¿Existe realmente el teletrabajo
como creación de nuevo empleo?, ¿o solo es el uso de las telecomunicaciones
para hacer, en mejores condiciones, menos tiempo y con menos empleo, lo que se
hacía antes en lugares habituales de trabajo?. El
vicepresidente de
Michael Ickx
(Vicepresidente de
BAJO el concepto reduccionista del empleo, la palabra teletrabajo aporta poca luz sobre el problema de fondo: ¿se creará mas riqueza en la sociedad de la información de la que se está perdiendo en las sociedades industrial y de servicios?.Podemos distinguir tres niveles:
1) El uso de las nuevas tecnologías para hacer a distancia lo que requería la presencia física en el lugar dedicado al trabajo en compañía de los demás trabajadores de la entidad empleadora.
2) Nuevas profesiones relacionadas con el desarrollo de las Técnicas de
3) Nuevas profesiones, consecuencia de un modelo económico basado en la aplicación de la informática y de la telemática a la producción y distribución de información en nuevas formas de utilización y consumo (multimedia, video a la carta, sistemas expertos, realidad virtual, agentes inteligentes, dinero electrónico, micropagos y muchas aplicaciones menos evidentes).
Éstas se benefician de la ubicuidad de la fabrica global conectada a la red y son profesiones ejercidas en régimen de teletrabajo y de conectividad, o susceptibles de ello. Todas ellas requieren mayor información y modifican el conocimiento.
La realidad se parece poco, en su complejidad, a esta simplificación, pero ésta nos revela aspectos de una transición donde se mezclan fenómenos que pertenecen al modelo industrial nacido hace mas de dos siglos, al presente de la mal llamada sociedad de la información y al futuro de una sociedad informada.
Para entender el cambio de paradigma que afecta a nuestras modalidades de empleo y principal fuente de ingresos, el termino teletrabajo visto solo como empleo bajo conceptos de economía industrial presta a confusión.
Considerándolo como consecuencia de la conectividad de una sociedad con uso intensivo de redes de comunicación, de información y de conocimiento, es un fenómeno mas del cambio hacía un nuevo modelo social, cultural y económico.
El teletrabajo no tendrá las mismas consecuencias según se aplique dentro de estructuras tradicionales, o como consecuencia de estructuras en transición, o, en último caso, en un modelo económico distinto.
Si ese cambio, que muchos aceptan ya como inevitable, nos lleva realmente hacía un nuevo orden económico, tan distinto de las normas de la sociedad industrial como esas lo fueron de la anterior, muchas nuevas profesiones y ocupaciones corresponderán al tratamiento de la materia prima información, o mejor aún conocimiento cuando existan las condiciones y la demanda suficiente para la producción y consumo de los productos de la sociedad informada.
Realmente y sin adelantarse mucho en el futuro, podemos ver ya en industrias actuales, como las del cine y el automóvil, al diseño por ordenador o a la realidad virtual y las simulaciones adquirir un peso muy importante en el proceso de fabricación.
El análisis del teletrabajo, como fenómeno complejo de una revolución social y tecnológica, revela que estas nuevas modalidades de ocupación y de empleo dependen de acciones concertadas a nivel sectorial o regional, con participación de instituciones educativas, de los medios de comunicación, de administraciones, de empresas y agrupaciones de intereses y de recursos compartidos.
En el calor de la discusión que opone el teletrabajo al empleo tradicional, en la medida en que el primero puede desplazar el segundo, no se advierte la relación entre ambos: El teletrabajo regional crea empleo en las nuevas tecnologías y genera flujos económicos que repercuten localmente sobre el empleo tradicional.
La adopción de las TI (Tecnologías de
La visión simple y lineal del teletrabajador autónomo buscando en solitario trabajo en la red, o del empleado enviado a casa solo representan una parte del fenómeno global.
El teletrabajo como concepto teórico y como simplificación de un fenómeno complejo tiene poco sentido. A nivel de sistemas sociales y económicos se esta gestando la lenta transformación de una sociedad de producción de bienes materiales, organizada en grandes aglomeraciones y en estructuras piramidales, en una sociedad de producción de bienes inmateriales, organizada en nuevas estructuras complejas, permeables y poco definidas.
¿Es realmente utópico un desarrollo sostenido en esta línea de aumento real de calidad de vida, hoy tan necesario, o es solo un problema de percepción?
Impactos sociales del Teletrabajo
Si nos detenemos en lo social, el coste producido por la delincuencia, el vandalismo, la contaminación, sumado al coste de su correción, es muy superior al coste de una prevención basada en estudios - que no se hacen - y de servicios que no se prestan.
En estos costes negativos e innecesarios podemos recuperar ingentes cantidades de recursos y de dinero para la educación, el análisis y la prevención, generando actividades no contaminantes, sin gran consumo de energía, de alto contenido de conocimiento real, y de valor añadido para el trabajador y para la sociedad.
Este trabajo intelectual flexible realizado tanto en las actividades tradicionales como en las profesiones relacionadas con la red o en nuevas profesiones, presentes y futuras que permite la revolución digital, requiere ajustes de las normas y costumbres de la sociedad industrial y de servicios, basada excesivamente en poder económico y en el control de la información por medio de la difusión unidireccional de los grandes medios de comunicación.