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El parto

    Huellas de perro.jpg (12614 bytes) Cu�ndo actuar  Huellas de perro.jpg (12614 bytes)

    �Cu�ndo debemos actuar?

   Si bien nuestra San Bernardo tiene un fuerte instinto para desenvolverse en un parto, no es del todo cierto el dicho aquel de "dejar actuar a la naturaleza" pues pueden presentarse situaciones en las que debamos intervenir.

   La perra querr� estar c�moda y tranquila as� que lo m�s conveniente es que la persona que la acompa�e y vigile para anticiparse a las situaciones de riesgo, sea la m�s cercana al animal.

   Lo normal es que la madre se ocupe de sus cachorros nada m�s nacer rompiendo en primer lugar el saco amni�tico , suturando el cord�n umbilical e ingiriendo la placenta as� como lami�ndolos para estimular su respiraci�n y propiciar las primeras heces y orina. Sin embargo en ocasiones sucede que nuestra hembra no tiene ni idea de lo que debe hacer carente de todo instinto maternal, y aunque algunas reaccionan pasado el primer cachorro, otras no lo hacen en todo el transcurso del parto. En estos momentos se hace necesaria nuestra intervenci�n, los pasos a seguir son los siguientes:

    1.- Liberar al neonato del saco amni�tico y/o membrana alantoica que lo recubre: Aunque la operaci�n no es complicada hay que proceder con cierta destreza, pues la bolsa resulta viscosa y escurridiza. Deberemos habernos puesto unos guantes esterilizados secos para conseguir sostener al cachorro sin que se escurra entre nuestras manos ya que abrir el saco es como si estuvi�ramos tratando de cortar una l�mina de pl�stico del que utilizamos para los alimentos.

   Debemos realizarlo lo m�s r�pidamente posible para propiciar su primera inhalaci�n de aire.

    2.- Liberar al cachorro del cord�n umbilical y placenta: Significa que debemos cortarle (el cord�n). En el cachorro que hemos o�do gritar y por lo tanto est� respirando, este paso no tiene mayor trascendencia pero en muchas ocasiones el cachorro nace inerte y sin capacidad para reaccionar por s� mismo, al menos de forma inmediata.

   Para cortar el cord�n debemos depositar al cachorro en el suelo de la paridera y utilizar unas tijeras bien afiladas de punta redondeada y perfectamente esterilizadas. Con la punta de los dedos pulgar e �ndice de la mano que tengamos libre, empujaremos hacia la barriga del peque�o los l�quidos umbilicales que aparecen m�s oscuros dentro del cord�n y procederemos a realizar un corte limpio con la tijera m�s o menos hacia la mitad del cord�n. Una vez separado el resto del cord�n con la placenta del cachorro y siempre comprobando que respira normalmente  y despu�s de haber limpiado con una gasa empapada en Betadine la zona donde se ha seccionado el cord�n, se realiza un nudo muy prieto lo m�s cerca posible de la barriguita (en el ombligo) para evitar una posible hernia umbilical o la eventraci�n. El trozo de cord�n que queda unido al cachorro se secar� en el plazo de 6 a 8 horas completamente, quedando negro, duro y muy fino. Al cabo de 24 � 48 horas, se caer� por s� mismo.

    3.- Evacuar los fluidos de pulmones y v�as respiratorias: Para ello debemos tomar al cachorro entre las dos manos, boca a bajo, sujetando firmemente la cabeza y el cuello con nuestros dos dedos pulgares por arriba e �ndices por debajo. Hecho esto y asegur�ndonos nuevamente de que su cuello est� firmemente sujeto, levantaremos nuestras dos manos por encima de nuestra cabeza y realizaremos un movimiento de arco desde arriba hasta la altura de las rodillas, a gran velocidad, como si se tratara de un centrifugado.

   Esta maniobra la podemos realizar tantas veces como sea necesario, hasta estar seguros de que el cachorro respira normalmente y que, acercando su t�rax a nuestro o�do no escuchamos una especie de ronroneo interior, que significar�a que a�n tiene l�quido en los pulmones y v�as respiratorias que hay que hacer expulsar.

   Si a�n as� no respira normalmente, podemos abrirle la boca e insuflarle aire, soplando a una distancia de un par de cent�metros.

   No hay que dar el caso por perdido mientras las almohadillas, los labios, la nariz y la lengua adquieran un color blanquecino-amarillento que significa que el cachorro est� muerto. En algunos casos el cachorro tarda en reaccionar totalmente hasta 8 � 10 minutos o incluso media hora.

    4.- Secar al reci�n nacido: Es la �ltima operaci�n antes de ponerlo a mamar de la madre. Hemos de tener en cuenta que el cachorro, a estas alturas es incapaz de regular su propia temperatura corporal, por lo que es esencial que permanezca seco y en contacto con una fuente de calor (la propia madre o una mantita el�ctrica envuelta en una toalla suave a una temperatura de 38,5�C).

   Lo normal es que el cachorro, por el simple manejo entre nuestras manos sienta ganas de orinar o defecar, en cuyo caso limpiaremos la zona de los genitales con una gasita embebida en agua tibia y terminaremos luego de secarlo con la toalla. Si la madre no realiza esta operaci�n de estimular al cachorro tendremos que hacerlo nosotros, pues hasta los d�as 20-22 �l es incapaz de orinar y defecar si no es estimulado. Esto lo haremos varias veces al d�a mediante un masaje circular por el bajo vientre y alrededor del �rea genital y anal, ejerciendo cierta presi�n, con una gasa o toallita suave hasta conseguir nuestro prop�sito, limpiando a continuaci�n los genitales y el ano.

 

   Los cachorros han nacido, respiran, est�n limpios y hambrientos, pero ah� no termina nuestra intervenci�n nos faltan algunas cosas por hacer:

    1.- La identificaci�n: Es fundamental realizar una cuidadosa identificaci�n de cada cachorro nacido, incluidos los que nacen muertos. para ello anotaremos en un gr�fico la hora de nacimiento, el sexo del reci�n nacido, el tiempo empleado en su recuperaci�n o estimulaci�n respiratoria, si ha sido necesaria nuestra intervenci�n o si la madre se ha ocupado de todo, si ha nacido con o sin bolsa o membrana y si la placenta ven�a con �l o no. Y, por �ltimo, cualquier caracter�stica especial que lo identifique y distinga de sus hermanos. Toda esta informaci�n nos resultar� muy �til en los d�as que siguen para constatar su aumento de peso y normal crecimiento, para reconocer las razones que pueden implicar ciertas dificultades en su desarrollo y crecimiento, etc.

    2.- Chequeo completo para descartar anomal�as: Existen una serie de causas que pueden afectar al desarrollo embrionario o fetal y es importante que en las horas siguientes al nacimiento, el criador reconozca si alguna de ellas est�n presentes en sus cachorros. En algunos casos la anomal�a implicar� el sacrificio del animal.

  Muchas veces estas anomal�as tienen una raz�n gen�tica, pero en otras ocasiones pueden haberse contra�do por un mal manejo de la madre durante la gestaci�n o a consecuencia de la administraci�n de ciertos medicamentos, traumatismos, carencias vitam�nicas o alimenticias, etc.

   Las principales anomal�as son las siguientes:

  • Ausencia de orificio anal: El cachorro, en apariencia sano y perfecto puede carecer de orificio anal y aunque en algunos casos se puede corregir esta anomal�a mediante un procedimiento quir�rgico, la soluci�n resulta en la merma de la calidad de vida del animal, por lo que es aconsejable su sacrificio.

  • El labio leporino: Cada vez es menos com�n, suele venir asociada con el paladar hendido, que se origina por la imposibilidad de que el labio superior se una al centro. Aunque el defecto puede ser corregido quir�rgicamente, no es aconsejable que se haga, pues en la mayor parte de los casos la presencia del labio leporino implica otros defectos cong�nitos graves, menos evidentes a simple vista.

  • Fontanela abierta: Surge de la incapacidad de osificaci�n de los huesos frontal y parietal del cr�neo. En razas con el cr�neo muy abombado este problema es muy com�n, pero debe pensarse siempre en el sacrificio del reci�n nacido para evitarle sufrimiento, ya que el animal afectado ser� siempre propenso al da�o cerebral producido por cualquier accidente, incluso leve.

  • Anasarca: consiste en un edema general del tejido subcut�neo que viene acompa�ado de hidropes�a (acumulaci�n de l�quidos) en las cavidades org�nicas. El motivo que propicia esta enfermedad no est� a�n esclarecido y puesto que resulta casi siempre fatal a corto plazo, es preferible pensar en el sacrificio inmediato del animal.

  • Cola en forma de sacacorchos: Constituye un grave defecto en la mayor�a de las razas y suele implicar casi siempre que existen otras deformidades a nivel de columna vertebral, por lo que es necesario el sacrificio.

  • Cola partida: Aunque en ocasiones no resulta f�cil de identificar a simple vista, s� lo es al tacto. Es aquella en la que existe la uni�n de varias v�rtebras o su desviaci�n. No constituye un problema de salud para el adulto, sin embargo los perros afectados no podr�n ser presentados en exposiciones de belleza. No es necesario el sacrificio del animal, pero s� descartarlo del programa de cr�a, puesto que este es un defecto hereditario.

  • Hidrocefalia: O hidropes�a cerebral, es la acumulaci�n de fluidos cerebroespinales en los ventr�culos cerebrales, y com�nmente lo definimos como "acumulaci�n de agua en el cerebro". El cachorro afectado tendr� una cabeza mucho mayor que sus hermanos y dif�cilmente podr� sostenerla. En muchos casos presentar� adem�s otros s�ntomas nerviosos. Se hace imprescindible el sacrificio del animal para evitarle sufrimiento in�til. En ocasiones no aparece nada m�s nacer sino al cabo de unos d�as.

  • Paladar hendido: Es aquel en el que los huesos del  maxilar que forman el paladar duro no se han unido completamente. Los cachorros afectados son incapaces de mamar correctamente y en muchos casos la leche es expulsada por las narinas. Esto suele suceder en las razas con la ca�a nasal corta aunque aparece con mayor o menor incidencia en todas las razas. Cualquier cachorro afectado por est anomal�a debe ser sacrificado inmediatamente pues aunque pudiera recuperarse nunca ser�a un ejemplar perfectamente sano.

  • Swimmers o cachorros con el pecho plano: Son aquellos que m�s que arrastrarse por la paridera parecen "nadar", por el hecho de tener el pecho totalmente aplanado lo que les imposibilita elevarse sobre sus patas. Pasan la mayor parte del tiempo con las patas delanteras estiradas totalmente a ambos lados del pecho, como en cruz, y los cuartos traseros completamente estirados hacia atr�s. En los casos menos graves puede pensarse en corregir el defecto mediante unas ataduras realizadas en los miembros anteriores para obligarles a colocar las patas normalmente., pero muchas veces esta condici�n viene asociada a otros problemas de tipo respiratorio y/o card�aco por lo que, salvo excepciones, hay que pensar en el sacrificio del animal.

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