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Piotr Iliych Tchaikovsky.
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Obras maestras simplemente.
La belleza de las composiciones de tienen su origen más en la naturaleza del mismo
que debido a las normas rígidas de la música.En efecto, muchas veces sus piezas fueron rechazadas; es el
caso de su concierto para violín, del concierto para piano,etc.Sin embargo ,admirados después.
Concierto para piano Nº 1 en Si bemol menor, Op.23
Esta obra es, para muchos, la cima del concierto romántico.Comienza con una impresionante
expresión exacerbada, que fluctúa entre una vitalidad explosiva y una calma suprema.Es en este
concierto donde comienza a dibujarse el complejo y hermoso lenguaje pianístico ruso.
La introducción al primer movimiento es revolucionaria.Una poderosa melodía romántica tocada
por las cuerdas está acompañada por unos acordes del piano, que van ganando dramatismo y fuerza.
Después de un breve pasaje a solo, piano y orquesta recogen la melodía con un gran despliege de
virtuosismo por parte del solista.Finalmente la melodía de la introducción desaparece, cuando se
impone el tema principal del movimiento.El cambio marcado de ritmo (del compás de tres partes al
de cuatro) introduce un cambio de aire inmediato: la majestuosidad de la introducción pasa a un modo
más abrupto, cuando orquesta y solita se entregan a un diálogo vigoroso.
Madera y metal
El clima se transforma de nuevo cuando las maderas introducen al segundo tema, una melodía de
carácter altamente expresivo.Una vez establecido el tema,entra mansamente el piano. En adelante el
movimiento alterna los momentos de serenidad melódica con los de agresión turbulenta.La tensión
crece cuando piano y orquesta empiezan a trabarse en un duelo furioso.Los cambios de aire más
dramáticos culminan en un pasaje brillante del solita, que prepara el camino para la conclusión
estruendosa del movimiento.
El segundo movimiento Andantino simplice - Prestissimo - Tempo I está tomado de una canción
francesa.Se abre con una melodía insistente y meditativa tocada por una flauta solita, contrapuesta
a fondo de cuerdas suavemente punteadas.Se alcanza un cambio sutil de textura cuando los fagotes
y las cuerdas con sordina preparan el fondo para la melodía, recogida ahora con sutil delicadeza por el
piano.Dos violoncelos retoman la línea melódica, esta vez con el piano creando un suave fondo de
danza.Una aceleración repentina en el tempo introduce una nota más alegre, pero un breve solo del
piano lo reconduce al clima del principio.El último mobimiento está en forma de rondó.El piano
introduce la melodía auténtica con ritmo y vigor ante de que la oquesta y el solita inicien un
intercambio ingenioso.
La melodía secundaria es de una belleza y expresión lírica extraordinarias.Sin embargo, el tema
introductorio vuelve con vigor recrecido, intensificándose a medida que el tempo se acelera y el
final avanza de forma enfática y brillante hacia su cierre apoteósico.
Concierto para violin y orquesta en Re, Op.35
En un principio se dijo que era imposible de tocar, este concierto se ha convertido en uno de los
predilectos de los violinistas y del público.
Chaikovsky compuso su único concierto para violín en Clarens, pequeña ciudad suiza en la que
se había establecido en marzo de 1878.Allí coincidió con uno de sus ex alumnos predilectos: el
violinista Yosif Kotek.
Estimulado por la presencia de Kotek y por la belleza del paisaje suizo, Chaikovski inició la escritura
del concierto con gran energía.Justo a los quince días de trabajo, completaba la partitura el 11 de
abril, habiendo sustituido por otro el Andante original (movimiento lento)
Imposible de tocar
Chaikovski dedicó la obra a Leopold Auer, un viejo amigo pero éste se negó a estrenarla, asegurando
que la parte del violín era imposible de tocar.De hecho, no se estrenó hasta diciembre de 1881, cuando
Adolf Bdrodsky lo tocó en Viena.
La obra provocó un escándalo; un crítico aseguraba que despedía "mal olor". Sin duda forzaba las
posibilidades del violín hasta límites nuevos.Más tarde Auer cambió por completo su juicio sobre el
concierto y desde entonces la obra goza de popularidad duradera.
El concierto combina la luminosa alegría de Mozart -el héroe inmarcesible de Chaikovski- con
elementos populares rusos en una mezcla fresca y atractiva.El primer movimiento, Allegro moderato,
se abre con una melodía lírica que, como en su Concierto para piano Nº 1, ya no vuelve a aparecer.
Pero aquí la pauta dominante no es la dramática y amenazadora, sino la tierna y reposada.
En el rescrito segundo movimiento Andante canzonetta (lento como una cancioncilla), hay una
melodía de resonancias hispánicas, reminiscencia de Carmen de Bizet.Con su bella ornamentación,
es uno de los pasajes más característicos de Chaikovsky.
El Allegro vivacissimo final es de una exuberancia deslumbrante y está inspirado en ritmos cosacos,
aunque de forma que permite al violín desarrollar plenamente los temas del concierto.
Sinfonía Nº4 en fa menor, Op.36
La cuarta sinfonía de Chaikovski es seguramente su trabajo más autobiográfico y nos ofrece una
auténtica muestra de cómo su música estaba llena de emoción.
Chaikovski compuso casi toda la Sinfonia Nº4 en 1877, el año de su boda con Antonina Milyukova.
Aquella unión fue un tremendo error, no solamente por las inclinaciones homosexuales del compositor,
sino porque Antonina era incompatible con el matrimonio.
Antonina, poco inteligente y peligrosamente inestable, según parece, impulsó a Chaikovski al suicidio
(le indujo a vadear las gélidas aguas del río Moscú con la intención de que contrajese una neumonía).
En un estado de colapso nervioso, el compositor fue rescatado de esta espantosa situación por parientes
y amigos, incluida su nueva admiradora y patrona Madame Nadezhda von Meck, quien pagó a Antonina
para que se alejase de Chaikovski, disponiendo que éste descansase y se recuperase en el extranjero.
Esta traumática experiencia subyace en la música de la Sinfonía Nº4.Chaikovski esbozó su contenido
en las cartas a Madame von Meck.La dramática fanfarria inicial era, según dijo,"el destino,la espada de
Damocles, que pende sobre nuestras cabezas".El resto del extenso primer movimiento se mueve desde
los sentimientos de "depresión y desesperanza" hasta una "huida de la realidad".Chaikovski describió
el lento sgundo movimiento como una suerte de ensueño melancólico alternando entre la esperanza
y desilusión.El tercer movimiento -con sus contrastados episodios de cuerdas pizzicato, danza de vientos
y marcha en los metales- era comparado con los efectos de una intoxicación.
Chaikovski relató a Madame von Meck que el Finale intentaba extraer el placer de la alegría y el goce
ajenos, aunque una vuelta a la fanfarria de la apertura sugiere que la cruel mano del destino puede asestar
un nuevo golpe en cualquier momento.
La fuerte línea autobiográfica que recorre la Sinfonía Nº4 le confiere una fascinación especial.Incluso
si dicha línea no existiese, esta obra seguiría siendo uno de los trabajos más intensos y emocionantes de
Tchaikovski.
Serenata para cuerdas, Op.48.
La Serenata para cuerdas participa también del espíritu relajado y alegre que recorre el Concierto
para violín en Re mayor, algo que constrasta con la tensión emocional que colma otros conciertos de
Tchaikovsky.
Introduccion majestuosa
El primer movimiento posee un simpático elemento de imitación músical. Así, por ejemplo, el inicial
Andante non troppo evoca la solemnidad de una obertura barroca de Haendel o Bach. El primer tema del
Allegro moderato que sigue es más propio del estilo de Chaikovski, pero el segundo, con la rápida reptición
de sus notas staccato, trae una pincelada de la música de Haydn o Mozart. Una vuelta a la majestuosa
música de la introducción redondea este primer movimiento.
El segundo movimiento es un Vals. Chaikovski compuso numerosos valses para sus ballets, óperas y
sinfonías, pero ninguno es tan cautivador como éste.
Contratema gracioso
Los primeros violines introducen el tema y la música prosigue con una repetición de la misma sobre los
violonchelos y segundos violines hasta un luminoso y gracioso contratema ejecutado por los primeros
violines. El movimiento finaliza de un modo tan delicado como el vuelo de una mariposa.
Las pausadas escalas ascendentes de los violines y las violas inaguran el tecer movimiento: una
conmovedora Elegia. Los primeros violines introducen el tema principal -un marcado Molto cantabile-
hasta un acompañamiento pizzicato de las violas.La melodía se desarrrolla intercambiándose entre
violines, violas y violonchelos.El ánimo recreado es plácido.
El finale comienza con una lenta introducción que lleva al tema principal (basado en una melodía
popular rusa), lleno de alegría -Allegro con spirito- sobre los primeros violines. Los violonchelos
introducen el segundo motivo más fluido sobre un laborioso acompañamiento pizzicato de los violines.
A continuación, Chaikovski entrelaza con destreza los dos temas e insinúa una fuga. Más adelanta
incorpora un elemento de sorpresa al retomar, hacia el final , la majestuosa introducción del comienzo del
primer movimiento.Ésta nos retrotrae al alegre tema principal del Finale, que se dirige por etapas a la
conclusión alegre y radiante de la pieza.
Sinfonia Nº6 en si menor Op.74, Pathétique.
Es la pieza maestra de Chaikovski para orquesta. En ella intenta combinar una música de gran intensidad
emotiva con un esquema sinfónico original y rompe los convencionalismos al incorporar un movimiento
final lento y sombrío.
El primer movimiento, Adagio - Allegro non troppo, es en sí mismo una pieza maestra de dramatismo
y pasión. Se abre con los fagotes, que tocan un tema oscuro y triste, sostenido sobre unos acordes de los
contrabajos. El tema lo recogen las cuerdasy la madera a medida que se acelera el tempo del movimiento
y conduce a una de las melodías más románticas del compositor.
Luego de un desarrollo, un solo de clarinete repite la melodía con suavidad antes de que un acorde
violento a tutti precipite el movimiento hacia la dramática sección central. Esa música crece hasta una
cima de sonoridad y furia antes de amainar y volver a la reexposición del famoso tema.
En una coda final, las cuerdas en pizzicato acompañan unos acordes descendentes de más claro
acento coral en el metal y la madera,el movimiento termina serenamente y con toda la pasión ya apagada.
Una atsmósfera más relajada.
El movimiento siguiente, Allegro con grazia, aporta la relajación necesaria. En vez del movimiento lento
tradicional, éste presenta un estilo de vals, aunque con el ritmo inusual de cinco partes por compás.Los
violonchelos introducen el tema principal y la música alcanza entonces, bellas modulaciones armónicas.
Una sección central está formada por una melodía más plañidera, que tocan los violines sobre una nota
repetida por timbales, contrabajos y fagotes. En una coda serena, la madera y el metal forman unos acordes
acompañando a la cuerda.
Con espíritu optimista
El tercer movimiento, Allegro molto vivace, presenta las calidades optimistas de un scherzo sinfónico
Chaikovski prolonga la introducción con los fragmentos de un tema en forma de marcha, antes de presentar
ese tema completo por los clarinetes. Hay un segundo sujeto, al que siguen unos acordes de la cuerda con
rápidas modulaciones en flautas y clarinetes. La marcha se alza hasta un alto grado de excitación, con pasajes
se arremolinan en las cuerdas y la madera, llegando a una especie de final emocionante, que tradicionalmente
se asocia a ala conslusión de la sinfonía.
Pero la sinfonía no está acabada. El movimiento final, Adagio lamentoso - Andante, es una especie de
lamento e irrumpe de nuevo en la forma sinfónica. Se abre con un tema lastimero en las cuerdas con
acompañamiento de flautas y fagotes.Un pasaje descendente de fagot y una nota sincopada en las trompas
conducen luego a un segundo tema no menos triste y realmente "patético", que tocan las cuerdas.
La música alcanza dos climax apasionados; pero nunca desaparece la andadura básica, pausada y
melancólica, y tras algunos acordes lúgubres, el movimiento acaba serenamente.
Romeo y Julieta - Obertura fantasía
Esta obra fue creada siguien la sugerencia que Balakirev hizo a Chaikovski de tomar Romeo y Julieta
de Shakespeare como base para una obertura. La idea atrajo a nuestro compositor, quien por entonces
se creía enamorado de la cantante Désirée Artot.
A pesar del activo papel de Balakirev en aquella creación, el exuberante romanticismo de la obra sólo
podía alcanzarlo Chaikovski. El tema de amor de la obertura es uno de los más inspirados y expresivos
de su género.

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