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ARTÍCULOS DE PSICOPEDAGOGÍA PARA TODOS LOS NIVELES DE ENSEÑANZA NO UNIVERSITARIOS:

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ARTÍCULOS

1. Introducción

Uno de los reclamos más frecuentes de los padres con hijos en la edad escolar, es la que las instituciones de enseñanza públicas o privadas, populares o burguesas no han dado una respuesta correcta y en el momento adecuado a los niños que presentan dificultades de lectura y escritura en la enseñanza básica.

Las dificultades en lecto-escritura alcanzan a ricos y pobres, blancos y negros, europeos y latinos, que están en los bancos escolares del mundo.

Para que se tenga una idea de las dificultades de las escuelas, en las instituciones, decimos que entre 10 y 15 por ciento de la población en edad escolar va presentar, en clase, algún tipo de dificultad del aprendizaje.

La escuela todavía no responde, eficazmente, a los desafíos de trabajar con las necesidades educativas de los niños con deficiencias en el aprendizaje, especialmente las que son relacionadas con las dificultades del lenguaje como dislexia, disgrafía y disortografía.

La dislexia ocurre cuando un niño no lee bien o no encuentra sentido delante del texto escrito. La disgrafia y la disortografía se manifiestan cuando existe la dificultad en el plano de la escritura o del acto de escribir.

Son problemas difíciles que preocupan al padre porque saben que el éxito de sus hijos en la escuela, depende y mucho, del aprendizaje eficiente de la lectura, escritura y ortografía.

2. Desarrollo de la eficiencia Lectoescritora

No son pocos los relatos de la ansiedad de los padres al confrontarse con dificultades para adquirir un buen desarrollo del lenguaje verbal, oral y escrito de sus hijos.

La lectura y la escritura son dos habilidades complejas e imprescindibles para la adquisición de las demás habilidades en la escuela como la de calcular y contemplar los conocimientos históricos acumulados de las civilizaciones.

Los padres en sus relatos demuestran que niños en fase educacional, a los 8 o 9 años de edad, presentan lectura y escritura defectuosas. El cambio de letras en la escritura o cambio de fonemas cuando se habla o se lee es uno de los principales índices de las dificultades lectoescritoras.

La falta de planeamiento en al acto de escribir o falta de comprensión lectora, después de la lectura del texto, son indicadores del grado de complejidad de la lectoescritora en el ambiente educativo.

En esa edad, particularmente en el primer ciclo de la educación formal y sistemática, en la enseñanza básica, la preocupación de los padres se vuelve hacia los primeros indicios de los defectos lingüísticos.

La tesis de que la escuela es una fábrica de lectores malos no debe ser descartada en ese momento. No se trata de encontrar culpables, y sí buscar las raíces del fracaso de las escuelas.

La escuela, aunque sea una institución antigua, todavía esta gateando en la enseñanza científica de las lenguas maternas y extranjeras.

La ausencia del método eficaz en la enseñanza de las escuelas, por falta de soluciones del sistema político o falta de aptitud de la gestión pedagógica, es tenido como la causa más importante del fracaso del enseñanza de la lectoescritura y, la insistencia en equivocaciones, acaba por generar, a lo largo de una década de formación básica, un aprendizaje defectuoso, causando una serie de problemas con las letras.

La escuela no se ha dado cuenta que enseñar bien es favorecer la memoria a largo plazo de los niños, para que almacenen informaciones y conocimientos por un largo periodo de vida.

Asimilar bien el contenido de la escuela debe ser verdaderamente la ultima finalidad de las escuelas. En un lenguaje común, enseñar para la vida es enseñar a pescar y no limitarse a regalar el pescado: es enseñar a aprender.

El significado de aprender debe por lo tanto ser visto como una asimilación activa. Aprender de tal modo que, en la ultima etapa de educación básica, en la enseñanza media, los jóvenes tengan un desempeño eficiente o satisfactorio a la hora de leer un libro o de escribir un texto para concursos o pruebas de Universidad. Sin una memoria a largo plazo es difícil el acceso al léxico a la hora de escribir un texto o hacer lecturas. Leer para aprender empieza por una lectura comprensiva de una obra literaria, como los clásicos de la literatura Brasileña ( Machado de Assis, Aluisio Azevedo, Ráchale de Queiroz y otros) y no limitarse a responder solo los formularios de lecturas, anexas en el libro.

Leer, pues, es concluir ideas y construir, atribuir sentidos y significados plurales, a lo que se ha leído, de modo que aplique informaciones y reconocimientos adquiridos en la vida universitaria y personal.

Una obra, como O Cortiço, de Aluisiso Azevedo, no podrá ser traducida sólo como descripción del cuadro social del Rio de Janeiro en finales del siglo XIX, sino como una crítica del autor, naturalista, a la forma predatoria con la que Portugal dominó el país en el periodo colonial.

La escuela insiste en cuestiones generales como “¿qué modalidad tiene esta obra?", "¿a qué escuela pertenece el actor X o Y?", “¿quién es el personaje? "... . De esa manera la escuela funciona como un cementerio oficial de lectores hábiles. Algunos profesores, en esos cementerios lectores, no funcionan como facilitadores y estimuladores del aprendizaje eficaz, sino verdaderos lavadores de cerebros de la lectura.

Muchas veces las preocupaciones de los padres con la función de lector de los hijos son aparentemente pequeñas. Algunos padres por cierto, exageran en las expectativas de sus hijos en lo que se refiere a escritura o a lectura, pero la falta de confianza para el padre es un buen indicio de lo que realmente puede estar ocurriendo en la formación lectoescritora de su hijo. La sociedad escogió, entre las instituciones sociales, la escuela para trabajar con los cerebros de la lectura y de la escritura de nuestros hijos. Ocurre que muchos niños, con dificultades lectoescritoras, especialmente de falta de habilidad lectora, no llegan a la comprensión significativa del asunto de la obra. A padres y profesores, les gustaría que sus hijos lectores, llegasen después de una lectura de una obra a la comprensión de las palabras y de su mecanismo de funcionamiento.

Un mal lector, en enseñanza media, puede ser generado en el periodo de la enseñanza básica. Por ejemplo, algunos alumnos con dificultades especificas de lectoescritura en el final del primero ciclo de enseñanza básica hacen cambio de fonemas y grafemas como t/d, f/v, b/p, principalmente.

¿Qué hacer si la dificultad de los educadores está en la palabra, en la enseñanza gráfica y no en el texto como un todo?¿ Alguien que tenga dificultad en comprender una palabra tendrá alguna posibilidad concreta de comprender bien una frase? ¿Habrá sido eficiente la educación infantil o la clase de alfabetización, en cuanto al desarrollo cognitivo y lector de los niños, en la preparación para lectura inicial o intermedia?

Muchos padres, sin una respuesta eficaz de la escuela, buscan, fuera del ambiente de la escuela, profesionales como foniatras o logopedas, pediatras, neurólogos y psicopedagogos en busca de la superación del problema. Muchos profesionales, por su parte, actúan, prontamente, en la preeducación del lenguaje verbal, sugieren caminos, pero las dificultades de lectoescritora son especificas de la lectura y de la escritura.

Los que se aventuran a comprender y a intervenir, profesionalmente, en la terapia de las habilidades lingüísticas, deben conocer la teoría, el proceso y desarrollo del lenguaje. No es casualidad que, hoy, profesionales de salud (más que los profesores) son grandes lectores y autores de obras relacionadas con las patologías del lenguaje.

Existe una medicina pedagógica que ya ocupa el espacio dejado por los pedagogos tradicionales cuando están delante de situaciones en que los niños no aprenden a escribir y a leer bien a pesar de tener las condiciones objetivas ofrecidas para una formación eficaz.

Con la ayuda de los profesionales de la educación y preeducación lingüística, que se dedican la terapia del lenguaje, así como al diagnóstico e intervención psicopedagógica, el problema de la dislexia, disgrafía es soportado y compensado, pero no significa la superación definitiva de los disturbios.

3. La falta de respuesta de la escuela en la enseñanza de la lectoescritura.

Los problemas de lectura y escritura deberían tener respuesta eficaz en el medio educacional, en un trabajo interdisciplinario, contando con la ayuda externa de profesionales de psicología, logopedia, foniatría y de la medicina (pediatría y neurología.)

Las soluciones de problemas lingüísticos deben ser responsabilidad de todos aquellos que actúan directamente con el lenguaje ( todos los profesores son profesores de lenguaje, en pontecia), de modo que presente soluciones internas, sin perder de vista las especificaciones del proceso lectoecritor, lo cual tiene una naturaleza didáctica y, por eso,las mismas soluciones deben venir del propio ambiente y de la dinámica de la escuela.

El profesor, principal agente del proceso preeducador, debería o debe ser el más aplicado, o cualificado, en las cuestiones que se refieren a la enseñanza de la lectoescritura.

Sin un trabajo consistente de la escuela, los cambios de letras simétricas, por ejemplo, normalmente persisten en la fase adulta. En algunos casos el fenómeno se da con menos frecuencia. Otras veces es un síndrome que acompañará a niños, jóvenes y adultos durante toda la vida.

Es necesario el trabajo de preeducación lingüística, es decir, formar una conciencia lingüística, especialmente la conciencia de los sonidos de la habla.

El papel de la escuela es enseñar bien el sistema fonológico de la lengua, su distribución, su clasificación y su variación. La escuela debe enseñar tempranamente los conceptos lingüísticos, de vocal y consonantes de la lengua materna.

Es esa conciencia fonológica o lingüística la que hará que los niños, al escribir palabras con letras simétricas ( p, b, p, q), piensen en el proceso de la escritura alfabética.

Una de las consecuencias de la falta de la conciencia fonológica es, en la escritura formal que los alumnos saltan letras, por ejemplo: glóbulos/ gobulo

Cuando cambios, omisiones y sustituciones de fonemas ocurren en el proceso de la lectoescritura, no tendremos dudas de que la escuela ha omitido la enseñanza eficaz de la fonología de la lengua materna.

4. Defectos en el aprendizaje de la lectoescritura

Hablar y escribir son dos habilidades complejas en el medio de las habilidades lingüísticas. Expresarse verbalmente, en forma oral o por escrito, es una habilidad que no nace con el ser humano.

La escuela es, para las instituciones sociales, la escogida por la sociedad para el desarrollo de las habilidades de la lectura, escritura y habla.

El habla, debería ser, para las escuelas, la habilidad inicial, básica, punto de salida, para un trabajo más eficiente en la formación lingüística de los niños.

La escuela considera todavía, el habla espontánea, particularmente la que resulta de la variación popular, como una forma de expresión equivocada, lo que acabamos llamando "Prejuicio Lingüístico".

Los padres y educadores y todos los profesionales que trabajan con el diagnóstico y intervención psicolingüísticas deben estar atentos en la edad de la adquisición lingüística.

Aparte de una prescripción constitucional, el acceso obligatorio de los niños a la enseñanza básica, a partir de los 7 años de edad, corresponde también a una etapa importante para su desarrollo, sus capacidades y habilidades lingüísticas.

A partir de los 8 y 9 años de edad y ya en el final del primer ciclo del enseñanza básica, es importante que los maestros estén perfectamente preparados en la escritura y lectura inicial.

La excelencia de la enseñanza es un indicador importante del éxito escolar. Cuando existen dificultades significativas e insistentes en la escritura o en la lectura inicial o intermedia de los niños, podemos decir que, de alguna forma, ha habido un fracaso de la escuela.

De hecho los familiares deben doblar su atención en lo que se refiere a la expresión oral o la escritura de sus hijos para verificar y corregir los defectos del aprendizaje de la lectura y escritura de los niños.

Los cambios, sustituciones y omisiones de fonemas en el habla o en la escritura, reflejan deficiencias en el aprendizaje de la lectoescritura.

Los cambios de fonemas como p/b, p/q, f/v, entre tantas unidades sonoras y distintivas del sistema de consonantes portuguesas, por ejemplo, en esa fase, refleja muchas veces, una deficiencia lingüística en la formación inicial (la alfabetización) de los niños.

Un niño que cambia fonemas en el habla o que se equivoca en la pronunciación, parece sugerir, para los maestros y lingüistas que ha habido una deficiencia en la formación pedagógica.

Sabemos que muchas deficiencias están enraizadas en la propia pedagogía. Muchos de nuestros alfabetizadores, aunque tengan experiencia, tienen deficiencias de formación para el magisterio de la escuela.

En las escuelas, a veces, se da una mala instrucción de la enseñanza de la lectura o la escritura. Pensemos que una deficiencia involuntaria trae a lo largo de los años de formación de la escuela, consecuencias serias para el proceso lectoescritor.

Un profesor o profesora de educación básica, que dice que la vocal es una consonante o que no sabe distinguir y separar todos los fonemas y letras de una palabra, seguramente, no conseguirá suministrar un enseñanza sistemática segura y coherente. Su alumno, ciertamente, tendrá dificultades de deletrear o incluso, de pronunciar algunas palabras.

Una escuela, que enseña, por ejemplo, en el sistema fonológico del portugués, tan sólo 5 vocales, esta dando bases precarias, de orden metalingüística, para la lectura , o que impulsa al niño a la adquisición de una dislexia pedagógica.

Sabemos que en portugués son 12 vocales. Son 7 vocales orales: /a/, /é/, /ê/, /i/, /o/, /ô/ y /u/ y 5 nasales: /an/, /en/, /in/ /on/ y /un/.

Vocales son los sonidos del habla. Vocales no son letras. Vocales son fonemas, o sea, unidades sonoras distintivas de la palabra. Vocales tienen haber con la lectura. Sin ese entendimiento no ha como conocer un enseñanza a favor de la conciencia metalingüística de los sonidos de la habla.

Las letras que representan las vocales o sonidos del habla tiene una estrecha relación con la escruta.

La decodificación, fase importante en la lectura, anterior a comprensión lectora, requiere el reconocimiento de las letras y grafemas, de las diversas manifestaciones gráficas de los grafemas en el sistema escrito.

Leer y escribir se complementan, pero no son habilidades que tiene niveles homogéneos. Hablar bien no es garantía de una buena escritura. Escribir bien, tampoco, garantiza una buena lectura.

Quien lee amplía más su conocimiento previo en la hora de escribir, pero, ambos, escritura y lectura, son procesos que tienen sus especificaciones.

Como dice, en una palabra: la escritura no es el espejo de la habla. Como se dice, como se habla, como se pronuncia el nombre de las personas o objetos, no es, necesariamente, como se escribe. No hay una correlación entre el fonema o sonido de habla con la escritura, con los grafemas.

En casos que los niños presenten, insistentemente, el cambio de letras, podemos suponer, por ejemplo, una dificultad por motivación fonológica.

Una información lingüística o meta fonológica en el proceso de formación escolar diferencia la habilidad lectoescritora de los niños. Quien aprende a reflexionar la lengua comprenderá mejor sus errores y vicios de lenguaje.

La fonología, parte de la gramática, que trata de los fonemas, es muy importante para la escritura y para la articulación de las palabras.

Miramos, por ejemplo, los fonemas /t/ y /d/ son consonantes linguodentales.. Una sorda (/t/). La otra sonora(/d).

Los padres deben estar atentos a lo que se refiere a la articulación de los fonemas. Deben empezar observando atentamente el habla espontánea, típica de sus hijos.

Preguntas como “¿qué ocurre con la escritura después de un dictado? o ¿están siendo bien articulados por sus hijos en la habla espontánea o en la lectura de textos escolares?” Deben hacer parte del centro de interés pedagógico y preocupación familiar de los padres.

Entonces, si no están aprendiendo bien la estructura fónica de la lengua, ¿ qué tal un trabajo con las cuerdas vocales, para que noten la diferencia cuanto a la sonoridad?

Es una hipótesis importante. En general, cuando ocurre ese déficit fonológico, esa hipotes será confirmada en la pronunciación o deletreo de las consonantes labio dentales, como: /f/ y /v/ e el labio dentales /p/ y /b/.

Los padres, con o sin formación superior, deben tener la costumbre de abrir las gramáticas escolares que infelizmente, traen reglas poco claras. Aún así. Las gramáticas traen informaciones que pueden aclarar, por deducción, reglas, a partir de las informaciones de los actos o fenómenos lingüísticos.

Quien lee una gramática sin preocuparse con la memorización de las reglas, y sí, comprometido realmente en aprenderlas, acaba sacando dividendos del metalenguaje gramatical: La explicación de código por código.

Es interesante que la clasificación de las categorías gramaticales o la terminología da la teoría del lenguaje, muchas veces son motivadas, traen un bien griego-latina del lenguaje se confundiendo con el ser, con la cosa, como acto gramatical.

Un adverbio es una categoría que modifica el verbo (el adjetivo y el propio adverbio también) por que un “ad verbo”, es decir, una categoría gramatical que se queda próxima al verbo. El adverbio es una categoría que se combina la la estructura oracional con el verbo, complementa su sentido en varias circunstancias (modo.compania y negación). La gramática normativa no enseña así, mas la terminología nos sugiere esta educación lingüística por la palabra.

La nomenclatura de la gramática normativa, normalmente, es motivada, sugestiva y así, acabamos por llegar a una conclusión de la operación lingüística.

La gramática enseña que antes de P y B no se escribe N y si M, mas no explica nada. Prescribe reglas. Entretanto, se nos fijarnos bien /b/, /p/ e /m/ son fonemas bilabiales. El fonema /n/ es lengua dental. Por lo tanto debemos escribir M y no N. Es, pues, una regla fonológica. Luego, una buena explicación del fenómeno fonético, presente en la regla de arriba, enseñada desde pronto en la enseñanza básica, promoverá la conciencia metafonológica de los niños.

De ese modo, los padres no deben tener cualquier ceremonia para abrir una gramática o un diccionario escolar con la tarea de enseñar la lengua materna.

A los hijos, con dislexia escolar, puede un padre o una madre (o mismo un hermano más grande) abrir la gramática. En la parte relativa a fonología, y mirar el cuadro de consonantes de la lengua portuguesa.

Las vocales son, más simples, son distribuidas en central (/a/), anteriores (/ê/, /é/, /i/) y posteriores (/ô/, /ô y /u/), siempre sugiriendo una explicación, una descripción para el funcionamiento de los fonemas en el contexto de la palabra.

¿Por que decimos / Pedru / si la palabra < Pedro>termina con la letra O? Leemos fonemas. Escribimos letras. Las letras no solo representan, en la escritura, los sonidos de la habla.

La familia observará, leyendo las gramáticas escolares, como son clasificados los fonemas en cuanto al modo y su punto de articulación. Un ejercicio operatorio con articulación o producción de los fonemas es de gran valor en la enseñanza de la lectoescritura. Por ejemplo:

A) La familia debe hacer su educación o preeducación lingüística. Articular cada fonema, vocal y consonante. Observar cómo su hijo esta pronunciando los fonemas.

B) Enseguida, pedir para que su hijo o hija mire el movimiento de sus labios cuando articulan fonemas y algunas palabras del cotidiano (papa, bola, cuaderno, cuchillo, tarea, etc.)

Quien aprende a mirar, observar, aprende a teorizar. La palabra teoría, de origen griega, quiere decir “ aquello que viene del mirar”. Quien mira aprende a pensar. Quien piensa la lengua, cuando habla, lee, escucha o escribe, es capaz de hacer reflexión metalingüística.

C) Pedir también que imiten su articulación de sus sonidos es un modo antiguo, tradicional, pero interesante de aprender. Existe una frase hecha latina que dice: a repetitio studiorum mater est ( la repetición es la materna del conocimiento) la repetición acaba por dirigirlos a la conciencia de los fonemas.

Un padre o una madre que se disponga a enseñar, aunque no sea un profesional de lingüística, podrá con ese procedimiento ayudar en la formación lectora de sus hijos.

La familia tiene un importante papel en la formación escolar de su hijo!

5. Desarrollo de la capacidad de aprender.

Es necesario que la escuela enseñe a sus alumnos, especialmente los de educación primaria, cómo se hace realmente, el proceso de la adquisición del conocimiento del lenguaje.

Los niños, desde pequeños, necesitan entender cómo se procesa la información y los conocimientos en el cerebro humano. El almacenamiento, por largo plazo, de las informaciones lingüísticas, imprescindibles para el habla, la escritura, la lectura y la comprensión oral.

Tal educación servirá no solo para la lengua materna sino que también para las demás disciplinas escolares.

En un cálculo como el 34 x 76 hay mucho que enseñar aparte de su producto final.

Algunos profesores de matemáticas o lengua se concentran en el resultado de la instrucción formativa, en el cómo van a valorar cada etapa hecha y ganada por el alumno.

Una prueba formal valora el lenguaje y permite que los niños aprendan una vez más. La prueba “escolar “, al opuesto, juzga los niños por el lado del proceso de formación.

Cuando pensamos en lectoescritura, una operación elemental de multiplicación, por ejemplo, llega a ser revelador el proceso cognitivo a que los niños están sometidos en la hora de operar cálculos en la mente y en el papel, visto que esta operación elemental se realiza con el cálculo de la suma de “n” parcelas iguales a un número “m”

La Matemática y la escritura están bien próximas, es decir tienen una naturaleza procesal y cognitiva.

De hecho tendríamos los siguientes procedimientos en el caso de la multiplicación:

a) Distribución espacial, de los factores que participan de las operaciones de matemáticas, es decir, 34 y 76.

b) Efectuamos, una operación entre multiplicador y multiplicando. Observaremos que en ese caso el multiplicador es el factor que indica cuántas veces hay que tomar el otro para efectuarlo. El Multiplicando es el número que se tiene que sumar tantas veces son las unidades del multiplicador.

c) Por fin, llegaremos a un producto, es decir el resultado de la operación.

La dialéctica, como fundamento de la metodología procesal en la educación de las habilidades lingüísticas y matemáticas están presentes, por lo tanto, en las matemáticas elementales o en la producción del texto discursivo o disertativo. Un texto es un proceso constituido de fases:

a) Introducción

b) Desarrollo y

c) Conclusión

Una multiplicación de 34x76 podría hacerla en una clase de producción escrita donde se enseña y describe, por analogía, la estructura básica de un texto.

En el momento de la evaluación, la idea de proceso educacional vuelve a ser el centro de la atención docente. La evaluación formativa tiene como objetivo el proceso, el reconocimiento de que los medios son importantes para la finalidad del aprendizaje.

Los niños necesitan aprender y saber esas informaciones del lenguaje, de la lectura, de la escritura y del cálculo con seguridad y de manera segura y clara.

Quien tiene presente estas premisas, enseña. Quien enseña, debe saber los contenidos, para repasar, gradualmente, al alumno. La escuela necesita llevar a los niños al mundo del conocimiento. Los niños son los regentes del mundo del saber.

En las calles, los niños aprenderán informaciones metalingüísticas como conceptos de lengua, habla, vocal, semivocal, dígrafos, etc. Harán, claro, hipótesis, aprendidas de la habla espontánea

Un niño aprende en la calle la expresión “toy maluco”, pero solo la escuela es capaz de advertir que, en el leguaje culto, la forma ideal, de una sociedad burguesa es, “yo estoy maluco”, teniendo en cuenta que la lengua, por su naturaleza social, sufre muchas alteraciones en su forma y contenido.

Por eso, la escuela, puede decir que la lengua histórica, por una serie de transformaciones lingüísticas y estructurales, en función de la dinámica social y variaciones geográficas y sociales propias de los idiomas modernos, ha transformado en una forma verbal consagrada, por las gramáticas, como eruditas, como por ejemplo: estoy, en toy en el lenguaje popular. Aprender el funcionamiento de la lengua es muy interesante.

Es en la escuela, con buenos profesores, donde los niños aprenderán que las informaciones del metalenguaje de la lengua materna, les darán habilidades requeridas para la lectura y para la sociedad del conocimiento, dentro y fuera de la escuela.

En las casas, la tarea del refuerzo de lo que se enseña en la escuela es un importante complemento. Es necesario que los padres hagan parte del proceso.

La educación escolar, de calidad, comprometida con una educación productiva, es un deber del Estado y de las instituciones de educación públicas o privadas.

De otra manera, la educación lingüística, del escribir y aprender, del leer para aprender es obligación también de los familiares. Es una responsabilidad social de los que dirigen al desarrollo humano, para la calificación del trabajo y ejercicio de la ciudadanía.

Cuando nos referimos al conocimiento, la sociedad debe responsabilizarse en la tarea de garantizar la calidad del acceso de la educación a todos que desean conocer y aprender el saber acumulado históricamente por la humanidad y favorecer la educación lingüística de su nación.

6. Bibliografía

1. CAMPS, Anna, RIBAS, Teresa. La evoluación del aprendizaje de la composición escrita em situación escolar. Madrid: CIDE/MECD, 2000.

2. DOCKRELL, Julie, MCSHANE, John. Crianças com dificuldades de aprendizagem: uma abordagem cognitiva. Porto Alegre: Artes Médicas, 2000.

3. ELLIS, Andrew W. Leitura, escrita e dislexia: uma análise cognitiva. Tradução de Dayse Batista. Porto Alegre: Artes Médicas, l995.

4. FONSECA, Vitor da. Introdução às dificuldades de aprendizagem.2ª edição revista e aumentada. Porto Alegre: Artes Médicas, 1995.

5. GARCÍA, Jesus Nicasio. Manual de dificuldades de aprendizagem. Porto Alegre: Artes Médicas, l998.

6. GATÉ, Jean-Pierre. Educar para o sentido da escrita. Tradução de Maria Elena Ortega Ortiz Assumpção. SP: EDUSC/COMPED/INEP, 2001.

7. GERBER, Adele. Problemas de aprendizagem relacionados à linguagem: sua natureza e tratamento. Tradução de Sandra Costa. Porto Alegre: Artes Médicas, 1996.

8. MASSINI-CAGLIARI, Gladis, CAGLIARI, Luis Carlos. Diante das letras: a escrita na alfabetização. Campinas, SP: Mercado de Letras/ALB/FAPESP, 1999.

9. PÉREZ, Francisco Carvaja, GARCIA, Joaquín Ramos. Ensinar ou aprender a ler e a escrever? Porto Alegre: Artes Médicas, 2001.

10. SERAFINI, Maria Teresa. Como escrever textos. Produção de Maria Augusta Bastos de Mattos. 4ª EDIÇÃO. SP: Globo, l99l.

11. TEBEROSKY, Ana. Psicopedagogia da linguagem escrita. Tradução de Beatriz Cardoso. 8ª edição. Campinas, SP: UNICAMP/Vozes, 1996

Vicente Martins es profesor de Educación Especial y Lingüística de la Universidade Estatal Vale do Acaraú (UVA), de Sobral, Ceará, en el Brasil.

Webliografía: http://www.espaciologopedico.com/articulos2.asp?Id_articulo=453

INDICE

ESTIMULACIÓN TEMPRANA>

El reconocimiento de la evidencia científica sobre la importancia que las primeras etapas de la evolución representan para el futuro desarrollo de las capacidades y potencialidades del individuo, tanto en los aspectos físicos y cognitivos como en su personalidad y adaptación social, han llevado a un acercamiento temprano en la atención del sujeto y a que esto tendiera a convertirse en una prioridad.

Así como la atención se ha dirigido a la consideración de los primeros años de vida, individualizados como críticos por su plasticidad y su vulnerabilidad a las condiciones y factores ambientales, ubica en un espacio de importancia el desarrollo de acciones que luego impactarán en el hombre adulto. Es en este sentido que se ubica la estimulación temprana, adquiriendo tal relevancia que devela la creciente preocupación por contribuir firmemente a mejorar la calidad de vida de los individuos de una nación.

Desde esta perspectiva, el compromiso que asume la educación especial, caracterizada por constituirse en un continuo de prestaciones, es destinar los recursos necesarios para llevar a cabo acciones de intervención que contribuyan a tal objetivo. Esta práctica, que lleva no menos de 30 años en constante evolución, también ha revisado y renovado su ejercicio a la luz de los nuevos paradigmas.

Es así como ha experimentado en los últimos años significativos cambios de orientación. Ya no se trata de programas centrados en las necesidades psicobiológicas exclusivamente, sino de un cambio de perspectivas direccionadas tanto a las necesidades globales del niño como de su familia, ampliando la visión anterior. Del mismo modo se ha girado del modelo entronizado en los servicios a otros centrados en los recursos, y de propuestas individuales a sistémicas, lo cual obliga a producir cambios en el rol de los profesionales, en las funciones de los equipos, y en consecuencia en la formación de dichos profesionales.

Conceptualización acerca de la estimulación temprana

Se la define como una disciplina pedagógico-terapéutica que consiste en un abordaje específico dirigido a niños de 0 a 3 años que presentan trastornos en su desarrollo orgánico, cognitivo, emocional y/o social. Constituye en sí misma un conjunto de acciones tendientes a proporcionar al niño aquellas experiencias que éste necesita desde su nacimiento para desarrollar al máximo su potencialidad. Esto es posible por la presencia de personas y objetos en cantidad y oportunidad adecuadas y en el contexto de situaciones de variada complejidad que generen en él un cierto grado de interés y actividad, condición necesaria para lograr una relación óptima con el medio.

En ella convergen diferentes campos disciplinares (pedagogía, psicología, neurología, sociología), lo que la constituye en un espacio de articulación necesario, donde las acciones sólo adquieren sentido cuando se concretan a la luz de las decisiones del equipo interdisciplinario.

Al referirse a esta actividad, urge una doble aclaración terminológica. Por un lado, y según el diccionario, la estimulación es la excitación para obrar cambios en el ambiente externo o interno que provocan una actividad en el sujeto. Pero el estímulo en sí no tiene sentido, sólo es en la medida en que este sujeto lo significa de alguna manera, sólo impulsa aquello que se tiene. Piaget lo define como un elemento funcional para la actividad. El interés por el mundo se transmite por lo que en los primeros momentos el otro le muestra como interesante. El mundo es en sí estimulante si hay otro que se lo presente así. ¿Puede decirse entonces que estimular es promover el deseo?

Por otra parte, referirse a esta estimulación como temprana es otorgarle tal categoría en el tiempo, pero no "antes de". Este difícil equilibrio define a la actividad como una intervención oportuna y necesaria al momento de asumir los primeros contactos con el sujeto. Este hecho va a hacer imprescindible la disponibilidad eficaz y efectiva de medios y ayudas tan pronto como sean necesarios.

En algunos ámbitos se discute si no es conveniente referirse a ella como estimulación/intervención "precoz", lo cual no conforma demasiado a la mayoría de los especialistas que tienen participación en estas cuestiones, ya que lo "precoz" alude a lo que "madura antes de tiempo", cuando la intención de lo "temprano" se apoya en su carácter de estar presente desde el "principio", no "antes", aunque sí se acepta que esto es posible en los casos de prevención por alto riesgo biológico o social, pero que en todo caso constituiría una forma de expresión de la estimulac/intervención temprana.

Desde el punto de vista educativo es este un aspecto de gran importancia, ya que implica que las medidas de apoyo o la intervención educativa deben tener capacidad operativa en el momento en que se comunica o identifica una necesidad.

¿Es entonces estimulación temprana? De ser así el acento parece ponerse en la rehabilitación funcional. ¿Se trata más bien de intervención temprana? En este caso, los esfuerzos parecen concentrarse en el trabajo desde el campo de la educación.

Puede considerarse a la intervención temprana como aquel conjunto de acciones destinadas al niño y su familia con el objeto de satisfacer las necesidades especiales de niños que evidencian alguna alteración en su desarrollo, o que están en situación de riesgo respecto de la misma.

Este enfoque permite situarse en una dimensión transdiciplinar, es decir ante una práctica donde se acuerda el marco conceptual y éste atraviese las acciones disciplinares, y donde el sujeto y su entorno (familia, ámbito social donde se encuentre) se constituyen en el centro de la mirada y de las acciones coordinadas. Todo esto lleva a pensar en la Estimulación/Intervención Temprana como el ejercicio pleno de una mirada y de una práctica sostenida por un enfoque compartido, más que de una teoría que se ajusta al sujeto y su problemática.

Llegados a este punto no puede quedar fuera del planteo, por la vigencia que está teniendo, el debate abierto en torno a la categoría epistémica que se le otorga a esta práctica que en poco tiempo ha adquirido un espacio de singular trascendencia. El mismo se centra precisamente en su carácter de "disciplina" o "técnica". No pocos defensores de este conjunto de estrategias aseguran que al constituir un espacio donde diferentes acciones son llevadas a cabo desde diferentes campos disciplinares en torno a un objeto definido y recortado de aquellas, se conforma como un hábeas disciplinar con acciones propias que requieren para su funcionamiento de un conocimiento pleno y de un entrenamiento específico. Otros, más cautos en sus apreciaciones, sin bien coinciden en estos aspectos, tienden a considerarla una técnica para la cual se necesita de saberes compartidos y abordajes teóricos específicos que le dan autoridad y sentido a su práctica. El debate queda abierto.

La práctica desde la concepción multicausal

La multicausalidad constituye la matriz desde la cual se organiza esta práctica, lo cual hace que en ella coincidan variables como socioambientales, biológicas, psicológicas, educativas, económicas, que llevan a la intervención de campos como el de la salud, la educación, la acción social, los organismos de gobierno. Todos ellos interviniendo a veces en ámbitos que no son los propios, tal el caso de los especialistas en salud en la escuela o del pedagogo en espacios no áulicos. Esta forma de ejercicio del rol requiere ajustes en las prácticas para no equivocar la función. El ámbito puede ser diverso, pero las acciones deben estar diferenciadas, lo cual requiere organización.

Este trabajo especializado en niños durante las primeras etapas del desarrollo es llevado a cabo por lo que da en llamarse el "terapeuta único". Para fundamentar esto se debe pensar en los aspectos estructurantes del desarrollo: el sentido biológico, la constitución subjetiva y el sujeto cognitivo. Desde tal concepción ¿Cuál es el eje de la práctica en la Estimulación (intervención) Temprana?

Para encarar esta tarea es fundamental una toma de conciencia fuerte ya que no se trata de una superposición de tratamientos, sino de una equilibrada intervención que comienza en el mismo momento del diagnóstico que va a definir la intervención adecuada. Esto significa funcionar con un encuadre holístico que considere al sujeto como un individuo, de modo tal que cualquier decisión a tomar deberá tener en cuenta todos los aspectos de su entorno.

Frente a esta compleja tarea, por la cantidad de intervenciones que se cruzan, hay una pregunta que debe formularse inicialmente y que impacta en el eje mismo de la práctica, ¿qué es lo que necesita el sujeto?. Esta es una decisión que habrá de encararse con criterio de realidad, donde se van a entrecruzar aspectos formales del diagnóstico y del contexto en el cual el sujeto está inmerso. Asimismo, pensar en el terapeuta único no significa que éste ha de ser el ejecutor solitario de todas las acciones que se llevan a cabo. Más bien podría definírselo como aquel capaz de centralizar todas las acciones que se realizan, ya que algunas, por su especificidad, requieren de la intervención de un especialista que deberá hacerse cargo de ellas.

Es decir, no es posible trabajar en la Estimulación/Intervención Temprana sin un equipo interdisciplinario. ¿Cuál es el papel de los equipos? La diversidad de profesionales que trabajan en equipo no debe afectar negativamente a la calidad de la intervención dirigida al niño y su familia. Es ésta una labor en la que diversas disciplinas participan, y en la que las tareas y responsabilidades de cada una deben estar bien definidas y coordinadas. La coordinación de los equipos resulta un elemento clave. Esto es igualmente válido en lo que se refiere a la asistencia continuada, a pesar de posibles cambios en el equipo o en los servicios asistenciales.

Un solo profesional va a asumir la responsabilidad de actuar, pero el equipo sostiene las acciones, de modo tal que le permita a su vez la interconsulta y el retorno a la atención desde un enfoque múltiple. Los resultados se discuten en equipo, todos se responsabilizan de los objetivos y del programa de trabajo.

Cada vez se hace más necesario que los proyectos de intervención temprana sean más flexibles con el objeto de adecuarse a las necesidades y circunstancias del niño y su familia. Por eso es un imperativo generar espacios para analizar y valorizar las consecuencias de la participación de los padres en el éxito de los proyectos, de la misma manera que la implicación de la compleja red que se desarrolla dentro de los sistemas familiares, comunitarios, sociales que tienen gravitación en el niño y su desarrollo. Del mismo modo, no puede quedar fuera, por la importancia que adquieren en este trabajo, la creación de redes de apoyo social (por ejemplo, familias de niños con dificultades) para la superación de la crisis.

El manejo de estas variables compromete al equipo en una tarea de conjunto seria y responsable, ya que la intervención va a estar condicionada por toda una red de interacciones multidireccionales que se condicionan y se modifican mutuamente.

La aplicación de la teoría sistémica al desarrollo y comportamiento humanos demanda un profesional dispuesto a trabajar en forma transdisciplinar, teniendo en cuenta las aportaciones de diversas especialidades (psicología, pedagogía, medicina, sociología, asistencia social), evitando la tendencia parceladora de funciones y con una actuación polifacética que le permita ser capaz de comprender la complejidad de cada niño, de cada situación familiar y de cada grupo social.

Detección precoz basada sobre encuadres teóricos que permitan comprender a cada sujeto de manera integral.

La rapidez con que se encaran las acciones producirán resultados más efectivos. No obstante es preciso recalcar que esto no significa que con ello el desarrollo se vea asegurado, ya que no es posible desestimar la necesidad de intervenciones adecuadas y oportunas en etapas posteriores.

Es decir, hay un importante consenso actualmente sobre la necesidad de que la intervención se inicie lo más tempranamente posible, se continúe durante la edad preescolar y escolar del niño, y abarque todo su medio ambiente. Por eso algunos investigadores proponen el término "estimulación ecológica" para significar una intervención que abarque todas las necesidades.

La presencia de personas y objetos que caracterizan esta práctica obedece al supuesto que se apoya en la necesaria interacción social y afectiva en el desarrollo del niño, situación que facilita que se fomenten patrones de relación dinámica del niño con su medio, en un contexto de seguridad afectiva básica y de motivación por aprender.

La diversidad de profesionales que trabajan en equipo no debe afectar negativamente a la calidad de la intervención dirigida al niño y su familia. Es ésta una labor en la que varias disciplinas participan, y en la que las tareas y responsabilidades de cada una deben estar bien definidas y coordinadas. La coordinación de los equipos resulta un elemento clave. Esto es igualmente válido en lo que se refiere a la asistencia continuada, a pesar de posibles cambios en el equipo o en los servicios asistenciales.

En los equipos de intervención temprana puede participar un amplio número de profesionales que pertenecen a diferentes disciplinas. Se destaca la necesidad de reunir algunas condiciones básicas para que puedan funcionar satisfactoriamente:

Un alto nivel de organización

Suficiente experiencia profesional

Flexibilidad, capacidad de escuchar las ideas de otros profesionales y familias

Conocimiento de la realidad socio-cultural sobre la que se va a trabajar

El funcionamiento de los equipos y la diversidad de profesionales y disciplinas no debe significar diferentes encuadres teóricos que tiendan a fragmentar al sujeto y confundir a la familiar. La concepción del niño como sujeto integral implica la mirada de la situación completa: el niño, el entorno, la familia, y al hacerlo esto supone que el trabajo ha de basarse sobre las posibilidades, aptitudes y capacidades, sin tomar como punto de partida la deficiencia.

Abordaje preventivo-asistencial desde un marco pedagógico y dentro de los servicios interdisciplinarios.

Un diagnóstico precoz permite una intervención más oportuna y en consecuencia una mayor posibilidad de reducción de los riesgos a los que se expone el sujeto. Esto incluye la consideración de factores de riesgo asociados al medio social del sujeto que pueda afectar y determinar su futuro desarrollo. La prevención implica la aplicación de medidas necesarias para prever la aparición de efectos no deseados, ya sea a través de campañas de información y concientización de la opinión pública como en la precocidad de la prestación para evitar deficits adicionales.

Se trata de brindar atención tan pronto como sea posible, teniendo en cuenta el impacto que las medidas tomadas en los primeros años de vida de un niño pueden tener en su desarrollo futuro.

No es posible pensar en acciones preventivas y/o asistenciales si no son acompañadas por intenciones políticas. Todo niño tiene derecho a recibir la asistencia que necesita lo más cerca posible de su domicilio familiar, accesibles tanto desde el punto de vista físico como económico.

Es importante tener en cuenta que en muchos casos la recuperbilidad de un daño ya producido podría ser parcial y a un lto costo, ya que implican la presencia de profesionales que actúen en forma individual y en espacios de alta especialización. Pero si las acciones se realizan sobre el riesgo ambiental, se podría evitar retrasos a un menor costo y con una amplitud mayor. Hoy se conocen acciones de prevención y capacitación en comunidades de gran incidencia bio-psico-ambiental. Una intervención a tiempo y oportunamente permite obtener efectos positivos en el desarrollo a largo plazo.

Pero al mismo tiempo, como en cualquier área del conocimiento en desarrollo, se presentan dudas e inquietudes que deberían ser encaradas, especialmente cuando comprometen a grandes diferencias culturales. El peligro de violentar con modelos foráneos no es justamente una manera "ecológica" (tal como se comprende hoy a la intervención temprana) de encarar soluciones efectivas.

Las estrategias de intervención deberían entenderse entonces, no como una imposición de valores o patrones culturales, sino como un esfuerzo para proporcionar las condiciones necesarias para que las capacidades funcionales del individuo se desarrollen óptimamente, cualquiera sea el contexto cultural donde esas funciones se vayan a desplegar.

Así entendida, la intervención temprana no es más que una de las acciones que en un conjuntos de cambios estructurales redunden en mejorar la calidad de vida.

¿Cuál es el grado de organización que existe actualmente en cada jurisdicción? ¿Cuáles son las posibilidades reales que faciliten y/u obstaculicen estas acciones? ¿Cómo organizar redes de servicio que sean efectivas y cumplan con los lineamientos propuestos?

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