
La
arquitectura griega se da en el marco de la ciudad y de los santuarios.
Las ciudades griegas no responden, en general, a un plan urbanístico
preestablecido, sino que se pliegan al terreno y se desarrollan de forma un
tanto caótica. Sin embargo, en el siglo VI a.C., Hipodamos de Mileto
reconstruye la ciudad de Mileto, tras ser destruida por los persas, siguiendo
un plan que ha dado lugar a la que denominamos planta hipodámica, que
se difunde en el período helenístico.
Toda ciudad griega tiene un ágora o plaza en la que se desarrolla buena
parte de la vida pública de los hombres griegos; las mujeres de las clases
altas vivían confinadas en las casas.
Los edificios más significativos de la arquitectura griega son los templos
y los teatros.
El
templo griego
Los templos griegos estaban situados en la zona sagrada de la ciudad
(temenos), a veces en el interior de un recinto elevado y fortificado, la acrópolis,
a la que se accede por una escalinata monumental (propileos) y también
en los santuarios.
La planta deriva del mégaron micénico, es rectangular y simétrica
respecta de un eje longitudinal; consta de pronaos (vestíbulo), naos
o cella (recinto cerrado en el que se sitúa la estatua de la divinidad
homenajeada y opistodomos.
La magnificencia de algunos templos griegos, como el Partenón de la acrópolis
de Atenas, no es prototípica, todo lo contrario: los templos griegos
suelen ser pequeños (Tesoro de los Atenienses en Delfos o el templo de
Atenea Niké en la Acrópolis ateniense), puesto que en su interior
no se realiza el culto, sólo contiene la imagen de la divinidad y las
ofrendas. El rito principal es el sacrificio que se realiza fuera del templo,
en un altar que puede ser muy sencillo, o magnífico, como el altar dedicado
a Zeus y Atenea en Pérgamo (ciudad de la costa de Asia Menor en la actual
Turquía). Se construyen algunos templos circulares (tholos).
Respecto al alzado (soportes y cubiertas), los templos griegos se construyen
siguiendo los denominados órdenes, es decir, una determinada combinación
de los elementos que sustentan o de los que son sustentados. Los órdenes
son tres: dórico, jónico, y corintio. La arquitectura griega es
siempre adintelada.
El Partenón es de orden dórico, el Erecteion y el templo de Atenea
Niké, del jónico. Los tres templos se hallan dentro del recinto
de la Acrópolis de Atenas. La impresión que causan hoy, con sus
sobrias superficies pétreas –o marmóreas–, nada tiene
que ver con la que causarían en el pasado, puesto que los templos griegos
estaban pintados con chillonas policromías.
Otros edificios griegos
La
representación teatral, sobre todo de las tragedias y comedias, formaba
parte del culto religioso griego. Los griegos asistían al teatro como
parte de sus obligaciones políticas. Para la construcción de teatros
se aprovechaban las laderas de los montes, sobre las que se levantaban las graderías,
semicirculares (cavea), que envolvían la orquesta circular, es decir,
el lugar de la representación donde evoluciona el coro cantante y danzante;
detrás de ésta se sitúa la escena, que hace de decorado
y sirve para que realicen su aparición los intérpretes.
El prototipo de teatro griego es el de Dioniso en Atenas. El más renombrado
fue el de Epidauro, con una orquesta circular de 20,3 metros de diámetro
y capacidad para 12.000 espectadores.
Otros edificios públicos son el buleuterion (ayuntamiento), el pritaneo
y el strategion (reservados a los altos magistrados), la stoa (espacio comercial
y de relación social), el gimnasio, la palestra (edificio destinado a
la educación física e intelectual), la biblioteca, los arsenales
y las torres.
El templo griego no estaba concebido para acoger a los fieles, por eso se cuida
mucho más el aspecto exterior que el interior.