AnaScully:
Pues a todos los que os guste este relato. En especial a Ana por haber querido
hacer este relato conmigo!!! Me puse muy pesada!! XD Y a quien me escriba un
feedback. A los otros no. Nah, es broma, a quien lo lea. E-mails
a: [email protected]
ESCAPADA
Joder,
que sueño
No
debería haberme despertado esta mañana.
O
por lo menos no venir a trabajar.
Mulder
y yo hemos estado una semana en un pueblo perdido de algún estado resolviendo
un caso. Pero este ha sido uno de los que hemos resuelto por métodos habituales
y a Skinner le ha convencido nuestro informe. Menos mal porque me veía dos días
intentando hacer un informe más coherente para el jefe.
Entro
en el despacho y por supuesto Mulder ya está allí. ¿El hombre este duerme
algo?
M:
Buenos días Scully.
S:
Buenos días Mulder.
Un
momento ¿Qué hacen esos lápices encima de la mesa?
Miro
al techo y veo que hay por lo menos quince lápices en él intentando formar una
x.
S:
Que, divirtiéndote ¿no?
M:
Ya que trabajamos en los expedientes x por lo menos tener un logo.
S:
¿Desde cuando te interesan las relaciones públicas?
No
me contesta y se ríe. Me encanta su risa. Es despreocupada, limpia, como es él.
A veces me pregunto si será inmune a lo que dicen de él. Porque le dicen de
loco para arriba. No importa si se graduó en Oxford con matrícula de honor y
fue el primero de su promoción. Como empieces a decir cosas sobre hombrecillos
grises ya no te tratarán de igual a igual.
M:
Pareces cansada.
S:
Mulder, me llamaste a las tres de la madrugada, hemos estado una hora hablando y
me ha costado mucho dormirme. Y ahora son las ocho y media de la mañana. No
todo el mundo tiene insomnio como tú.
M:
Esta noche te llamaré a las dos, así dormirás una hora más.
S:
Además el último caso me ha dejado sin fuerzas.
M:
Menos mal que le ha parecido bien el informe a Skinner.
S:
Sí menos mal –digo desperezándome.
El
teléfono suena y Mulder lo coge.
M:
Si señor, ahora vamos.
Por
lo de ‘señor’ me ha parecido que es Skinner el que estaba al otro lado del
teléfono.
M:
Era Skinner, quiere que vayamos a su despacho.
Skinner
nos hace una señal para que nos sentemos. Y nosotros como somos buenos chicos
lo hacemos.
SK:
Agentes, me ha sorprendido tener un caso que hayan resuelto siguiendo las
directrices de la oficina. Y mis jefes con este informe están contentos. Por
eso creo que se merecen una recompensa.
Mis
ojos se abren como platos cuando oyen la palabra recompensa. ¿Qué recompensa
da el FBI a sus agentes? ¿Un coche nuevo? ¿Una tarjeta del FBI para ir todo un
día de compras?
SK:
Tienen unos días libres. No tienen que volver a la oficina hasta el lunes.
¿Qué?
¿Esa es la recompensa?
Creo
que la recompensa es para Skinner, no para nosotros. Él va a descansar unos días
de nosotros. Mientras que Mulder y yo nos aburriremos como unas ostras en
nuestras casas. Me lo veo venir.
M:
¿Porqué?
Según
veo Mulder ha tenido el mismo pensamiento que yo. ¿Simbiosis? ¿Lee el
pensamiento?
SK:
Agentes, si no se lo quieren tomar como una recompensa, tómenselo como una
orden. Igual que le obligué a usted a tomárselas hace años, ahora les obligo
a los dos. Es una orden, no les quiero ver por aquí hasta el lunes.
Parece
que la discusión ha terminado y hemos perdido nosotros. Nos levantamos y
salimos del despacho con unos morros que nos llegan hasta los pies
¿Nos
hemos convertido en unos adictos al trabajo? Definitivamente es así de triste.
Pero
lo más triste es lo mío. No me quiero ir de vacaciones porque eso significa no
ver a Mulder en varios días y eso si que me pone triste.
Porque
claro, somos amigos, pero no tan amigos como para ir de cañas y pasar las
vacaciones juntos. Lo del béisbol fue la excepción que confirma la
regla.
Cuando
entramos en la oficina Mulder cierra la puerta dando un portazo.
S:
Mulder, la puerta no tiene la culpa. Además nos merecemos las vacaciones, no
tenemos un día libre desde hace mucho tiempo.
M:
Seguro que le han obligado a Skinner a dárnoslas para estar tranquilos de que
no les desbaratamos los planes de invasión alienígena.
Ya.
A veces me olvido de que mi compañero se cree el ombligo del mundo.
¿Y
este hombre ha entrado en el FBI? ¿Qué no le hicieron un test psicológico?
S:
Vaya,
Mulder. Que no se atreva nadie a decir que eres un egocéntrico, ¿eh?
M: Muy graciosa. ¿Qué vas a hacer?
S:
No lo he pensado ¿Y tú?
M:
¿Qué tal si pasamos las vacaciones juntos?
Decidme
que no me he vuelto loca. Decidme que Mulder me ha dicho de verdad y que no es
mi imaginación. Y lo más importante, decidme como se respira.
Lo
de respirar lo he solucionado enseguida pero lo de decir algo coherente ya es
otro cantar.
S:
Va... vale.
M:
Estupendo –dice con una gran sonrisa- ¿Qué hacemos?
S:
No lo sé. Como te acabo de decir no tengo nada pensado.
Venga,
cerebro piensa algo romántico. Una cena. No, no creo que dure cuatro días.
Sigamos pensando. Ir a la playa. Con lo mal que lo pasé con el bicho de Florida
no creo que me vuelva a meter en el mar. No sé, algo más interior. Una casa
rural. Mmm... no es mala idea. Tres días en medio de ninguna parte sin hacer
nada y descubrir la riqueza natural que tiene nuestro país. Tampoco suena tan
mal.
S:
¿Qué tal ir a una casa rural?
M:
¿Una casa rural?
S:
Sí, hacer una escapada a un lugar donde haya algo que ver, caminar por el
bosque y conocer algo más de ese lugar.
M:
Por si acaso me llevaré un saco de dormir, la otra vez no llovieron.
Sonrío
al pensar lo que nos pasó hace dos años. Él y yo en el bosque de Florida. Yo
intentado hacer una hoguera y él en estado de shock. Lo que no me explico es
como no llovió cuando yo canté la canción del elefante. “Un elefante se
balanceaba...”
Miro
a Mulder y parece que él también está pensando eso porque tararea una canción.
Cuando me mira lo hace más fuerte y me insta para que le acompañe. No quiero
pero al final accedo.
M
y S: Tres elefantes se balanceaban sobre la tela de la araña y como veían que
no se caían fueron a buscar a otro elefante.
Nos
ponemos a reír.
M:
A dúo tampoco lo hacemos tan mal ¿No?
Claro
podemos ir a Operación Triunfo a ver si entramos en la academia.
S:
¿Te encargas tú de buscarla? Yo no sabría por donde empezar.
M:
Les diré a los pistoleros que me ayuden. Frohike se subirá por las paredes
cuando sepa que me voy contigo a pasar unos días. ¿Una habitación o dos?
S:
Elige tú.
Y
diciendo esto me voy de la oficina esperando que la suerte sonría a mi favor.
11’00
pm
Apartamento
de Dana Scully
No
puedo dormir, no consigo conciliar el sueño, toda mi mente esta borrosa y a la
vez nerviosa. No sé en que otra cosa pensar, solo tengo en mi mente a Mulder y
la estancia en la casa rural. Me muero por saber si a tenido el valor que yo
espero... espero que haya cogido una cama y no dos.
Espero
su llamada a las tantas de la noche, como de costumbre, para oír su voz una vez
más.
Ha
pasado una hora, aun no ha llamado, estoy viendo la televisión y dan un
reportaje que Mulder seguro debe estar viendo ahora mismo. Se trata de platillos
volantes, están comentando su tan preciado “caso Roswell”cuando de repente
suena el teléfono.
Dentro
de mi noto como mi sangre se va alterando cada vez mas, y pienso, y deseo que el
que llame sea Mulder. Sin pensarlo cojo el teléfono.
S:
Scully.
M:
Scully, soy yo, que rapidez en coger el teléfono ¿eh?
S:
Si será la costumbre de cada día hacerme despertar a las tantas... y
desvelarme y no
Conseguir
volverme a dormir y...
M:
¡valeee! V-a-l-e yaya... ya he pillado tu indirecta Scully.
S:
no lo decía para ofenderte Mulder.
M:...............................
S:
¿¿Mulder?? ¿Estas ahí? ¿¡Mulder!?
M:
Si si, si que estoy.
S:
¿ y porque no me contestabas?
M:
Me había sorprendido, nada más. Pocas veces te oigo expresarte siendo tu misma
a mí, pedir una especie de perdón a mí, a Fox Mulder... jeje.
S:
¡Oye! Si que me expreso.
M:
Scully, me refiero a s-e-n-t-i-m-e-n-t-a-l mente, no expresar tu teoría en un
caso.
S:
vale vale, ¿y para que me llamas? Dime... ¿Es otra de tus rutinas sin ningún
motivo concreto? ¿O es para algo importante para variar? Sin animo de
o-f-e-n-d-e-r.
M:
Scully, si te vas a poner así conmigo mejor cuelgo y acabamos con esto.
S:
como quieras, has sido tu quien me ha llamado y a empezado con todo esto.
M:
a pues muy bien... si es lo que quieres.
S:
pues vale.
M:
pues eso.
S:
adiós.
M:
adiós.
Haber...
¿pero yo que soy? ¿Soy tonta o me supero por momentos? ¿Que me pasa? Hace un
momento me moría por oír su voz y hablar con él, y ahora me entra una rabieta
de niña pequeña por una tontería en la cual
yo no tenia razón, o al menos no para ponerme como lo he hecho hace unos
minutos.
¡Dios
mío! ¡Seré estúpida! Ahora si que no podré dormir, por los remordimientos
de haber hecho una riña con Mulder, Mi Mulder. Y lo que es peor, creo que me
tendré que ir despidiendo de nuestra casa rural. Para una oportunidad que tengo
y ¡todo se va a tomar viento por una chiquillada! No me lo perdonare.
Creo
que empezare ha ponerme el pijama, Mulder no me ha llamado, debe estar furioso
conmigo, sigo sin tener sueño, pero intentare relajarme lo más posible y
pensar en otra cosa que no sea él.
Ya
me he puesto el pijama, pero ahora alguien llama, no por teléfono, sino por el
interfono.
S:
diga?
M:
Scully, soy yo, ¿puedo subir?
S:.............si,
entra.
Le
abro la puerta de la escalera, estoy en pijama, ¿a qué viene? ¿¿A pedirme
disculpas?? ¡Eso espero!
Oigo
sus pasos llegar a la puerta y suena el timbre. Le abro como esa vez en la que
venia borracho, pero esta vez parece no estar ebrio.
S:
¿Mulder que sucede?
M:
¡Oh! Perdona ¿estabas durmiendo?
S:
no, ha eso iba cuando has llamado...
M:
Ooo... lo siento, parece que no lo puedo evitarlo ¿eh? Esto de interrumpirte
cada vez que.....
S:
Mulder si has venido a discriminarme a estas horas de la noche será mejor
que...
M:
Scully, Scully, tranquila, solo bromeaba, he venido para pedirte disculpas.
S:
Mulder, las disculpas te las tendría que dar yo a ti.
Se
hace un silencio en la sala.
S:
¡pero, pasa! ¡No te quedes ahí! Además, esta lloviendo y estas empapado y
calado hasta los huesos.
M:
me lees la mente Scully.
S:
jeje
Cierro
la puerta y pienso en esta situación como una mas de mis tantas fantasías con
Mulder. ¿Que le digo ahora? ¿Que le ofrezco? Pienso en actuar sin más.
S:
quítate la chaqueta, esta empapada, como el resto de tu cuerpo(eso no me acaba
de gustar como ha sonado... jaja)... ¿quieres que te deje algo de ropa?
M:
si quieres..
S:
ahora te traigo algo, y siéntate, esta la calefacción puesta. ¿Quieres algo?
M:
si, ¡qué me perdones!
S:
Mulder, ¡ya estas perdonado!, con el simple echo de que hallas tenido la fuerza
de voluntad de venir hasta aquí para pedirme perdón envés de llamarme y
encima sin paraguas... créeme, estas perdonadísimo.
M:
gracias.
S:
no hay de que. ¿Quieres una taza de chocolate caliente?
M:
Sí gracias.
S:
toma, ponte este albornoz si quieres, estarás mejor.
M:
gracias.
Esto
me recuerda a Eddie Van Blundht, pero ahora estoy segura de que es el verdadero
Mulder quien esta sentado a mi lado y me hace poner la piel de gallina.
M:
aun esta en pie lo de la casa rural ¿verdad? No importa si llueve ¿no?
S:
no... no importa en absoluto.
M:
me alegro.
S:
¿y que? ¿Has buscado algo?
M:
no solamente he buscado, sino que también he encontrado.
S:
¡en serio! Que bien, yo ya estaba preocupada por las prisas que correríamos a
ultima hora. No sé a ti Mulder, pero a mi se me hace. no sé, raro, por decirlo
de algún modo esto de pasar un fin de semana juntos. ¿Tu que piensas?
M:
a mí me encanta la idea, nos lo pasaremos bien. Imagínatelo... nosotros en el
bosque como aquella vez, pero sin el elefante...
S:
¡Mulder! ¡No me lo recuerdes mas por favor! Esta vez te tocara cantar a
ti..entonces seré yo quien se ría.
M:
de acuerdo. Esta vez me toca a mí..pero si llueve no me eches la culpa..y lo
que es menos, ¡ni se te ocurra apuntarme con una pistola!
Dejo
caer una carcajada limpia y pura ante él, este hombre... siempre me hace reír,
pero la verdad es que pocas veces doy a conocer mi risa..¿Porque será?
¿La
mujer de hielo talvez?
Ha
pasado mas de media hora y se me están cerrando cada vez mas los párpados..¡¡No
sé si Mulder sé esta dando cuenta que quiero irme a dormir!!Del bostezo que
acabo de dar me habrá visto hasta los empastes....
M:
veo que estas cansada, será mejor que me vaya, es tarde.
S:
si, aun sigue lloviendo, ¿te llamo a un taxi?
M:
no hace falta.
S:
pues te dejo un paraguas.
M:
ok. Muchas gracias por todo Scully.
S:
de nada, hasta mañana, nos vemos en tu apartamento por la mañana temprano.
M:
si, allí te espero.
Se
acerca a mí y me besa en la mejilla, me pongo colorada y los pelos de punta,
espero que no sé haya dado cuenta. No me lo esperaba, esperaba lo de siempre:
mano en el hombro, despedida con la mano... pero esto, ha sido extraordinario.
S:
adiós.
Cerré
la puerta y me fui a dormir, ahora si que dormiría bien, realmente bien, sin
problemas a los que dar vueltas, sin nada en la cabeza. Todo se había hablado
aquella noche.
Me
dijo que había encontrado una casa rural muy mona, con piscina, cosa que por el
tiempo que se había dado hoy no creo que la usemos mucho..y eso que estamos en
verano. Con unos dormitorios muy grandes..(espero que nos toque uno bien
grande..por si las moscas)¡¡¡Y lo mejor de todo!!! Es que ha escogido una
sola cama, según él solo quedaban de matrimonio, si era verdad, no lo sé,
pero me gusta que estemos solos.
Mañana
partiremos hacia allí, he quedado a las 9 de la mañana en su apartamento para
ir con su coche directos para allá. La casa también hace actividades, como:
escalada, tirolina, tienda de campaña, tiene pista de voleyball, pig-pog y básquet.
Me muero por estar ahí, y estar con él. Mañana será un gran día.
Dana
Scully puntual como siempre, pero no sé si Fox Mulder lo será.
He
dormido de un tirón, sin preocupaciones ni nada. La visita de Mulder me ha
servido como el mejor de los somníferos. Y creo que también de él porque no
contestan a la puerta. Esto ya lo había previsto así que saco mi llave y entro
en su casa.
Veo
dos bolsas de viaje en medio del salón. Ya sé que el orden no ha sido el
fuerte de mi compañero. La tele está encendida pero no tiene volumen.
Y
de eso paso a contemplar una de las imágenes más enternecedoras de mi vida. A
Mulder durmiendo en el sofá. Sí, verlo allí acurrucadito, con los ojos
cerrados y con los morritos que se le ponen... Pues eso, que aquí empieza a
hacer mucho calor. Pero mucho.
Me
quedaría aquí toda la vida mirando como duerme, pero eso ya lo podré hacer
durante estos tres días de vacaciones en la casa rural. Ahora hay que
despertarlo.
¿Cómo?
La primera cosa que se me ha pasado por la cabeza es darle un achuchón. La
segunda darle un beso a ver si despierta como la bella durmiente pero lo he
descartado no se me vuelva una rana. Y la tercera opción es como él me hace a
mí, es decir caricia en la mejilla.
Me
agacho para estar a su misma altura y le paso la mano por la mejilla. Al
principio parece que no la siente pero le he seguido acariciando suavemente la
cara y al final ha vuelto al reino de los vivos. Abre los ojos lentamente
S:
Hola dormilón –le digo con una sonrisa.
Él
también me sonríe y parece que no se percata de la realidad por un momento.
M:
¿Qué hora es?
S:
Las nueve y algo.
Se
levanta de un salto y va de un lado para otro.
M:
Perdona Scully, me he dormido. Ayer después de irme de tu casa, como había
parado de llover, di una vuelta por el parque para estar cansado, así seguro
que me iba a dormir. Y vaya si me he dormido... Enseguida me ducho y nos vamos.
¿Has desayunado?
S:
Sí, antes de salir me he tomado un café. Te prepararé uno a ti. Así
aprovecho el tiempo.
M:
Vaya Scully, que manía de no desperdiciar ningún segundo...
S:
Ya sabes que cada segundo es vital, una vez que pasa no se recupera.
M:
Te has levantado filosófica hoy. En diez minutos estoy listo. Y ya que quieres
aprovechar cada segundo ¿Quieres dar de comer a mis peces?
No
me puede negar, su mirada me derrite y más si no lleva más que su camiseta
gris y unos slips negros. ¿Cómo no puede ser delito tener ese cuerpo?
Pero
vamos a lo que vamos. Dar de comer a los peces. La mayoría de las veces que he
entrado con mis propias llaves a casa de Mulder ha sido para dar de comer a sus
peces y esta no iba a ser una excepción.
Ya
está, los peces ya tienen bastante comida para un mes, que es el tiempo en que
Mulder los va a alimentar otra vez. ¿Sarcástica?¡No que va!
También
preparo el café y limpio la cafetera después. Lo que sea por no pensar que
Mulder está desnudo a menos de diez metros de mí. Si alguien piensa que perdí
mis hormonas cuando me abdujeron se equivoca. Sólo que tengo el gran
autocontrol de no entrar en el baño y empezar nuestras vacaciones en su ducha.
M:
Scully no tenías porque hacerlo.
La
voz de Mulder suena en la puerta de la cocina.
Me giro y lo veo con otra camiseta gris y unos pantalones vaqueros. El pelo lo
tiene mojado... Lo dicho, cuando acaben mis vacaciones demandaré para que sea
ilegal estar tan bueno.
S:
No tiene importancia. Toma el café. ¿Me dices a donde vamos?
M:
No, es una sorpresa –me sonríe llevándose la taza a la boca.
Dios,
se ha bebido el café de un sorbo. A veces me pregunto si este hombre es humano
o busca a los hombrecillos grises porque es uno de ellos pero se ha perdido por
el camino. Eh, comprenderlo acabo de levantarme como quien dice, permitirme que
desvaríe por la mañana.
M:
Ya he terminado ¿Nos vamos?
S:
Mulder ¿Hemos llegado ya?
No
es que esté impaciente, de eso nada, es que no veo donde estoy. Mulder para que
fuera una sorpresa me ha atado un pañuelo en los ojos para que no viera nada.
Seguramente será para que no vea el camino que hemos hecho y no pueda volver a
Washington a menos que él quiera. O sea que hay dos opciones: Que la casa sea
uno de los moteles a los que vamos siempre o que sea un lugar tan idílico que
quiere que me sorprenda de sopetón.
M:
Ya estamos aquí. Espérate que te ayudo a bajar.
S:
¿No piensas quitarme la venda para que admire la belleza del paisaje? Esas
fueron tus palabras.
M:
El paisaje se admira mejor siendo parte de él que en el coche.
¿No
os enamora cuando se pone así de filosófico? A mí también si no estuviera en
esta frustrante situación de inferioridad.
M:
Venga, que te ayudo...
Mulder
me coge la mano y yo intento bajar del coche. Pero con tan mala pata que
tropiezo y Mulder me tiene que sujetar para no caerme. Me ayuda a incorporarme y
me quita la venda.
Pero
no es el paisaje lo que contemplo, son esos ojos verdes que me vuelven loca
y que me están mirando fijamente. Esos ojos que me hipnotizan y las
leyes de Einstein no existen en ese momento, el tiempo se para, no existe un
espacio entre él y yo. Simplemente en este momento existimos él y yo.
Él
deshace el hechizo apartando la mirada. ¡Dios! Que asco. En estos momentos
deseo no haberle conocido para no sufrir tanto por lo que no va a poder ser.
Dana, reacciona, él solo te ve como una amiga. Los amigos también se
van de vacaciones por ahí. No sois un caso aislado.
M:
¿Te gusta?
¿Qué
me hayas girado la cabeza? Sí claro, es mi sueño de pequeña. Mis sueños eran
aprender a hacerme las trenzas, tener un pony y estar enamorada de un hombre con
él que no voy a tener nada más que amistad.
Ah,
que eso no era. Es el paisaje. Pues que quieres que te diga, desde que me has
quitado la venda no he tenido ojos nada más que para ti. Pero haremos un
esfuerzo y lo miraremos.
Wow,
Mulder tenía razón, es un paisaje precioso. Un bosque con los árboles mas
altos que he visto en mi vida. Un cielo azul sin ninguna nube. Y creo que a lo
lejos se ve un lago.
S:
Es precioso. ¿Ahora me vas a decir donde estamos?
M:
Estamos en Raysville, Georgia.
S:
Pues déjame decirte que has acertado en tu elección por el momento. –me giro
y veo unas cuantas casas más o menos rústicas a menos de cien metros de
nosotros- ¿Cuál es la nuestra?
M:
La 69.
No
sé si me dan ganas de reír o llorar. Y no es que el número no me guste. Nada
me gustaría más que hacer un 69 con Mulder.
S:
¿Entramos?
M:
Primero hay que pedirle la llave al señor Gilligan que estará en la oficina.
Vamos
a la oficina y le pedimos la llave al tal Gilligan. Es un hombre de mediana edad
que me ha parecido amable. Nos ha confundido como un matrimonio. Vaya novedad.
El 99,9 de personas que no sabe quienes somos lo hace. Pero lo raro es que
Mulder no le ha corregido. Y yo tampoco. Supongo que para que no pensaran mal al
pedir una sola habitación.
Entramos
a la casa. No es muy grande, para que engañarnos, es una caja de zapatos.
Mejor, así estaré mas arrimadita a Mulder. La casa consta de tres
habitaciones, la habitación propiamente dicha, el cuarto de baño y una
estancia que es comedor y cocina incluida. Todo compacto.
Lo
mejor es la habitación, sólo hay una cama. Repito. Sólo hay una cama. Me da
igual que no haya televisión en ella. Lo importante es que solo hay una cama.
Dejamos
las cosas en los armarios-empotrados-que-no-cabe-nada y salimos a estirar las
piernas.
M:
¿He acertado en mi elección?
S:
Ni yo misma lo hubiera podido hacer mejor.
Estoy
cansada.
Pero
no cambiaría lo que he vivido hoy para nada. Pero no por lo que pensáis. Ojalá
fuera eso. No. Es que he estado un día con Mulder sin hablar de trabajo. Cosa
única, ¿Eh? Hemos paseado por el bosque, pescado en el lago que dije que se
llama Clarks Hills Lake, jugado un partido de baloncesto en el que ha ganado él...
Y
ahora me está dando un masaje a la espalda. Lo malo es que yo llevo por encima
una camiseta. Pero de repente se para ¿Qué pasa?
S:
¿Pasa algo?
M:
No me acordaba que había traído algo.
S:
¿él qué?
M:
No seas impaciente. Ahora vuelvo.
Mulder
va a la habitación. Oigo abrir y cerrar una cremallera, supongo que estará
sacando algo de su bolsa.
Sale
con una pequeña radio. O radio-cassete. O lo que sea eso. También tiene en la
mano un cassete. Me siento en el sofá ¿Qué es lo que va a hacer?
Enchufa
el aparato y pone la cinta.
Dios,
esto es imposible.
Del
altavoz suena la voz de Cher cantando “Walking in Memphis”
Put
on my blue suede shoes
and
I boarded the plane
touched
donwn in the land of the Delta Blues
in
the middle of the pouring rain
W.C
handy won’t you look down over me?
Mulder
se pone delante de mí y agacha la cabeza y me tiende la mano. ¿Esto es un dejà
vù o ya lo he vivido? Me da igual. Sin ninguna vacilación la acepto. Mulder
tira de mí y me abraza.
Mulder
me canta al oído.
M:
Saw the ghost of Elvis, on Union Avenue, followed him up the gates of Graceland,
and watched him walk right through.
La
canción sigue y siento que estoy en el cielo. Ojalá esto no se acabase nunca.
Mulder sigue cantando.
M:
Now security there did not se him, they just hovered around his tomb, there’s
a pretty thing waiting for the king, down in the jungle room.
Para
de cantar, pero la canción continua. Me está acariciando la espalda, está
haciendo círculos con los dedos. Si esto no es el paraíso que venga Dios y que
me lo diga.
walking
in Memphis (walking in Memphis)
But
do I really feel the way I feel?
Put
on my blue shoes…
La
canción ya se ha acabado pero parece que ninguno de los dos nos enteramos, pues
estamos sumidos en el mismo hechizo que hace diez horas.
Me
voy dejando llevar por el ambiente que ha dejado Cher entre nosotros dos, mi
alma se va liberando de mi cuerpo, hasta que al fin, pongo mi cabeza encima de
el hombro fuerte y acogedor de Mulder.
Siento
que él, al notar eso me mira, pero yo, nerviosa, no lo miro y sigo con mi
cabeza en su hombro...pero no todo lo bueno dura siempre, por desgracia. La
magia se ha ido por el constante repetitivo que se hace en medio de nosotros
dos.
Yo
me separo de él y para cortar el hielo solo se me ocurre decir:
S:
Mulder tengo que ir al baño!...
Salgo
con una media sonrisa oculta de las mías hacia el cuarto de baño y recapacito
un poco al pensar lo que había hecho..:
S:
pero.....yo soy?? Un ente perdido extraterrestre al que busca Mulder? Yo también
formo parte de la perdición alienígena!?...por favor...reacciona Dana! Por lo
que mas quieras, hazlo! O me pareceré a Skinner en la peluquería!
Al
fin salgo porque oigo gritar mi nombre en el comedor-cocina, salgo corriendo.
S:
que pasa?
Diciendo
esto, tan torpe como llegue aquí, por no perder la costumbre, de nuevo caigo lo
mas penosamente posible al suelo..pero la cosa no acaba ahí..no, es que también
el pobre de Mulder me intenta volver a coger al vuelo..Pero falló.
Me
di un “porrazo” en medio de su sesera y los dos caímos al suelo, uno encima
del otro.
S:
auch!
M:
Scully estas bien? Contesta!?
S:
sisi...estoy...”bien”.
Me
paro de repente y observo en la postura que nos hemos quedado..la verdad es que
es muy tentadora...Yo, con un vestidito de verano morado oscuro(con ropa
interior puesta...) y el con la camiseta más conocida por el mundo entero, la
gris, pero esta vez de tirantes que marcaban aun más sus pectorales y unos
pantalones cortos. Yo debajo de él, casi sin poder respirar.
Entonces
él me mira con esa mirada de cordero degollado de Mulder..
M:
Te aplasto?
S:
No...solamente debes pesar el doble que yo no..?
M:
jajaj
O
Dios........esa risaaaa!! Me vuelve loca! Por favor Dios, si existes de verdad
haz que me bese!
M:
Scully...un “chiste”! Muy
bien ! vas progresando ! esto de estar con Spooky Mulder te esta
afectando..ha tardado lo suyo..pero algo es algo.
S:
Dijo un calvo cuando se peinaba con un peine sin púas...
M:
Scully! Pero que es esto...me sorprendes! Dos “chistes” en menos de dos
minutos...esto me provoca!
Uuuuooo
ha dicho que le provoca!
S:
Muy gracioso Mulder...
Me
doy cuenta de que aun no se ha despegado de encima mío.
S:
Que? Piensas batir el record de no quitarte de encima de tu compañera?
M:
Si, me gustaría
Esa
respuesta es un milagro! que más que más?
Dios!
Esa mirada otra vezzz!!. Noto que su aliento se va acercando cada vez más cerca
de mi rostro. Entonces Mulder se acerca muy decidido y me da un BESO, si BESO
con mayúsculas...un beso tan y tan apasionado que no os lo imagináis..probablemente
ha debido notar que yo también quería que me besase y por eso no se ha parado
a dármelo con timidez. Este Mulder mío...que lanzado es!(le a costado..pero
bueno..)
M:
Scully?
S:
(levanto una ceja como reproche de querer más) si?
M:
Te ..
S:
que?
M:
Te quiero scully.
Me
ha dicho lo que yo creo que me ha dicho??!! Ahora si veo su timidez, ha bajado
la cabeza para no ver mi cara.
Yo
le cojo de la barbilla y le hago mirarme.
S:
Crees que te voy a pegar?
Mulder
me sonríe como un niño de 5 años al ver los regalos de los reyes magos.
M:
Pensé que no dirías nada, que romperías el hielo..
S:
Eso se acabó, NO mas dama de hielo por ahora...
Lo
cojo apasionadamente por los tirantes de la camiseta y le hago besarme de nuevo.
Al ver eso él se emociona y casi me deja sin respirar. Dios es el momento mas
deseado de mi vida! La pasión va inundando la sala, y entre gemido y gemido
logro decir lo que siempre he querido:
S:
Mulder! Te quiero mucho!
M:
Yo también Scully!
Y
la cosa sigue y sigue...besos por todas partes, y al final él da el primer paso
hacia el amor.
Mulder
me va rozando los muslos en círculos, ha un ritmo alocado, lleno de pasión ,
al igual que yo. Su mano se va deslizando hasta pasar por debajo de mi vestido y
es ahí donde me pongo tensa.
M:
pasa algo?
S:
no no, nada, pero ven!
Le
agarro y lo levanto llevándolo hasta la habitación. Cruzamos el umbral
sabiendo que ya no hay marcha atrás, que hemos dado otro paso en nuestra relación,
que ya no seremos solo amigos. Porque los amigos, que yo sepa, no tienen sexo
cuando se van de vacaciones ni se declaran su amor.
Una
vez allí le hago acostarse en la cama.
S:
No te muevas de ahí.
M:
Scully...
Ese
gemido que ha dicho pronunciando mi nombre me ha excitado más, si cabe. Pero no
quiero que esto acabe ya, quiero que dure lo máximo posible.
Me
empiezo a quitar el vestido. Me bajo un tirante, luego otro. Intento como puedo
bajarme la cremallera de atrás mientras miro a Mulder que está tarareando
‘You can leave your hat on’, la clásica cancion de striptease.
Cuando
lo consigo y me puedo quitar la parte de arriba veo que Mulder está sonriendo.
¿La razón? Supongo que será que me ha visto con su sujetador favorito. De
color negro.
No
aguanto más y me quito el vestido de una vez. Luego subo a la cama. Me pongo
encima de él. Y busco su boca. El me responde abriéndola y dejando pasar mi
lengua. Nuestras lenguas se rozan y recibo una descarga eléctrica que recorre
todo mi cuerpo.
Nos
separamos y mis labios recorren su cuello mientras él intenta desabrocharme el
sujetador.
M:
Scully ¿Por qué no me ayudas? –su voz suena gutural. Sexy.
S:
Eso va a venir luego. Ahora te toca a ti.
Me
separo de él y me pongo al otro lado de la cama para que él se levante.
M:
¿Quieres que te haga un striptease?
Aleluya,
le ha costado un minuto procesar la información. A veces pienso que a los
hombres no les va la sangre al cerebro cuando practican sexo. Lógicamente les
va a otro sitio.
S:
Adelante agente Mulder, el público está impaciente.
Se
levanta tarareando otra vez la canción. Hoy parece que le ha dado por cantar.
Se
empieza a subir la camiseta. Ya le veo los abdominales. Me muero por tocarlos.
Sigue subiendo y veo su pecho. Esto ha sido mala idea. Quiero que Mulder sea mío
ya.
Ahora
se baja los pantalones, despacio, demasiado despacio para mi gusto. Puedo ver
como su erección ejerce presión contra sus slips.
Se
sienta a mi lado. Y me empieza a besar por los sitios que no me cubre la ropa.
Por el cuello, por la barriga. Por las piernas hasta las ingles. Siento como un
reguero de humedad moja mis bragas.
S:
Mulder, creo que ya es suficiente.
M:
Eso opinaba yo antes –dice entre beso y beso.
Meto
las manos en mi espalda y me desabrocho el sujetador. Pero no me lo saco. Quiero
que lo haga él.
S:
¿No te había quedado una tarea pendiente? –le digo señalándole mis pechos.
Sin
decir nada Mulder se pone encima de mí y puedo sentir su erección sobre mi
barriga. Me besa por encima del pecho. Cuando llega al sujetador lo coge con los
dientes y lo estira. Yo levanto los brazos para que salgan los tirantes.
Cuando
lo deja en el suelo, lugar donde ha parado toda la ropa que no llevamos puesta,
se queda quieto, mirándome.
No
es que no me haya mirado fijamente nunca, lo he pillado alguna vez mirándome así
cuando cree que yo no le miro, pero hoy nos estamos mirando los dos, es una
mirada de admiración, como si yo fuera su diosa o algo por el estilo.
Y
con esa mirada parece que me desnudara toda, como si me viera en cuerpo y alma.
S:
¿Por qué me miras así? –dijo jadeando.
M:
Tienes un cuerpo precioso.
S:
Pues creo que aun no lo has visto todo para llegar a esa conclusión.
M:
Tienes, razón primero tendré que probar el género.
Inclina
la cabeza hacia mis pechos, pero no los toca. Puedo sentir su aliento sobre mi
piel. Y solo eso hace que los pezones se me endurezcan al pensar lo que Mulder
va a hacer.
Pero
parece que eso va a tardar un poco. Ahora me esta dando un masaje que hace que
vea las estrellas. Primero un pecho y luego otro. Sus dedos me rozan los pezones
que se me endurecen más. Parece que me vayan a estallar.
S:
Mulder, haz lo que tengas que hacer. ¡Ya!
M:
Creía que se tocaba el género antes de probarlo.
Ahora
sí. Mulder besa mis pechos con extrema suavidad, primero el izquierdo, luego el
derecho. Coge uno y pasa la lengua por el pezón provocándome un gemido de
placer, los pezones siempre han sido una de mis zonas mas sensibles.
Al
ver el resultado lo hace otra vez. Luego lo empieza a chupar como un niño chupa
para conseguir la leche de su madre. Lo empieza hacer con el otro pecho.
Yo
había hecho un esfuerzo sobrehumano teniendo las manos quietas pero van hacia
su cabeza y la empujo contra mi pecho. Él entiende el mensaje y chupa con mas
fervor añadiendo suaves mordiscos que me dejan sin respiración.
Al final tener fijación oral le ha servido de algo más que para comer
pipas.
S:
Si no dejas de hacer eso creo que mañana tendré que hacer top less en la
piscina.
El
deja de hacerlo y se ríe. Me da suaves besos en la barriga hasta que llega al
ombligo. Mete su lengua en él.
Debo
de reconocerlo, nadie me había hecho eso y no sabía que tuviera un ombligo tan
sensible. Un escalofrío ha recorrido mi cuerpo y he ahogado un grito. Ya tendré
ocasión de gritar luego.
M:
Creo que aún no he probado todo el género.
Me
ahorro tenerle que decir ‘te lo dije’ porque no sé si soy capaz de emitir
sonidos con mi garganta que no sean gemidos o gritos. Sólo levanto las caderas
para que él me quite las bragas que ya están muy mojadas.
Él
lo hace y cuando las tira al suelo empieza a besarme por los talones y sube para
arriba. Llega hasta mi sexo y empieza a soplar dentro de él. ¿Todavía tiene
ganas de jugar? Pues yo ya me he cansado y quiero pasar a cosas mas
‘serias’.
Como
si hubiera leído mis pensamientos mete un dedo que se empapa con el flujo que
estoy expulsando. Se lo lleva a la boca.
S:
¿Es de su gusto?
M:
Creo que tendré que probar un poco más.
Ahora
su lengua roza mis labios y los chupa. Yo rodeo su cabeza con mis piernas para
que lo haga más rápidamente. Y parece que me lee el pensamiento. Mueve su
lengua más rápidamente, la entra y la saca como si fuera su pene y eso hace
que me acerque peligrosamente al orgasmo.
S:
Para –digo entre jadeos.
Deshago
la ‘prisión’ que le había hecho a Mulder y me siento en la cama. Él se
tumba para que yo le quite sus slips como él ha hecho conmigo. Yo empiezo a
hacerlo y doy un espingo cuando su pene se muestra en todo su esplendor. Luego continuo bajándoselos hasta que se los quito.
S:
Parece que Mulder Junior tiene ganas de juerga.
M:
No sabes las que se ha pegado pensando en lo que va a pasar ahora.
Mi
cerebro no sabe si ha oído lo que he oído. ¿Mulder se masturba pensando en mí?
Vale, lo confieso mis dedos también se movían por mi sexo pensando en él en
los últimos siete años.
Me
vuelvo a tumbar en la cama y me abro de piernas. Lo que tenga que ser que sea
ya.
Mulder
se introduce dentro de mí, con cuidado. Como si tuviese miedo a hacerme daño.
Por un momento me lo hace, pero no es por él. En tres años ese sitio no ha
tenido dueño. Pero el dolor da paso al placer de sentir que Mulder y yo solo
somos una persona.
Nos
movemos como una misma persona. Respiramos como una misma persona.
Sus
embestidas cada vez son mas fuertes y eso me hace llegar al orgasmo. Le tengo
cogido por la espalda y eso provoca que se la arañe inconscientemente, también
lanzo un grito diciendo su nombre.
S:
¡Mulder!
Él
parece que también va a acabar porque tiene la cara roja y los ojos vidriosos.
Le noto correrse dentro de mí y estremecerse entre mis brazos.
Sale
de mi y se cae exhausto al otro lado de la cama. Le oigo suspirar.
S:
Nunca pensé que las vacaciones empezarían así.
M:
¿Te arrepientes? –dice volteando la cabeza para mirarme.
S:
Nunca.
M:
Mejor, porque yo ya no podía contenerme más amándote y no tenerte.
Le
beso para confirmar mis palabras. Él me devuelve el beso. Nos abrazamos otra
vez para sentir el calor de nuestros cuerpos desnudos
Estamos
los dos cansados así que nos dormimos abrazados.
Habitación:
Me
despierto por la mañana, temprano, me visto sin despertar a Mulder que duerme
como un niño pequeño a mi lado.
Una
vez lista cojo a toalla y con el bikini puesto me acerco a la cama y le doy un
pequeño beso en la frente (típico en mi), entonces salgo de la habitación.
En
la mesilla de noche, junto a Mulder he dejado una pequeña nota diciendo que se
venga a la piscina.
Llevo
ya bastante rato esperándole en la hamaca pero no le veo. Entonces le veo
aparecer con su archi famoso speedo rojo!! Me levanto disimuladamente de la
hamaca, no me ha visto, me sitúo detrás de él y le empujo al agua.
Saca
la cabeza del agua confuso y desorientado cuando me ve, entonces allí empieza
la batalla.
Sale
rápido del agua con una sonrisa de oreja a oreja y dice:
M:
¿Quieres guerra verdad?
S:
Agente, ¿acaso lo dudaba?
M:
Depende de que no fuera usted armada...
S:
Le aseguro que aquí dentro no cabe nada más.
Digo
con una sonrisa pícara.
M:
Entonces....Al ataqueee!
Corremos
de arriba debajo de la piscina, por los borde, e intento de que no me alcance,
pero claro está, sus piernas son casi el doble de largas que las mías, ¿acaso
creíais que me libraría de que me tirase al agua?
Pues
NO.
Me
cogió y me lanzó como una bomba.
Así
estuvimos durante 1 hora más o menos, agarrándonos por la cintura debajo del
agua, probando el sabor de nuestras
bocas mojadas y acariciándonos a todos momentos.
Salimos
y nos pusimos a tomar el sol, yo con mi bikini morado y el con su speedo,
Skinner nos notaria algo más morenos de lo habitual seguro.
M:
Scully
S:
Dime
Le
digo poniendo mi mano en su nuca.
M:
¿ Que piensas decir a Skinner ?
S:
¿Tu que crees?
M:
No se, Scully, no veo dentro de esa cabecita pelirroja...
Me
dice dándome un pequeño beso en la nariz.
S:
Le diremos la verdad, ¿acaso no es eso lo que queremos que se diga?¿ No es lo
que buscamos?
M:
Claro, tienes razón, no importa lo que digan, nosotros somos libres, además,
creo que lo entenderán.
S:
Eso espero...
Digo
bajando la cabeza un poco preocupada.
M:
¿Que te pasa?
S:
Nada, que en mi mente está mi familia, siempre los llevo a ellos en mi cabeza.
M:
vaya...
S:
¿qué?
M:
nada, que yo pensaba que también formaba parte dentro de tu cabeza.
S:
No, tu estas en mi vida más que en ningún otro sitio.
Nos
miramos profundamente uno a los ojos del otro y nos besamos apasionadamente un
buen rato.
Hoy
es el ultimo dia que estamos aquí de vacaciones. Nos iremos de aquí al
anochecer.
Anochecer:
M:
Bueno Scully...fin de vacaciones
Dice
esto metiendo su ultima maleta en el maletero del coche.
S:
si....lo echaré de menos.
M:
siempre podemos volver.
S:
es verdad.
De
vuelta a Washington D.C me apoyo en su fuerte hombro mirando al cielo, que está
llevo de estrellas grandes y con mucha luz.
En
esos momentos me acordaba de la habitación-no-cabe-nadie-más-que-dos y en lo
bien que me lo había pasado, la mejor “escapada” de mi vida.
M:
Es nuestra primera noche Dana.
S:
Si, pero no por eso no me has de llamar Dana, FOX
Se
gira e intercambiamos nuestras sonrisas más tiernas.
Así
concluye mi informe de: La Escapada, todos mis sueños se han vuelto realidad,
menos lo de hacer el 69 con Mulder...pero para eso habrán otras posibilidades.
FIN