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  • las falsas enfermedades mentales y los descubrimientos en medicina
  • ¿existe el inconsciente?
  • ¿qué es la ansiedad?
  • alteraciones tiroideas y ansiedad

    1º.-LAS FALSAS "ENFERMEDADES MENTALES" Y LA FORMA EN QUE SE VIVEN EN LA SOCIEDAD MODERNA A LA LUZ DE LOS DESCUBRIMIENTOS EN MEDICINA

    Por Mª Pilar Alcaide Guindo, Catedrática de Filosofía y Orientadora

  • El principal objetivo de este trabajo es llamar la atención de los profesionales involucrados en la educación y en la orientación, en el sentido de discriminar lo antes posible los casos que se nos presentan como verdaderos casos de derivación psiquiátrica, de aquellos que escondiedo una enfermedad más o menos difícil de diagnosticar, presentan además alteraciones que etiquetan al paciente como un "enfermo mental", cuando la causa de sus sufrimientos puede ser descubierta y tratada gracias a las técnicas analíticas cada vez más avanzadas, eficaces y sencillas y los tratamientos oportunos.

    De momento, el DSM-IV, que es el catálogo y clasificador de las "enfermedades mentales"más utilizado, advierte sobre el uso de este término ambiguo y peligroso, pues en realidad toda enfermedad (también las mentales), tiene un componente orgánico importante, que puede ser de etiología genética, bioquímica, hormonal, o que presente factores causales múltiples semejantes a los aludidos.

    Así podemos encontrarnos en nuestra práctica profesional con un niño con trastorno de conducta que sin embargo no encaja suficientemente en ninguno de los catalogados en el DSM-IV, por ejemplo. De todos modos el niño recibe psicoterapia o acude a uno de los muchos centros que hoy dia se encargan de enseñar Habilidades Sociales o técnicas de Autocontrol. No le aprovecha mucho y sobretodo, sigue encontrándose mal, a disgusto. Sus padres, preocupados pagan con gusto una terapia cara, pensando que quizá le ayude, pero cuanto más crece el niño, más se agrava el problema. Si seguimos así unos cuantos años más el joven tendrá claramente un rótulo y un estigma, pues en nuestra sociedad se es poco tolerante con los enfermos, pero si son "mentales", entonces se les aparta, pues su opinión ya no puede contar.

    De pronto, un buen dia, mejor antes que después, el niño comienza a presentar síntomas "somáticos" de la ENFERMEDAD CELÍACA, se le practican unas pruebas, se obtiene un diagnóstico y se le pone un tratamiento que consiste en una dieta muy específica. La conducta del niño mejora, pero es que lo que de verdad ocurre es que se siente bien y juega, es más feliz porque está sano y no necesita dar la lata a nadie.

    También podemos encontrar a adultos o a adolescentes con un "humor de perros", según relatan sus familiares, cuando le ataca la úlcera de estómago está insufrible. Les han explicado que su mal humor provoca la úlcera, cuando la realidad es que una bacteria llamada HELICOBACTER PILORI es la causa de la úlcera y no el mal humor, ue no es sino una consecuencia lógica de los dolores que tienen que estar soportando cada vez más en solitario porque ya han sido catalogados como personas de mal caráter y los próximos los rehuyen a veces sin querer. Estas personas necesitan antibióticos para curar su úlcera y cuando vayan sintiéndose mejor, mejorarán su trato y sus relaciones, así como su humor.

    En los años sesenta se describió la TIROIDITIS AUTOINMUNE, que es una afección de la glándula tiroides que impide el buen funcionamiento de dicha glándula. Todas las afecciones de la tiroides pueden conllevar alteraciones neurológicas o psicológicas más o menos graves, pero hace relativamente poco tiempo que contamos con pruebas analíticas capaces de detectar los fallos en la cantidad de hormonas y la presencia de anticuerpos tiroideos.

    Hay personas que han malvivido durante toda su juventud y que son diagnosticadas con setenta años, cuando la capacidad de regeneración del organismo ya no es muy grande.

    Podemos encontrarnos a adultos de edad media, incluso jóvenes, postrados, sin moverse debido a una fatiga excesiva y que no aprovechan sus dias y sus horas, sencillamente observando su estrecho círculo desde el sillón. Estos individuos que pueden presentar ansiedad o depresión, hablan, caminan y piensan con una gran parsimonia que no es propia de su edad. Todo se achaca a la depresión y si engordan en exceso, se piensa que es por la ansiedad (o la glotonería). Visitan al psiquiatra, quien recetará antidepresivos y psicoterapia, pero la mejoría se hace esperar y lo que sobreviene muchas veces es empeoramiento. Si tienen la suerte de dar con un médico de cabecera o un psiquiatra que les prescriba las pruebas tiroideas, empezarán, tras el diagnóstico, a tomar la dosis indicada de L-Tiroxina y a readaptarse a la situación de normalidad hormonal en cuestión de varios meses.

    No son éstos todos los ejemplos en que la práctica psiquiátrica (y en ocasiones educativa) puede encontrarse con diagnósticos fallidos que se pueden prolongar durante muchos años, no olvidemos, por ejemplo, que los niños autistas mejoran en un porcentaje significativo con una dieta sin gluten y sin caseína, pero creo que ilustran bastante bien el peligro de atribuir a los "conflictos psicológicos" la causa del malestar de los pacientes, sin descartar previamente las enfermedades conocidas que puedan estar presentes.

    Tampoco viene mal recordar que la psicoterapia es a menudo cara o muy cara, porque no queda cubierta por los seguros médicos y que los terapeutas pueden estar presionando al paciente, transmitiéndole la idea de que si no realiza ese tipo de terapia, no va a mejorar. De esta forma nos encontramos con enfermos que no se están curando, que están empeorando y que además están perdiendo tiempo y dinero.

    Un buen diagnóstico es la condición indispensable para entrar en el camino de la curación o la mejoría. Una vez conseguida la certeza de la enfermedad o trastorno que se padece, es importante la elección de la terapia y el terapeuta. Hay programas y profesionales excelentes que pueden brindar una gran ayuda a cualquier persona, máxime si es una persona enferma: programas de reestructuración cognitiva o de modificación de hábitos de conducta o de reflexión sincera acerca de los problemas que aquejan al paciente, con la intención de abordarlos con unos objetivos bien definidos y unas pautas de actuación asequibles. Pero un programa a cinco o siete años vista, en el que el paciente cuenta su vida y expresa sus sentimientos y en el que el terapeuta se limita a recoger los emolumentos de su "práctica", que en la mayoría de las ocasiones consiste en escuchar (y a veces ni siquiera eso) y que tienen la extraña habilidad de poner de los nervios a quien iba más o menos tranquilo, programas en los que lo único que se acuerda es el precio de la consulta y el horario, eso no es recomendable.

    PEQUEÑO COMENTARIO A "DIARIO DE UN HIPOCONDRÍACO" junio de 2003

    Acabo de asistir a la presentación de un libro llamdo "Diario de un hipocondríaco" en la que el autor explica algo de lo que ha escrito: Dice que su hipocondría tendría como causa la atención y el cariño que le brindaron sus padres cuando era niño (parece una actitud paterna extremadamente recomendable). Esa atención y ese amor evidente, le indujeron a pensar en el extraordinario valor de su persona y a la postre, cuando ya no estaban tan pendientes de él (como es lógico) fue él mismo quien decidió mirarse y remirarse no fuera a ser que se perdiera o pasara algo a quien tanto valía.

    Muy bien, o sea que los seres privilegiados que han obtenido el amor de sus padres salen hipocondríacos ¿y los otros?, los que son mayoría en el mundo, los que se han tenido que buscar un hueco en la familia a duras penas, eso cuando tienen familia, ¿cómo salen esos?

    Es increíble la cantidad de reflexiones y conclusiones a las que uno puede llegar cuando se pone a mirar a la nada y a recordar los viejos tiempos de la infancia y que luego todo eso se publique.

    La hipocondría como la ansiedad, es un trastorno que, como cualquier otro, hay que curar a no ser que se prefiera sufrir durante el resto de la vida.

    M. Pilar Alcaide Guindo, junio 2003

    A este respecto creo que puede resultar interesante el artículo que escribí en 1994, dirigido a mis alumnos de bachillerato, a quienes explicaba la asignatura de "Filosofía".

    ¿EXISTE EL INCONSCIENTE?

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    2º.-¿EXISTE EL INCONSCIENTE?

    Por Mª Pilar Alcaide Guindo, 1994

    Si fuéramos capaces de dar una respuesta afirmativa y definitiva a ésta pregunta, imaginaos las posibilidades de seguir ensayando acerca de ese desconocido, -tan desconocido que ni siquiera sabemos si existe-, Gobernante de nuestras vidas. Imaginemos que nuestra respuesta es sí, existe; podríamos entonces preguntarnos por su origen, evolución, funciones, estructura, utilización..., podríamos seguir el sendero iniciado admirablemente por Freud, y por el que todavía hoy dia caminan psicoanalistas en sus diferentes variantes, buscando recovecos, hallando más y más posibilidades, deteniéndonos placenteramente en cada rincón, para contemplar con deleite el más mínimo detalle.

    Pero entonces, cabría preguntarse si es realmente conveniente abandonarse a esa contemplación, cual místico que ha obtenido evidencia y experiencia de la divinidad y dedica todo su esfuerzo e ilusiones a la comprensión de cualquier asunto, por pequeño que sea, relacionado con Él.

    Los filósofos dijeron hace ya mucho tiempo que Dios había muerto. Murió Dios y nació el Inconsciente: Una fuerza poderosa y desconocida que gobierna nuestras vidas y que rige nuestros propios sentimientos y los de la colectividad. El concepto de Inconsciente colectivo amplía enormemente el poder del simple inconsciente: pueblos enteros pueden enloquecer o neurotizarse, llegando a cometer actos que degradan progresiva y profundamente el rango de la Humanidad.

    Pero de momento, es el drama del individuo que padece ansiedad, depresión o cualquier otra alteración psicológica el que nos interesa: ¿Quién escribe estos dramas?, ¿Por qué es el autor tan cruel con sus personajes? ¿Cómo es posible autoinflingirse semejantes castigos? Que la genética desempeña un papel fundamental en el comportamiento, los logros, las reacciones personales ante los acontecimientos, no se puede hoy negar a la luz de los estudios científicos que nos lo avalan: Veremos hasta dónde nos lleva el análisis del Genoma Humano, actualmente en marcha.

    La teoría psicoanalítica mantiene que el autor de nuestros propios dramas, somos nosotros, mediante unos determinados procesos que la Razón, o mejor dicho la Consciencia, no puede controlar. Procesos que van guiados por el famoso inconsciente. Por eso, si no tengo instrumentos para el control consciente del dichoso inconsciente, éste por muy mio que sea, hará de mí una persona feliz o desgraciada, pero en todo caso no libre. La libertad debe estar junto-a y en-la Racionalidad y, por supuesto, la Consciencia.

    ¿QUÉ ES LA ANSIEDAD?

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    3º.-ROJAS, ENRIQUE, psiquiatra. ¿Qué es la ansiedad?, ABC. 3-3-1992

    1.- Síntomas físicos. Son muy llamativos y con frecuencia se los confunde con un infarto de miocardio o con un cuadro clínico de tipo respiratorio. Se alinean así: taquicardia, palpitaciones, temblores, aumento de la sudoración, boca seca, inquietud en manos, pies y cuerpo en general, poliaquiuria (ir muchas veces a orinar, pero sin necesidad), opresión precordial, pellizco gástrico, sensaciones parecidas al vértigo (como si se fuera a caer), moverse continuamente de un sitio para otro (caminatas sin rumbo), tocar algo con las manos continuamente, sensación de falta de aire, etcétera.

    2.- Síntomas psicológicos.

    Podemos llamarlos mejor vivenciales, ya que son experiencias internas, privadas, subjetivas. Aquí hay que destacar las siguientes manifestaciones: inquietud, desasosiego, agobio interior por cualquier cosa, vivencias de amenaza desdibujadas, temores inconcretos, inseguridad interior, miedos diversos mezclados y difíciles de expresar verbalmente, sensación de vacío interior, presentimiento de la nada, temor a perder el control, disminución de la atención, aflicción, pérdida de energías, sospechas e incertidumbres negativas, confusas, ambiguas y nebulosas. Cuando todo es de gran intensidad, emergen varios temores que se ponen de pie de forma terrible: el temor a la locura, a la muerte, a suicidarse o a no poder gobernarse uno mismo. Presentimiento de un peligro más o menos inmediato y abstracto.

    3.- Síntomas de conducta.

    Comportamiento de alerta, estar en guardia, al acecho; vigilancia extrema y atención expectante, como para ver de dónde viene el peligro, disminución de la eficacia para actuar;

    Inadecuación estímulo-respuesta; perplejidad, sorpresa, no saber qué hacer; bloqueo y dificultad para llevar a cabo tareas simples; inquietud motora.

    Como transtornos del lenguaje no verbal hallamos: expresión facial congelada (estupor, asombro, extrañeza); expresión de cara displacentera (rechazo, desagrado); cara con rasgos de descontrol (excitación-preocupación); frente fruncida, cejas descendidas; mejillas, boca y mentón rígidos, tensos contraídos; bloqueo de los movimientos de las manos o torpeza en los mismos; posturas corporales cambiantes, alternativas; voz cambiante, con altibajos en sus tonos. Debajo del lenguaje no verbal discurre otro subliminal, lleno de entendidos y sobreentendidos, que es bueno también explorar.

    4.- Síntomas intelectuales.

    En el lenguaje científico hablamos de manifestaciones cognitivas. Ahí quedan comprendidas la memoria, percepción, pensamiento sin lenguaje, juicios, raciocinios, aprendizajes, etcétera. Siminov habló de emociones negativas y positivas, según el tipo de información que opera en ese momento en el ordenador que es nuestro cerebro.

    Aquí hay que destacar los errores en el procesamiento de la información tales como:

    Expectativas negativas generalizadas, falsas interpretaciones de la realidad ("todo me sale mal", "siempre tengo mala suerte", "mis cosas están siempre plagadas de dificultades", etcétera), pensamientos preocupantes cargados de temores y adelantamientos en negativo, falsos esquemas en la fabricación de juicios y razonamientos, utilización de pensamientos absolutistas ("siempre", "nunca", "en absoluto", "jamás"..., en todos ellos se mueve una dialéctica irreconciliable).

    Dificultad para concentrarse, centrarse en aspectos negativos del pasado y no ser capaz de traer a la memoria recuerdos agradables y neutros, tendencia a que grupos de pensamientos poco positivos se abran paso en los escenarios mentales y vayan ganando terreno...

    5.- Síntomas que afectan a las habilidades sociales.

    En el lenguaje académico hablamos de síntomas asertivos. Asertiva es aquella conducta que hace y dice lo más adecuado a cada situación, sin inhibiciones ni agresiones.

    Aquí hay que destacar lo siguiente: no saber qué decir ante ciertas personas ni tampoco cómo iniciar una conversación; graves dificultades para hablar de temas generales, intranscendentes; dar una respuesta por otra al hablar en público; bloqueo al hacer preguntas o al tener que responder; adoptar en demasiadas ocasiones una postura pasiva (bloqueo generalizado), escaso entrenamiento para estar relajado en grupo..., poca facilidad para hablar, cambiar de tema, estar tranquilo en un contexto de gente que uno no conoce, etcétera.

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    ALTERACIONES TIROIDEAS Y ANSIEDAD

    En los centros de adultos nos podemos encontrar con alumn@s psiquitrizad@s cuya única dolencia está en el mal funcionamiento de la glándula tiroides, en cualquiera de sus patologías.

    Algunos de ellos pueden llevar años con diferentes manifestaciones como ansiedad, depresión, molestias o dolores en la cabeza, irritabilidad, aparte de una variedad de síntomas de los considerados "somáticos". Pero al haber sido etiquetados como pacientes de psiquiatría, siguen un tratamiento que a lo sumo puede contribuir a aminorar los síntomas, pero nunca a curarlos.

    Es muy importante que el psiquiatra ordene las pruebas pertinentes para descartar una enfermedad tiroidea (como en otros casos se podría recomendar el descarte de la enfermedad celíaca, por ejemplo), de lo contrario el enfermo irá ineroxablemente empeorando y soportando la culpa en muchos casos inevitable de considerarse una persona "neurótica".

    De hecho en los estudios efectuados, se ha encontrado un 20% de casos de hipotiroidismo en hospitales psiquiátricos. Lo cierto es que estos enfermos mejoran notablemente al serle administrada levotiroxina en cantidades ajustadas a cada caso.

    Los orientadores no podemos mandar pruebas, pero sí recomendar una visita al endocrinólogo a quienes muestren un perfil o síntomas en la línea de las enfermedades tiroideas.

    De este modo podemos ahorrar sufrimiento, tiempo y dinero (no olvidemos que las psicoterapias son caras muy a menudo) a nuestros alumnos.

    Como aval de esta información, citaré algunos párrafos del libro escrito por el Dr Esteban que fue jefe de la unidad de endocrinología del hospital "La Fe" de Valencia:

    "Está reconocido por todos los autores que la acción más importante del tiroides es el desarrollo del cerebro. En el hipotiroidismo congénito, esto es, en los niños que nacen sin tiroides y no se corrige este defecto con la medicación adecuada, se produce una falta de desarrollo cerebral, el cerebro es más pequeño y con menor cantidad de neuronas, con un desarrollo intelectual lento y deficitario. El tema es de enorme trascendencia y se estudiará con detenimiento en un capítulo específico dedicado al Hipotiroidismo Congénito.

    En el Hipotiroidismo del Adulto, en el que Vd. puede tener, el cerebro ya se ha desarrollado, pero el cerebro necesita para su funcionamiento normal de las hormonas tiroideas.

    En el estudio de las alteraciones neurológicas que pueden presentarse en el paciente hipotiroideo tenemos varios problemas:

    El cerebro es para los médicos una caja cerrada. Necesita para su estudio de tres especialistas diferentes, el Neurólogo, el Psiquiatra y el Psicólogo y eso ya da idea de que hay zonas intermedias y confusas. Sabemos poco sobre el modo de reaccionar el cerebro cuando tiene problemas metabólicos. Por este motivo las alteraciones neurológicas que pueden producirse en un paciente hipotiroideo pueden ser extraordinariamente variadas, muy diferentes de una persona a otra y además se presentan matizadas por la personalidad del paciente y por la propia sensación de estar enfermo. A veces incluso las manifestaciones neurológicas del hipotiroidismo pueden confundirse con las del hipertiroidismo.

    En segundo lugar en las alteraciones neurológicas tienen dos manifestaciones, las vivencias que percibe la persona que las sufre y las alteraciones de conducta o comportamiento que advierten los demás. Es decir, el paciente puede tener un sufrimiento psíquico importante, llamase ansiedad o depresión, que no se puede medir y que con facilidad pueden minusvalorarse por el médico y por la propia familia. Una persona hipotiroidea puede quejarse a veces durante años y le repetirán "eso es el estrés", "eso es un poco de depresión". En lo que respecta a las alteraciones de conducta o comportamiento, como se presentan lentamente, el paciente no llega a sentirlas como anormales y son los demás, los que las advierten

    El tercer problema es que no hay una relación directa entre el nivel de alteraciones neurológicas o su importancia y el grado de hipotiroidismo. Puede haber pacientes con un hipotiroidismo subclínico muy discreto y presentar una encefalopatía de Hashimoto muy severa y pacientes con un hipotiroidismo importante y alteraciones de comportamiento o conducta más discretas

    Analizaremos, por este motivo, los síntomas que pueden ser el aviso de un hipotiroidismo siguiendo su progresión, advirtiendo que en pacientes sin tratamiento la evolución puede ser muy lenta y permanecer incluso estacionaria durante años, o, por el contrario, tener una progresión más rápida.

    La sintomatología remite generalmente con el tratamiento en cuestión de meses, siendo mejor la respuesta en los casos de hipotiroidismo que podríamos llamar "apático" que en los casos en los que hay un componente ansioso importante.

    Manifestaciones neurológicas de Forma Apática.-

    Durante las primeras fases del descenso de la función tiroidea, los trastornos emocionales pueden ser poco aparentes. Generalmente también se produce a nivel cerebral el bajo nivel de actividad característico en general del hipotiroidismo.

    El cuadro puede ser muy variado y no siempre está en relación con el nivel de TSH, es decir, con el grado de hipotiroidismo. Generalmente destaca la sensación de torpeza mental, la pérdida de memoria, el desinterés o la pérdida de interés por las cosas, la sensación de tener el cerebro como "acolchado" y en general el deterioro de todas las funciones sensoriales, psíquicas y motores. Se pierde la gana de todo, todo da igual, baja el rendimiento intelectual, la capacidad de aprendizaje. Pero como eso se nota y repercute en la actividad intelectual y laboral y en las relaciones con los demás, a ello se une una sensación de ansiedad.

    Aquí se pueden establecer todos los grados, pero el paciente nota que no es el mismo que era, que algo va mas despacio. A veces, como insistimos, el proceso se desarrolla de una forma muy lenta esta situación trata de achacarse a la edad.

    En los casos mas avanzados o más evolucionados, se llega a una fase de desinterés absoluto. Lo que más llama la atención a los que lo rodean es precisamente eso, la apatía, la somnolencia y la lentitud de pensamiento, habla y movimiento, la sensación de ausencia, la falta de afectividad, de respuesta emocional. La voz se hace pastosa y la conversación lenta, cuesta trabajo elaborar el pensamiento y encontrar las palabras. En un paso más adelante ya son personas que no hacen caso de lo que las rodea, con muy escasa o casi nula actividad motora y que pueden dormir o dormitar, si se las deja hasta 20 horas diarias. Es la evolución que puede desembocar en el coma hipotiroideo.

    Manifestaciones neurológicas de Forma Agitada.-

    Sin embargo la lentitud, el letargo y la somnolencia, no se presentan en todos los pacientes hipotiroideos En algunos puede aparecer irritabilidad, ansiedad, inquietud e insomnio. Es una sintomatología que desorienta al médico, que puede pensar en una situación de ansiedad y tratarla con tranquilizantes o ansiolíticos que que aun confunde más el cuadro clínico, ya que puede mezclarse ansiedad con cansancio y abatimiento.

    En personas mayores el cuadro puede evolucionar y progresar hasta un estado de agitación. A veces pueden convertirse en personas agresivamente hostiles con manías persecutorias y alucinaciones pasajeras. A los pacientes se les cataloga como demencia senil, cuando en realidad es una demencia hipotiroidea.. El problema es que estos cuadros suelen aparecer en personas muy mayores, en las que las manifestaciones de una demencia senil o una atrofia cerebral pueden aparecer mezcladas con las debidas al hipotiroidismo.

    También en esta forma de presentación pueden darse todas las gradaciones.

    Manifestaciones Neurológicas de Forma Depresiva.-

    Hay evidencia en la literatura médica de que en un 10 - 15 % de casos diagnosticados de depresión pueden existir alteraciones, muchas veces de tipo subclínico, en la función del tiroides. La posibilidad puede ser mas alta en la enfermedad bipolar y debe de tenerse también en cuenta que el carbonato de litio, usado en el tratamiento de la depresión, puede alterar de forma importante la función tiroidea.

    Dado que la sintomatología del hipotiroidismo y la de la depresión y de algunos tipos de psicosis pueden tener rasgos comunes, parece razonable realizar un screening de hipotiroidismo o hipotiroidismo subclínico en todos los pacientes con síndromes depresivos, resistentes al tratamiento, sobre todo mujeres y en los casos de psicosis atípicas. La responsabilidad de realizar este screening corresponde al psiquiatra, bien por si mismo o refiriendo al paciente al endocrinólogo.

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