Hace much�simo tiempo hab�a un mono, una zorra y un conejo que viv�an juntos como buenos amigos. Durante el d�a se divert�an en los campos y en los prados y por la noche regresaban al monte.

As� transcurrieron varios a�os. Pero un d�a el Se�or del Cielo oy� hablar de ellos y queriendo comprobarlo con sus propios ojos, se disfraz� de viejo vagabundo y se acerc� por aquellas tierras.

- He viajado por valles y monta�as, estoy cansado y me faltan fuerzas. �Me podr�an dar algo de comer?, dijo, dejando caer su bast�n y sent�ndose a descansar.

El monito, aprovechando su agilidad, sali� enseguida a buscar frutos de los �rboles y se los trajo.

La zorra aprovechando su astucia le trajo peces del r�o.

El conejo corri� por los campos en todas direcciones pero no consigui� encontrar nada.

Cuando los tres volvieron, el mono y la zorra se burlaban de el: "NO SIRVES PARA NADA".

El conejo se qued� triste y pensativo. Al cabo de un rato, pidi� que el mono fuese a recoger le�a y a la zorra que encendiese un gran fuego lo que hicieron sin tardanza.

Entonces el conejo le dijo al anciano:
- C�meme, por favor, y arroj�ndose al fuego se ofreci� en holocausto.

Al ver esto el �viejo vagabundo� experiment� un profundo dolor, y llor� copiosamente mirando al cielo. Luego, golpeando el suelo con su bast�n exclam�:
- Todos merec�is mis alabanzas, pues hab�is sido buenos y valientes. No hay ni vencedores ni vencidos, pero la prueba de AMOR del conejo ha sido exepcional.

Y volviendo el conejo a su forma original, llev� su cadaver consigo al cielo y lo enterr� en el Palacio de la Luna.

Y, desde entonces, en las noches de luna llena se ve un conejito.




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