Ariadne Gallardo
Figueroa
[email protected]
Comunicadora
Social
México
La forma como entendemos la corrupción, deberá hacernos reflexionar en
todo aquello que se enlaza a sus estrategias de penetración social y cultural,
habida cuenta que el proceso de cambio es constante y requiere de diversas
formas de apreciación para captar aquel que se adecue más a lo que necesitamos
como sociedad comprometida con las acciones que genera.
Este artículo muestra la forma de ver a la corrupción desde distintos
ángulos, tomando en cuenta la actividad profesional de los entrevistados, espero
despierte el interés de nuestros lectores.
Bien amigo Jaime, espero te
agrade la presentación del material, recibe mi saludo y aprecio como siempre,
Ariadne Gallardo
Una de las circunstancias que más dañan las relaciones humanas, se centra en los actos de corrupción, el efecto que provocan en el ámbito interpersonal e incluso a niveles más amplios, se afianza en un círculo donde el que corrompe necesita del que lo acepta e incita a ello; todo esto resquebraja nuevas formas de comunicación y de inclusión de paradigmas más civilizados que colaboren en el desarrollo de varios aspectos de la convivencia humana.
Por tanto expondré a ustedes este trabajo pensando especialmente para
PROBIDAD con las ideas de diversos profesionales que hablan del por qué de la
corrupción, en primer término a el Lic. Fernando Pacheco Bailón, Profesor de
Periodismo y Régimen Jurídico de los Medios, de
"La corrupción siempre ha estado presente, es asunto de dos entre los círculos del poder político, donde se presenta la corrupción es en aquellos sitios donde se busca más beneficio del que a una de las partes le corresponde. En los círculos del poder extensivo, por recordar a Michael Foucault, que elabora un documento interesante con la microfísica del poder, se entiende que el dar al que recibe en términos de corrupción, se hace para evitar una posible represalia. "Yo pago para que no se lleven algo que yo obtuve, pero también pago para evitar una sanción", además está el que señala: "No pago lo que el Estado me cobra por algo que ya me costó", como es el caso de los impuestos y, otros dicen: "también pago para reducir una sanción e incluso eludirla".
En tal sentido retomaría el asunto de la cultura cívica, la toma de conciencia de un ciudadano hacia los problemas que se presentan en su país, su interés en lo que sucede en una nación, lo inclina a sufragar por uno u otro partido, no opaca los intereses económicos, van de la mano, lo político, económico y social, forman parte de la conciencia del ciudadano, puede distorsionarse o beneficiarse por la mercadotecnia política.
Lo vimos en Inglaterra con le partido laborista que sufre una abstencionismo tremendo, del 50% de la población electoral que no salió a votar y la explicación que le damos al asunto no es otra sino el conformismo, quien está conforme con lo que tiene no cambia.
Retomando el asunto de la corrupción y ubicándonos en Mérida, sabemos que el número de antros que se ubican en el anillo periférico que crecieron en cantidad con el ayuntamiento panista anterior al actual, siguen ahí, la gente está conforme, voto de nueva cuenta por el mismo partido, para ellos tanto el PRI, como el PAN, han robado, pero la gente reconoce que todos lo harán estando ante la mesa de las negociaciones.
Servidores públicos y corrupción se asocia en la mente de la gente, al grado
de poder que éstos tienen por encima de los otros y mira que en Yucatán la gente
es tranquila, se toma las cosas con calma, no como en otros sitios que es
agresiva, sucede por lo general en lugares de mayor densidad poblacional, por lo
cual es más participativa y denunciante, recordemos los macro plantones en
Volver al tema de la corrupción ante el planteamiento de diversidad resulta interesante, en todo este juego de valores y necesidades prioritarias, la burocracia se presenta como un cuello de botella, impide la movilidad social y la toma de decisiones se limita, la existencia de mayor densidad poblacional, genera cinturones de miseria, no se puede pensar en términos de equidad cuando se invalida el propio beneficio.
En esta reflexión el modelo económico neoliberal se agudiza cada vez más en la clase baja y media, esto la vuelve más participativa y con mayor necesidad de tomar conciencia de su valor como integrante social, entonces podemos hablar de la clase política que difiere de lo que se conforma en lo establecido, por ello se presentan cambio sociales, al atender a nuevas formas de acatar el poder y, desde mi perspectiva teórica esto orillaría un cambio social, no político como el que tuvimos el pasado 2 de julio.
Pacheco Bailón, prosigue al considerar que los cambios de transición no son instantáneos y que el partido que cede el poder lo hace ante el resquebrajamiento de su propia cúpula estratégica, que al interior pierde credibilidad al querer preservarse y aclara cómo pese a todo la participación partidista se ejecuta:
No es posible pensar en términos de equidad, tampoco de democracia sin aunar
a los valores de la sociedad la participación del conjunto, sin embargo he de
considerar un difícil trayecto el suceso del próximo diciembre en el PRI, cuando
se presente
Como podemos notar para Pacheco Bailón, los actos de corrupción se centran en las actividades del poder político como urdimbre y trama de la realidad social, ahora ahondemos en el punto de vista psicológico, dicho aspecto es abordado de forma interesante por Julia Galletti Falcone, de origen argentino, radica en Mérida, Yucatán hace algunos años:
Considero que la raíz del problema se presenta en el modelo socio-cultural en el cual nos desarrollamos, desde el momento en que nacemos, somos educados bajo la premisa de premio-castigo-recompensa; sí hacemos lo que se nos pide, nos premian y en caso de romper con la disciplina, nos sancionan. Para el infante el valor que da al afecto lo conduce a decidir qué es bueno, reconoce que actuando como los demás quieren, es recompensado. Tal vez no se coma las verduras, pero se las ingeniará para cumplir con el objetivo de que el plato quede limpio, lo mismo las tareas domésticas...
Los adultos seguimos patrones similares de conducta, somos eficientes y prácticos, con tal de cumplir con ciertas prerrogativas, influimos en otros para hacer valer nuestra personalidad y cuando algo no sale de acuerdo a lo previsto, mentimos o conseguimos lo inaplazable con favores, coerción o en el peor de los casos soborno. Sí nos ponemos a pensar en las sutiles formas de soborno que practicamos con nuestros hijos para que cumplan con una actividad, notamos cómo se traduce a futuro dicho ejercicio en nuestros actos como profesionales, afectivos y personales. Ahí está el problema de la corrupción.
Ante lo que percibimos aquí sentimos que el soborno o la corrupción es un
asunto de educación y de necesidad de reconocimiento afectivo, en circunstancias
donde no todos somos favorecidos plenamente, vamos a otro punto de vista, el de
alguien que vive tramitando permisos de suelo y haciendo análisis de
prefactibilidad de contaminantes en subsuelo y emisiones a la atmósfera, donde
sin duda cada paso está planificado para no romper el rumbo de la burocracia y
su tramitología, me refiero a
"Yo diría que la sociedad está dispuesta de tal forma que se vuelve inevitable el soborno, las estructuras burocráticas en muchas ocasiones se sirven de la ignorancia y falta de información adecuada para con ello desesperar al que acude por un documento o trámite.
Considero que conocer los mecanismos para actuar con legalidad, no es todo, hay núcleos de la población que han hecho del fraude un negocio; resulta fácil y atractivo no pagar impuestos por un negocio informal, es más sencillo evitar una infracción haciendo un trato amigable con el servidor público, los ejemplos son conocidos y constantes. No le veo solución al asunto, en conclusión te diría que la no-pertenencia a alguien o algo, hace frágil el poder de honestidad, pues se intenta conseguir la aparente seguridad, saltando el proceso para con aquel que de ningún modo se compromete o responsabiliza y esta dispuesto a eludir el desarrollo de los planes pactados en las oficinas, en las carreteras, bufetes jurídicos, instituciones educativas y gubernamentales. Cada vez notamos menos oportunidades y más corrupción, el ser humano parece no crecer mentalmente, siendo eso sí más hábil y tecnológicamente más comprometido".
Tomando en cuenta los comentarios de profesionales que ofrecieron su opinión para Probidad y sus lectores virtuales, pasan por mi mente los rostros de muchos seres humanos que han estado en el gobierno, que han sido grandes empresarios y lideres de opinión, quienes después han llegado a ser descubiertos de una violación a los derechos humanos, de infringir la ley para verse favorecidos en sus intereses y esto me lleva a una reflexión final:
El afán de la apariencia de estar bien sin corresponder con la obligación pertinente, convierte al que corrompe en un estafador, un ser infantil que vive al margen de sus compromisos, mientras logra convencer de esto a otros. No es difícil escuchar que aquel que logro amasar una fortuna a espaldas del fisco, es un astuto y vivaracho, lo mismo que el que es infiel, resulta ser todo un ejemplo de virilidad.
Llegando a este punto pienso en adentrarme en el perfil psicoanalítico de Giacomo Casanova, que de forma magistral describe Josef Rattner, en atención a la generalidad lo abordaré de forma muy específica, para dar relieve a la imagen que nos describa al personaje común que ahora se encuentra entre nosotros, no ya como Casanova, sino como el ser social del siglo que recién comienza:
"La adaptación del corrupto a los cambios sociales o políticos, no solo lo convierte en un escapista de sus compromisos, sino en un versátil y camaleónico huésped de todo ámbito al que persuade de su integridad. Para el corrupto vivir el peligro, entraña un placer oculto: El poder que ejerce sobre las instituciones y las leyes cuando advierte "Soy más fuerte porque ellas no pueden enfrentarme y de hacerlo quedarán de algún modo convencidos de mi sinceridad, benevolencia, pulcritud u honestidad"
Aquel que corrompe la sociedad le debe favores por encima de los reales, las instituciones son crueles, le niegan libre acceso a todo aquello que él se merece. La ley del menor esfuerzo es virtud para su especial personalidad, siendo tan atractivo, inteligente y audaz, se pregunta. ¿Por qué tengo que pasar por tanto esfuerzo?
Tomar lo que está ahí es parte del pasatiempo y privilegio del que se atreve, es mayor la motivación de corromper en aquel que tiene insatisfechos sus intereses y necesidades básicas, pues robar lo que no se puede comprar, lo define como alguien que no ha sido excluido".
Resulta interesante ahora meditar en torno a nuestro valor y correspondencia hacia los demás, para comprender este mundo de inequidad y grandes cinturones de miseria que buscan llegar por el único camino que conocen para el logro de sus satisfactores. Cierto que hay minorías y élites de presión político y social, incluyendo lo económico como parte fundamental del conjunto a través de la historia, esto da pauta para recorrer algunos pasajes contemplados por Armand Mattelart en su interesante obra La historia de la utopía planetaria que advierte:
"Hay que retomar la noción de responsabilidad mutua de todos los hombres en todos los hechos sociales, en este concepto se centra la idea de deber y derecho, esto se traduce en el entendimiento universal de poner a cada miembro en un grupo social bajo resguardo de cualesquier agresión por parte del otro.
De acuerdo al pensamiento del radical socialista Léon Bourgeois, (1851-1925) el modelo de asistencia social que se inspira en la caridad, no es sustentable, pues oculta la exigencia de justicia entre los individuos, lo mismo que las naciones. De esta forma el investigador señala que no es posible instaurar la paz social sin crear un sistema completo que asegure al individuo de riesgos.
Por tanto alcanzar la conciencia universal es una tarea que ya en 1904 Theódore Ruysseu contemplaba en su obra La filosofía de la paz e intentaba poner en práctica ésta hipótesis, que resultó profética con el paso del tiempo, el entonces profesor de la universidad de Aix-Marseille decía:
"Cuando el planeta esté cubierto por completo de una apretada red de hilos y de cables - y desde ahora se puede prever que los hilos se volverán parcialmente inútiles- la idea circulará libremente por toda su superficie como el aire que respiramos (...) se creará la conciencia universal (...) la humanidad ha adquirido hoy plena conciencia de su existencia, de su unidad, empieza a vislumbrarse el crecimiento indefinido de su poder, queda por saber lo que querrá hacer con ellos"
Podemos percibir esa idea de naciones civilizadas que en aquella época se inclinaban hacia una étnia específica, la raza blanca tenía para los europeos que influenciaban Norteamérica, un poder e inteligencia especial, asunto por demás discriminatoria a la fecha y que enfrenta al eterno dilema de la intolerancia, donde se desecha al menos apto o se le dan limosnas para mantenerlo controlado, por su falta de rigor y disciplina para llegar a ocupar puestos de mando o decisiones relevantes. No me resta más que decir que la civilidad entraña orden social, en cambio la corrupción concibe actos de impunidad, por detrimento de oportunidades, falta de recursos para generar metodologías que contengan valores y acaten cierto rigor y disciplina.
Lo más difícil es enfrentar al que tiene que sobrevivir con pocos recursos tanto materiales como intelectuales, con aquel que tiene las leyes para decidir de qué forma apoyarlo, reflexionando en la tolerancia y la aceptación de nuestras limitaciones que antaño denominaron los investigadores conciencia universal. Esto engloba las diversas disciplinas que se difunden por el mundo, donde cada cual pueda obtener lo que necesita tomando en cuenta el respeto y la responsabilidad.
A través de la red, logramos crecer intelectualmente, compartir ideas y comprometernos con ellas, el caudal inagotable de pensamientos e ideas que convergen en la revista virtual Probidad, nos coloca en la toma de conciencia de un mundo cada vez más convulso que merece poner en la balanza las razones por las cuales existe la red y su vínculo con la sociedad que somos en toda Latinoamérica.
Material bibliográfico: Psicología y psicopatología de la vida amorosa, Josef Rattner, editorial siglo XXI 16° edición. (las memorias de Casanova, Pág. 244)
La historia de la utopía planetaria, de la ciudad profética a la sociedad global, Armand Mattelart, editorial Paidós (Cosmópolis, interdependencia, la paz y las redes afines, Pág. 240)
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Revista Probidad
Edición
Diecisiete
diciembre/2001-enero/2002
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