
Muchas veces casi ni los tenemos en cuenta por el traj�n de la vida cotidiana, pero la dicha que un hijo trae a nuestras vidas es inconmensurable, es tan inmenso el amor que se siente que todo comienza a girar en su entorno, todo lo planificado es para �l, que todo lo que anhele pueda ser dado, evitar todo tipo de sufrimiento y dolor, trabajar en su educaci�n para inculcarle valores que le sirvan en esta vida para ser la mejor de las personas.
Pero por sobre todas las cosas saber encontrar los momentos para escucharlo, aconsejarlo y acompa�arlo en sus proyectos.
