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NARRACIONES MINERAS IIIEsta mañana a la hora del desayuno, el "profe" se veía sonriente y alegre. Había en su mirada un toque de encendida malicia. Al pasar para ubicarse en la mesa presionó mi brazo diciéndome en voz baja: Tengo un programa para esta noche - su sonrisa pícara presagiaba algo realmente prometedor. Cuando quise indagar sobre el motivo de la invitación ya se había instalado junto a otros mineros. Quedé picado por la curiosidad. Naturalmente que se trataba de polleras. En cierta ocasión se había referido a unas niñas que vendrían a la "Coquimbana", hijas de la cantinera, quizás sean ellas. El aguijón del deseo sexual hizo impacto en el centro del cerebro. Ya no pude dejar de pensar en ello. Me dominaba totalmente. El hombre, el animal por naturaleza, es hijo de sus instintos que son más imperativos y tiránicos cuando la vida lo somete a condiciones rudas y solitarias. El campamento habitados por hombres, sin la vista de una sola mujer, ocasiona un constante y desesperado anhelo de ella, de tal manera que la menor referencia a este candente tema despierta de golpe una serie de sensaciones. Recuerdo las discusiones que tuvimos con el "profe" y el negro Gomez sobre este asunto. Nuestra suerte es la del perro sin dueño - acotó el negro Gómez - otorgando a su tono de voz un algo de amargo y triste - no tenemos derecho a nada - Si tenemos plata hay derecho, libertad y hay vida. La pobreza es un negro pozo, o un pozo negro lleno de porquería que nos hunde cada vez más, y si por casualidad logramos salir de él, la hediondez la llevamos pegada a la piel como una lepra... Está saltón y nervioso - intervino Tapia el compresorista - porque no le alcanzó la plata para acostarse con una hembra.....y anda más caliente que un quiltro.. No seas huevón...- respondió Gómez de mal genio Porqué se pelean par de imbéciles - se dejó oir conciliador y paternal las palabras del "profe". Calló midiendo el efecto de su intervención. Prosiguió en la seguridad que era suya la oportunidad de hacerse oir diciendo: Realmente nuestra suerte es poco amable. Tenemos que aceptar vivir en un mundo especial lleno de limitaciones. Nuestras ambiciones son más inmensas cuando más pobres somos, es por eso que nuestras decepciones resultan más dolorosas. - La mujer - añadía en forma sentenciosa - es un maravilloso vehiculo en la que se ha movilizado la humanidad a través de siglos.. El "profe" es bueno para decir palabras bonitas - atajó el negro Gómez - pero nunca da soluciones. - La mujer es un bello envase que esconde en su interior el motivo esencial de nuestra existencia: el sexo y no hay palabras que pueda reemplazar al deseo de tener una mujer... Un momento - el "profe" sintió el impacto, y levantando como una aguja gótica sus dedos descarnados prosiguió - Naturalmente que no hay palabras con que satisfacer un apetito, más las palabras cuando son frutos de la razón y el entendimiento pueden atenuar la necesidad de ese hombre sexual. En cuanto a la biblíca beligerancia entre el hombre y la mujer - proseguía seriamente el "profe"- creo que en el hombre - genéticamente hablando - hay dos personalidades típicamente definidas: El hombre-hombre; y el hombre-sexo. Son dos cosas distintas pero unidas intímament en una dependencia mutua. Por lo demás está demostrado que el hombre actua impelido por la fuerza de su sexo que es en sintesis el eje alrededor del cual gira todas las ambiciones del ser. - Freud quién ha hecho estudios notables de investigación aseguró que todas las aciones del hombre, desde que nace hasta que muere son movilizadas por el sexo. Son leseras, puras leseras, "profe"- Gómez se mostraba impaciente ante las frías y calculadas elucubraciones de ese hombre que se manifestaba siempre superior a los apetitos humanos. La hembra es la hembra y nada puede reemplazarla. Es nuestra necesidad, es dolor y alegría. Ud. puede decir lo que quiera pero tendrá que encontrarme razón aunque su sabiduría no quiera entender. No puedo imaginarme a la mujer sino de una manera: con su sexo brillando entre sus muslos como una constante invitación a la verdadera y única razón de la vida. No puede ser de otra manera - convenía el negro Gomez, - , pues yo realmente me siento enfermo pensando en tener en mis brazos una hembra; y si pretendo ganar dinero es con la idea de poder - alguna vez - lograr el sueño dorado de todo ser humano: el de conformar un hogar- Porqué engañarnos?- su mirada giró de Tapia el compresorista al "profe", quien se mostraba atento, y sin dejar lugar a dudas que tenía aún mucho que decir, prosiguió Es justamente aquí, en este punto, en el de las mujeres es que es nuestra mayor tragedia. Nuestra situación nos obliga a pretender nada más que un tipo de mujer: la puta, la mujer de segunda mano. Aquella más destrozada que nosotros, la más ajada, la más podrida, la que no puede aspirar sino a inmundos y sucios mineros como nosotros.....Haga la prueba - su énfasis en esta frase no dejaba lugar a réplica - vaya a una casa de niñas alegres y pruebe. Aunque lleve sus bolsillos llenos de billetes se acostará con Ud., solo aquella que ya no pretende nada. No trate de comprar a las favoritas, las más linda y limpias, ah..no...esas no se acuestan sino con futres perfumados o con coléricos imbéciles; pero con un minero gusto a polvo y a vida miserable, jamás... Es cierto, muy cierto, - dijo plenamente convencido el compresorista Tapia. El "profe" quedó pensativo como demolido ante el peso de tanta verdad dicha con aplomo y amargura por el negro Gómez. En todas las cosas nos pasa lo mismo - prosiguió el negro como empujado por ideas afines que le agolpaba el cerebro. Nuestras propias ropas, nuestros zapatos, todo lo que llevamos encima lo hemos conseguido de segunda, tercera o cuarta mano. Nunca o muy rara vez tenemos la alegría y satisfacción de estrenar un traje nuevo o un zapato con olor a cuero nuevo. No.. no podemos, no está a nuestro alcance.. de esta manera, cuando podemos aspirar a una mujer de primera mano?? No digo virgen; no , eso es pretender lo imposible; solamente una mujer conquistada por nuestra sola calidad de hombre. No sé si podré lograrlo algún día, pero aún así, sueño con poder alcanzarlo - su voz se apagó como una vela al soplo de una suave brisa cargada de nostalgia o de amarga tristeza. Aunque no quiero contradecir al amigo Gómez, considero que esas apreciaciones no se pueden generalizar. El hombre es el hombre y la mujer es la mujer en cualquier circunstancia y en su estructura genética no existen diferencias sociales, y es así como las novelas están llenas de hechos verídicos, de dramas ocasionados por los amores de hombres míseros con mujeres soberbias y copetudas. En el amor no hay ley que valga, es totalmente ciego. Pero ahora lo que quisiera - proseguía el negro Gomez, como hablando para sí - es tener cerca de mi a una hembra de curvas provocativas y caliente, que aguante una envestida con la fuerza de mil megatones....acumulados en tantos días inútiles. Cuando la conversación descendía en su calidad esencial, el "profe" se tornaba retraído, entonces el negro Gómez acosaba como un toro enardecido: Porqué le molesta señor profesor que hablemos de este tema en sus reales dimensiones?? Acaso a Ud. no le gustaría tener a su lado a una dulce y cariñosa mujer que le haga olvidar toda la feroz rudeza de nuestro trabajo y darle algún noble motivo a nuestro existir?? Yo creo que el sexo es el verdadero objeto de la vida. Es el elemento reproductivo por excelencia. No podemos dejar de lado su llamado autoritario conminatorio. Evidentemente - respondía el "profe"como saliendo de una red de ideas - que el asunto sexual conculca la vida misma del individuo; pero me desagrada descender a la pornografía... _ Pornografía..??? - interrumpía airado el negro Gómez- nada de pornografía. La pornografía relaciona a la inquietud sexual del hombre al sentimiento de obsenidad, a lo denigrante y abjecto. La realidad palpitante que siento yo, Ud. y todo hombre normal es el hambre sexual. A veces es tanto lo que nos domina y enferma la idea de la posesión, que concebimos las mas audaces aventuras capaces de conducirnos incluso al crimen. Tan es así que es cuestión de echar una lectura a los diarios en su sección policial para darse cuenta de la tremenda magnitud del problema sexual que ocasiona centenares de víctimas en los más intricados crimenes de carácter pasionales. Lo que estamos presenciando a diario - aquí mismo - en esta mina, en que los mineros faltos de recursos para ahogar su sed de sexo recurren a procedimientos extraños y despreciables, los cuales observados desde la cima de una civilización del que se enorgullece nuestro siglo de la era atómica y de los cohetes espaciales resulta chocante, abominable e increíble. Sin embargo la realidad salpica como un cráter abierto empujado por explosiones subterráneas y escondidas debajo de millones de toneladas de rocas. Para no ir más lejos basta con nombrar el caso de Narvaez - el que vive en la quebrada de Los Perales. No es ningún secreto que él se arregla con sus burras.... Que asco.. !! - profirió molesto el profe. Desde luego que para Ud. y para mí y para los que disponemos de un conocimiento superior de la coexsistencia humana, nos resulta despreciable y condenable acciones así; pero piense con serenidad y liberado de complejos morales. Que puede hacer un hombre de la calidad de Narvaez ? Totalmente incivilizado, viviendo entre las rocas como chivo sucio, sin elmenor sentido de limpieza ni higiene. Sin familia, sólo sin nadie a quien amar, ni quién le dispense cariño. Ha nacido entre sus animalitos. Atendiendo su majada de cabras y su tropa de burros ha ido desarrollando su vida simple. Que puede exigir de él? Vive a su modo, conforme a un código natural, sencillo, propio, sin complicaciones. Vé como nacen, procrean ymueren sus animalitos, que constituyen su patrimonio material y afectivo. Se alimenta de la leche que ordeña de las burras y de las cabras paridas. Fábrica quesos que constituye otro valor para la economia pastoril que desarrolla. Cuando sus animalitos llegan a a la edad en que dejan de producirle alguna utilidad, su carne le sirve de alimento y la pequeña industria de charque favorece su ambición metálica. El círculo se cierra en torno a su satisfacción sexual conformandóse con la hembra burra o con la hembra cabra. Esa es su vida, su inquietud y su realidad. Nada más.. Es triste.. - respondió "el profe" sensiblemente consternado por este cuadro patético de regresión humana. Sí, es triste..., pero vaya Ud. a sacarlo, a arrancarlo a ese hombre semi-salvaje de ese ambiente del cual es él su más auténtico producto. No, no podría adaptarse a otro tipo de vida. Sería un transplante utópico y fatal. He conocido; mejor dicho, he sabido de casos de polivarias en que varios hombres conviven con una sola mujer, que suele ser frecuente en países de territorios extensos y poco poblados. En Estados Unidos de América en la época de la colonización era el método mas expeditivo en los apartados lugares donde la presencia de la mujer resultaba difícil y la población masculina era numerosa. Entonces para el ambiente social en que desarrollaban su existencia aquellas gente, ese hecho resultaba aceptable, lógico y moral. En cambio, hoy en día tanto la poligamia como la polivaría son casos encuadrados en el Derecho Penal y que atentan la moral pública. Qué lástima - se lamentaba jocosamente el negro Gómez - de lo contrario bien podríamos conseguirnos una hermosa hembra que nos sirviera para todo servicio y le pagaríamos al prorrateo... No hay caso - respondía entonces el profe - Ud. siempre degenerando las conversaciones... Pero entre bromas y de veras, no sería acaso para nosotros una feliz solución? Bien, siguiendo el curso de su insinuación, se acostaría Ud. con una mujer que acaba de hacerlo con un hombre como Narvaez?? Ese es un caso especial - protestaba el negro Gómez Porqué? - Hay poca diferencia entre Narvaez y cualquiera de nuestros mineros en relación a la higiene y a la limpieza. Aquí el agua escasea, es un elemento de lujo. Muy a lo lejos podemos brindarnos un baño y aún así siempre quedamos sucios. Porqué tanta delicadeza - replicaba el negro Gómez - si la suciedad y sus derivados pertenecen a nuestro ambiente; vivimos en él. El amor, en la violencia de su mandato, desprecia todo obstáculo. Creo que la polivaria sería una interesante experiencia..Por mi parte veo la necesidad urgente de disponer de ese "bello envase femenino".... Haga lo que quiera con su vida, púdrase si quiere...- El "profe" se sentía enfadado - Hasta lo encuentro capaz de ir a compartir con Narvaez una de sus amantes burras.. Sonó un risa sarcástica, Gómez gozaba de sacarle el quicio al profesor. No.., con Narvaez no puedo participar en sus festines, es un hombre peligroso. Sabe Ud. lo que le sucedió el año pasado? Como respuesta el profe se encogió de hombros como diciendo "es poco lo que me importa". Estoy seguro que a su amigo Freud le interesaría conocer este caso - acotó con intención de picarlo el negro Gómez Resulta que cada vez que una burra da a luz a una hembrita ; Narvaez a la burrita - ya desde güagüita - le otorga un trato especial. Vale decir la considera una amante en potencia y la prepara con todo cariño para el futuro. Cuado ya está en edad adulta - digamos - la tiene separada en un corral pegado a su rancho. Por ningún motivo la deja que se junte con la manada. Fué así como tenía una burrita con la que se encariñó en forma excepcional. La cuidaba como a una verdadera mujer, la bañaba, le cepillaba el pelo hasta que brillara como un espejo. Durante las noches frescas la tenía arropada con un poncho en su propio cuarto. Fué un amor célebre, muy comentado por todos los mineros. Cuando por diversos motivos, ya sea para buscar leña, o para vigilar su majada de cabras, debía alejarse de su rancho, tenía la precaución de dejarla encerrada en su corral a cuyo portón lo aseguraba con un poderoso candado. Cierta vez, unos obreros que trabajaban en faenas de sondaje en un campamento próximo, me invitaron a acompañarlos a gastarle una broma a Narvaez. Aprovechando su ausencia, forcejearon el candado del corral donde se hallaba guardada su dulce "Julieta"; y dejaron entrar en el a uno de esos burros escuálidos que rondan los campamentos. Fué un espectáculo insólito. El burro se adueñó de la situación de inmediato. Todo ocurrió con la velocidad del rayo. Al principio el galán tuvo la dificultad de la inexperiencia de la dama, pues su potente bastón resbalaba infrutuosamente, hasta que, en uno de los tantos forcejeos logró dar en el blanco. La pobre pollina sintió el efecto del terrible impacto y se dobló en dos cual débil caña ante la potencia del viento huracanado. En ese instante, en el preciso momento de la acción salvaje, apareció Narvaez, quién, al descubrir la escena, se lanzó a toda carrera preso de la mayor desesperación. Desenvainó una daga que brilló en sus manos amenazantes mientras se acercaba a las bestias encimadas. Sus gritos eran de espanto y terror. Su rostro era de un loco; daba miedo. De un salto se lanzó sobre el macho hiriéndole una y otra vez por distintas partes. La sangre manaba a chorros como una vasija perforada a balazos. Fué una visión escalofriante. Desde la distancia, escondidos veíamos con pena y arrepentimiento esta suerte de broma cuyas proporciones dramáticas no habíamos prevenido. |