por AnaScully

 

 

 

 

 

 

No puedo dormir.

 

Por mas vueltas que dé en la cama no creo que el sueño me venga antes, más bien me pondré más nerviosa y tardará más en hacer su aparición.

 

El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra

 

Yo tengo una variación de esa frase.

 

Dana Scully es la única persona que responde de una manera tonta cuando el hombre del que está enamorada se le declara.

 

Soy tonta.

 

El Te quiero de Mulder sigue retumbándome en los oídos. Todavía no me lo puedo creer. Y yo le he dicho... Mejor no pienso en lo que le he dicho si no quiero mañana aparecer en todos los titulares de los periódicos al haberme encontrado asfixiada con mi propia almohada.

 

No quiero martirizarme toda la noche en lo que pudo ser y no ha sido. O en lo que podría haber sido y no será.

 

No es que esperara en que esta noche fuera LA NOCHE, simplemente si le hubiera dicho lo opuesto a lo que le he dicho podría haber pasado la noche haciendo manitas con Mulder. Siempre me ha gustado hacer manitas con Mulder. Rozar mis dedos con los suyos me llena de felicidad para todo el día. Puede sonar triste y tal vez lo es, pero un roce furtivo es una de mis misiones diarias. Casi siempre lo consigo. Darnos un expediente, un bolígrafo, coger el ratón del ordenador cuando su mano está en él... Pequeños detalles que hacen que mi vida no sea tan monótona.

 

Incluso hoy ha habido roce de dedos. Cuando me ha dicho *eso* yo tenía la mano apoyada en la barandilla de la cama y él, no se si nervioso por lo que estaba diciendo, jugueteando con mi mano izquierda.

 

Y luego...

 

Mierda.

 

Podré ser científica, racional, escéptica y lo que sea, pero además de eso aun me cabe el calificativo de estúpida.

 

Estúpida por no haberle dicho ‘Yo también’

 

Pero he tenido miedo. Un miedo irracional se ha apoderado de mi. Miedo de que no sea real. Miedo de que la drogada fuera yo. De que yo estuviera en estado de shok por haberle encontrado sano y salvo y me estuviera imaginando esas palabras. Y para rematar lo surrealista de la situación, no se me han ocurrido unas palabras más estúpidas que Oh, brother!

 

Si tengo que ser sincera, yo considero a Mulder de todo menos alguien de mi familia. Lo considero un compañero, un amigo, un amante secreto en mis sueños... pero nunca lo he considerado como un hermano. Sobre todo con lo bien que me llevo con ellos últimamente. Siempre he sido la solitaria de la familia y en algunas ocasiones me he sentido un poco excluida. Con Mulder eso no ha pasado nunca. A veces se va sin darme ninguna explicación en un principio pero luego siempre me pide perdón por no habérmelo dicho y me cuenta la aventura con todo lujo de detalles.

 

Hoy hubiera podido ser uno de esos días.

 

Si no hubiera sido por los Pistoleros, Mulder aún seguiría flotando a la deriva en un lugar indeterminado del océano Atlántico.

 

Dichoso Mulder...

 

Aunque los Pistoleros también tienen un poco de culpa. Como se les ocurre decirle a Mulder que un barco fantasma había aparecido en el Triangulo de las Bermudas? Sobre todo sabiendo como es Mulder. Sabiendo que iba a ir corriendo a buscarlo sin avisar  nadie. Sin avisarme a mí.

 

Creo que eso es lo que más me a dolido.

 

Por qué no me ha llamado?

 

Según los Pistoleros le han llamado a primera hora de la mañana. A esa hora se supone que estoy yo despierta preparándome para ir a trabajar. Lógicamente le hubiera dado la charla de que ya no estamos en los expedientes X, que tenemos que hacer caso a Kerst o nos pueden expedientar, bla bla bla...

 

Como seguramente no lo hubiera convencido, ya que nunca lo hago, me hubiera ido con él.

 

A buscar el Titanic II. O lo que fuera.

 

Con él hasta el fin del mundo.

 

Ese es mi lema.

 

Antes tenía otro. Hay que arriesgarse todo lo posible para descubrir la verdad

 

Pero creo que ya he arriesgado lo suficiente. Mi esterilidad. Mi cáncer. Melissa. Emily. Creo que son razones suficientes para dejar de buscar la verdad por mi cuenta.

 

Si tengo que ser sincera, ya abandone la lucha hace unos meses. Quería que Mulder lo hiciera solo. Intenté alejarme de Mulder para no ser un estorbo en su búsqueda. Realmente en estos años se ha convertido en nuestra búsqueda, pero yo no lo quería admitir en esos momentos.

 

Le había ayudado en todo lo que había podido, le acompañé donde quiso, hice todo (o casi todo) lo que me pidió... pero siempre pensé que la búsqueda de Mulder era la de su hermana Samantha. Tal vez eso fuera por lo que se asignó él mismo a los expedientes x pero al llegar yo se añadieron más cosas por el paso del tiempo. Mi abducción, qué me hicieron, donde me llevaron y sus consecuencias.

 

Quería abandonar y lo hice. Pero durante dos minutos como máximo.

 

Lo reconozco, Mulder tiene don de palabra y sabe convencer a la gente cuando se lo propone. Sobre todo a mí.

 

Aunque Mulder tenga fuerza de persuasión, no fue eso lo que me convenció. Yo podía haber debatido sus palabras.

 

‘La ciencia lo único que ha hecho  ha sido molestarte’

‘Si yo te he salvado un millón de veces, tu me has salvado cinco billones’

‘Tu eras ya una persona honesta antes de conocerme, solo que lo has descubierto estando yo a tu lado’

‘Yo te debo más de lo que piensas’

‘Si yo no abandono, tu vas a perder’

 

Tenía esos argumentos en la punta de la lengua pero su abrazo me hizo olvidarme de todo. Me puse a llorar como una tonta en su hombro y cuando nos miramos a los ojos supimos que no nos podíamos separar, que nuestro lugar estaba al lado del otro. Que estaríamos juntos hasta el final. Íbamos a sellar esa promesa hecha en silencio con un beso, pero... pero... no quiero recordar lo que pasó después.

 

Maldita abeja, maldito virus y maldito Sindicato.

 

El resultado fue que me desperté a punto de ahogarme y con hipotermia. Estar en la Antártida desnuda es lo que tiene.

 

Pero Mulder estaba allí. Salvándome de convertirme de convertirme en algo malo. Él me dijo que era un hombrecillo gris, pero aunque no le creo sé que por los chillidos que oía en medio de mi confusión, era una cosa mala.

 

No recuerdo mucho de lo que pasó en ese momento. Solo muchos chillidos espeluznantes, a Mulder diciéndome que no me parara y una caída en picado. También a Mulder con una sonrisa de oreja a oreja porque había visto algo que yo me había perdido, como siempre.

 

Luego se desmayó y yo lo abracé con todas mis fuerzas para darle calor y protegerlo. Nos recogieron unos científicos que habían notado el temblor del crater que teníamos a nuestro lado.

 

Por eso me cambié el lema. Mulder había viajado hasta el rincón más remoto del mundo para salvarme. Otra vez.

 

Hoy me ha tocado a mí salvarle.

 

Sí, he visto el barco

Sí, me he subido en él.

 

Pero no me creo que sea un barco fantasma.

 

Según las leyendas, que no creo, tiene todos los requisitos para serlo; iba a la deriva, no había tripulación alguna, parecía antiguo... pero repito que no me lo creo. Aunque Frohike diga que ver es creer.

 

Era un lugar tenebroso pero no más de lo que ha sido darle un beso a Skinner en la boca.

 

Ewww

 

Todavía no sé en que estaba pensando.

 

Gratitud? Puede ser

El momento? No lo descarto

Atracción? Espero que no

Amor? Ni por asomo

 

Aparte de ese *momento ascensor*, que intentaré olvidar lo antes posible si no quiero que mi psicólogo se haga rico a costa mía, me ha pasado algo raro estando en el barco. Si me lo recordáis que lo he dicho alguna vez en mi vida alegaré que en este momento tenía locura mental transitoria. He sentido una sensación rara, como si algo invisible traspasara mi cuerpo.

 

Miento si digo que sé lo que ha sido. Iba buscando a los Pistoleros en el laberinto de pasillos del barco y de repente he notado un escalofrío. Acompañada de una sensación de cosquilleo en la nuca como si me hubiera rozado una telaraña, cosa muy posible por el estado en que se encontraba el barco. Pero por instinto me he girado para ver quien era el gracioso que me estaba haciendo cosquillas en la nuca. Pero no había ni telaraña en mi cuello ni nadie a mi alrededor.

 

Me he convencido que era mi imaginación.

 

Porque ERA mi imaginación. No?

 

Al no encontrar en el transatlántico a Mulder nos hemos bajado otra vez a nuestro barco. Y ahí hemos encontrado a Mulder flotando a la deriva. Con trozos de su barco por todos los lados. Con una cara de felicidad que no le había visto nunca, por lo menos en estado inconsciente.

 

Estaba sonriendo. Y no a causa de la morfina que le han puesto en el hospital.

 

Skinner y yo en el barco?

 

Estaba drogado, seguro.

 

Incluso Frohike y Langly se han dado cuenta.

 

Por eso me he convertido en ScullyMamá y le he dicho que descansara. Para que no dijera cosas de las que se pudiera arrepentir.

 

Pero me ha dicho que me quería.

 

Lo he oído perfectamente “Te quiero”

 

Mierda, Mulder yo también a ti, pero esperaría otro momento para decirlo, no cuando estés drogado hasta las cejas de morfina y otras sustancias que prefiero no saber. No cuando dude de tu capacidad mental en esos momentos y no sepa si es verdad o producto de las drogas.

 

Definitivamente esta noche no voy a poder dormir si no tomo medidas drásticas. Si no mañana tendré que ir a trabajar con gafas de sol.

 

Se que estos medicamentos crean adicción pero necesito dormir unas horas. Además solo me los tomo cuando pienso demasiado por las noches. En mi relación con Mulder, exactamente.

 

Tomo una pastilla para dormir y me meto otra vez en la cama.

 

Las tres menos cuarto. Hora en la que más o menos él me llama a veces para charlar. Son esos días en los que no necesito la pastilla. Su voz es como un somnífero a estas horas. Necesito escucharla para poder dormir tranquila hasta la mañana siguiente. Pero hoy no me llamará.

 

O eso espero.

 

 

Edificio J. Edgar Hoover

8:30 am

 

Llego tarde a trabajar.

 

El efecto del a pastilla se ha alargado más de lo necesario ya que me he despertado media hora más tarde de lo que debía. Ni siquiera he oído el despertador.

 

Espero que Kerst no se entere. Aunque claro, después del revuelo que monté en mi carrera por el FBI no me sorprendería estar algunos días de vacaciones forzosas. Sin sueldo, claro.

 

Mierda, porque este ascensor tarda tanto en subir?

 

Lo que me sorprendería de Kerst es que dejara pasar esa insubordinación mía. Pero claro, era cuestión de vida o muerte.

 

Soy médico y sé que si Mulder hubiera estado un poco más en esas gélidas aguas habría muerto congelado. Y eso yo no lo podía permitir. Unos días de castigo por parte del jefe no son comparables a tener a Mulder sano y salvo en el hospital.

 

Me alegra que todavía esté en el hospital en observación porque así podré procesar lo que pasó ayer sin que estén sus ojos mirándome todo el rato.

 

Que he de hacer? Dejarlo pasar como tantas otras veces? Siento que mi vida está pasando sin ser yo la protagonista. Ni siquiera soy una secundaria. Solo soy una simple espectadora.

 

Todos los días me propongo decírselo. Pero cuando lo veo me echo atrás como una cobarde. Como ayer.

 

El ascensor por fin abre sus puertas y puedo salir del ambiente claustrofóbico que me había creado yo misma. Creo que es por eso que prefiero no pensar en mi relación con Mulder. Siempre me pongo nerviosa y me hago falsas esperanzas.

 

Entro en la sala donde Kerst nos tiene castigados desde hace unos meses. Investigando antecedentes de pesticidas. O como dice Mulder, enormes montones de abono.

 

Pero aquí hay algo que está mal.

 

Si jugara a las siete diferencias a como me imaginaba mi día en el trabajo al que estoy viendo, hay una muy grande.

 

Mulder no debería de estar aquí. Que yo sepa esta en estado convaleciente a consecuencia de perseguir ayer un barco fantasma. Si la única razón de que esté aquí es para agobiarme que sepa que lo está consiguiendo.

 

-Mulder, que haces aquí?

 

Su respuesta es la ironía en persona, como siempre.

 

-Trabajo aquí, recuerdas?

 

Sí, me repito mentalmente todos los días cuando te veo para no tirarme a ti cuando me hablas con esa voz tan sensual que Dios te ha dado. Pero ahora, en este momento, no quería que trabajaras a mi lado porque mirándote recuerdo lo que te dije y me dan ganas de golpearme la cabeza con la mesa de la frustración.

 

Resumiendo...

 

-No deberías estar aquí.

 

Me cruzo de brazos para reforzar mi argumento, sea el que sea. Pero Mulder no parece aceptarlo.

 

-Dime una buena razon.

 

Me siento en mi escritorio. Lo único bueno que me ha pasado al cambiarnos de departamento es que tengo mi propio escritorio. Un pequeño espacio personal en este impersonal trabajo.

 

Veamos... razones...

 

Decirle que necesito pensar en lo de anoche y su presencia no me ayuda nada no vale, verdad?

 

Al final creo que pasarme diez años estudiando medicina van a servir para algo con Mulder.

 

-Todavía puedes estar convalenciente. En el hospital estabas en estado de shock.

-Crees que estaba en estado de shock?

 

No quiero contestar a esa pregunta. Solo la contestaré en presencia de mi abogado y alegaré locura mental transitoria. No, Mulder, aunque me pongas esa cara, voy a pasar de ti. Por lo menos en este momento. Cuando sepa realmente lo que pasó en tu desaparición, contestaré a esa pregunta.

 

-Todavía no lo sé. Porque te han dejado salir del hospital?

-Estaba en observación y el médico me ha dado el alta a primera hora de la mañana. Hoy ha habido un accidente y supongo que necesitarían camas.

 

El médico no le debería haber dado el alta. O por lo menos Mulder no debería haber venido a trabajar. Sigo insistiendo que está en estado convaleciente. Desde donde estoy le veo un leve hinchazón en la parte derecha de la cara. También parece que tenga un hematoma por esa parte. Seguramente será un golpe dado por alguna de las tablas, ayer no lo tenía tanto.

 

-Mulder...

 

No sabía que había vuelto al trabajo. Parece que él tampoco esta interesado en hablar sobre el tema en este momento. Se aparta el auricular del teléfono de su boca para que la persona que está al otro lado de la línea se entere lo menos posible lo que va a decirme.

 

-Quieres algo?

 

Sí, quiero muchas cosas, pero como no eres un genio de los deseos que ha salido de una lámpara mágica no te los voy a decir. Pero será mejor que te imite y empiece a trabajar no sea que el jefazo pase por aquí y a la bronca de la escapada se le sume la de no hacer nada.

 

-Nada –cojo el teléfono- luego te lo digo.

 

 

Apartamento de Scully

8:45 pm

 

Estoy en un mar de dudas.

 

El *luego* que le he dicho a Mulder todavía no se ha cumplido.

 

Kerst nos llamó al poco tiempo de llegar yo y hemos tenido una *amigable* charla con el jefe que ha durando casi toda la mañana. Y la mayoría del tiempo ha hablado solo él. De qué? Buena pregunta, porque no me he enterado de lo que decía el 90% del tiempo. Bastante cosas tenía en mi cabeza para entrarme de la bronca que nos estaba echando a Mulder y a mí.

 

Pero eso no ha sido lo peor. Claro que no.

 

Si algo va mal todavía puede ir a peor.

 

Murphy era un maldito sabio.

 

A la hora de comer ha venido Diana a vernos. Bueno, rectifico, ha venido a ver a Mulder porque a mi ni siquiera me ha saludado. Y si me hubiera saludado yo no le hubiera respondido.

 

Las moscas siempre van al dulce. Y Mulder, cuando quiere, puede darte un empacho de dulzor. Pero hoy solo ha empachado a Diana.

 

Ella le ha invitado a comer y Mulder al principio no quería. Por mí, por supuesto. Pero yo con mi mejor sonrisa fingida y mi mejor mirada asesina a Diana le he dicho que no me importaba que fuera a comer con una amiga.

 

Todavía me dan arcadas de pensar que he dicho en la misma frase la palabra amiga y Diana.

 

Ewww que asco.

 

No he visto a Mulder desde entonces porque kerst me ha enviado a Quántico a hacer una autopsia. Hace cinco minutos que he acabado de redactar el informe. Lo que sea para estar ocupada y no pensar en...

 

Mierda, ya estoy otra vez.

 

Tengo que arreglar el lío que tengo en la cabeza. Si no, me veo otra noche sin dormir.

 

Está decidido, tengo que ir a casa de Mulder.

 

 

9:01 pm

 

No debería estar aquí.

 

En el trayecto de mi casa hasta salir del ascensor estaba segura que iba a hacer lo correcto.

 

Pero ahora, delante de la puerta de su apartamento, esa sensación de valentía ha desaparecido y por más que la busco no la encuentro por ninguna parte.

 

Toco o no toco la puerta?

 

Me adentro en lo desconocido o doy un rodeo para pasar de las tinieblas?

 

Siento que mi relación con Mulder ha habido un antes y un después, al él decirme Te quiero. No por parte de él, aunque de su boca han salido las palabras, porque el poco tiempo hemos estado juntos desde anoche me ha tratado como todos los días. Menos con lo de Diana, pero ese es un tema aparte del que prefiero no hablarlo con él no sea que me arrepienta de algo que diga.

 

No he tenido el placer de oír muchas veces al Fumador, pero juraría que el que llamó ayer a Diana cuando yo cogí el teléfono y me hice pasar por ella fue él.

 

El sonido de las puertas del ascensor abriéndose me distrae de mis pensamientos. Es la vecina de Mulder, la señora Willand, una simpática mujer de unos setenta años que vive en el apartamento del lado

 

Su aparición me hace plantearme una vez más lo que voy a hacer. Toco la puerta para que Mulder me abra y enfrentarme con lo que venga o me voy y lo dejo pasar como tantas otras veces?

 

Tengo que decidirlo ahora. De lo contrario creo que puede acampar en el pasillo para reflexionar toda la noche y entro en la casa de Mulder.

 

-Hola Dana –dice cuando se da cuenta de mi presencia.

-Hola Greta.

 

Con mis vecinos no tengo tanta confianza como con ella. Supongo que será porque me pierdo casi todas las juntas al estar al otro lado del país persiguiendo hombrecillos grises. Aunque tal vez sea porque es muy extrovertida y te cuenta de todo. Creo que la conocí en una de las primeras veces que vine a ver a Mulder. Ella subía sola con las bolsas de  la compra y me ofrecí a ayudarla. En los cinco minutos que duró nuestro encuentro supe que tenía dos hijos, un nieto y que el perro de su nieto se llamaba Snoopy. Si no hubiera tenido prisa seguro que me habría enseñado las fotos de su cartera mientras tomábamos el café que me ofreció al llegar a su casa. Yo no lo acepté pero no dejó de pedírmelo hasta que una tarde la pasé en su casa mientras que en la del lado Mulder redactaba un informe solo.

 

-Vas a ver a Fox?

-Sí.

 

Me ha salido sin pensar. Pero decírselo a una persona en voz alta es la forma de que mi subconsciente le diga a mi cerebro que realmente eso es lo que quiero. No quiero dejar pasar esta declaración fallida por mi culpa.

 

Sigo sin tocar la puerta lo que hace que Greta frunza el ceño al verme esperar tanto tiempo en la puerta.

 

-No está Fox?

 

Sí, Greta es otra persona que llama Fox a Mulder. A veces pienso que yo solo soy la única persona que se dirige a él por su apellido. Bueno, aunque recuerdo que Phoebe también le llamó Mulder cuando yo estaba presente. Pero otras mujeres le llaman Fox. Y él no les dice algo tipo incluso obligué a mis padres a llamarme Mulder. Lo de sus padres también es mentira porque su madre también le llama Fox. Mi madre también se refiere a él como Fox, aunque yo le digo que prefiere que le llamen Mulder.

 

-Estará en la ducha y no me oirá –digo con una sonrisa nerviosa, tanto por mentir como por imaginar a Mulder duchándose.

-Has cenado?

 

Niego con la cabeza. La verdad es que he intentado cenar pero no me ha pasado nada por la garganta. Y ahora creo que ni la saliva me pasa. Imaginar a Mulder duchándose ha sido una mala idea en el estado que me encuentro.

 

-Si quieres te preparo algo. Yo me voy a hacer una ensalada y fruta y me voy a la cama.

-No, no hace falta. Ya cenaré algo en ir a casa.

-Come algo –dice abriendo la puerta de su casa- te estás quedando en los huesos con la moda de los jóvenes de no comer.

 

Le hago una sonrisa forzada como despedida. Aunque me lleve muy bien con ella no quiere decir que se tenga que meter en lo que hago o dejo de hacer. No siquiera mi madre lo hace ya. Después de un par de discusiones sobre ese tema ha comprendido que mi vida es mía.

 

La señora Willand ya ha entrado en su casa. Ahora me toca a mí entrar en la de Mulder.

 

Cojo aire y lo suelto lentamente para calmar los nervios que se agolpan en la boca del estómago.

 

Muy bien. A la de una, a la de dos, a la de...

 

La puerta se está abriendo.

 

Repito: La puerta se está abriendo!!!

 

Tendrá Mulder poderes telepáticos y sabe que estaba a punto de tocar a la puerta?

 

Tengo tiempo de correr hasta el ascensor y dar la impresión de que acabo de llegar y que no estoy más de diez minutos esperando?

 

Algo me dice que no.

 

Y ese algo es una lagarta que está frente a mi. Yo sigo petrificada aún con el puño cerrado como si fuera a tocar la puerta. Quedaría mal si en vez de tocar la puerta la golpeara a ella?

 

-Hola agente Fowley –digo cuando puedo articular una frase conexa en vez de gruñidos- Es una sorpresa encontrármela todavía por aquí.

-Buenas noches Fox –dice mientras me pega un pequeño empujón para apartarme sin hacer ningún caso a mi saludo. Zorra.

-Adiós Diana –contesta Mulder sin hacerme ningún caso.

 

No sé si echarme a llorar o pegarle dos bofetadas a Mulder para que deje de mirar como Diana va hacia el ascensor.

 

Ropa sin arrugas, pelo peinado, no hay restos de carmín en la boca de Mulder... es un consuelo que no se estuvieran haciendo el boca a boca antes de venir yo.

 

Sólo con imaginármelo me dan escalofríos.

 

Sé que Mulder es un poco pervertido, pero no a tal extremo de que le guste la zoofilia.

 

No me estoy pasando con Diana verdad?

 

-Vas a dejarme pasar o tengo que traer una orden judicial?

-Qué?

 

Hola Mulder, soy Dana Scully tu compañera que te ha salvado el culo desde hace mas de cinco años, te acuerdas de mí?

 

-Te decía que no sé si a tus vecinos van a dejarme encender una hoguera en el pasillo, ya que una acampada no sería lo mismo sin fuego.

-Que? –repite sin enterarse de lo que yo digo.

-Me dejas pasar o tengo que acampar aquí?

-No... eh... pasa, pasa.

 

Por fin se hace un lado y yo puedo entrar en su casa. Paso al salón y veo que encima de la mesa que hay enfrente del sofá hay dos vasos.

 

Quenoseatéhelado, que-no-sea-té-helado.

 

-que hacía Diana aquí?

 

Maldito subconsciente. Espero que el pensamiento de Mulder siga muy lejos de aquí y que no haya oído mi desafortunado comentario.

 

-Diana?

 

Mierda, si que lo ha oído.

 

-Aja –consigo murmurar antes de intentar abrir un agujero para meter la cabeza y no sacarla hasta dentro de cien años por lo menos.

-Hemos comido juntos –dice como explicación.

 

Eso, específicamente eso, ya lo sé porque he sido testigo de cómo os ibais. Lo que no sé es porque la comida ha durado siete horas. Como médico he visto casos de gente a la que le costaba masticar y tardaba más de una hora en comer, pero no siete.

 

-Ah...

 

Está claro que lo mío son los monosílabos sin sentido. Para intentar difuminar un poco la tensión que hay en esta habitación me siento en el sofá. Si antes me costaba respirar ahora hacerlo me supone un esfuerzo sobrehumano

 

-Luego al no verte en el FBI nos hemos venido aquí a charlar un rato.

 

Y Mulder no está ayudando en absoluto.

 

-Kerst me ha mandado a Quántico.

-Un castigo? –pregunta mientras se sienta en el sofá.

 

 Creéis que si me desmayo aquí me hará el boca a boca?

 

Me pienso esa opción un momento, pero luego me encojo de hombros para contestar a la pregunta que me ha hecho.

 

 -No lo había visto de esa manera. Pero tiene sentido.

 

Como siempre las consecuencias de los actos de Mulder los tengo que pagar yo.

 

-No creías que era un castigo? Tanto te gusta cortar y picar?

-Claro que no – digo sonriendo un poco- Ser forense es un trabajo estresante.

 

Sobre todo cuando tienes la cabeza en otro sitio y tardas diez minutos en encontrar el páncreas. Pero eso no tiene porque saberlo. Por lo menos de momento.

 

 -No es que no me alegre de que estés aquí pero... a que has venido?

 

Si fuera más atrevida le diría la verdad, que he venido a aclarar las cosas, pero ahora le digo una verdad a medias.

 

-A saber como estás. Y a que me cuentes que hacías flotando a la deriva hace un día.

 

Mulder suspira profundamente y se queda mirándome.

 

-Tengo que volver a contar toda la historia?

-Tu siempre me lo cuentas todo. Si esto no me lo quieres contar es que no ha pasado nada de lo que dices y simplemente te cogiste un día libre para pescar.

 

Me pregunto a quién se lo habrá contado. O porque tiene miedo de contármelo a mí.

 

-Quieres un café o algo?

-No gracias. Solo quiero saber lo que pasó.

 

Si me tomo otra taza de café creo que no voy a poder dormir en un mes. Hoy llevo dos o tres tazas y eso sobrepasa mi media de cafeína diaria. También me pone más nerviosa y no quiero estarlo más de lo que estoy. Sobre todo viendo como Mulder parece no querer contarme lo que le pasó ayer.

 

Se sienta a mi lado y las palabras van saliendo de su boca poco a poco.

 

Ayer por la mañana los Pistoleros le llamaron diciendo que un barco, un trasatlántico, había aparecido por el Triangulo de las Bermudas. Mulder enseguida ha ido donde ellos a completar su información y se ha puesto en camino.

 

-Porqué no me has avisado? –le interrumpo en ese punto.

-Si te llamaba me ibas a convencer de que no fuera. Y además no había tiempo que perder, no sabía cuanto iba a estar.

 

 Quiera o no quiera, Mulder me conoce demasiado.

 

Me continúa relatando su historia.

 

-Cuando llegué al punto exacto no veía nada porque toda esa parte estaba sumida en una espesa niebla. Agudicé todos mis sentidos para no chocar con alguna barrera de coral, pero con lo que choqué fue con otra cosa.

-El Queen Anne? –pregunto incrédula.

-Exacto –dice sonriendo.

 

Con una sonrisa en la boca Mulder me relata su andadura por el barco. Y como encuentra una doble mía bailando con el científico más importante de esos tiempos. Como siempre estoy de su lado y le ayudo a escapar de los nazis. Skinner o su doble, mejor dicho, también les ha ayudado un poco. Mulder se para cuando él intenta convencer a mi doble para que dé media vuelta.

 

 -Y bien, la convenciste o no?

-Sí –dice susurrando- pero pasó algo más.

 

Noto como mi ceja se levanta inconscientemente.

 

Además de todo lo que me ha contado ha pasado algo más?

 

-Mas cosas?

 

Se queda un momento callado. Tan fuerte es lo que ha pasado en la cubierta del barco que no me lo quiere contar?

 

-La he besado.

 

Pues tampoco es tan grave. Solo un mero beso de agradecimiento en la mejilla.

 

-En la boca –dice al cabo de un segundo.

 

O no.

 

-Que me has... emm... que la has besado?

 

Quiero oírle repetir que ha besado a mi vida pasada, o a mi doble o lo que fuera, en la boca. Como habrá sido el beso? Roce de labios, morreo, la lengua hasta la campanilla? Hay muchas formas de besar. Se lo quiero preguntar pero no me atrevo. Como tampoco me atrevo a preguntarle si al hacerlo estaba pensando en mí. He tenido demasiadas emociones fuertes hoy.

 

Lo curioso es que estoy pensando que ha besado a-quien-sea pero que no me creo que Mulder haya visto el Queen Anne y mucho menos que haya encontrado a una persona idéntica a mí. Entonces porque estoy pensando seriamente en ese beso?

 

Tan desesperada estoy para que se de cuenta que yo quiero ser más que su amiga que me alegra que bese a una doble mía?

 

Definitivamente mi vida es así de triste.

 

-Sí –responde Mulder a una pregunta que yo había olvidado que había formulado.

-Y... porqué?

 

Al final he decidido que un poco más de emoción a la noche tampoco le viene mal. Como también he decidido que si Mulder dice algo como porque ella no es tan reprimida como tú lo mato aquí mismo. O quizá le convenza de lo contrario con la petit morte.

 

-No lo sé. Ha sido un cúmulo de sentimientos... por una parte estaba feliz porque tu vida pasada...

-No sabes si era mi vida pasada, además yo no creo en esas cosas.

 

Yo creo que tendría que cambiar mi segundo nombre por escéptica. Dana Escéptica Scully. Queda bien, no?

 

Mulder sin embargo sonríe. Creo que ya se esperaba mi interrupción.

 

-Esta bien.  Tu doble. Me sentía feliz porque tu doble me estaba ayudando sin conocerme ni nada. Y por otra parte estaba preocupado por si mi salgo en el tiempo había ocasionado el no conocernos en este tiempo. Por eso te besé.

-Me besaste –digo irónica.

 

Afortunadamente estoy sentada porque sino en este momento me habría caído al suelo ya que mis piernas se acaban de convertir en gelatina líquida.

 

Ha dicho que me beso. No a mi doble, sino a mí.

 

-Sí. Porque al besarla estaba pensando en ti.

 

Respirar. Necesito respirar.

 

Que alguien me enseñe porque he perdido la facultad hace un segundo. Justo cuando ha dicho que estaba pensando en mí.

 

-Y bien? No dices nada?

 

No. Primero tengo que componer una frase pero eso ahora es imposible porque mis neuronas han hecho escapada general cuando has dicho eso. Lo de que estabas pensando en mí.

 

Joder, por más que me lo repito no llego a creérmelo.

 

Mulder besando a otra y pensando en mí.

 

Ahora me siento mejor al haber besado a Skinner porque yo también estaba pensando en Mulder. No en cosas románticas, pero sí en encontrarle con vida.

 

-Yo he besado a Skinner.

 

Soy yo la que he dicho eso? Lo he dicho en voz alta y lo ha escuchado Mulder?

 

Por la cara que pone parece que sí. Mierda.

 

Todavía nadie ha inventado la máquina del tiempo, verdad? Porque yo necesito una urgentemente para retroceder este último minuto. Pediría que nos abdujeran pero eso serían nueve minutos y en estos últimos hemos dicho cosas bastante interesantes. Lo que no quiero es que Mulder recuerde que yo he besado a Skinner. Y si es posible que yo lo olvide también.

 

Parece que Mulder ha decidido quedarse en estado catatónico por lo que le acabo de decir. Lo que me ha dicho no ha sido muy traumático pero creo que lo que le he dicho yo, sí. Decido arreglarlo un poco para que las sesiones del psicólogo sean menos.

 

-Yo también estaba pensando en ti.

-Que alivio –su voz suena irónica pero sé que tiene toda la razón para no creerme.

 

Ya le explicaré como ha sido luego. Ahora quiero oír el final de su historia.

 

-Y ella que ha hecho?

-Quién?

 

Pongo los ojos en blanco. Tanto le ha traumatizado lo de Skinner para no acordarse de lo que estamos hablando? No quiero ni pensar como estaría si fuera Frohike el afortunado. Cosa que no ha sido.

 

-Mi doble.

-Ah... –dice sonriendo- Me pegó un derechazo.

 

Se señala el morado de la cara que parece que va desapareciendo poco a poco. Así que no fue una tabla lo que le pegó en la mejilla si no una cosa más contundente.

 

-Yo no te hubiera hecho eso.

 

Vale. El espíritu que se haya apoderado de mi cuerpo en estos momentos que salga ahora mismo! Si tengo que suicidarme para no decir más cosas que me pongan  en evidencia, lo haré. Palabra de una mujer que disparó en el hombro de su compañero hace tiempo para salvar a su peor enemigo, así que no estoy bromeando.

 

-Y tu que me hubieras hecho?

 

Me siento como si estuviera encima de un bloque de hielo a punto de romperse y si no me muevo con la suficiente rapidez podría caerme al agua helada. No sé que significa esa sensación. Debe de ser uno de los efectos de estar a punto de morir de hipotermia en la Antártida.

 

-Te hubiera pegado un izquierdazo –digo sin pensar.

 

La risa de Mulder resuena por toda la habitación y yo no tengo más remedio que sonreír. Parece ser que he dicho algo gracioso sin darme cuenta.

 

-Sí, eso es lo que pensé –suspira al acabar de reírse.

 

Tengo una pregunta en la punta de la lengua que llevo todo el día pensando en ella y este me parece el momento idóneo para hacerla, pero sé que no puede ser. Mulder y yo nos hemos impuesto varias reglas con el paso de los años. Nunca hemos hablado sobre ellas pero sabemos que forman parte de nuestra relación. Trabajo. Amistad. Todo gira alrededor de esas reglas. Primero la historia de uno. Después la del otro. Luego los ruegos y preguntas. Nunca hemos llegado a la tercera parte y si lo hemos hecho nunca hemos hecho preguntas que van más allá de lo profesional.

 

Mulder me ha contado su andadura por el Queen Anne. Ahora me toca a mí decirle lo que pasó ayer. A esta regla la llamo Quid Pro Quo. Dar para recibir. Mulder también me la recuerda.

 

-Kerst esta mañana te ha dado una buena bronca por lo de ayer, eh?

 

Como siempre, y para no variar hoy no podía ser una excepción, en el momento más interesante de nuestra conversación tenemos que cambiar de tema. Pero esta vez, más tarde o más pronto, no voy a dar el típico rodeo en El Tema y voy a hablarlo claramente con Mulder. De aquí no me voy sin hacerlo. Más que nada para volver a dormir esta noche y no llegar al insomnio crónico de mi compañero.

 

Pero por ahora tengo que dar, ya que he recibido.

 

-Si hubieras visto la carrera que me di por el FBI no estarías tan sorpendido.

 

Se lo empiezo a contar muy por encima. Quiero llegar a El Tema lo más pronto posible.

 

-Al ver que tu barco desapareció en medio del mar, los pistoleros acudieron a mí y me pidieron una serie de coordenadas. Acudí primero a Skinner quien me dijo que no. Luego fui al despacho de Kerst a pedirle ayuda, pero estaba reunido con El Fumador.

 

Veo como la cara de Mulder se tensa por un momento. Sé lo que piensa. Ese hombre siempre nos lleva unos cuantos metros de ventaja.

 

-Kerst me quitó la hoja. Al agotar mis posibilidades decidí hacer algo impensable.

-Besar a Skinner –me interrumpe Mulder.

-No –digo moviendo la cabeza- Algo peor.

 

Por la cara que está poniendo seguro que estará pensando que me he acostado con El Fumador.

 

-Bajé a nuestra antigua oficina y le dije a Spender que me ayudase... bueno más bien le amenacé.

-Amenazaste? Joder, Scully, no sacarías tu pistola y le amenazarías con matarle si no te hacía caso.

 

Veo que pone cara de pánico pero sus ojos dicen algo parecido a esta es mi chica.

 

 

 

-Si sacas la parte de la pistola, has acertado. Spender accedió pero lo que hizo fue decírselo a Kerst y a El Fumador.

-Y entonces... como conseguiste la coordenadas?

 

Una sonrisa emerge de mis labios viendo lo impaciente que está Mulder por saber la respuesta. Me siento como una niña pequeña que hace burla a sus compañeros de clase diciendo sé algo que tu no sabes.

 

Mulder me lo ha hecho bastantes veces y si no fuera porque sabe que llevo pistola y sé usarla, me lo haría a todas horas.

 

Donde las dan la toman, se siente Mulder.

 

-La verdad es que no sé si decírtelo –digo con falsa timidez- Podría dañar la imagen que tienes de mí.

 

Si tuviera una cámara de foto a mano no dudaría en hacerle una. La cara que está poniendo es impagable y estoy haciendo lo imposible por aguantarme las ganas de reírme.

 

Creo que tengo que decirle quien me dio la información antes de que esta cara inexpresiva, que según Mulder es su cara de pánico se quede indefinida en su cara.

 

-Skinner me la dió.

-Skinner? No me has dicho que te había dicho que no?

-Sí, pero se vé que nos aprecia más de lo que nosotros creemos. Me ha dado un papel en el ascensor y yo... bueno... de la alegría...

 

La incoherencia de mis frases en este momento hace que Mulder se de cuenta de que Skinner y yo...

 

-Le has besado.

 

Asiento con la cabeza casi sin mirarle. Creo que decirle que solo ha sido un roce de labios de unos cuantos segundos no disminuirá la vergüenza que estoy pasando en estos momentos.

 

-Yo beso a tu doble –dice Mulder al cabo de unos segundos- y tu a Skinner, quien no es mi doble precisamente.

 

Con  el tiempo podrás llegar a serlo, porque he visto unas entradas poco tranquilizadoras en tu cabeza.

 

Me muerdo la lengua para no decírselo. Pero creo que si le digo eso no se quedará satisfecho. Así que recurro a su frase. Que por cierto, también era mi caso.

 

-Le besé pensando en tí.

 

Es raro estar dando explicaciones a una persona por un beso cuando no tienes ninguna relación afectiva mutua. Hay amistad, eso lo sé, pero eso no implica que la otra persona se tenga que meter en todo lo que haces y dejas de hacer. Mis sentimientos por él están demasiado claros desde hace bastante tiempo y él los pudo decir ayer si no hubiera pensado que estaba drogado.

 

Pero Mulder ayer no estaba drogado. Había morfina y calmantes corriendo por su organismo, eso no lo voy a negar, pero el Mulder del hospital era el mismo que está sentado a mi lado en su sofá sonriendo irónicamente en estos momentos.

 

-Ya, claro...

 

No podía ser de otra forma. Aunque Mulder se crea todo lo que oye esto no se lo ha creído. Tal vez sea porque al decirlo estaba mirando su manchada moqueta en vez de decírselo mirándolo a los ojos. Así que respiro hondo y creo que ya es hora de hablar de El Tema. Si tengo que ser yo la que empiece, lo haré.

 

-Aunque no te lo creas es verdad –le miro a los ojos- Ya creía que nadie me iba a ayudar y Skinner ha salido de la nada con la solución al problema. Supongo que de la emoción lo he besado, esos segundos siguen confusos en mi cabeza porque solo pensaba en encontrarte.

-Scully, te estas insinuando?

 

Sé que lo dice como broma, para distender el ambiente en el que estamos metidos. Su tono irónico es demasiado sexy para mis oídos y siento un agujero en le estomago cada vez que lo oigo. Me mojo el labio inferior distraídamente mientras le sigo mirando a los ojos. Creo que es hora de entrar de lleno en El Tema.

 

-Quieres que así sea, Mulder?

 

El coqueteo es un arte y nosotros lo estamos llevando al máximo nivel en estos momentos. Espero que Mulder tenga seguro anti-incendios porque veo que entre nosotros están surgiendo chispas.

 

Las ves tu también, Mulder? Notas que quiero quemarme contigo hasta los huesos si hiciera falta?

 

Sonreímos tontamente por mi respuesta, pero Mulder de repente se pone serio y se acerca a mí hasta que estamos separados a unos pocos centímetros. Mi mirada le rehuye unos poco segundos. El maldito miedo hace acto de presencia. Pero Mulder lo disipa cuando me coge la cara con las manos y me obliga a mirarle.

 

-Crees que estaba drogado?

 

Sé a que momento se refiere. Al momento en el que no dejo de pensar en todo el día.

 

-No. Tal vez era yo la drogada para contestarte semejante tontería en vez de decirte la verdad.

 

Le aguanto la mirada. Mulder, por favor, necesito saber si las caricias que me estas haciendo con las yemas de tus dedos en mi mejilla no son producto de mi imaginación o porque tienes parkinson, sino porque realmente estas digiriendo mi declaración. Porque eso era una declaración.

 

-Scully...

 

Hace una pausa infinitamente larga para que yo le tenga que instar a continuar.

 

-Sí?

-Te quiero.

 

Las mismas palabras, el mismo dialogo de ayer. Creo que es hora de que empiece a escribir yo misma el guión de mi vida.

 

-Yo también.

 

Así debería haber contestado ayer, pero no sabía si el actor principal quería actuar en mi obra.

 

Mulder me atrae hacia él y juntamos los labios como los protagonistas al final de una película romántica.

 

Sin embargo para nosotros aún no han salido los créditos del principio.

 

FIN

Hosted by www.Geocities.ws

1