LOS TOROS DE COLORES DE LA “A-62”

             (02/04/05)       JUAN PABLO II, “EL GRANDE”, ha muerto.

             Meto primera y agitando las riendas de mi cuadriga me deslizo por la “A-6” hacia la Iglesuela de C. Rodrigo (Iglesia pequeña). Los únicos relinchos que se escuchan son los que proceden de las hondas de la radio.

            “Ese toro, Campanero, enamorado de la luna es pintado de amapola y aceituna..............”

            ya en el siglo II A. C., “Los Iluminaos” de la época Celtibérica, por razones convincentes o caprichosas, tallaron en granito los “Toros de Guisando” para marcar territorios o dejar constancia de ese animal fuerte, bravo, fiero e indomable. Animal que solo obedece al capote cuando es lidiado y así se le burla y se le esquivan sus acometidas.

            El hombre “Coge el toro por los cuernos” y hace de ello espectáculo, diversión y lo eleva a Fiesta Nacional. Toda España se llena de cosos y plazas de lidia. Surgen toreros valientes dispuesto hacerle frente, a batallar y pelear en la arena mientras otros los ven desde la barrera a ritmo de pasodobles.

            Antes de ayer (1956) otro “Iluminao”, Osborne, siembra los tesos de España de un astado negro y enorme como reclamo de sus brandys. Mas tarde en 1995 esa silueta es indultada por la autoridad y de ahí pasa a las postales, a las pegatinas, camisetas y a la Bandera Nacional.

            Por estas fechas, mas o menos, se nos enseñaba en las escuelas que el mapa de la Península Ibérica representa la piel del toro con su ombligo en el mismo Cádiz.

            Un día después de ayer, “Los iluminaos” de hoy, quieren romper el mapa y abolir la Fiesta Nacional, pero por si acaso, alguien, en la edad del plástico...................

 

 “A los enamorados de la luna

que abandonaron por la noche la maná,

son pintados de amapolas y aceituna

de florecitas y de primavera”.

 

.........................¡Ahí están!.... En la “A-62” del Campo Charro bajo las estrellas y luceros. Quietos y sumisos, sin Mayoral, se miran en el espejo de ese río asfáltico por donde corremos como locos para salir del encierro que nos hallamos.

            Parada sin fonda, pincho de tortilla y caña para observarlos. Grandes testas ancladas en la pared nos miran sin pestañear. Fuera, se oyen los mugidos y escondidos entre la sombra de las encinas nos están mirando.......... zainos, bragaos, castaños, cárdenos.............................................. Un mosquito Magrebí, “Culicoides”, ha conseguido que éstos, los de verdad, tengan la lengua azul.

            Pero a los metroxesuales de la orilla del río no les afectará la fiebre catarral.................... “y abanico de colores parecen sus patas”

 

 

                                                                                                                        placido

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