El
Teletrabajo como Fenómeno Social
En los últimos años el teletrabajo se ha
convertido en un fenómeno social que está incidiendo de forma significativa en
las formas de planificar el desarrollo económico de determinadas regiones, en
los sistemas de organización del trabajo, en las relaciones laborales y en los
hábitos y comportamientos de vida. La apuesta inequívoca de
Teletrabajo y desarrollo económico y social
El espectacular desarrollo de las
tecnologías informáticas aplicadas a las telecomunicaciones y, sobre todo, el
abaratamiento de sus costes, ha hecho que a los Estados, al plantearse cómo
lograr el desarrollo de una región o zona deprimida, les resulte más económico
y socialmente más rentable promover infraestructuras de comunicaciones de banda
ancha y servicios múltiples y formar adecuadamente a los ciudadanos para que se
incorporen a la gestión de productos y servicios de valor añadido, que llevar a
la zona industrias tradicionales y desarrollar autopistas de comunicación
terrestre.
Por eso, cuando
Efectos
sobre la organización del trabajo
La organización del trabajo está cambiando de
forma irreversible en las empresas. Ahora los trabajadores pueden obtener de
forma inmediata la información que requieren para desarrollar su trabajo desde
su propio domicilio, desde un centro de teletrabajo o desde cualquier lugar que
permita una conexión informática a la red de la empresa. Tan sólo es necesario
que dicha información se encuentre estructurada para ser consultada. Durante
los últimos años, las empresas han ido modificando progresivamente su
organización y estructura para adaptarse a los requerimientos de las nuevas
tecnologías. Por otra parte, las operadoras de comunicación, en un entorno cada
vez más competitivo, han comenzado a reducir el precio de sus servicios, por lo
que no es aventurado afirmar que en los próximos años el teletrabajo será
utilizado de forma masiva, aunque su implantación sea gradual, porque nada
impedirá que una parte importante de la plantilla de una empresa pueda
desarrollar su función sin estar presente en la oficina.
Las nuevas tecnologías de la información y
las comunicaciones están conformando las bases para nuevas industrias, en
particular las multimedia, que probablemente van a generar un gran valor
añadido en sectores muy especializados, y que pueden ser una fuente importante
de creación de empleo, a la vez que están contribuyendo a incrementar la
competitividad de industrias de gran tradición, al reducir sus costes fijos en
infraestructura física.
Junto a los ahorros reales en términos de
gastos generales (edificios, alquileres, mantenimiento, mobiliario), la
adopción del teletrabajo implica un replanteamiento general de la empresa, el
paso desde un modelo de organización centralizada, piramidal y jerárquica,
basado en la división funcional del trabajo, a otro más plano, dinámico y
descentralizado, en el que la filosofía de trabajo se centra más en tareas y
procesos que en funciones, lo que en muchos casos supone un importante
obstáculo para su introducción. Para implantar con éxito un programa de
teletrabajo en la empresa, es necesario que se cumplan los siguientes
requisitos: un uso intensivo de las tecnologías de la información y las
comunicaciones para la producción de valor añadido, un sistema de control de
gestión altamente formalizado, la existencia de sistemas de trabajo basados en
la dirección por objetivos o en el trabajo por proyectos y la disponibilidad de
recursos humanos capacitados.
Estas transformaciones pueden ser el germen
de un nuevo mercado de empleos atractivos e interesantes para numerosas
personas, incluyendo a grupos actualmente marginados del mercado laboral como
las personas con discapacidad, pero también pueden crear fronteras para
aquéllos que no se adapten a la transformación del trabajo. La capacidad de
adaptación no deriva sólo del nivel de capacitación profesional, sino
también de la naturaleza de las tareas para las que el trabajador esté
preparado: la antinomia calificado/no calificado se está reformulando, y ahora
importa más la distinción entre las tareas repetitivas, que pueden ser
sustituidas por la acción de un ordenador o robot, y las actividades creativas
e irreductibles, que, dicho sea de paso, muchas veces se realizan con la ayuda
de un ordenador y de las tecnologías de la información.
Cambio
en los hábitos sociales
La aplicación significativa del teletrabajo en
las empresas producirá importantes transformaciones en algunos modelos y
hábitos sociales que han caracterizado la vida cotidiana en los últimos años
del siglo XX, como son los desplazamientos diarios desde la casa al lugar de
trabajo. Esas transformaciones afectarán, como es obvio, al transporte público
y privado y al uso del suelo en los centros urbanos, pero también se dejarán
notar en la forma de ocupar el ocio y el tiempo libre, en las relaciones
interpersonales, en la vivienda, etc.