
C A P
Í T U L O III
El
Espíritu de la Escuela de Alvernistas
A.
Experiencia Alvernia.
B.
Reencuentro o Retorno
al Alvernia.
C.
Encuentros de
Oración Semanal.
D.
Experiencia de
Servicio Apostólico.
19.- Generalidades:
De acuerdo al objetivo general que
sigue la Escuela de Alvernistas, el proceso de profundización en la fe esta integrado por
3 etapas: iniciación, EFA Y EA:
20.- Iniciación: Esta etapa se
caracteriza por la recepción de los jóvenes que vienen a insertarse a la Escuela de
Alvernistas y que recibirán una formación en orden a lograr una comunicación consigo
mismo, con los demás y con Dios.
Es una etapa de conocimiento de la
historia del joven y de su realidad en que vive, en el cual se le debe enseñar a
conocerse, valorarse y superarse.
Esta etapa debe tener una
duración mínima de 4 meses y máxima de 6 meses. Es una etapa previa a la vivencia de la
Experiencia Alvernia.
21.- E. F. A. (ESCUELA DE
FORMACIÓN DE ALVERNISTAS): Es un proceso de evangelización del bautizado que ayuda al
joven a crecer y perseverar en su camino en la fe. Son jóvenes que ya han vivido la E. A.
J. es el comienzo del post-alvernia.
Se trata de que el joven se vaya
transformando cada vez más en imagen de Cristo. Para ello es necesario un soporte
doctrinal y experiencial a fin de ir adquiriendo el estilo de vida que identifica a los
discípulos de Jesús.
Debe ser una verdadera enseñanza
que no descuide la precisión de los conceptos ni la solidez de la doctrina dentro de una
ortodoxia católica; ahora bien, esta catequesis juvenil deberá ser
permanente y progresiva, que alimente y estructure claramente la fe del joven.
Se trata aquí de una catequesis y
de un catecumenado de personas ya bautizadas y que han recibido los
sacramentos de iniciación cristiana, por tanto, nos sirve de inspiración el
Catecumenado de adultos de la iglesia.
En esta etapa de crecimiento,
deben estar integrados tres aspectos fundamentales:
1.
Enseñanza doctrinal en lo
esencial de la fe cristiana contenida especialmente en el Credo como compendio de nuestra
fe (cfc. Catecismo de la Iglesia).
2.
La iniciación moral y espiritual
para llevar una vida conforme al evangelio.
3.
La iniciación a la vida de los
sacramentos que deberá tender al Redescubrimiento y
Revitalización de toda su riqueza con su dimensión eclesial y comunitaria.
El método de esta catequesis no
es el de la Teología Académica, sino una teología para seglares accesible. Es a partir
de la Sagrada Escritura y de la Historia de la Salvación, adaptada a la edad
espiritual y al momento de crecimiento de los jóvenes.
Deberá ser un tiempo de
formación en la fe y en la oración conforme al Evangelio enseñando a orar y a vivir en
la intimidad con Dios y en la participación en la misión de la iglesia, sin descuidar su
contexto familiar y social.
Es conveniente que al termino de
la etapa de EFA, antes de integrarse a la Escuela de Alvernistas, como actividad
conclusiva de EFA, los integrantes junto con sus formadores programen y realicen un
simulacro de Experiencia Alvernia donde todos actúen como servidores.
A este evento podrán invitar como
asistentes no como servidores a todos los miembros de la Escuela de Alvernistas, quienes
luego de vivir y participar en el simulacro podrán presentar sus sugerencias y
observaciones a EFA.
La integración a la Escuela de
Alvernistas deberá ser por medio de una solicitud que los coordinadores de EFA entreguen
y sean llenadas y presentadas al consejo.
* Los dirigentes de la Escuela
junto con el consejo revisarán cada solicitud y admitirán a los jóvenes fijando el
día, hora y lugar donde se celebre la integración de los nuevos alvernistas a la
Escuela.
22.- La Escuela de
Alvernistas (EA): Esta etapa deberá centrarse en la persona y vida de Cristo Jesús,
nuestro modelo de acción pastoral. Jesús elaboró un plan progresivo, con objetivos
concretos metodología definida, que debemos
conocer para luego poder reproducir.
Por tanto la
Escuela de Alvernistas, debe ser una etapa de formación de discípulos. Esto es, la
formación de los continuadores de la obra de Jesús en orden a formar predicadores
juveniles
1.
Su misión: Salvar a todo el
hombre y a todos los hombres (Lc 4,18-19).
2.
Su meta: Instaurar el Reino de
Dios (Mt 4,23)
3.
Su método: Formar
discípulos-apóstoles (Col 1,2-3; Efe 2,20; 1Pe 2,5; Lc 10,1; Hch 2,14).
Jesús tenía una misión
universal y él estaba limitado ( en cuanto a hombre), por el tiempo y por el espacio. Por
lo que se rodeó de discípulos para de esa manera multiplicarse y prolongarse.
La tarea primordial de Jesús
durante sus tres años de ministerio, no fue atender a las multitudes que lo seguían. Su
preocupación principal se centró en sus setenta y dos discípulos, hasta que doce de
ellos llegaron a ser maestros. Por tanto la opción preferencial de Jesús fue la
formación de los discípulos a fin de enviarlos a predicar el evangelio a todo hombre.
Pues bien, el objetivo de ésa
etapa es la formación de Agentes de Pastoral de evangelización que den muestras de
conversión personal y celo apostólico a favor de los demás jóvenes.
Dentro de la formación de los
Agentes de Pastoral deberá presentar esencial atención a la formación para el liderazgo
profético y para los ministerios laicales, a aquellos jóvenes que se sientan llamados y
sean capaces de colaborar con los sacerdotes y obispos en la acción pastoral en la
parroquia y en la diócesis.
A fin de que, una vez terminada
esta tercer etapa de la Escuela de Alvernistas, los jóvenes sean capaces en sus propias
parroquias de ofrecer sus servicios pastorales y ministeriales en su comunidad.
23.- La Experiencia Alvernia
¿Por qué Experiencia Alvernia?
Es un encuentro juvenil que se
realiza en un fin de semana. Este encuentro está diseñado para jóvenes que pertenecen a
la Escuela de Alvernistas y que han cumplido con el primer nivel que es la iniciación.
Es una primera experiencia fuerte
y profunda de Dios y a la vez, es una primera experiencia de encuentro fraterno. La
Experiencia Alvernia debe ser una experiencia de oración personal y comunitaria, un
encuentro consigo mismo, con los demás y con Dios.
24.- El objetivo de la Experiencia
Alvernia es el de dar una fuerte y densa evangelización a los ya bautizados con el fin de
que los jóvenes descubran y experimenten la Buena Nueva de salvación.
Evangelizar y catequizar
adecuadamente a las grandes mayorías que han sido bautizadas y que viven el catolicismo
popular debilitado. Es una tarea y un desafío.
Nuestra preocupación
pastoral se dirige a aquellos que habiendo nacido en un país cristiano, no han sido
educados en la fe y son como adultos verdaderos catecúmenos.
Este primer anuncio se está
volviendo cada vez más necesario para gran número de personas que recibieron el
bautismo, pero que viven al margen de toda vida cristiana.
La evangelización
constituye la misión esencial de la iglesia, la gracia y vocación propia de la Iglesia,
su identidad más profunda existe para evangelizar.
Este
primer anuncio del Evangelio es el Kerigma que suscita la fe, abre el corazón, lleva a la
conversión y prepara la adhesión global a Jesucristo...
Es más necesario, sobretodo
si tiene en cuenta que a menudo la primera evangelización no ha tenido lugar y cierto
número de niños bautizados en su infancia, llega a la catequesis parroquial sin haber
recibido alguna iniciación en la fe y sin tener todavía alguna adhesión explícita y
personal a Jesucristo.
24.2.- La Tau:
En el año de 1215, San Francisco
de Asís asistió a la celebración del IV Concilio de Letrán. Allí San Francisco
escuchó al Papa Inocencio III hablar del significado de la Tau como signo de Salvación.
Francisco quedó muy impresionado al contemplar y comprender que la señal de la Tau es el
sello de Dios que significa su dominio y garantía de su reconocimiento y su protección.
La Tau representa la Cruz de
Cristo en la cual nos otorgó el perdón de nuestros pecados, es el símbolo de Cristo
Alfa y Omega, que une el cielo y la tierra en su dimensión vertical y que hermana a todos
los seres humanos en su dimensión horizontal.
v
El signo de los salvados, de los
elegidos; es el signo de los redimidos.
v
El profeta Ezequiel 9,6 describió
la Tau como signo de salvación.
v
En el Núm. 21,6.8 la serpiente de
bronce es levantada sobre un madero, es un signo profético de la salvación que nos viene
del crucificado.
v
La Tau ha pasado al N. T. como
signo de la Cruz en la cual Jesús nos dio la redención por su sangre y por sus benditas
llagas (Flp 2,6-11).
v
San Francisco adoptó la Tau como
firma de sus escritos.
24.3.- La figura de San Francisco:
Representa a San Francisco en una
actitud de profunda y total entrega al amor de Dios. Ahora bien ésta figura no solo
simboliza a San Francisco sino a todo joven que en la Experiencia Alvernia se rinde
totalmente ante Dios.
v
Sus brazos extendidos significan
oración y entrega.
v
Puesto de rodillas representa
adoración a Dios.
v
De cara ante Dios; significa la
Experiencia Alvernia. Es decir, así como San Francisco experimentó la visión de Cristo
crucificado en el Serafín, el joven en la EAJ puede experimentar un encuentro
transformador en su vida.
v
La llama de fuego: representa como
en Pentecostés, el don del Espíritu Santo que Dios envía cuando un hombre o una mujer
reconoce y acepta a Jesús como el Salvador
que Dios nos ha prometido.
24.4.- Las siglas: E A J
Las siglas: E. A. J.= Experiencia
Alvernia Juvenil que es un don de Dios para todos los jóvenes que son llamados y que
aceptan venir a vivir y participar de ésta experiencia.
24.5.- Los cinco nudos:
Simbolizan las cinco llagas que
Francisco recibió en el Monte Alvernia. Son las señales del Cristo en su cuerpo.
Para nosotros significan
ciertamente las llagas de Cristo que en nuestra EAJ comprendimos que gracias a ellas hemos
sido salvados y perdonados de nuestros pecados.
También representan las señales
que cada uno de nosotros ha recibido de Dios en la EAJ.
v
Nos llamó
v
Nos evangelizó
v
Nos mostró su gran amor
v
Nos hizo experimentar su presencia
v
Nos ha mandado al mundo a dar
testimonio
Por eso, llevar una Tau en el
pecho representa un gran privilegio y una gran responsabilidad de ser jóvenes cristianos
y ser fieles a lo que hemos visto y oído.
25.- Como alvernistas, La
Experiencia Alvernia, nos evoca aquella experiencia del joven Francisco de
Asís quien después de un proceso de descubrimiento del evangelio y conversión
(Porciúncula), llegó a la cima del Alvernia en busca de silencio, soledad e
interiorización a fin de retornar a su profunda interioridad, entrando dentro de su
corazón donde Dios, escrutador de corazones le aguarda y, ahí bajo la mirada de Dios.
Francisco decidió su propio destino que lo condujo a la plena identificación con el
serafín Crucificado.
26.- La iglesia es testigo en
nuestros días de una grave crisis de la humanidad, que traerá profundas mutaciones y se
le exige que infunda el sentido de la virtud cristiana, el sentido de Dios y su palabra a
los hombres de hoy.
Es necesario Presentar un
Cristo Vivo, como Único Salvador, para que los hombres una vez evangelizados, evangelicen
y contribuyan con una respuesta de amor a Cristo, ala liberación integral del hombre y de
la sociedad de nuestros días, llevando una vida de comunión y participación activa y
comprometida.
27.- El Concilio Vaticano II
mostró su preocupación esencial por reiniciar una nueva evangelización, misma que
había sido reclamada por el papa Juan XXXIII: El espíritu cristiano, católico y
apostólico del mundo entero espera el salto hacia delante. Una cosa es el deposito de la
fe y otra la forma con que se enuncian las verdades contenidas en nuestra doctrina. Hay
que dar mucha importancia a esta forma y, si es necesario, habrá que insistir con
paciencia en su elaboración.
28.- Y, es aquí donde emerge la
mística de nuestra acción pastoral como Escuela de Alvernistas: En la perspectiva de la
opción preferencial por los jóvenes desde los pobres a quienes contemplamos como una
juventud que camina, aún sin darse cuenta, al encuentro de un Mesías Cristo, quien
camina hacia los jóvenes y sabemos que solo él hace verdaderamente libra al joven y por
lo tanto, creemos que es este el Cristo que debemos presentar a los jóvenes.
29.- Requerimientos y normas
generales para la realización de Alvernia y pre-alvernia:
Antes del encuentro o Experiencia
Alvernia, es necesario que el grupo que va a participar, haya cumplido además del primer
nivel (iniciación, 4 meses), por lo menos de dos pre-alvernias que tienen como objetivo:
la integración del grupo, el conocimiento reciproco y la comprensión plena del objetivo
fundamental de la experiencia Alvernia.
30.- Los coordinadores de P. A. Y E. A. J. deberán ser elegidos democráticamente.
Dichos equipos deberán ser integrados por jóvenes que hayan mostrado un espíritu de
compromiso cristiano y fraterno, que sean jóvenes dignos de confianza y discreción,
jóvenes de caridad probada y de oración frecuente. Del mismo modo, que los religiosos
que acompañen la experiencia, conozcan el sentido, los objetivos y metas de la
experiencia.
31.- El material de apoyo para el
Pre-Alvernia esta tomado del Manual del Dirigente Moderno de los cristóforos,
mismo que está sujeto a los cambios y adaptaciones según las necesidades de cada
Escuela. El ministro de canto deberá preparar con mucho tiempo de anticipación los
cantos litúrgicos y los cantos de animación siempre en coordinación con el equipo
dirigente de la Experiencia Alvernia. Se recomienda un número mínimo de 35 y máximo de
60 participantes esto con el fin de que cada fraternidad no tenga un número mayor de 10
jóvenes. Evitando aceptar candidatos de última hora, pues la experiencia nos ha
demostrado que no perseveran.
32.- Es importante que cada
participante cuente con unPadrino, es decir, otro joven que haya recorrido el
proceso y que ame la Experiencia y que esté dispuesto a servir de guía al nuevo
alvernista, que se preocupe por acompañar durante y después de la experiencia al nuevo
alvernista.
33.- También es importante que el
Consejo de la Escuela de Alvernistas tomando las sugerencias de coordinadores y cabezas de
comisión no muestre favoritismos al dar a conocer el equipo que coordinará la
Experiencia Alvernia.
El Consejo deberá tomar en cuenta
las cualidades y habilidades convenientes de todos los integrantes de la Escuela de
Alvernistas e informara a los mismos la sugerencia para formar el equipo.
Para llamar a colaborar aun a
aquellas personas que sean consideradas necesarias y aptas para la realización de dichos
eventos, estos no deben rebasar un máximo de 5 personas.
34.- Todas las decisiones que tome
el Consejo de la Escuela de Alvernistas deberán contar con la aprobación del Director de
la Escuela de Alvernistas y /o asistente local.
35.- El equipo que coordinara el
Pre-Alvernia deberá estar integrado por:
v
2 coordinadores
v
6 personas de apoyo
v
1 asesor
v
Además de este equipo se requiere
la participación del coro y la disponibilidad de todo aquel que sea invitado a compartir
dentro de la experiencia de Pre-Alvernia.
36.- El equipo que coordinará la
Experiencia Alvernia deberá estar integrado por:
- t
Dos equipos: Equipo interno y Equipo
externo
-
- Equipo
Interno.- Deberá contar con un mínimo de 35 y un máximo de 45 integrantes.
ü
Coordinadores.
ü
IBM (no máximo de 2 integrantes).
ü
Comisión de Motivación (con un
máximo de 4 integrantes).
ü
Coro (el coordinador se encargara
de designar a los 5 integrantes).
ü
Comisión de Liturgia (con un
máximo de 4 integrantes).
ü
Comisión de Cocina (con un
máximo de 8 integrantes y la pareja de Matrimonio).
ü
Comisión de Mantenimiento (con un
máximo de 6 integrantes y la pareja de Matrimonios).
ü
Comisión de Economía (con solo
un integrante).
ü
Dos Asesores Jóvenes.
ü
Piedad (con máximo de 2
integrantes).
ü
Un vigilante = portero.
ü
Pastores (con un máximo de 6
integrantes).
ü
Comisión de Cuadros Plásticos
(con un máximo de 8 integrantes).
Equipo
Externo.- Deberá contar con un mínimo de 6 y un máximo de 12 integrantes.
ü
2 coordinadores.
ü
1 Asesor
ü
Colaboradores (con un máximo de
10 integrantes).
ü
El equipo externo podrá ser
invitado a apadrinar
ü
Asesor Espiritual: El Director de
la Escuela de Alvernistas y / o el Asesor Parroquial de donde se encuentre situada la
Escuela.
37.- Los equipos, una vez
establecidos y aprobados, deberán ser dados a conocer con tiempo suficiente por los
Dirigentes de la Escuela, al Director o al asesor parroquial para que de su aprobación
definitiva.
38.- Previamente a la celebración
de cada evento, cada equipo deberá realizar las reuniones necesarias a fin de preparar
las charlas, las celebraciones litúrgicas necesarias y elaborar el horario.
Uno de los asesores del encuentro
deberá estar al pendiente de la metodología de la Experiencia Alvernia y el otro por
igual pero enfocado a la espiritualidad del equipo. Ningún pastor deberá participar en
cuadros plásticos, deberá existir un pastor con experiencia de apoyo para el grupo de
pastores. El vigilante será un joven encargado de cuidar la puerta, responsable de todas
las entradas y salidas de todos durante la E. A. J. por lo cual deberá contar con una
lista de gente autorizada para asistir por los coordinadores.
t
Por lo menos quince
días antes de la realización de la Experiencia Alvernia todo el equipo interno y externo
deberán vivir un simulacro de la Experiencia Alvernia. Este evento tiene dos objetivos:
1.
Que el simulacro sirva de retiro
espiritual para todo el equipo, como preparación a la EAJ que van a vivir.
2.
Que sirva como ensayo para revisar
la presentación de la temática, meditaciones, dinámicas, etc. ; a fin de tener la
oportunidad de corregir lo que sea necesario.
De esto, los principales
responsables son los dirigentes de Escuela. Teniendo en cuenta que toda la Escuela de
Alvernistas es responsable de la planeación, programación, preparación y realización
de la EAJ como el instrumento principal con el cual estamos sirviendo a la iglesia.
Los dos IBM deberán contar con un
auto o vehículo cada uno. Liturgia deberá organizar la lista para el acompañamiento del
santísimo.
Nota: Cualquier miembro del equipo
podrá participar en cuadros plásticos a excepción de pastores y coordinadores; la
capilla será únicamente para velar al santísimo, comisión de piedad y comisión de
pastores.
39.- La celebración de la
Experiencia deberá ser realizada en tiempos que favorezcan un tiempo de internado (de
preferencia los fines de semana), de modo que una vez iniciado el evento, ningún joven
(sea de los que vayan a hacer su experiencia o del equipo coordinador) deberá salir o
suspender parcial o definitivamente su participación en el evento. En caso de que alguno
tenga que salir por causas imprevistas y no pueda participar en la mayor parte del evento,
si es candidato de Alvernia, no le será válido y deberá iniciar de nuevo su Experiencia
en la siguiente fecha.
Es importante también, que la
realización de la Experiencia Alvernia responda y se efectúe dentro del plan pastoral de
la parroquia a que pertenezca la Escuela de Alvernistas o de la parroquia en donde se
efectuará la Experiencia Alvernia.
40.- El Reencuentro o El retorno
al Alvernia:
Es un encuentro juvenil que se
realiza en un fin de semana. Este encuentro está diseñado para jóvenes pertenecientes a
la Escuela de Alvernistas que hayan vivido la experiencia Alvernia y hayan cumplido con el
segundo nivel: el año de crecimiento, en el cual hayan mostrado interés y compromiso por
adelantar en su crecimiento en la fe.
Tanto para la experiencia Alvernia
como para la experiencia de Reencuentro se tiene que vivir una experiencia previa que para
la experiencia Alvernia es la pre-alvernia, para el Reencuentro es el pre-reencuentro.
El pre-reencuentro al igual que la
pre-alvernia de ser posible no debe limitarse a una sola reunión. Entre más se
profundice acerca de la persona, mayor será la garantía de que el candidato tome un
compromiso maduro.
Este evento llamado
pre-reencuentro tiene algunos objetivos específicos:
ü
QUE el candidato conozca el estilo
de trabajo del Reencuentro o Alvernia.
ü
Que conozca los auxiliares y a sus
posibles compañeros de la experiencia a vivirse.
ü
La temática intenta ayudar al
candidato a que toda información recibida la reflexione, la haga propia. Esto es para que
saque el mayor provecho personal.
ü
Motivar el espíritu de búsqueda
que implique el conocimiento de su persona.
ü
Presentar la experiencia como uno
de los medios por los cuales puede estimular ese espíritu de búsqueda.
ü
Motivar la asistencia a la
experiencia de Reencuentro o Alvernia.
ü
Que los auxiliares a través de
una efectiva labor de pasillo detecten los grupos de amigos, novios, hermanos, etc.;
quienes son los lideres, los extrovertidos, los introvertidos, aquellos que son difíciles
en el trato personal, etc.
ü
Obtener todos los datos personales
en la solicitud de cada uno de los candidatos, revisarla cuidadosamente y anotar todas las
observaciones posibles.
ü
Todo esto, de modo que en la
primera charla o presentación del objetivo del Reencuentro o de la Experiencia Alvernia
se les haga saber a los candidatos a qué es a lo que vienen.
v
No es una repetición de la
Experiencia Alvernia, sino que deberá ser una retoma de conciencia y valorización a la
luz de la fe y delante de la comunidad: del camino recorrido.
v
Debe ser un encuentro profundo de
diálogo y de apertura en donde la relación fraterna se manifieste en la sincera
comunión de sentimientos e inquietudes; es un taller en donde todos los participantes se
confortan delante del ideal que Cristo nos ofrece como camino para llegar al conocimiento
de la verdad que nos libera.
v
Es un nuevo alto en el camino para
mirar y conocer cuál es la dirección que ha tomado nuestra vida. Es un tiempo de gracia
que el Señor nos ofrece para rectificar caminos torcidos que ya se habían intentado
dejar anteriormente, encontrar la reconciliación con uno mismo y con los demás; es un
tiempo de renovar nuestro espíritu a la luz del evangelio y de la oración, en el cual
venimos a rendir cuentas al divino Maestro que vino a buscar a los adoradores en
espíritu y en verdad de nuestra fidelidad y perseverancia.
v
En fin, es un retorno al Alvernia,
con una visión y conciencia plena de lo que Dios ha hecho por nosotros y de aquellos
momentos en que decidimos seguir a Cristo como discípulos a los cuales llamó para
enviarnos a transformar el mundo iluminándolo con nuestra luz renovadora.
v
Es un tiempo que el Señor nos
ofrece para encontrarnos los unos a los otros delante del Señor Jesús que nos congrega
de nuevo para renovar la Alianza que aceptamos al dar nuestro testimonio de lo que el
Señor hizo por nosotros en aquel fin de semana. Es la celebración de nuestro Credo y la
celebración de la palabra de Cristo como programa de vida.
41.- Ahora bien, el objetivo del
Reencuentro o el Retorno al Alvernia es el de realizar una profunda y humilde revisión de
la vida, delante del Señor y delante de los Compañeros de camino.
Es retorno a los hermanos con
quienes se comparte en la medida de lo posible, el estado de nuestra vida, es una
búsqueda del Rostro del Señor en la oración y replantear el plan de nuestra vida.
Valorando nuestras realidades familiares y personales; fomento del diálogo y sanación de
nuestras heridas. Debe ser una retoma de actitudes ante uno mismo, ante los demás y ante
Dios.
42.- Este encuentro es un regalo
de Dios, pues nadie puede acercarse a Jesús si el Padre no lo permite, se trata de buscar
cuál es la voluntad de Dios. Es tiempo para decir: Señor, ayúdame, dame fuerza y
valor para realizar bien lo que tú me pides.
43.- Para la organización del
Reencuentro, además de lo prescrito para la experiencia Alvernia, (con la aclaración de
que no existen padrinos), el equipo de formadores deberá ser el principal colaborador del
director del E. A. en la programación, realización y valoración del evento. El consejo
de la E. A. Deberá pedir la colaboración del personal necesario para que el reencuentro
se realice de la manera mejor organizada.
44.- Sabiendo que el objetivo del
Reencuentro consiste en la realización de una profunda y humilde revisión de vida en la
presencia del Señor, es preciso despertar en los reencuentristas el interés por compartir
la alegría de vivir, la amistad, nuestra fe, nuestras penas y sufrimientos, nuestra
oración.
Se trata por tanto, de renovar
nuestra fe y nuestros propósitos con que salimos el día en que terminamos nuestra
Experiencia Alvernia.
Por lo que la reflexión debe ir
dirigida a la revisión de las intenciones con las que hemos venido, contemplar el camino
andado y buscar en el retiro, en el silencio y la interiorización la voluntad de Dios.
45.- La reflexión personal debe
ir encaminada a buscar la respuesta de algunas preguntas como las siguientes:
Û
¿Qué me pasó en mi fin de
semana?
Û
¿Cómo he vivido desde mi
Experiencia Alvernia?
Û
¿Cuáles han sido mis logros y
mis fallas más notables?
Û
¿Luego de realizada esta
reflexión personal (libreta personal) por espacio de un tiempo razonable, se debe tener
un espacio de reflexión compartida en torno a algunas preguntas como las siguientes:
Û
¿Cuál fue el testimonio que
diste después de tu Experiencia Alvernia? ¿Cuál fue tu momento más fuerte? ¿Qué
cambio he notado en mi vida?
Û
¿Cómo ha sido tu camino andado?
¿Hacia dónde se dirige tu vida y tus aspiraciones?
Û
¿Qué esperas de este
reencuentro? ¿Qué estás dispuesto a ofrecer?
46.- Tanto para la realización de
la Experiencia Alvernia como para la celebración del Reencuentro o El Retorno al
Alvernia, se deben observar tiempo de absoluto silencio personal y comunitario con el fin
de favorecer la reflexión, la meditación y la oración personal y comunitaria. Los
alvernistas deben tener bien claro el objetivo del evento y la utilidad del tiempo bien
empleado.
47.- A diferencia de la
Experiencia Alvernia, es importante hacer notar la trascendencia de la oración por grupos
o pequeñas fraternidades, así como la aplicación de los talleres:
Û
¿Quién soy yo? (Duración
máxima de 3 horas).
Û
Jesús solución de Dios.
Û
Nuestros padres, Don de Dios
(duración 3 horas).
Junto con la oración por grupos y
la aplicación de los talleres, deben tenerse en cuenta los temas:
Û
Un alto en el camino
Û
Las características del hombre
nuevo (liderazgo nuevo).
Û
El plan del mundo y el plan de
Dios para nosotros.
48.- El equipo coordinador,
Sacerdote acompañante (y los demás religiosos que participen en el reencuentro) deberán
poner especial atención en la preparación y celebración de la Eucaristía y la
ambientación de modo que todo evento tenga su punto de partida y de llegada la
participación de la Eucaristía.
Û
Las ambientaciones
(visual-gráfica y musical) deben preparar el espíritu para un encuentro personal con el
Señor Jesús.
Û
La Eucaristía debe convertirse en
el centro y cúlmen del evento, de modo que la liturgia sea la celebración de un
verdadero cenáculo juvenil donde se perciba la caridad, la comprensión y la paz entre
los participantes.
49.-Así como la Experiencia
Alvernia busca centrar la atención en la renovación de los sacramentos del Bautismo y
Confirmación, el Reencuentro debe buscar centrar la atención en el contexto de fe en el
cual Cristo instituyó la Eucaristía: es la Experiencia del Cenáculo. Por tanto, se
deberá celebrar la liturgia del Jueves Santo en la cual son tres los elementos que han de
iluminar la celebración del Reencuentro en su momento más solemne y profundo.
Û
El mandato del Amor-Lavatorio de
pies.
Û
La institución del sacerdocio y
la Eucaristía, aprecio.
Û
La proclamación de nuestra fe, el
Credo.
Û
A partir del reencuentro el
alvernista deberá convertirse en un apóstol juvenil al servicio de la Iglesia.
50.- Los encuentros de oración
semanal:
La Hora Santa o
Asamblea de Oración como se ha venido denominando a los encuentros semanales
de oración comunitaria tienen como objetivo:
1.
El cumplimiento del mandato del
Señor: permanecer en la unidad y en la oración.
2.
Continuar el espíritu de la
Alvernia y del Reencuentro, alimentando el espíritu del joven.
3.
Buscar tener ante todo el
espíritu del Señor y su Gracia para caminar en su presencia.
4.
Iniciar a los nuevos miembros en
la oración.
51.- Una realidad: un reto para
tomar en cuenta.
Muchos alvernistas se han retirado
de la E. A. Principalmente por haber perdido o por haber dejado enfriar el espíritu
de oración. Al abandonar la oración personal y comunitaria, hasta los más
fervientes alvernistas han perdido el sentido de su presencia y pertenencia a la Escuela
cayendo ante cualquier tentación y experimentando el vacío de la insatisfacción por lo
que poco a poco se hacen mediocres, irresponsables y terminan por retirarse.
52.- Por tanto, la oración
semanal, debe convertirse en la fuente a la cual acuden los jóvenes cada fin de semana
para encontrar en la comunidad la Palabra de Dios que ilumine y fortalezca sus vidas, el
calor de los amigos que reafirme su seguridad personal y su espíritu de pertenencia. Es
un lugar de encuentro para disfrutar la alegría de vivir.
53.- Esta oración comunitaria
semanal, no es obligatoria pero si es necesario y recomendable para todos aquellos que
desean tomar en serio las cosas de Dios en sus vidas.
Por lo que la preparación deberá
ser cuidadosa y experiencial. Es decir, que responda a las realidades y necesidades en la
cuales vive cotidianamente el joven. Los principales responsables son los dirigentes de
Escuela.
Cada organizador debe cuidar que
la oración parta de la realidad concreta de los jóvenes y se convierta en una oración
viva en la cual los jóvenes se sientan presentes delante del Señor que vive encarnado en
los corazones de los jóvenes que han venido especialmente para hacer oración. Por tanto,
la oración debe ser variable, dinámica y creativa, cuidando los extremos (hay que evitar
el consumismo de novedades y sentimientos).
La proyección apostólica.
54.- Del itinerario que va del
nivel de Iniciación, pasando por los siguientes niveles, incluyendo los eventos de las
Alvernias y los Reencuentros, es donde surge el compromiso cristiano que en
síntesis se reduce a vivir y anunciar a Jesús como testigos y discípulos del mismo.
Todo proceso de evangelización
consiste pues, en que el evangelizado se convierta a su vez en evangelizador a partir de
la comunidad eclesial: en y para su parroquia y se proyecte a los demás jóvenes en su
testimonio en la vida cotidiana. (cfr. Christifidelis laici)
55.- En nuestra realidad nacional
y local, nos encontramos con un hecho: tenemos una profunda tradición cristiana, pero en
la practica, contemplamos y constatamos que hay una enorme masa de bautizados en los que
no se ha dado la verdadera conversión cristiana y la causa radica, en que
nunca han recibido la iniciación cristiana, además de otras causas y condicionamientos
de tipo familiar, económico, sociológico y eclesial. Existe la tentación en los
alvernistas de volver a la vida de antes.
56.- Para que se pueda llegar a
una toma de conciencia de la fe recibida y que se pueda llegar a tener frutos: y por
tanto, al descubrimiento y aceptación de Jesús como Salvador y Señor, es necesario la
evangelización y la experiencia de vivir el proceso de creer y convertirse día a día. Y
esto es, para toda la vida.
57.- A fin de responder a estas
necesidades: se necesitan Apóstoles que surjan de la experiencia de fe y de oración, que
conozcan el proceso de renovación y de conversión y que respondan al llamado que Dios
nos ha dirigido a través de la historia por diferentes canales, especialmente en los
últimos tiempos por boca del Santo Padre Juan Pablo II de ser apóstoles y constructores
de la Nueva Civilización del Amor.
58.- La experiencia del Servicio
Apostólico. La Biblia ha dicho no se enciende una lámpara para luego ocultarla
debajo de la cama, es decir, no se nos ha dado una nueva luz para mantenerla oculta,
sino que el mismo Jesús ha dicho: brille vuestra luz.... Pues bien, el
apostolado es algo esencial para todo creyente en Cristo.
Esto significa que hemos de ser
heraldos de la fe y de la paz, peregrinos del Amor y de la Esperanza; amantes de
Cristo y servidores de los hermanos. Esto es, andantes del camino entre los jóvenes
ofreciendo el testimonio que Cristo está vivo.
59.- El Papa Juan Pablo II nos
dice en su encíclica: Redemporis Missio que la misión supone actualmente
la renovación de la fe y de la vida cristiana. En efecto, la misión renueva la
iglesia, refuerza la fe y la identidad cristiana, da nuevo entusiasmo y nuevas
motivaciones. ¡La fe se fortalece dándola!
La nueva evangelización
hallará inspiración y apoyo en el compromiso de la misión
Por tanto, la proyección
apostólica de los alvernistas deberá tomar en serio estas palabras.
60.- El mundo de hoy necesita no
sólo de la juventud como una realidad sociológica y estadística, sino la juventud del
espíritu de Cristo que habita en los jóvenes. Se necesita escuchar la voz limpia de los
jóvenes que han experimentado cómo el fuego del amor de Cristo arde en sus corazones.
Son los jóvenes los que deben convertirse en libertadores de los jóvenes: hay que sacar
a los jóvenes de la cárcel de la indiferencia y de la desesperación. Cristo llama a los
jóvenes a resucitar en los demás jóvenes la ilusión por la vida.
61.- Actualmente, nos encontramos
con muchos jóvenes que van por el camino de la evasión, del
olvido, del hedonismo, de la discoteca, la
droga, la indiferencia, el pesimismo, en busca de
paraísos artificiales que, sin embargo, no han respondido a las necesidades
más profundas del ser humano que vive en el joven. El alvernista debe abrirse al ideal
del Cristo y convertirse en un instrumento de Paz y de Bien en medio del mundo.
62.- El apostolado de los
alvernistas deberá ser promovido y coordinado por la comisión de Proyección
Apostólica. Ahora bien, ésta comisión buscará aquellos campos de apostolado en los
cuales los alvernistas puedan desarrollar sus cualidades y aspiraciones dentro de la
parroquia y aun fuera de ella.
63.- Un primer campo de apostolado: lo constituye el
servicio a la parroquia. Es decir, poniéndose a disposición de los Señores párrocos.
Ser expresión de pastoral juvenil al servicio donde la parroquia lo necesite.
*Además, el coro debe prestar un
servicio continuo de ambientación durante las actividades de la E. A. De manera especial,
en la realización de las reuniones semanales de oración comunitaria, la celebración de
las Experiencias Alvernias y los Reencuentros.
64.- Un segundo campo de apostolado: lo constituye, dentro
del servicio litúrgico de la Parroquia, el ejercicio de los ministerios
laicales, lectores, y monitores (sin que se interprete como suplentes de los
sacerdotes o religiosos), sino como verdadero ministro laical que goza de plena
fundamentación magisterial por parte de la iglesia y del Episcopado Latinoamericano.
Según las directrices de la parroquia dónde se halle integrada la Escuela de
Alvernistas.
65.- Un tercer campo de la
proyección apostólica: consiste en la visita a los
enfermos, participación en hospitales, el servicio de evangelización y catequesis en las
parroquias que así lo soliciten.
66.- El alvernista, como laico que
es, se ubica, por vocación, en la iglesia y en el mundo, como miembro de la iglesia, fiel
a Cristo; está comprometido en la construcción del Reino en su dimensión temporal.
En profunda comunicación con los
demás jóvenes y con los pastores, en los cuales encuentra maestros en la fe, el
alvernista contribuye a construir la iglesia como comunidad de fe, de oración, de caridad
fraterna y los hace por medio de la catequesis, por la vida sacramental y por la ayuda a
los hermanos.
67.- Como un cuarto campo de
apostolado: el alvernista debe ofrecer un
testimonio de vida real por su palabra oportuna y por sus acciones concretas a fin de
ordenar cristianamente las realidades temporales para ponerla al servicio de la
edificación del Reino de Dios.
En todo caso, el alvernista
deberá buscar y promover el bien común en la defensa del hombre y de sus derechos,
poniendo especial atención a los más
débiles y necesitados, en la creación de estructuras más justas y fraternas, comenzando
por su familia.
Estos son algunos de los elementos
característicos de la nueva civilización del amor concretada en el apostolado de los
alvernistas pero esta abierto a otras actividades.
68.- Los alvernistas deben
recordar que la principal proyección apostólica comienza en sí mismo, con sus propias
vidas y familias:
El laico nos enseña
Puebla- debe aportar a la iglesia su propia experiencia de participación en los
problemas, desafíos y urgencias de su propio ambiente: personal, familiar, escolar o
laboral, y en general, de la sociedad en que vive.
69.- Se trata pues, de una Nueva
Evangelización desde la cultura y desde las realidades concretas en las cuales transcurre
la vida de los jóvenes. De modo que evangelizar significa: no el hecho de suplir unos
valores por otros, sino transformar y reconocer los valores positivos que se encuentran en
tales culturas y realidades.
70.- Evangelizar es una labor
pedagógica en la que el catolicismo popular se ha sumido, purificado, completado y
dinamizado por el evangelio.
71.- Esto implica realizar un
análisis de la realidad: esto es, identificar los elementos positivos y negativos de la
religiosidad popular de nuestro pueblo para luego pasar a juzgar y actuar con una nueva
evangelización.
72.- Los agentes de
Evangelización, con la luz del Espíritu Santo, y llenos de caridad pastoral
deben desarrollar una nueva pedagogía de la evangelización. Esto exige amor y estar
cerca del pueblo, ser prudentes y firmes, constantes y audaces para educar la fe.
La dimensión espiritual del
alvernista.
73.- Ahora bien, es importante
señalar la aportación que los alvernistas hacen en su propia proyección apostólica: su
propia experiencia de vida, su competencia profesional, científica y laboral, su
inteligencia cristiana, su estudio y enseñanza de la doctrina de la iglesia.
74.- Es necesario, por tanto,
dentro de la formación y proyección apostólica de los alvernistas la profundización y
experiencia de una espiritualidad apropiada a su condición de laicos. Las dimensiones
esenciales de esta espiritualidad son, entre otras, las siguientes:
v
Que el alvernista no huya de sus
realidades en las que vive, sino que permanezca presente activo, en medio de ellas, y
allí encuentre al Señor.
v
Que el alvernista dé a tal
presencia y actividad una inspiración de fe y un sentido de caridad cristiana.
v
Que por la luz de la fe, descubra
en su propia realidad la presencia y el llamado del Señor.
v
Que en medio de su misión
frecuentemente conflictiva y llena de tensiones para su fe, busque el alvernista renovar
su identidad de cristiano con el contacto frecuente de la palabra de Dios, la recepción
asidua de la eucaristía, la oración frecuente, el diálogo y relación con los
formadores y compañeros de la Escuela de Alvernistas.
75.- La experiencia de proyección
apostólica dependerá de la organización y coordinación que la comisión de proyección
Apostólica en intima relación con la parroquia desarrolle bajo la orientación y
asesoría de uno de los miembros del Equipo de Formadores de la Escuela de Alvernistas.
Esta comisión tiene como
objetivo:
v
Impulsar
la formación apostólica en los alvernistas a fin de que todos participen.
v
Buscar y definir los diversos
campos de apostolado: En las parroquias y otros lugares.
v
Promover y motivar a los
alvernistas, especialmente los de segundo y tercer nivel y aquellos que destacan por su
participación y compromiso en la Escuela de Alvernistas para su capacitación como
futuros formadores de la misma.
v
Organizar y coordinar los
apostolados, a fin de que no interfieran con las actividades de la Escuela de Alvernistas.
v
Supervisar y evaluar los
apostolados.
v
Implementar el material de apoyo y
las mesas de estudio a fin de programar y preparar el apostolado en coordinación con la
Comisión de Formación.
76.- Los alvernistas deberán
buscar su participación activa, organizada y responsable en alguno de los campos de
apostolado que ofrezca la Comisión de Proyección Apostólica de la Escuela de
Alvernistas o bien, presentar como propuesta alguna iniciativa apostólica que responda a
las propias aspiraciones.
Evitando así, dar importancia
sólo a las actividades deportivas y culturales que, son parte del objetivo general de
este, pero que no son las únicas y específicas; se quiere ofrecer a los jóvenes una
formación integral: humana y cristiana.
Fin
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