San Julián de los Prados o Santullano ( Oviedo).-
Este templo,
también conocido como Santullano, se encuentra a las afueras de
Oviedo, en el margen derecho de la autopista Y a medio kilómetro
de llegar a la capital. Es el edificio de mayores dimensiones del
prerrománico asturiano ( 30 metros de longitud y 25 de anchura),
hecho posible por construirse con una cubierta de madera. Fue
edificada en honor de los santos Julián y Basilisa, esposos que
prometiendo voto de castidad se retiraron a la vida monacal
llegando a ser superiores de sus respectivos monasterios.
Es un edificio de planta basilical con tres amplias naves, un transepto y dos pórticos laterales y un tercero al oeste. las naves están separadas entre sí por pilares y arcos de medio punto. Un gran arco de triunfo nos conduce a una cabecera tripartita a través de la nave transversal. Esta cabecera está fromada por tres ábsides rectangulares con cubiertas de bóveda de cañón, minetras que el resto de edificio tiene una cubierta de madera.
Sobre la capilla central se
dispone una estancia cerrada cuya función probablemente fuera
conservar un armonioso equilibrio de los volúmenes del edificio.
Algunos autores se han referido a este aposento como cámara para
guardar tesoros ?, celda destinada a un anacoreta?? o lugar donde
se colocase una campana que se tañería desde el exterior;
actualmente pocos son los partidarios de estas teorías,
decantándose la mayoría de expertos por su función estética.
Una ventana trífora abierta a este aposento es claramente
visible desde la lejanía y supone un ornato en la desnuda pared
exterior. 
Las ventanas se adornan con celosías que tamizan la luz creando una atmósfera interior peculiar, sin duda realzada por la magnificencia de la decoración pictórica. Santullano conserva uno de los más ricos programas de pintura mural ; todo su interior, incluyendo la techumbre, mostraba representaciones simbólicas ( cruces, espigas, etc) junto con cortinajes y figuras geométricas que mantienen la tradición de los mosaicos romanos. El actual estado de conservación no es el idóneo pero nos deja entreveer la riqueza de colorido y la magnífica obra que supone estos frescos de Santullano.