ti.

 

Silencio por parte de Scully que me da tiempo a procesar lo que se ha dicho en la habitación sin perderme nada que pase en ella.

 

1º Scully no me ve como un amigo.

2º Scully me mira el culo cuando estoy de espaldas.

3º Margaret apoya nuestra relación

 

¿Entonces que problema hay para que dejemos paso a nuestras pasiones refrenadas por siete años?

 

Oh sí.

 

La amistad.

El trabajo.

Si ya lo dice el refrán; donde tengas la olla no metas la poll... ejem, ya sabéis.

Y Bill Scully por poner otro ejemplo.

 

Ambas mujeres salen de la habitación. Scully vestida, para mas señas. Jooo porque...

 

MS: Creo que después de la que he montado entre vosotros mejor me voy.

 

Eso. Margaret primero tira la piedra y después esconde la mano.

Recoge el bolso de encima de la mesa y se despide de los dos. Scully la acompaña hasta la puerta.

 

Cuando vuelve está más roja que su pelo y la verdad es que no sé porque que.

 

S: ¿A que has venido?

 

Como tampoco sé porque está cabreada conmigo.

 

M: Venía a celebrar tu cumpleaños pero veo que no tienes ganas -digo en tono molesto.

S: Perdona Mulder, pero es que me ha puesto nerviosa que me vieras en ropa interior.

M: Vamos Scully, si te he visto desnuda en varias ocasiones.

S: ¿Varias?

 

Quien dice varias dice una sola, ahora no es momento de entrar en detalles.

 

M: Sí. Por ejemplo cuando te rescaté de que te convirtieras en un híbrido extraterrestre en la Antártida.

 

Ella sonríe maliciosamente.

 

S: Bueno, yo también te he visto desnudo alguna vez.

 

Y supongo que habrás visto que estoy bien...

 

M: ¿Cuándo?

S: El momento exacto no lo sé. Pero fue hace unos dos años y algo.

M: Yo tampoco recuerdo ese momento.

S: En ese momento estabas en estado de shock. Lógico que no te acuerdes.

 

¿Cómo ha pasado esta conversación de “quiero celebrar tu cumpleaños” a “cuando te vi desnudo”?

 

Los dos nos quedamos callados. Supongo que pensando en esos momentos. Yo lo hago aunque me vengan más imágenes a la mente de extraterrestres con mala leche intentando salir de un bloque de hielo verde que de Scully desnuda.

 

De repente me acuerdo que en la bolsa he traído una botella de vino y creo que estará mejor en nuestro organismo que dentro de la botella. Me levanto y voy a por ella.

 

Y una cosa; esto NO es el regalo de cumpleaños para Scully.

 

M: He traído esto –le digo enseñándole la botella.

S: Vaya, gracias. No tenías porque haberte molestado. Voy a por unas copas.

 

Se levanta y yo aprovecho para sacar el regalo que le voy a dar a Scully. No es una cosa del otro mundo pero seguro que como no le regalo nada le hará mucha ilusión. Y no es otro video de la Super Bowl.

 

Ella viene ya con las dos copas y con la botella de vino abierta. Me pone un poco a mi y un poco a ella y brindamos.

 

S: Mulder te noto raro ¿Te pasa algo?

M: No nada. Es que estaba pensando... que nunca hablamos de cosas nuestras ¿no? De lo que nos gusta y todo eso...

 

Ella empieza a toser. Lo le ayudo a que se le pase dándole suaves golpecitos en la espalda. Cuando parece que se le ha pasado entra corriendo en su cuarto y sale ¿Con una pistola en la mano?

 

Vale, lo he captado: No quieres hablar de tu vida privada.

 

M: Scully ¿Qué haces apuntándome con esa pistola?

S: No te muevas. Tu no eres mi compañero.

 

No claro ¿y quien quieres que sea? ¿Eddie VanBlu...?

 

Mierda. Scully cree que soy Eddie que ha venido hacer la segunda parte de ligando-con-Scully.

 

M: Vamos Scully no digas tonterías. Soy yo, Fox Mulder. Tu compañero desde hace siete años...

S: Voy a comprobar si eso es verdad. Levántate lentamente y pon las manos sobre la pared. Y date la vuelta.

 

Si claro, tú lo que quieres es que me ponga de espaldas para verme el culo que tengo. Además no me fío de una pelirroja histérica con una pistola en la mano.

 

M: Scully te lo digo en serio. Soy Mulder.

S: ¡¡He dicho que te des la vuelta!!

 

Vale, vale. Que carácter

 

Me giro y pongo las manos sobre la pared mientras observo a Scully. Ella se acerca a  mí y noto su mano levantándome la camiseta y bajándome un poco la cintura del pantalón.

 

Y el de abajo empieza a tener ya vida propia. ¿Qué mas me puede pasar ahora?

 

Oh sí claro. Notar el aliento de Scully donde la espalda pierde su nombre. Situación surrealista donde las haya. Scully me está mirando el culo.

 

Cuando dejo de notar su respiración en mi piel me giro y veo que no sé donde empieza su cara y donde está su pelo. Scully se ha vuelto a poner roja.

 

M: ¿Me puedo mover ya o todavía no has acabado con la inspección ocular?

S: ¿Mulder? –dice en un susurro

M: Presente.

S: Mulder perdóname... –se sienta en el sofá- Creía que eras...

M: Eddie VanBludht.- me siento con ella- ¿Tan terrible te resulta pensar que hablemos de cosas nuestras?

S: Mulder no me fastidies. Claro que no. Pero como te he dicho desde que has entrado aquí estas un poco raro.

 

Como para no estarlo después de verte tan sexy en tu habitación. Y el bulto que tengo en mis pantalones lo confirma.

 

M: Tu sabes que siempre he sido un poco siniestro...

 

Ella ríe y eso ayuda a calmar la tensión que se había producido durante el momento comprobación-que-Eddie-no-es-Mulder.

 

S: ¿A que has venido?

M: A celebrar tu cumpleaños. Te he traído una cosa.

S: ¿Ya hace cuatro años que celebramos mi cumpleaños?

M: He decidido romper la tradición.

 

Busco en el sofá donde puede estar la caja que tiene el regalo de Scully. Cuando la encuentro se la doy.

 

Esta vez el regalo si que está delicadamente envuelto. Bueno es que esa vez no podía envolver una pista de béisbol para complacerla. Me podía haber metido en una caja de regalos yo...

                                                      

Nota mental: Recordar esto para el cumpleaños del año que viene.

 

S: ¿Otro llavero? ¿Por qué te molestas?

M: No es un llavero. Abre la caja.

 

Ella abre la caja y su cara pasa por distintos estados de ánimo. Sorpresa, extrañeza y desagrado.

 

S: ¿Unos pendientes?

M: Sabia que te gustarían.

 

Le he regalado unos pendientes de plata largos que tienen en la punta la cabeza de un alien.

 

S: Son... muy... bonitos –dice tratando de que sea lo suficientemente convincente.

 

No lo es.

 

No le han gustado.

 

M: Scully eres muy mala actriz.

S: Vale. No me han gustado mucho. Pero lo que cuenta es el detalle ¿no?

M: Son muy originales. Yo creía que te gustarían.

S: Creo que el gusto entre hombres y mujeres es distinto. Ya sabes...

M: Los hombres son de Marte...

 

 

FIN (Parte Mulder)

 

 

Relatos Humor

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