Mucho se habla sobre las ventajas y desventajas que la educación
a distancia representa en relación a la formación presencial. La
mayoría de los especialistas, en este sentido, coincide en que la
principal ventaja de la modalidad virtual en relación a la
presencial consiste en la democratización del acceso a quienes, de
otra manera, no podrían iniciar o completar su formación.
"Las limitaciones de acceso a las ofertas de formación
convencionales suelen encuadrarse en variables espacio-temporales",
sugirió Marta Mena.
Como planteó Valenzuela González, "aún para aquellos que viven en
zonas urbanas y que tienen acceso a universidades presenciales, la
educación a distancia tiene la ventaja de dar una mayor flexibilidad
en el manejo de su tiempo a quienes quieren estudiar, pero no
cuentan con facilidades para asistir en ciertos horarios a un centro
educativo".
"La flexibilidad que posibilita la modalidad virtual puede ir más
allá de cuestiones de espacio y tiempo, e incluir programas
educativos con currículas más flexibles o con modelos educativos más
variados que los que podría ofrecer la educación presencial",
continuó Valenzuela González.
La tendencia que se impone, sin embargo, es la conocida como
"blended learning", que implica una articulación de metodologías de
ambas modalidades de enseñanza: presencial y virtual. Débora
Schneider, docente investigadora del Programa Universidad
Virtual de Quilmes (UVQ), planteó al respecto que "es
difícil establecer ventajas y desventajas entre una modalidad y
otra, porque se registran dos tendencias: que ambas modalidades
resultan complementarias y no excluyentes, por un lado; y que se
mezclan o coexisten en un mismo programa de formación, por el
otro".
Los principales desafíos para la región
Entre los temas que abordará el foro se encuentra el debate
acerca de los principales desafíos que la región tendrá en materia
de educación virtual en los próximos años.
Para Débora Schneider, uno de los temas pendientes es "la
constitución de redes entre universidades con apoyo del Estado, afín
a la experiencia brasileña de conformación de consorcios de
educación superior virtual. Esto permite la utilización racional de
los recursos humanos y económicos, la excelencia en la oferta
académica y el establecimiento de entornos de colaboración en
docencia, investigación e innovación", planteó la investigadora.
Marilina Lipsman, investigadora del Instituto de Investigaciones
en Ciencias de la Educación de la UBA, considera un reto "hacer un
relevamiento de áreas de vacancia para la formación de
especialidades en las diferentes regiones. Así podrían desarrollarse
propuestas concretas y no superponer ofertas".
Según Marta Mena, "las TICS han impactado fuertemente en la
educación a distancia y le permitieron superar ciertas limitaciones
para la interacción e interactividad. En nuestra región, sin
embargo, no han permeado aún todo el sistema educativo y conviven
las tres generaciones tecnológicas". Estas son la generación de
impresos: textos y manuales por correspondencia; la generación
analógica: envío de vídeos, programas radiales y televisivos; y la
generación digital: videoconferencias y redes. "Hay sin duda un
camino iniciado para su incorporación definitiva en el proceso de
educación a distancia", concluyó Mena.
En relación al desafío y las posibilidades que representa la
revolución tecnológica para la educación a distancia, Sergio
Napolitano, Secretario de Comunicación y Tecnología de la
Información de la UNQ, planteó que es fundamental "aprovechar el
potencial de los recursos tecnológicos, pero siempre enmarcado en
función de una propuesta educativa de calidad".
Fuente: Prensa UNQ