De Maestros y Maestras en Valle de Matamoros
Bonita foto de la calle Cabra
En 1861 D. Nicolás Gutiérrez.
En 1864 D. Mario Sánchez Rangel.
En 1874 D. José Hilario Cabero.
En 1879 Dª Epifanía Núñez Cotrina.
En 1890 D. TelesforoAzores Amaya.
En 1890 Dª Josefa Dorado y Delgado.
En 1891 Dª María López Medina.
En 1895 dos Maestros aparecen impartiendo clases en el pueblo; una escuela de niñas donde imparte Dª María López Medina que tiene título superior y que recibe su nombramiento en julio de 1889; y una escuela de niños donde imparte un Maestro que conserva su nombre en el callejero urbano: D. Rufino González, con título elemental y mediante oposición, recibe su nombramiento a principios de 1895.
Ambas escuelas están dotadas con 825 pesetas anuales de sueldo y según el Reglamento de Escuelas de Primera Enseñanza las pagaban los Ayuntamientos.
En el caso de Valle de Matamoros, las quejas de los Maestros y Maestras porque el Ayuntamiento no les paga son constantes.
Muchos de estos Maestros y Maestras cumplen muchos años al frente de la misma escuela y de residencia en la misma localidad, estableciéndose en ellos definitivamente y acabaron en ellos sus días.
La propuesta de D. José Hilario Cabero, Maestro de Valle de Matamoros, en 1874, es significativa: "Solicita se la autorice a cerrar su escuela, conservando el derecho a la misma cuando se normalice el pago de estas obligaciones, toda vez que han sido inútiles sus reclamaciones, que demanda por sesta (sic) vez, en demanda del abono de sus adeudos de tres años, y que carece por tanto de todo recurso para subsistir y para dar la enseñanza". Su petición es clara, se trata de cerrar su escuela sin perder el derecho a ella, con el fin de encontrar otros medios de subsistencia, hasta que cobren sus atrasos.
Al Maestro se le deben 1.872 pesetas y 58 céntimos, desde enero de 1871 a diciembre de 1873; y a la Maestra Dª Isabel Alvárez, le deben 1.396 pesetas y 76 céntimos del mismo periodo. No tienen casa, por haberlos despedidos de las que ocupaban. Viven de día en la escuela y pasan la noche en casaa de algunos vecinos que de caridad los acogen.
Y más adelante en un informe que envian a Badajoz exponen que el Ayuntamiento de Valle de Matamoros "solo tiene fondos para pagar a los presos de la cárcel, para gastos de Secretaría, mientras que los encargados de la primera enseñanza andamos implorando de la caridad pública, para ir despues a servir nuestro establecimiento...".
Pero más trágica es la situación de la Maestra como expone "En medio de la mas espantosa miseria ha fallecido nuestra compañera Dª Isabel Alvárez que desempeñaba la escuela pública de niñas de Valle de Matamoros (¿y por qué no de Matamaestros?) dejando tres niñas en las desconsoladora orfandad."
Y aunque sea duro este texto, y pidiendole perdón de antemano, querido lector, esta carta: "El pueblo de Valle de Matamoros se compone, en lo general, de cafres: no quieren a nadie cuyos servicios tengan que pagar y especialmente a los maestros. Trabajo le mando a los que allí vayan; pero a burro tonto arriero loco, y maestros en ello, por mas que sienta como compañero lo mucho que éstos han de sufrir en aquel célebre pueblo."
La Junta de Enseñanza en Badajoz nombra a Dª María Eustaquia Rodríguez Cid, como Maestra interina, de la escuela de niñas de Valle de Matamoros. A tí, querido lector, le corresponde intuir como le fue a esta Maestra que acaba de llegar a nuestro pueblo.
Escrito por Amalio Venegas, en la lectura de "Escuelas y Maestros en el siglo XIX. Jerez de los Caballeros y su Comarca" de Fernando Pérez.
http://members.es.tripod.de/ELADIO/retablo.gif www.fortunecity.de/lindenpark/pinsel/343/VALLERO.WAV