Una Historia de Amor:
Hola, te cuento, no soy muy buena escribiendo, en
realidad soy artista pl�stica, s�lo quer�a compartir
con vos algunas cosas muy lindas que afortunadamente me
sucedieron en la vida y que aunque no lo creas tambi�n
te pueden suceder a vos.
No quiero explayarme mucho, no es una novela.
Yo hac�a casi seis a�os que estaba de novia, era una
relaci�n muy conflictiva y enfermiza, no culpo a nadie,
pero me sent�a sumida en la desesperaci�n.
Un d�a conoc� a alguien ( Daniel ) y en ese momento,(
para quien no cree en el amor a primera vista), me
enamor�.
Por qu�? Era un flaquito, rubio, (con lo que me gustaban
los morochos), ten�a pinta de despistado. Se la pasaba
hablando de los animales que ten�a en su casa y de la
gente que quer�a. Hombre de condici�n humilde, honesto
y trabajador como quedan pocos.
Por supuesto, termin� inmediatamente con mi noviazgo, y
pocos d�as despu�s empezamos a salir.
Casi sin conocerme, a los veinte d�as, dijo que ten�a
la idea de casarse, y tres meses m�s tarde con toda
intenci�n ya esper�bamos a Mart�n, tras lo cual
formalizamos inmediatamente.
No todo fue lecho de rosas, �l ten�a una depresi�n que
no lo dejaba vivir, pasaba los d�as llorando, con
insomnio y sin saber porqu�; yo estudiaba (yo y mi
panza) y �l trabajaba en una f�brica, cosa que lo
enfermaba a�n m�s.
Problemas con el embarazo llevaron a que perdiera el a�o
en la facultad, pero que nuestro beb� se salvara con un
par de d�as de incubadora.
Tanto fue el asombro y entusiasmo por nuestro hijo, que
unos meses m�s tarde ya esper�bamos a Pablito.
Result� m�s que dif�cil cambiarnos de ciudad y de casa
con un beb� y una panza, pero decidimos estar en un
lugar m�s tranquilo que el centro de C�rdoba.
Si bi�n Martincito tuvo algunas complicaciones, todo
estaba tranquilo y Daniel se recuperaba. Al cumplir
nuestro beb� los 18 meses naci� Pablito, un gordito de
rizos rubios y ojos azules que reboza salud.
Ahora si que ten�amos en qu� ocuparnos. Y cuando todo
parec�a mejor que nunca, para Navidad lleg� un
telegrama de despido para Daniel. Sin trabajo no
pod�amos pagar un alquiler, por lo que con beb�s a
cuesta nos mudamos a un terreno muy descuidado con una
casita en ruinas de 18 metros cuadrados y a 80 km de
d�nde est�bamos.
Ni bien nos instalamos, al nene m�s grande le dieron
convulsiones y tuvimos que internarlo. Pero si pensaste
que esto era suficiente, unos d�as despu�s, una
ma�ana, mientras Dani cambiaba los pa�ales de los dos,
yo sal� del ba�o con la gran noticia, estaba embarazada
!!!!otra vez!!!!. Bueno, por lo menos nos quedaba la
esperanza de que seguramente ser�a una nena.
Afortunadamente con la solidaridad de nuestras familias
pudimos sobrevivir y Dani aprovechar el tiempo en que no
ten�a trabajo para estudiar y construir una ampliaci�n,
as� dejar nuestro nidito m�s confortable.
As� mismo, yo segu� estudiando (siempre con pancita a
cuesta)
Por si faltaba algo, unos d�as antes de la fecha
esperada para la llegada del nuevo integrante, por
inquieta, me cay� un litro de alcohol de quemar encima y
me prend� fuego. Corrimos a un hospital donde permanec�
un par de d�as, Imagin�s que bonita estaba, Fredy
Kruguer era Valeria Massa al lado m�o, por suerte a los
pocos d�as naci� un hermoso varoncito al que
llamamosTom�s, y las heridas se curaron pronto, apenas
unas marcas escondidas.
Tomi naci� enroscado en el cord�n como muchos beb�s,
tal vez sea o no el motivo por el cual present� un leve
retraso que hoy con rehabilitaci�n parece superarlo.
Bueno, si no me cre�s, fui breve.
Si no te han pasado muchas cosas, dir�s ahora...�Qu�
puede tener de lindo todo eso?. Y si te han pasado cosas
terribles, como sucede con demasiada frecuencia,
dir�s...�Qu� suerte tienen !
Puedo jurarte que jam�s hab�a sido tan, pero tan feliz.
No es una especie de masoquismo, es que las ganas de
vivir y el gran amor que siempre hubo entre nosotros,
hicieron que cada vez estuvi�ramos m�s unidos.
Lo reconozco, tuve suerte. A pesar de todo, es probable
que de aqu� a algunos a�os este gran amor se diluya,
tal vez la vida me golpee tan duro que no pueda disfrutar
lo que me quede, nadie sabe. De todas formas es el saber
que mientras est� viva siempre existir� la posibilidad
de que me sigan sucediendo cosas lindas y sea como sea,
conseguir un poco de felicidad.
La verdad, no soy qui�n para dar consejos, pero si te
sirve de algo, no tengas miedo a vivir.
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