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Al igual que mucha gente de mi pueblo, mi primer conocimiento del Che fue m�s por su imagen y simbolismo que por sus escritos y su obra. En los tiempos m�s dif�ciles en esta larga lucha por el respeto a nuestros derechos humanos y como pueblos ind�genas, la imagen del Che ha encarnado la conciencia y la determinaci�n de ser fiel hasta la muerte con las ideas en las que creemos.
En los tiempos actuales, en los que para muchos la �tica y otros valores profundos son baratijas que se compran y se venden, el ejemplo del Che cobra una dimensi�n todav�a mayor. Como mujer ind�gena, hago una lectura nueva del pensamiento del Che, de cara a los gigantescos esfuerzos de los pueblos indios en todo el mundo por lograr el reconocimiento y el respeto a sus derechos y valores milenarios. Seguramente, iremos encontrando mejores enfoques sobre las ideas y la acci�n de ese hombre ejemplar.
Hay que resaltar la profunda sensibilidad que el Che tuvo a los problemas del mundo as� como la necesidad de los cambios. En el coraz�n de los pueblos vivir� siempre la conciencia internacionalista del Che.
Rigoberta Menchu Tum
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