EL
PROYECTO BOLIVARIANO.
NUESTRA AMERICA:
Por: Denís Conles Tizado, director de la revista
Cuadernos para la Emancipación.
Un nuevo pensamiento conservador, puesto al servicio de los grandes intereses
económicos, se fue desarrollando en la segunda mitad del siglo XX, hasta que, a
fines de esa centuria, pudo hacerse con el dominio de la sociedad mundial por
diversos medios. Suele adoptar, entre otras, la denominación, formalmente
inocente, de neoliberalismo. Su aplicación se la conoce con el nombre,
aparentemente técnico, de globalización.
Pero, al mismo tiempo, se han ido elaborando nuevos pensamientos liberadores,
con distinta suerte histórica, ya sea reinterpretando viejos valores ideológicos
o buscando nuevas formas de expresión. Entre ellos, está la revitalización
del concepto de Patria, que, principalmente en Nuestra América, tuvo hace 200 años
un alto contenido revolucionario, que llevó a sentar las bases de la
independencia política, el sistema republicano y la igualdad racial y social.
Después, los sectores oligárquicos terminaron por imponerse ante la debilidad
del pueblo y la muerte de los grandes próceres, y desvirtuaron la fuerza
revolucionaria de la Independencia.
Ahora, un nuevo impulso revolucionario de nuestro pueblo busca apoyarse en las
grandes figuras nacionales del pasado, para recuperar la memoria colectiva y la
identidad, y para poder afrontar, con solvencia, el problema de la personalidad,
la libertad y la dignidad de nuestra gente. Es lo que, generalmente, se está
conociendo con el nombre de bolivarismo, tomado del nombre del prócer mayor de
Nuestra América, pero que convoca también a muchos otros patriotas.
El concepto de Patria no es, de ninguna manera, una vuelta atrás. Es, por el
contrario, una toma de conciencia sobre la singularidad y la originalidad y la
unidad de Nuestra América, para reconquistar nuestro propio espacio y reanudar
nuestra propia tradición, sobre todo con pueblos a los que, en muchos casos, se
los ha inducido a emigrar de sí mismos.
El proyecto bolivariano es, sin duda, la concepción más moderna que desde la
Independencia ha surgido en nuestro subcontinente. Es un proyecto que procura
sustentarse en un valor común a todos nosotros: la Patria, que no es solamente
la tierra, como entienden algunos simplificadores distraídos, sino la gente,
con la que convivimos, la cultura, el pasado, que heredamos, y el futuro, que
construimos. Puede parecer un proyecto utópico, pero, como dijo aquel patriota
y gran corazón que fue José Martí: "Los sueños de hoy, serán las
realidades de mañana."
Los hombres de la época heroica de la Independencia tenían una idea amplia y
generosa de la Patria. "Mi patria es la extensión de toda América",
dijo don Bernardo de Monteagudo. Se refería, claro está, a lo que entonces se
llamaba la América Española. Después, las oligarquías nativas y los
imperialismos externos contribuyeron a fragmentarnos y obligaron a los hermanos
a vivir separados. Nada pudo impedir, sin embargo, que el sentimiento de
hermandad haya permanecido vivo, sobre ese sentimiento, construiremos la gran
Nación que somos. La construiremos con una perspectiva universal, de
solidaridad con todos los pueblos del mundo. Lo podremos hacer porque "La
patria existe. La patria vencerá" (José de San Martín).
