Maldiciones
 

A veces caigo en cuenta de muchas cosas, como a mis escasos 21 años hay cosas que puteo con ganas, como cuando quiero tomar un taxi y solo pasan microbuses vacíos, y cuando opto por tomar el microbús, solo aparecen taxis y hasta hacen fila para recogerme.

Eso me caga, también me caga caminar entre tanta gente, por ejemplo cuando subo al metro, de repente el "compañero" de al lado opta por cortar camino y no tiene el reparo de avisarte que cambió de opinión por consiguiente planta su calzado sobre los zapatos que acabas de limpiar, o lo que es peor hace que irremediablemente frenes y la señora que viene cargando las maletas se estampe en tu espalda, rezando todas y cada una de las groserías habidas y por haber.

Las groserías no me cagan, me caga el que las dice sin el mínimo respeto al transeúnte, o el pelagallos que empieza a piropear sin la debida compostura a las niñas que salen de las oficinas, que generalmente son lindas, usando todo su sentido metafórico, y hasta sus dotes de poeta sub-suburbano como en las películas de Alfonso Zayas. Aterradora estampa.

¿Alguna vez te ha pasado que entras en un restaurant y el mozo casi casi te avienta el plato en la jeta nada más porque eres moreno y no eres apto para comer comida francesa?. A mi me ha pasado, y no solo en los restaurants de comida francesa, también en algunos bares en los cuales solo la gente de tez blanca y ojos verdes tienen derecho a divertirse, ya que si logras entrar porque te vieron animado, te hacen la estancia de lo más cagante, casi como en un campo de concentración.

Si eres güero, eres fresa o de rancho, si eres moreno, eres un naco o de pueblo, si vas a la iglesia, eres un persignado, si no vas, eres un hereje y te vas a pudrir en el quinto infierno, si fumas, ¿Por qué fumas?, si no fumas, ¿Por qué no fumas?, si tomas, eres un borracho, si no tomas, eres un inadaptado, si le vas al América, eres un sabio, si le vas al Guadalajara, eres un pendejo, si tienes carro, - hay que ver primero que carro tienes - eres yuppie, si no tienes carro o de plano el que tienes es muy jodido, eres un hijo de vecino, si eres gay, eres rarito, si no, eres un pinche homo fóbico, si escuchas rock eres un rebelde, si escuchas cumbias eres el ser más ñero de la faz de la tierra .

Ah que poca madre tienen las personas que te juzgan por el simple hecho de ser como eres, como si ellos no hubieran tenido una equis de juventud, empiezan por el "Ya te viste en esas fachas" o el "En mis tiempos la gente se vestía como tal, no como vagabundo" aunque hayas gastado hasta la última plata en ello, o por ejemplo, como yo uso arracada, mucha gente, en especial mis familiares, me empezaron a joder con el: "Pareces puto, ya quítate eso, solo lo usan los piratas, o los drogadictos" que bueno que así como les salían las palabras, yo las omití, a mí en realidad sus palabras me tienen sin cuidado, excepto cuando me dicen algo por bien mío, o cuando me cagan por mis errores, pero cualquier opinión, mejor que se la ahorren.

Si bien recuerdo, la primera vez que me dejé el cabello largo, empezaron los reclamos, todos y cada uno de mis seres allegadamente familiares empezaron la cantaleta que sería la moda durante ese año, "Córtate las greñas, que carambas te pasa, te estas descarriando, vas a terminar como los vagabundos" Chingá que culpa tienen los vagabundos de tener el cabello largo, no por dejar de ir un año a la peluquería me voy a salir de mi casa o voy a dejar de cumplir con mis obligaciones que, ya no digamos por ley, por sentido común me tocan hacer, como lavar el baño o limpiar mi cuarto, o doblar mis calzones cuando es requerido, hasta cocinar, cosa que no hago tan mal.

Ese episodio terminó cuando mi madre, empezó con la cantaleta "Ya búscate trabajo" y hasta me tendió una treta para que terminara el reinado del Rey León, con todo el dolor de mi corazón procedí a visitar al peluquero para que pusiera fin a un año de cabello largo.

Ah y el trabajo nunca me lo dieron.

Otra de las cosas que me caga, precisamente hablando del tema, es cuando vas a pedir trabajo, Chingá parece que le vas a implorar a Dios Padre que te permita entrar al Reino de los Cielos, pero no es así, te encuentras con gente menos preparada que tú, gente que de buenas a primeras lo primero que busca es humillarte, un buen rato, hasta después de la humillación personalizada, darte un empleo que solo puede durar unos cuantos días. Ah y se me olvidaba mencionar que mucha gente lo hace por avaricia, por no querer compartir el sueldo contigo. Pinche gente.

Me caga la mentira, me caga la verdad a medias, no puedes mentir porque te ganas el desprecio de quien querías ganar el afecto, no puedes decir una verdad a medias, porque piensas que estas mintiendo, no a medias, sino enteramente, y eso es más que cagante.

Si eres sincero, dices de más, si eres retraído, dices de menos, entonces, ¿Cuál de todas estas acepciones es la media?, no lo sé, pero prefiero quedarme así, digo, al menos sé que soy yo y solamente yo, caería en el juego sucio de decirme una verdad a medias, por tanto me cagaría a mi mismo. Sería un suicidio moral.

Hubo una temporada en la cual todos los hijos e hijas de vecino me veían la cara de güey por equis o ye razón, hasta el momento que escribo esto ha disminuido el número, pero de que me la siguen viendo es inobjetable.

Lo que más me zurra de esta situación es que en ciertas circunstancias, seres que dicen apreciarme, me tiran el madrazo por la espalda, ya sea hablando mal de mí o criticando los actos que frente a mí elogiarían, eso no me jode, me jode que no me lo digan de frente, o que se metan con logros propios y luego salgan con su cara de pendejo a decir: "No güey, yo nunca, sería incapaz", que gente más enfermiza. Me da nauseas.

No estoy enojado.

Pero si me quieres hacer enojar solo dime "No güey, yo nunca, sería incapaz", o alguna de esas pendejadas, que solo joden lo jodido. Tal parece que le echaran más combustible al comburente, y por querer darle leche le dan jocoque lo que hace que el ánimo ponga cara de asco, como si estuviera viendo a uno de esos cantantillos de a peso que salen en canal dos.

Algunas veces resulta non grato cuando estás en medio de una grabación o de un momento de inspiración total y un ajeno llega sin la mínima preocupación por irse, se planta, hace de ti el centro de su atención, y allí se queda, como viendo a un mono de feria, que si te encabronas, se burla, y eso si que caga, lástima que ellos a veces no tengan el toque divino de hacer una canción, o al menos como yo, de intentarlo, maldición allí están sus ojos acechándome, no me puedo enojar porque se va a burlar de mi falta de inspiración, pendejo, como si el supiera mínimo que estoy escribiendo de él.

Una cosa desagradable es que cuando vas al cine a ver una de las pocas películas buenas que dan ahora, atentamente te piden apagar el celular, lo dicen en la taquilla, lo dice el acomodador, y clara y legiblemente en claro y legible español pasa en la pantalla, con letras rojas,"FAVOR DE APAGAR SU CELULAR", uno lo apaga por civismo, pero no falta el hijito de su graciosa madre que lo deja prendido, y en la escena más relevante hasta el momento, le marca su compadre: "Que pedo!!!! Si güey estoy en el pinche cine", digo, no es nada malo que tu compadre te hable y pues contestarle es más que cortesía. Pero usar el lenguaje florido en media sala y plena función es digno de un buen batazo en la nuca, yo lo haría, pero iría en contra de la fauna citadina y las leyes de la jungla de asfalto. Pendejo no mata Pendejo. O algo así.

Ayer precisamente me encontré con el ser más salvaje e hipócrita de la jungla que habitamos, el prepotente, si ese cabrón que vive feliz aventándole el último modelo a la gente que por jodidez o programas ambientalistas como el "Hoy no circula" optan por ir a pie, o que en las filas de las dependencias de gobierno, donde generalmente se va a pagar, llegan mostrando sus pulidos linajes, malamadreando a todos los concurrentes, y presumiendo que ellos son hijos, tíos, sobrinos, nietos, de cuanto hijo de la chingada se les ocurre, pero principalmente optan por el hijo de la chingada vigente, eso mismo sucede en los bares, en los cines, en cualquier lado en donde haya gente que impresionar, se me olvidaba que esa gente que dice derrochar educación, mastica con la boca abierta, dice más groserías que Polo-Polo, hace mas pendejadas que la gente de la que se burlan y es temiblemente ridícula.

Ya recordé otra cosa cagante, esos días en que me levanto con el mejor de los humores, y solo me doy cuenta que la vida esta siendo hipócrita conmigo, levanto el primero de los pies, lo guío hasta el suelo y madres... piso algo que invariablemente me lastima el pie, y al entrar al baño al llamado de la naturaleza, no hay papel, me baño con el enojo de no tener agua caliente para cumplir con el protocolo, voy a prepararme el desayuno y me quemo con la sartén, por andarme tratando la quemadura se me quema el desayuno, opto por tomar cereal, y a la hora de ir al refrigerador por la leche me doy cuenta de que no hay. Ya que.

Salgo a la calle a tomar el microbús y no pasa ninguno, voy a tomar un taxi y solo pasan llenos, y los que pasan vacíos son piratas, ah, los taxis piratas, esos cabrones que sólo queman a la gente que honradamente sale a ganarse el pan, haciendo sus atracos y sus secuestros express, esa gente que vive arropándose en el anonimato que dan más de cien mil taxis, esa gente me caga, también me caga el típico microbusero que trata al pasaje como vil ganado, ya no digamos vacuno, o equino, digamos porcino, como si se estuviera ofreciendo a llevarte gratis, pero para el maltrato todavía tenemos que pagarle, soportar sus cumbias arrabaleras a todo volumen, el olor a aromatizante barato, los asientos cómodamente planeados para el confort de un pasaje que mida menos de un metro veinte centímetros, eso sin contar los tallarines que te da el desalmado maricón que te va arrimando sus chingaderas, y del joven que no se ha dado cuenta de que ya se inventaron los desodorantes, o de la dama que sin el mínimo pudor pasea su cuerpazo haciendo que hasta el chofer de tan glorioso transporte expulse su metafórico lenguaje, haciendo referencia al tipo del que escribí unas paginas atrás.

Llego a la dependencia de gobierno, y aun cuando voy a pagar como buen ciudadano, el pinche mono que esta en la ventanilla me avienta el recibo sellado, como si el me estuviera haciendo un favor atendiéndome, sin saber que con mi pago toda su familia come, y el puto que esta en la gran silla tiene para hacer sus cuentas secretas en Ginebra o lavar dinero y darlo al narcotráfico, después de eso me ocurre algo, salgo a la calle y un hijo de la chingada me pone una pistola en la sien, dándole toda la facultad de despojarme de todos los valores que a él le parezcan útiles, a la hora de irle a chillar a la autoridad paso mas de cuatro horas, si bien me va, sentado como pendejo en un ministerio público, para que cuando llega la hora en que me atienden, me digan, "No joven, esta acusación no procede, no hay cuerpo del delito ni parte a acusar", puta, ahora cómo le haré, no puedo hacer justicia por mi propia mano, me chingan, tampoco lo puedo dejar así, pero ya que.

Llego a casa, los zapatos me sacaron ampollas, puta, me duelen los pies, estoy agotado, tomo un vaso, empiezo a sacar agua de la garrafa y a un cuarto de vaso se termina, una cerveza, esa es la solución, pendejo, el cabrón ese me quitó hasta el ánimo, leche, ni lo sueño siquiera, no hay ni madre, y lo único que hay de comer es una rebanada de pizza de ayer, ya que, pero ni modo que me la pase a brincos. Ya que.

Prendo la computadora, empiezo a escribir, me lleva la chingada, se fue la luz y no salvé nada, y ni modo de escribirlo en un papel, si ni siquiera puedo ver más allá de mis narices, mejor me voy a mi cuarto, ah cabrón, volví a pisar esa pendejada que me lastimó en la mañana, todo por no recogerla, lo bueno de no usar pijama es no ponérsela y después quitársela, es mejor dormir en bóxer, que hambre tengo, también tengo sed, pienso, si viviera en otro país seguramente estaría por dormirme pero con todos los requerimientos del protocolo: bañado, alimentado, hasta por qué no, un poco ebrio, pero la realidad es esta, y me gusta alimentarme de ella.

Mañana será otro día.

He dicho.


 

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