LAS NIEVES’92: QUÉ FIESTAS LAS DE AQUEL AÑO...
Por Marisi
Revolviendo en los cajones de la casa del pueblo encontré este antiguo documento, el programa de fiestas de 1.992, del que muchos ignoran su gran valor. Aunque algo pintorrojeado, lleno de garabatos y un tanto arrugado, este programa de fiestas encierra más de un buen recuerdo. Cierren los ojos y déjense llevar...
“...Muchos herguijueleños corrían de un lado para otro ultimando los preparativos para el gran día. Este año las fiestas empezarían un día antes y habría dos días de orquesta!! Carteles elaborados por la comisión de festejos daban la bienvenida a todo aquel que se adentraba en una Hergui en fiestas; los banderines ondeaban en las calles más céntricas del pueblo, esperando no ser arrancadas por algún camión de alpacas como ya venía siendo habitual; los andamios eran retirados de la plaza tras haber sido empleados para repasar el dibujo que un año antes un grupo de artistas habían plasmado en la pared de la Iglesia y en el suelo de la plaza; dibujo que veríamos también en las camisetas que ese año se hicieron para la ocasión y que muchos herguijueleños llevarían orgullosos de su Hergui incluso 12 años después. La comisión de festejos había trabajado muy duro para que todo saliera a la perfección. Comercios, bares y otras entidades, como puede verse en el programa, colaboraban de una u otra manera en nuestras fiestas patronales. Era una época en la que también los jóvenes, solteros y casados ponían su granito de arena económicamente hablando (500-1000 pts), listas que podían verse colgadas en el bar además de las de los grupos Cronos y Ritual que serían los que harían mover nuestros cuerpines en ese año 1992.
El día 4 de agosto un chupinazo despertaba al pueblo, avisando del comienzo de las fiestas. Poco después los herguijueleños empezaban a desfilar por las calles del pueblo con sus mejores galas, camino de la Iglesia. Y llegaron los juegos infantiles, los niños de aquellos años todavía no sabían lo que eran los quads ni los futbolines vivientes, pero de lo que no tenían ninguna duda era de lo que era un saco, una moneda perdida en la harina o una manzana flotando en un cubo de agua.
A las 5 de la tarde los cazadores tenían una cita en las eras: el concurso de tiro al plato. Las eras se convertían en un parking improvisado para los muchos cazadores que, de pueblo cercanos y no tan cercanos, habían venido a participar en tan emocionante concurso.
Pero sin duda alguna, lo más original en las fiestas en muchos años, en mi opinión, fue la sorpresita para todos los públicos que estaba preparada a las ocho en el embarcadero. La gran mayoría pensábamos que íbamos a recuperar la tradición de las vaquillas que antiguamente eran toreadas en el embarcadero y posteriormente degustadas por todo el que así lo deseara, en la zona de las 3 fuentes. Un minuto nos bastó para ver que la sorpresa era de color rojo, redonda y nacía en huertas; casi sin darnos tiempo a reaccionar la Hergui se convirtió en el Buñol salmantino.
Y llegó la noche. En el 92 no era tan fácil aparcar cuando se venía a las Nieves por la noche. Venía gente de todos los pueblos y por todos los rincones había coches. Entre pasodobles, rumbas y chocolateros (en aquellos entonces, moros y cristianos) llegó la hora de retirarse para terminar de darlo todo el día siguiente, el día de Nuestra Señora de las Nieves. Sería otro día de ambiente festivo, lleno de juegos, cartas, bicis y por supuesto, los tradicionales partidos de fútbol con los pueblos cercanos. Cronos se encargó de poner ritmo a la noche y fue así como se terminaron estas fiestas del 92, con los ojos puestos ya en las del 93, no sin antes dejarse ver por las fiestas de otros pueblos”.
Ay, que fiestas la de aquel año, verdad? Uno coge el programa y empieza a recordar y le entra pena, pena no sólo por los años que ya han pasado, sino porque se da cuenta de lo distinto que ahora son nuestras fiestas y se pregunta qué es lo que ha ocurrido en estos 12 años. Aunque creo que todos disfrutamos al máximo nuestra noche de las nieves, pocos son ya los que vienen a bailar a nuestra plaza. Es difícil volver a conseguir lo que teníamos pero por lo menos haremos todo lo posible por conservar lo que tenemos.
Ah, y ¿que me decís de la prohibición de prender lumbre en las eras viejas? Creo que nadie olvida como en el 91 fuimos despertados un día 6 de agosto por las campanas del ayuntamiento, jeje; y los que tuvieron que pagar las 500 pesetas menos!
Herguitronkinos, espero que os haya gustado este pequeño viaje en el tiempo.
Que el espíritu herguijueleño no se apague nunca...