Los perfumes en el antiguo Egipto

 

Los perfumes egipcios eran bastante diferentes de lo que hoy en día entendemos como perfumes. Los perfumes actuales son líquidos y tienen en su mayoría el alcohol como vehículo. Por el contrario, los egipcios jamás destilaron sus aromas ni utilizaron alcohol como agente, sino que sus perfumes eran en forma de aceites o grasas perfumadas. Aunque de alguna manera ya iban entreviendo las bondades del vino (único alcohol del que disponían) para aligerar los perfumes demasiado fuertes.
 
Los ungüentos y perfumes les resultaron imprescindibles. No olvidemos que Egipto es un país extremadamente caluroso y seco, por tanto las grasas que hidrataban y suavizaban su piel eran una necesidad, que ellos a lo largo de su historia fueron convirtiendo en lujo. Es más, parece lógico que añadieran elementos aromáticos a estos ungüentos, en parte por placer, y en parte para disimular el olor a rancio que, sin duda, tendrían los aceites y grasas. Así, los perfumes jugaron un importante papel a la hora de mitigar los olores corporales y ambientales derivados del calor.

Desde las primeras dinastías, los perfumes y ungüentos formaron parte del ajuar funerario (recordemos los 7 aceites sagrados) y resultaron indispensables en los ritos de los templos. La calidad y el exotismo de los perfumes egipcios hizo que fueran conocidos en todo el mundo antiguo, de manera que en el IM ya se comerciaba con todo el Norte de África y con Creta. Así, los perfumes y las materias para su elaboración viajaron con profusión por el Mediterráneo.
Encontramos referencias a este comercio en naufragios, yacimientos, en tablillas asirias, en Turquía en Creta y en Grecia. Incluso en Arabia (país famoso por su devoción a los perfumes) buscaron cosas nuevas en Egipto.
 
Extracción y obtención de los perfumes

 
Hemos dicho que utilizaban como base de sus perfumes los aceites y las grasas. Los aceites más comúnmente utilizados eran:

- Moringa
- Balanos
- Ricino (mal llamado castor)
- Lino (linaza)
- Sésamo
- Alazor (cártamo)
- Almendra
- Oliva verde

En cuanto a las grasas, puede decirse que se usaba casi exclusivamente la de buey, aunque también usaban otras como la de oca o la de gato, esta última para preparados de uso doméstico que al parecer tenían la cualidad de mantener alejados a los roedores..Los aromas que mezclaban para obtener sus perfumes eran bien procedentes de flores y hierbas, bien gomas y resinas, bien astillas de maderas olorosas o semillas secas.Sus plantas aromáticas preferidas eran:

- Aspalato
- Yerbaluisa
- Cardamomo
- Canela
- Casia o falsa canela
- Junco
- Eneldo
- Henna
- Iris
- Enebro
- Lirio
- Loto
- Mejorana u orégano
- Menta
- Piñones
- Azafrán
- Nardo
- Andropogon
- Acoro aromático
- Y en época grecorromana, la rosa

Para sacar todo el aroma de los pétalos y hojas de estas plantas, tenían diversas técnicas de extracción. Pero el verdadero reto estribaba en capturar las fragancias así extraídas. Veamos estas curiosas técnicas.

 
MÉTODOS DE OBTENCIÓN
 

EXPRIMIDO
Consistía en exprimir las flores y plantas aromáticas envueltas en una tela, ayudándose de dos palos que se giraban en dirección opuesta, copiando el sistema del vino y del aceite. Esta era una opción no muy usada por trabajosa y escasa de beneficio, ya que, aunque obtenían una especie de “jugo”, no lograban aprovechar todos los elementos aromáticos de las plantas.

 

“ENFLEURAGE”
Consistía en intercalar flores sobre capas de grasa entre dos tablas. Estas flores, o pétalos se cambiaban una vez perdían su aroma (más o menos 24 horas) y se sustituían por otras frescas hasta que la grasa estaba saturada de perfume. Con esta grasa perfumada hacían pomadas y los famosos conos que vemos en las fiestas tebanas del Reino Nuevo, y que veremos más adelante.

 

MACERACIÓN
Sumergían flores, hierbas aromáticas y semillas en grasas o aceites calentados a 65º C, luego lo ponían en un mortero y las seguían removiendo mientras el aceite o la grasa aún estaba al fuego (este sistema está descrito en algunas tumbas). Luego se filtraba y se dejaba enfriar. Si el producto obtenido era líquido (aceite) se ponía en frascos, y si resultaba sólido (grasa) se hacían bolas o conos.

Una alternativa a este sistema era cocer las flores y plantas en agua tapando el recipiente con una tela saturada de grasa. Dejaban evaporar toda el agua y luego rascaban la grasa de la tela, que habría quedado perfumada. Este sistema aún se usa en Egipto en la actualidad.

Los aromas conseguidos por medio de estos procedimientos solían mezclarse con gomas o resinas para fijar otros ingredientes y conseguir así algo parecido a los actuales “potpourris,” o mezclas de aromas.

En cuanto a las gomas y resinas, solían utilizar:

- Incienso
- Mirra
- Bedelía
- Resina de abeto
- Gálbano
- Terebinto
- Resina de pino


Aunque usaban diversas variedades de incienso, el más común era el denominado Boswellia o Comniphora pedunculata, originario de Sudan y Etiopía. La mirra eran las “lágrimas” amarillentas.rojizas de la Comniphora En el Reino Nuevo el incienso y la mirra dejaron de ser materiales de importación tras la expedición de la reina Hatshepsut al Pais del Punt (Somalia). En dicha expedición se trajeron árboles con sus raíces y tierra, y luego ya los cultivaron en Egipto donde crecieron perfectamente. Antes de esta expedición Egipto importaba grandes cantidades de mirra para el culto diario en los templos.

Para mayor claridad, he de decir que cuando nos referimos a incienso, no tenemos muy claro a qué nos estamos refiriendo, si bien en los textos jeroglíficos se mencionan dos clases de ellos. Uno sería el sntr y el otro el antyw. Tradicionalmente se ha traducido sntr por incienso, sin entrar en más averiguaciones. Pero en realidad incienso no es un nombre específico, sino genérico para algo que se quema. Sntr significaría “hacer divino” por lo tanto la palabra jeroglífica solo nos indica el fin a que fue destinado. Lise Manniche apunta la Boswellia Thurifera como el arbol del incienso. Pero estudios botánicos posteriores demuestran que los árboles representados en las paredes de la expedición al Punt no se ajustan a las características de la Boswellia. El hecho de que algunos autores identifiquen el incienso con la palabra árabe Olibano (Aceite del Libano) nos da pie a pensar que pudiera tratarse de otra planta de resina, la Styrax Bensoina. Como verán, los datos son confusos en lo que se refiere al incienso, y los estudiosos del tema no acaban de ponerse de acuerdo.


Son más claros en cuanto a la mirra, llamada antyw por los antiguos egipcios. Era obtenida del arbol de la mirra o Comniphora Pedunculata

Los elementos secos como las resinas y las raíces, cortezas, maderas y semillas viajan bien y conservan su olor, por ello eran muy apreciadas.



FABRICACIÓN Y CONSERVACIÓN
 
Para la preparación de perfumes se seguían cinco pasos genéricos:

1. Preparación del vehículo (pasta, líquido, etc)
2. Hacer el vehículo astringente
3. Preparar lo líquido ( unos 2 l. y medio)
4. Preparar lo seco ( unos 2 Kg y medio)
5. Añadir resinas y cocer


Con estas cantidades saldría alrededor de medio litro de perfume.


En la fabricación de los perfumes egipcios, vemos que no sólo eran importantes los ingredientes, sino que era vital la proporción entre los elementos y el momento exacto de la mezcla. Si no se tenía esto en cuenta, los perfumes no hubieran diferido mucho unos de otros, y, por ejemplo, olores como el de la canela o la resina hubieran predominado sobre todos ellos.

No solían colorear los perfumes, ya que sin los pigmentos se conservaban mejor. Pero algunas variedades si que fueron coloreadas, quizás para darles mejor apariencia y hacer que fueran más apreciados.


Si acaso con el tiempo, los olores se hacían demasiado intensos les añadían vino de palma para aligerarlos. En esto ya intuían que el alcohol aligeraba y refrescaba los perfumes, si bien como dijimos, no llegaron a destilar sus perfumes.


Los perfumes bien almacenados podían durar bastante tiempo.. Se guardaban en alabastro o cristal, protegidos del sol y del calor. Sabemos que el perfume de mirra duraba unos diez años, y el de la casia y canela algo menos. Normalmente los florales eran más efímeros, si exceptuamos el de iris, que podía durar unos seis años, y si se almacena adecuadamente llega hasta los 20. Al parecer los aromas más duraderos eran los preferidos por los egipcios, y sobre todo, por las egipcias.
Hosted by www.Geocities.ws

1